(LISTA) Elementorum - Capítulo 1 (II)

Para los que quieran seguir el hilo de la historia y leer la primer parte, aquí se las dejo: https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/36911/lista-elementorum-capitulo-1

Entre la primer parte y esta segunda entrega, decidí hacer un pequeño salto para así poder cumplir con el limite de las 1500 palabras, aunque no sucede demasiado en ese ínterin. Básicamente, Rick luego de lo sucedido en la fogata, se va a dormir y luego despierta en un lugar totalmente desconocido.

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Frente suyo se dibujaba un enorme paraje desierto. Todo a su alrededor parecía estar cubierto por una gran cúpula de oscuridad absoluta, que daba la sensación de imposibilitar la entrada de cualquier rastro de luz que pudiera provenir del exterior. Habían nubes de vapor que rondaban alrededor de su cintura, transformando la atmósfera en un ambiente húmedo y espeso. Su túnica larga y azul, el uniforme oficial de la orden de exploradores, el cual siempre debía llevar consigo, se encontraba completamente mojado y adherida a su piel, como si intentara convertirse en parte de su cuerpo. En el fondo, bien a lo lejos, se podía apreciar un gran monte verde, empinado, flotando por encima del nivel del suelo, como si rigiera por debajo de él una especie de magia imperceptible. Rick tenía la certeza de que allí era el lugar donde debía dirigirse, aunque no hubiese podido explicar el porqué. Una atracción desconocida lo llamaba, lo convocaba. Algo en su alma le decía que allí descubriría algo, algo que deseaba mucho, que sólo entendería al llegar a la cima. Le costó tiempo y un inmenso valor empezar a moverse y adelantar un pie por delante del otro. 

El suelo, que estaba compuesto por una brea espesa y viscosa, amenazaba con absorberlo en el preciso instante que pusiera un músculo encima de él. Al darse cuenta que era lo suficientemente sólido como para no hundirse, se puso en marcha con entusiasmo. Aumentó la velocidad con cada paso, hasta lograr alcanzar una rapidez asombrosa. Durante unos minutos, que se hicieron inexplicablemente largos, lo único que escuchó fue el eco de sus pasos golpeando la superficie, acompañado por su respiración jadeante e intermitente. Al llegar a destino, se detuvo atónito. Ahora allí parado, la estructura se mostraba más imponente que antes. Mientras recuperaba sus fuerzas, un ruido ensordecedor se empezó a gestar desde el interior de la montaña, provocando temblores a su alrededor. Aquel sonido, similar al de un desgarramiento, había provocado un resquebrajamiento en el monte, separándolo prácticamente en dos partes iguales, como si un rayo hubiese caído justo en su centro para dejar paso a una ruta vertical. En medio de la abertura aparecieron unos escalones, los cuales, en su repetida sucesión, formaron una escalera en dirección al cielo. 

Arrastrado por el deseo, subió. Los peldaños de piedra maciza estaban cubiertos de un moho pegajoso y verdusco. La superficie era resbaladiza, así que tuvo que moverse con sumo cuidado. Al llegar a lo más alto, extenuado y dolorido, diviso cuatro antorchas distribuidas a lo largo de la base del monte. Dichos objetos enmarcaban, a su vez, los límites de un inmenso rombo central. Al cabo de unos segundos, las cuatro se encendieron automáticamente, una detrás de otra, como si hubiesen aguardado hasta su llegada. Cada una de ellas emitía, de su interior, una sustancia totalmente distinta a la de su gemela. La que se encontraba más cerca de él, a su derecha, largaba una especie de polvo de color marrón claro, que subía y se perdía en el techo oscuro, como si fuese tierra desprendida de un objeto ya olvidado. Las millones de partículas no tardaban en desaparecer en la altura. La segunda antorcha, que se encontraba detrás de la primera, emitía una materia transparente, casi invisible y poco consistente, similar a los vapores de los deshielos. El gas ondeaba libremente hasta perderse en la nada. La tercera, ubicada a la izquierda de la segunda, desprendía una sustancia ligeramente espesa y luminosa, de un color naranja fuerte, el cual se asemeja al magma que desprenden los volcanes en furia. Por último, la cuarta y última antorcha, escupía un elemento acuoso, puro y cristalino, de un color azul claro y brillante, el cual, a diferencia de los anteriores, caía pesadamente al suelo.

Rick avanzó unos pasos para ubicarse dentro de la figura romboide. Se percató que allí, en el centro de la superficie, se hallaba dibujada una figura, una especie de ojo humano, o al menos eso le pareció al verlo. Se trataba de una pequeña esfera negra, rodeada de cuatro símbolos, uno más extraño que el otro. Un círculo de circunferencia perfecta encerraba todo lo demás, formando, finalmente, el boceto más perfecto. 

Dolores punzantes recorrían su cabeza. No hubiese sabido decir si era producto del esfuerzo físico o por el sumamente estrambótico escenario que estaba presenciando. Incontables preguntas le inundaban el cerebro. ¿Qué era aquel lugar? ¿Qué había pasado con sus compañeros? ¿Dónde estaba el barco? Pero todo se detuvo cuando oyó un ruido a la lejanía. Una figura no humana empezó a brotar desde el interior de la primera antorcha y comenzó a tomar forma frente a su atenta mirada. En donde antes había polvo disperso, ahora se moldeaba una masa uniforme y espesa, retorcida, mórbida. Rick retrocedió unos pasos, con el corazón palpitante y el miedo a flor de piel. Pasado unos segundos, el ente finalmente completó su atroz configuración y el horror tomó forma. Ante él, se alzaba una bestia delgada, casi desnutrida, con ojos huecos y profundos. Dentro de ellos habitaban dos esferas rojas y luminosas, que lo analizaba con una furia infernal. Su escuálido cuerpo estaba totalmente cubierto por retazos de tela sucia y desaliñada. Su boca tenía un tamaño fuera de lo común, como si la misma fuese asimétricamente desproporcionada con el resto de su cuerpo. El animal emitió un rugido de guerra en dirección al muchacho. Rick conocía a este ser, lo había visto en numerosos libros de lectura en la escuela, pero presenciarlo en persona era una sensación totalmente distinta. Allí, en los libros, su vida no corría peligro. 

Comentarios

  • La llamaban por diferentes apodos: «el terror de los desiertos», «la engendradora», aunque su nombre oficial y más utilizado era «La Momia». Supo que, si no actuaba rápido, era su fin. Conocía la fama de aquel ser y sabía a lo que se enfrentaba. Para su desgracia, se percató de que se encontraba totalmente desarmado, sin escudo y sin armadura. Se sintió desnudo. Desnudo y perdido en medio de un mar de tinieblas. Cuando ya se preparaba para huir y esconderse, un destello de luz blanca se reflejó en lo alto de la cúpula, como si el velo de oscuridad que lo cubría todo, hubiese sido apartado por un momento, para dejar paso a una luminiscencia celestial. Del hueco, cayó un objeto de aproximadamente un metro de longitud, angosto y de un plateado reluciente. Rick lo atrapó, lo observó y automáticamente supo de qué se trataba. ¡Era su lanza!. Aquella arma que había heredado de su padre, único y último regalo que había recibido de él antes de que desapareciera para siempre. La llamaba Delphinus, en honor a la Anifera de su padre, un hermoso delfín de piel suave y ojos tan negros como dos canicas. En todo el contorno de la hoja habían tallado meticulosamente unas figuras azules y serpenteantes, las cuales se desplazaban como ríos correntosos desde la punta y hasta el extremo contrario. 

    Sostuvo con firmeza el arma por su mango y tomó una postura defensiva, colocando el pie derecho por delante de su pie izquierdo. La Momia, quien acostumbraba a impartir terror en las tierras más alejadas del gran imperio de Egipto, emprendió el primer ataque. Alzó sus palmas en dirección a él y en el centro de ellas aparecieron dos bocas circulares y dentudas, de las cuales comenzaron emanar, como si se tratase de la peor de las plagas, unas pequeñas criaturas de apariencia hórrida. Tenían el aspecto similar a la de su creadora, fabricadas a su semejanza, hijos deformes gestados de su propio vientre. Se los conocía como Vasallos y eran encargados de realizar todo el trabajo sucio, mientras su madre disfrutaba en la distancia de la masacre. Las pequeñas aberraciones comenzaron a abalanzarse contra Rick, una tras otra, mientras él intentaba repelerlas con su arma. Pero resultaron ser demasiadas. Cayó al suelo y se vió completamente rodeado. Algunas intentaban arrancarle las carnes, mientras que otras iban directamente a la búsqueda de las cuencas de sus ojos. En ese instante sintió que su momento final había llegado: si no tenía la suerte de fallecer por la falta de aire, lo haría de una manera dolorosa y descarnada. 

    La desesperación que lo inundó en esos instantes fue total. Los agudos alaridos de aquellos seres amenazaban con reventarle los oídos y perforarle el alma. Sin embargo, para su sorpresa, un calor involuntario comenzó a gestarse en su interior. No pudo controlarlo, ni tampoco quiso hacerlo. Esta energía extraña le recorrió las venas, le fortaleció músculos, le inundó el cuerpo hasta finalmente brotarle por los poros. Todo el poder que sentía, un poder dulce y único, lo dirigió y lo descargó enteramente en su lanza. De su punta emergió un destello de agua, furioso y turbulento, suficiente para arrojar a cada una de las crías en todas direcciones. Esto lo liberó rápidamente de las ataduras. Sin escatimar en tiempo, le asestó el golpe mortal a la bestia. Su arma ingresó por su pecho, atravesó las débiles investiduras y salió por su espalda, haciendo salpicar un líquido negruzco y pastoso. La temible momia lanzó un gemido desgarrador y prolongado, antes de desvanecerse lentamente y volver a convertirse en polvo. Como una serpiente retrocediendo arrepentida a su cueva, los restos de tierra volvieron a atesorarse en la antorcha, haciendo que esta se apagara para siempre.   


  • Veo que has corregido los fallos de escritura que te comenté por e-mail, salvo la tilde en “divisó”. Bien hecho.

    Te comenté algunas cosas sobre el argumento y la narrativa por e-mail, y me diste tus explicaciones de por qué lo haces de este modo. Ahora bien, a ver qué opinan los demás. Si alguno te dice lo mismo que yo en algún punto, tendrás motivos para replantearte algunas cosas.

    Pero lo importante es que veo en los cambios que has hecho tu interés en mejorar. Ánimo.
  • editado 11 de octubre
    Si, esa devolución tuya me ha ayudado mucho Iramesoj, así que te lo agradezco. Aún me quedan por corregir algunas otras cuestiones que me han ido apuntando otros compañeros, pero no las he hecho ya sea por falta de tiempo o incluso por decisión propia, aunque siempre estoy abierto a cambiar de postura.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Kantos dijo:

    Entre la primer parte y esta segunda entrega, decidí hacer un pequeño salto para así poder cumplir con el limite de las 1500 palabras, aunque no sucede demasiado en ese ínterin. Básicamente, Rick luego de lo sucedido en la fogata, se va a dormir y luego despierta en un lugar totalmente desconocido.

    Frente suyo (será ese "suyo" una forma terrera, pero veo mejor, que no más correcto: "frente a él:) se dibujaba un enorme paraje desierto. Todo a su alrededor parecía estar cubierto por una gran cúpula de oscuridad absoluta, que daba la sensación de imposibilitar la entrada de cualquier rastro de luz que pudiera provenir del exterior. Habían nubes de vapor que rondaban alrededor de su cintura, transformando la atmósfera en un ambiente húmedo y espeso. Su túnica larga y azul, el uniforme oficial de la orden de exploradores, el cual siempre debía llevar consigo, se encontraba completamente mojado (y la prenda) adherida a su piel, como si intentara convertirse en parte de su cuerpo. En el fondo, bien a lo lejos, se podía apreciar un gran monte verde, empinado, flotando por encima del nivel del suelo, como si rigiera por debajo de él una especie de magia imperceptible. Rick tenía la certeza de que allí era el lugar donde debía dirigirse, aunque no hubiese podido explicar el porqué. Una atracción desconocida lo llamaba, lo convocaba. Algo en su alma le decía que allí descubriría algo, algo que deseaba mucho, que sólo entendería al llegar a la cima. Le costó tiempo y un inmenso valor empezar a moverse y adelantar un pie por delante del otro. 

    El suelo, que estaba compuesto por una brea espesa y viscosa, amenazaba con absorberlo en el preciso instante (en) que pusiera un músculo encima de él. Al darse cuenta (de) que era lo suficientemente sólido como para no hundirse, se puso en marcha con entusiasmo. Aumentó la velocidad con cada paso, hasta lograr alcanzar una rapidez asombrosa. Durante unos minutos, que se hicieron inexplicablemente largos, lo único que escuchó fue el eco de sus pasos golpeando la superficie, acompañado por su respiración (,) jadeante e intermitente. Al llegar a destino, se detuvo atónito. Ahora (,) allí parado, la estructura se mostraba más imponente que antes. Mientras recuperaba sus fuerzas, un ruido ensordecedor se empezó a gestar desde el interior de la montaña, provocando temblores a su alrededor. Aquel sonido, similar al de un desgarramiento, había provocado (para no repetir otro tiempo del verbo "provocar", quizás sea mejor decir "causado") un resquebrajamiento en el monte, separándolo prácticamente en dos partes iguales, como si un rayo hubiese caído justo en su centro para dejar paso a una ruta vertical. En medio de la abertura aparecieron unos escalones, los cuales, en su repetida sucesión, formaron una escalera en dirección al cielo. 

    Arrastrado por el (un) deseo, subió. Los peldaños de piedra maciza estaban cubiertos de un moho pegajoso y verdusco. La superficie era resbaladiza, así que tuvo que moverse con sumo cuidado. Al llegar a lo más alto, extenuado y dolorido, divisó cuatro antorchas distribuidas a lo largo de la base del monte. Dichos objetos enmarcaban, a su vez, los límites de un inmenso rombo central. Al cabo de unos segundos, las cuatro se encendieron automáticamente, una detrás de otra, como si hubiesen aguardado hasta su llegada. Cada una de ellas emitía, de su interior, una sustancia totalmente distinta a la de su gemela. La que se encontraba más cerca de él, a su derecha, largaba una especie de polvo de color marrón claro, que subía y se perdía en el techo oscuro, como si fuese tierra desprendida de un objeto ya olvidado. Las millones de partículas no tardaban en desaparecer en la altura. La segunda antorcha, que se encontraba detrás de la primera, emitía una materia transparente, casi invisible y poco consistente, similar a los vapores de los deshielos. El gas ondeaba libremente hasta perderse en la nada. La tercera, ubicada a la izquierda de la segunda, desprendía una sustancia ligeramente espesa y luminosa, de un color naranja fuerte, el cual se asemeja al magma que desprenden los volcanes en furia. Por último, la cuarta y última antorcha, escupía un elemento acuoso, puro y cristalino, de un color azul claro y brillante, el cual, a diferencia de los anteriores, caía pesadamente al suelo.

    Rick avanzó unos pasos para ubicarse dentro de la figura romboide. Se percató que allí, en el centro de la superficie, se hallaba dibujada una figura, una especie de ojo humano, o al menos eso le pareció al verlo. Se trataba de una pequeña esfera negra, rodeada de cuatro símbolos, uno más extraño que el otro. Un círculo de circunferencia perfecta encerraba todo lo demás, formando, finalmente, el boceto más perfecto. 

    Dolores punzantes recorrían su cabeza. No hubiese sabido decir si era producto del esfuerzo físico o por el sumamente estrambótico escenario que estaba presenciando. Incontables preguntas le inundaban el cerebro. ¿Qué era aquel lugar? ¿Qué había pasado con sus compañeros? ¿Dónde estaba el barco? Pero todo se detuvo cuando oyó un ruido a la lejanía. Una figura no humana empezó a brotar desde el interior de la primera antorcha y comenzó a tomar forma frente a su atenta mirada. En donde antes había polvo disperso, ahora se moldeaba una masa uniforme y espesa, retorcida, mórbida. Rick retrocedió unos pasos, con el corazón palpitante y el miedo a flor de piel. Pasado unos segundos, el ente finalmente completó su atroz configuración y el horror tomó forma. Ante él, se alzaba una bestia delgada, casi desnutrida, con ojos huecos y profundos. Dentro de ellos habitaban dos esferas rojas y luminosas, que lo analizaba con una furia infernal. Su escuálido cuerpo estaba totalmente cubierto por retazos de tela sucia y desaliñada. Su boca tenía un tamaño fuera de lo común, como si la misma fuese asimétricamente desproporcionada con el resto de su cuerpo. El animal emitió un rugido de guerra en dirección al muchacho. Rick conocía a este ser, lo había visto en numerosos libros de lectura en la escuela, pero presenciarlo en persona era una sensación totalmente distinta. Allí, en los libros, su vida no corría peligro. 



    Juegas y manejas bien la fantasía, que por todos lados aparece en este capítulo de tu "Elementorum". No soy yo muy adicto a este tipo de narraciones, que eso no quiere decir que que las repela.

    En el relato mío de "Toda una vida de lucha y trabajo, piropeaste mi vocabulario, pues te devuelvo la gentileza porque a ti tampoco se te da mal. Empleas el calificativo justo en cada oportunidad literaria del del personaje Rick.


  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Kantos dijo:

    La llamaban por diferentes apodos: «el terror de los desiertos», «la engendradora», aunque su nombre oficial y más utilizado era «La Momia». Supo que, si no actuaba rápido, era su fin. Conocía la fama de aquel ser y sabía a lo que se enfrentaba. Para su desgracia, se percató de que se encontraba totalmente desarmado, sin escudo y sin armadura. Se sintió desnudo. Desnudo y perdido en medio de un mar de tinieblas. Cuando ya se preparaba para huir y esconderse, un destello de luz blanca se reflejó en lo alto de la cúpula, como si el velo de oscuridad que lo cubría todo, hubiese sido apartado por un momento, para dejar paso a una luminiscencia celestial. Del hueco, cayó un objeto de aproximadamente un metro de longitud, angosto y de un plateado reluciente. Rick lo atrapó, lo observó y automáticamente supo de qué se trataba. ¡Era su lanza!. Aquella arma que había heredado de su padre, único y último regalo que había recibido de él antes de que desapareciera para siempre. La llamaba Delphinus, en honor a la Anifera de su padre, un hermoso delfín de piel suave y ojos tan negros como dos canicas. En todo el contorno de la hoja habían tallado meticulosamente unas figuras azules y serpenteantes, las cuales se desplazaban como ríos correntosos desde la punta y hasta el extremo contrario. 

    Sostuvo con firmeza el arma por su mango y tomó una postura defensiva, colocando el pie derecho por delante de su pie izquierdo. La Momia, quien acostumbraba a impartir terror en las tierras más alejadas del gran imperio de Egipto, emprendió el primer ataque. Alzó sus palmas en dirección a él y en el centro de ellas aparecieron dos bocas circulares y dentudas, de las cuales comenzaron emanar, como si se tratase de la peor de las plagas, unas pequeñas criaturas de apariencia hórrida. Tenían el aspecto similar a la de su creadora, fabricadas a su semejanza, hijos deformes gestados de su propio vientre. Se los conocía como Vasallos y eran encargados de realizar todo el trabajo sucio, mientras su madre disfrutaba en la distancia de la masacre. Las pequeñas aberraciones comenzaron a abalanzarse contra Rick, una tras otra, mientras él intentaba repelerlas con su arma. Pero resultaron ser demasiadas. Cayó al suelo y se vio completamente rodeado. Algunas intentaban arrancarle las carnes, mientras que otras iban directamente a la búsqueda de las cuencas de sus ojos. En ese instante sintió que su momento final había llegado: si no tenía la suerte de fallecer por la falta de aire, lo haría de una manera dolorosa y descarnada. 

    La desesperación que lo inundó en esos instantes fue total. Los agudos alaridos de aquellos seres amenazaban con reventarle los oídos y perforarle el alma. Sin embargo, para su sorpresa, un calor involuntario comenzó a gestarse en su interior. No pudo controlarlo, ni tampoco quiso hacerlo. Esta energía extraña le recorrió las venas, le fortaleció músculos, le inundó el cuerpo hasta finalmente brotarle por los poros. Todo el poder que sentía, un poder dulce y único, lo dirigió y lo descargó enteramente en su lanza. De su punta emergió un destello de agua, furioso y turbulento, suficiente para arrojar a cada una de las crías en todas direcciones. Esto lo liberó rápidamente de las ataduras. Sin escatimar en tiempo, le asestó el golpe mortal a la bestia. Su arma ingresó por su pecho, atravesó las débiles investiduras y salió por su espalda, haciendo salpicar un líquido negruzco y pastoso. La temible momia lanzó un gemido desgarrador y prolongado, antes de desvanecerse lentamente y volver a convertirse en polvo. Como una serpiente retrocediendo arrepentida a su cueva, los restos de tierra volvieron a atesorarse en la antorcha, haciendo que esta se apagara para siempre.   



    Bien. No tengo opinión demasiado válida para catalogar esta redacción. He leído el capítulo con atención, atreviéndome incluso a hacer, en negrilla, algunas sugerencias gramaticales, pero en cuanto al argumento en sí, reconozco que no soy bueno para enjuiciar textos que, por no ser completos, se salen un poco de mi atención. Lo mío aquí en la LISTA son relatos, de cualquier temática, pero cerrados y cortos.

    Veo mérito en redactar esos capítulos de libro, que tanto tú como Iramesoj, Gary, Jano y otros, tan bien desarrolláis, pero cuesta al lector llevar el hilo, máxime tratándose de unas cuantas inserciones.

    La LISTA de Iramesoj le ha dado un cierto aire innovador al foro, pero insisto que, en lugar de historias largas, que en cada turno sean relatos. Este asunto se sometió a debate en su día, pero se impuso una mayoría contra mi idea.

    En el apartado "Grupos de Lectura" que aparece en la portada del foro, hace unos años publicábamos libros completos (yo dos), y la moderadora, Amparo Bonilla, iba marcando a los que participábamos entonces, los días de lectura (con sus correspondientes comentarios de cada cual) y hasta donde la lectura cada día. ¿Ves? Al estar plasmado entero un libro o novela, te ofrece la oportunidad de tenerlo siempre a la vista. Esto es solo un comentario, aunque ajeno a tu texto que nos ocupa.

    Sin más, te felicito por tu afán


  • JanoJano Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado 13 de octubre
     Su túnica larga y azul, el uniforme oficial de la orden de exploradores, el cual siempre debía llevar consigo, se encontraba completamente mojado y adherida a su piel, como si intentara convertirse en parte de su cuerpo.

    Al referirte a la prenda como tunica (femenino) y uniforme (masculino) mezclas en esta frase artículos y adjetivos de ambos géneros, haciendola algo confusa (mojado y adherida)

    El suelo, que estaba compuesto por una brea espesa y viscosa, amenazaba con absorberlo en el preciso instante que pusiera un músculo encima de él. Al darse cuenta que era lo suficientemente sólido como para no hundirse, se puso en marcha con entusiasmo. Aumentó la velocidad con cada paso, hasta lograr alcanzar una rapidez asombrosa. 

    Me choca un poco que siendo el terreno espeso y viscoso pueda lograr una rapidez asombrosa.

    Arrastrado por el deseo, subió. Los peldaños de piedra maciza estaban cubiertos de un moho pegajoso y verdusco. La superficie era resbaladiza, así que tuvo que moverse con sumo cuidado. 

    Más de lo mismo. ¿Como pueden ser los escalones pegajosos y resbaladizos a la vez?


    Por lo demás, me ha gustado. Eres bueno con las descripciones, pero he echado en falta algunos diálogos. Ya se que el protagonista está solo y no puede tener una conversación, pero podrías añadir algun comentario del personaje.


    -¿Donde estoy, cómo he llegado aquí¿

    -¿Qué diablos es esa cosa?


    Un relato lleno de fanasía y muy bien narrado, lo seguiré con interés.

  • Hola! Suelto mi opinión: en general está bien escrito. Hay pequeños errores ortográficos que los compañeros ya mencionaron. 
    Estoy de acuerdo en que algunos párrafos se hacen espesos. En la ambientación y simbología veo referencias a the Witcher (juego) y el universo Zelda, pero a lo mejor es cosa mía. Me hubiera gustado saber cuál será el destino del personaje, un pequeño adelanto de los objetivos de la historia entre líneas para saber a qué me enfrento, aunque más adelante lo expliques más extensamente. 
    El prota es joven, supongo que la historia va destinada a un público juvenil. Resumo: escribes bien, pero me ha faltado una chispa que se aproxime a la mecha de la bomba que quieres hacer explotar.

    Saludos y nunca desistir!
  • editado 14 de octubre
    Me gusta que hiciste los párrafos más cortos (o simplemente se me hicieron más cortos esta vez), lo cual facilita un poco más la lectura, sobre todo para personas como yo que de tanto leer ya tenemos la vista algo atrofiada.

    Además, me gusta mucho tu estilo, tiene un no se qué que te engancha. Yo lo estuve leyendo con una buena rola de Powerwolf de fondo, y ciertamente me resultó una lectura muy emocionante.

    No obstante, noté varios errores ortográficos (como divisó sin tilde) y algunas frases que hubieran podido construirse mejor (en vez de "sumamente estrambótico escenario", "escenario sumamente estrambótico" se vería mejor) que le quitan puntos a un trabajo sobresaliente que de otro modo, le habría puesto una calificación más alta.

    Me descolocó también el hecho que, al hallarse en Creta (que no es un desierto), repentinamente Rick aparezca en un desierto, pero luego recordé que él se había quedado dormido. No sabemos aun si se trata de un sueño o si el tipo se ha teletransportado a ese lugar tan extraño... habrá que esperar.

    Te hago una pregunta ¿alguna vez te has medido a escribir batallas?
  • Gracias tanto por los halagos como las correcciones que han hecho, han sido de gran utilidad. Quería responder algunas dudas que me han ido dejando por aquí.

    @Jano cuando hablo de "brea espesa y viscosa" me refiero a una sustancia similar al carbón, pero un poco mas blanda y maleable. Ahora que lo apuntas, tal vez la palabra "viscosa" no sea la adecuada, ya que sigue siendo lo suficientemente firme para poder avanzar sobre ella.
    Por otro lado, con respecto a la sustancia de los escalones, es algo similar a la miel (o a la baba de algún animal, por ejemplo), que puede ser pegajosa para la piel, aunque también resbaladiza en caso de que uno quisiese pisarla, no se si me explico.

    @Roberto_BM lamentablemente de The Witcher solo he mirado la serie (los libros los tengo como pendientes) y al universo de Zelda no lo he probado nunca. Sin embargo, soy gran fanático de la fantástica épica, en cualquier formato. Este libro en particular, por ejemplo, tiene muchas influencias de un juego de computadora que jugaba en mi infancia llamado Age of Mythology (es un RTS, similar al AOE, se los recomiendo si no lo han jugado, principalmente lo que es el modo campaña). Yo creo que todos estos "mundos" fantásticos, HP, LOTR, GOT, etc, tienen muchos elementos en común y yo he ido tomando referencias de aquí y de allá. 
    Lamentablemente a este capítulo lo tuve que cortar en 3 partes debido a la extensión, por ende, la parte final del capítulo (la más interesante en mi opinión), me ha quedado afuera. Tal vez sea ese el motivo por el cual te has quedado con poco sabor de boca. Faltan aún unas 1500 palabras más que terminarían por cerrar el "círculo" de este capítulo.

    @gary_d_crowley Si Gary, hice los párrafos un poco más cortos, ya que varios compañeros (tú incluido) me han comentado lo pesado que puede resultar leer largos extractos de textos sin ningún cambio de ritmo. Aún me queda por determinar de que manera puedo introducir diálogos, así sean diálogos del personaje principal con si mismo. 
    Con respecto a tu pregunta, la respuesta es sí, incluso en este libro existen escenas de batallas, pero se encuentran en partes mas adelantadas del libro.
    Me alegro que lo hayas disfrutado de esa manera, es el principal objetivo que persigo, que el lector logre disfrutar con la lectura, así que me pone contento haber logrado esa sensación.

    Nuevamente, gracias a todos. 
  • editado 15 de octubre
    @Kantos

    Cuando yo quiero representar un diálogo de un personaje consigo mismo, yo los represento de la misma manera que cualquier otro diálogo, eso sí, dejando claro que habla consigo mismo. Por ejemplo:

    —He estado leyendo este capítulo y la verdad me ha gustado mucho, pero tiene una serie de errores ortográficos y de gramática que le restan puntos y que el autor debería tomar en cuenta, para así mejorar la calidad de sus obras —dijo Gary tras leer el escrito.

    Como te diste cuenta, esa es una representación de un diálogo externo, del personaje (mi persona) hablando consigo mismo en voz alta. Pero, si lo que quieres es representar un pensamiento...:

         Mientras Gary estaba leyendo el escrito de Kantos, un pensamiento se había posado en su mente:

    —Nojoda, menos mal que no tenía párrafos largos, o no seria capaz de leerlo.

    Espero que esta sugerencia te haya sido de ayuda.

    Por cierto, ¿tú jugaste Age of Mythology? ¡Ese juego era increíble! Recuerdo pegarme unas trasnochadas tratando de pasarme el modo campaña. La historia de Arkantos y sus amigos siempre me pareció muy entretenida.
  • @gary_d_crowley ¿de donde pensas que sale el nombre de Kantos? Jajaj. Es el juego que mas he jugado en mi infancia, aunque hace tiempo que no lo agarro. En los últimos años estuve mas metido con el Age of Empires 2 DE. 
  • ¿Age of Empires II DE? No conozco esa actualización.
  • Hicieron una edición definitiva, es decir, remodelaron nuevamente todo el juego con nuevos gráficos y nuevas civilizaciones. La mecánica es la misma, pero se ve mucho mejor.

    Aca te dejo un pequeño video para que veas como ha cambiado:


    Hicieron lo mismo con el 1 y el 3.

  • ¡Super! A mi siempre me han encantado estos juegos. Lo voy a descargar.
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