¿Qué tienen de especial las videntes?

Estoy con un libro bastante interesante de los videntes. Y quiero entre todo que es lo que tienen tan especial que algunas veces nos encandilan con verdades y algunas veces con sumas mentiras.
En esta web de videntes se llama videntes.top hacen una reflexión de videntes actuales y un poco más antiguos.
Vamos a ver si entre todos llegamos a algo, investigando en google en España hablan de una tal vidente Omitie, es española y la ponen en un pedestal.
Muchos y muchas dicen que es alucinante y acierta de verdad. Muchas gracias.

Comentarios

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    tomacnija dijo:
    Estoy con un libro bastante interesante de los videntes. Y quiero entre todo que es lo que tienen tan especial que algunas veces nos encandilan con verdades y algunas veces con sumas mentiras.
    En esta web de videntes se llama videntes.top hacen una reflexión de videntes actuales y un poco más antiguos.
    Vamos a ver si entre todos llegamos a algo, investigando en google en España hablan de una tal vidente Omitie, es española y la ponen en un pedestal.
    Muchos y muchas dicen que es alucinante y acierta de verdad. Muchas gracias.

    Soy escéptico en cuanto a esta ¿profesión? Sin embargo, por un asunto familiar grave, no hace mucho recurrí a una vidente o pitonisa de mi ciudad. En realidad, lo que buscaba era alguien que me tranquilizase, como agarrándome a un último clavo ardiendo. No acertó ni una.

    Mi impresión es que estas/os videntes son una falacia. No descubren nada, no aportan nada, únicamente se limitan a escucharte y a ir tomando nota mentalmente y luego a responderte, positivamente, lo que tú ansías saber, y siempre lo hacen con mucha habilidad; a más noticias positivas, más minuta.

    Un saludo cordial


  • texastexas Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2019
    Como dice Cehi, a veces no buscamos que nos digan el futuro, sino escuchar lo que queremos oír. Las cosas que dicen suelen ser muy generales, tipo "ha habido una enfermedad en la familia, encontrarás trabajo...". No merece la pena pagar para escuchar cosas que no te solucionan nada.

    Sólo en una ocasión fui a uno -bastante barato, por cierto- que acertó TODO con detalles. No voy a contar toda la historia de cómo acabé en su consulta, que es interesante pero larga. Para empezar, no me dijo "veo que has discutido con tu marido", que es algo muy vago y que cualquiera puede acertar, sino que dijo "veo que has discutido con tu marido por una invitación de boda que ha recibido de su familia. Tú no quieres ir, él sí. Tienes razón en no querer ir, así que no te preocupes". A partir de ese comentario, seguí flipando con todo lo que me dijo, y todo se ha cumplido. Por supuesto, en todos sus comentarios añadió detalles personales que no podía saber, ya que era en otra ciudad en la que nadie me conocía y ninguna persona sabía que yo iba a ir a verle. Es decir, no pudo hacer un trabajo previo de investigación. Tampoco me hacía preguntas para adaptar sus respuestas. Yo apenas hablaba, todo lo decía él. Además, no era el típico en plan serio y místico, sino que era entretenido, divertido. Pasé muy buen rato.

    Aparte de este caso, no he conocido a ninguno que realmente acierte con cosas exactas. La pena es que perdí los datos de ese vidente y no he podido volver a su consulta.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    texas dijo:
    Como dice Cehi, a veces no buscamos que nos digan el futuro, sino escuchar lo que queremos oír. Las cosas que dicen suelen ser muy generales, tipo "ha habido una enfermedad en la familia, encontrarás trabajo...". No merece la pena pagar para escuchar cosas que no te solucionan nada.

    Sólo en una ocasión fui a uno -bastante barato, por cierto- que acertó TODO con detalles. No voy a contar toda la historia de cómo acabé en su consulta, que es interesante pero larga. Para empezar, no me dijo "veo que has discutido con tu marido", que es algo muy vago y que cualquiera puede acertar, sino que dijo "veo que has discutido con tu marido por una invitación de boda que ha recibido de su familia. Tú no quieres ir, él sí. Tienes razón en no querer ir, así que no te preocupes". A partir de ese comentario, seguí flipando con todo lo que me dijo, y todo se ha cumplido. Por supuesto, en todos sus comentarios añadió detalles personales que no podía saber, ya que era en otra ciudad en la que nadie me conocía y ninguna persona sabía que yo iba a ir a verle. Es decir, no pudo hacer un trabajo previo de investigación. Tampoco me hacía preguntas para adaptar sus respuestas. Yo apenas hablaba, todo lo decía él. Además, no era el típico en plan serio y místico, sino que era entretenido, divertido. Pasé muy buen rato.

    Aparte de este caso, no he conocido a ninguno que realmente acierte con cosas exactas. La pena es que perdí los datos de ese vidente y no he podido volver a su consulta.

    La excepción confirma regla. 


  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Sin embargo mi comentario negativo acerca de las videntes, tengo que añadir que en absoluto me gustaría desanimar al autor de este hiilo en su cruzada de "investigación sobre las videntes". Pasa que, después de lo que ya dije,  poco más puedo aportar. Conste. Gracias. 





  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Se le acabó el chollo

    Mientras la tarde arreciaba para dejar paso a la noche, el último cliente salía de la elegante consulta, situada en un chalé de lujo en una urbanización VIP a las afueras de Sevilla, bien comunicada con la ciudad

    El cliente, un millonario joyero, entraba a su Audi con el semblante más relajado del que mostraba media hora antes. “La vidente del collar” era la única culpable de ello. Lo que le había desvelado tranquilizaba la preocupación matrimonial y de herencia que le traía por la calle de la amargura.

    La débil lluvia era un atisbo de la tormenta que se avecinaba. Cuando el Audi salía de la finca, el chófer no veía a un hombre parado en la entrada. El auto desaparecía en la autovía, mientras la cancela de la entrada se iba cerrando lentamente.

    “La vidente del collar”, Teodora Liste, tenía líneas del Tarot y consultas franquiciadas en los cuatro puntos más importantes del país: Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Su prestigio subía más que la espuma, y su cuenta corriente en los bancos también. Aunque era una mujer madura, coqueteaba con los famosos que la visitaban, y ella vivía ricamente merced a su popularidad. Sólo pasaba consulta por tres mil euros a quien pudiese pagar semejante cantidad. Y no daba abastos.

     Se valía de un collar de disímiles abalorios, en general gemas talladas de diferentes tamaños. Sentada frente a una mesa, tapizada con paño morado, pedía a su cliente que se pusiese el collar. Tras exactamente un minuto le retiraba el collar del cuello y se lo ponía ella. Después de un minuto de silencio, y algún sobresalto, hablaba de lo que el collar le transmitía del presente y del futuro de su cliente.

    Sabía de sobra que sus adivinaciones eran puras falacias, pero también sabía que su trabajo la estaba enriqueciendo. Se inventaba presentes y futuros positivos para sus clientes, que les hacía a ellos soltar pasta por un tubo.

     “Esta vida es sólo para los listos”, se decía a sí misma mientras guardaba una buena cantidad de billetes de 200 y 100 euros en su caja fuerte.

    Mientras cerraba la puerta de su chalé, se percataba de la presencia de un hombre, que estaba limpiándose las suelas de los zapatos en un lujoso felpudo de la entrada. Vestía bombín achatado y levita negra. Unas diminutas gafas redondas posaban en su nariz aguileña. Teodora le miraba y le decía:

    -Señor, la consulta está cerrada, y además no atiendo a nadie sin cita.

    Un guante blanco de seda desaparecía del interior de la levita para reaparecer poco después con un voluminoso fajo de billetes, recién paridos, nuevos.

    La vidente veía que aquel señor estaba mostrando más dinero que el que ella tenía en ese momento su caja de caudales. Todos eran billetes de 500.

    -Pase, por favor –hacía un ademán con la mano, como invitándole a entrar- La consulta es a la segunda puerta a la derecha –añadía.

    Con paso firme, el nuevo cliente avanzaba y entraba a la sala. Parecía no inmutarse ante la costosa decoración. Todos los clientes quedaban boquiabiertos al ver tanta riqueza junta.

    Cuatro estatuas de Zeus, iluminadas por rayos ultravioletas; decenas de esferas con rayos dentro, relojes de arena de todos los tamaños y clases, que se daban la vuelta automáticamente, y un sinfín de objetos más propios de un museo. Pero este cliente se sentaba sin prestar atención a todo lo que le rodeaba, apoyaba su barbilla sobre sus manos y sus codos sobre la mesa. Parecía mantener la mirada fija.

    Teodora se sentaba frente a él, encendía ceremoniosamente una barra de incienso y la ponía en un soporte de plata y marfil.

    -¿En qué le puedo ayudar?

    -Me han dicho que usted ve el futuro, que tiene verdaderos poderes.

    -En efecto, e imagino que por eso habrá venido usted.

    -Así es. Pero pienso que usted es una estafadora sin escrúpulos. Y le seré franco. No se merece usted ni la leche maternal que ha ingerido en su niñez.

    De ser otro cliente le habría echado, pero mantenía fijo los ojos en el fajo que había en el centro de la mesa. Su mente sólo estaba ocupada en dos tareas: en responder al cliente y en calcular aproximadamente cuántos billetes había en el fajo.

    -¿Por qué piensa usted eso? -respondía preguntando con encaro.

    -Quizá también tenga yo poderes. Pero no vine para esto. Vine para un trato. Si me demuestra que realmente tiene poderes, con una predicción de un SÍ o un NO, suyo es todo este dinero. Si no, dé usted por concluida su carrera de bruja circense –y seguía con la mirada fija en su interlocutora.

    Teodora dudaba. Pensaba en el inmenso beneficio y en la ridícula perdida. Ya había tenido amenaza de otros clientes, pero sabía que su clientela habitual tenía fe ciega en ella, y que un cliente como este nuevo no iba a desprestigiarla, por mucho que fallase en sus predicciones.

    -Se lo demostraré y usted se irá satisfecho. Y seguro que volverá más veces.

    Teodora se sacaba del bolsillo el ínclito collar, apartaba a un lado los billetes y ponía el collar en el espacio libre que quedaba entre los dos. Se percataba de que los ojos de él la perseguían, haciendo caso omiso al ritual.

    -¿Qué es lo que quiere usted saber?

    El nuevo cliente, insolente y misterioso, sacaba de su levita un reloj de oro, atado a una cadena, también de oro. Abría la tapa: las 20:49 Horas.

    Guardaba el reloj y sacaba con el mismo movimiento una pluma estilográfica con la estructura y el plumín de oro.

    Extraía un billete del fajo, escribía algo en el reverso y ponía el billete debajo de uno de sus zapatos. De nuevo cogía un billete del fajo y se lo daba a la vidente junto con la estilográfica.

    Teodora le miraba con perplejidad.

    -He escrito algo en el billete que estoy pisando. Escriba usted en ese otro que le he dado si lo que he escrito va a ocurrir o no. Sólo escriba dos letras. Y recuerde las condiciones anteriormente pactadas.


    (sigue 2ª y última página)
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    “Este tío está loco”, pensaba Teodora, mientras cogía el billete y la pluma.

    Teodora sentía que esto era tan absurdo como jugar al rojo o al negro. Pero había mucho dinero en el color ganador.

    Cogía el collar y empezaba su ritual. Merced a la largura del collar, éste podía llegar hasta su cliente.

    Él seguía con la mirada fija en ella, sin dejar adivinar ningún sentimiento en su cara. Tras el minuto de rigor, Teodora se ponía el collar.

    Pero era la primera vez que estaba notando que algo o alguien no dejaban trabajar a su imaginación, incluso en una cosa tan aparentemente fácil como pensar en una respuesta afirmativa o negativa.

    Por el contrario, el collar le transmitía oscuridad, inseguridad. Su mente sólo bullía el vacío del color negro.

    Nerviosa, se quitaba el collar. Se estaba percatando de que sus sensaciones habían desaparecido con la presencia de este nuevo cliente.

    Empero, sujetaba el billete con la mano izquierda y escribía con la derecha. Y luego doblaba el billete y lo alojaba en su canalillo.

    -Bien, ya está escrito. ¿Y ahora qué?

    -Sólo espere dos minutos para que veamos si usted va a llevarse ese montón de dinero gracias a sus poderes, o por contra su carrera ha terminado.

    -Creo que se va a llevar usted una sorpresa -decía tratando de intimidarlo.

    Al no recibir una respuesta convincente guardaba silencio. El cliente seguía firme. A los dos minutos, volvía a sacar el reloj: las 21:01 horas.

    -Enséñeme su predicción, por favor.

    Teodora se sacaba del pecho el billete y lo desdoblaba: SÍ.

    La cara de aquel tipo no se inmutaba. Se limitaba a agachar el brazo y recogerlo de nuevo con el billete de 500. Lo tiraba después sobre la mesa, justo al lado del billete de la vidente.

    Teodora abría el billete, que decía:

    Entre las 20:49 y las 21:01 horas, usted va a escribir dos letras en una de las caras de un billete de 500 euros

    Antes de leer esa frase, Teodora miraba el billete como un mileurista ilusionado mira su boleto de la primitiva después del sorteo para cotejar los aciertos.

    Cuando la vidente leía por tercera vez las dos letras, se daba cuenta de que no sólo había errado en su predicción, sino que había caído en una trampa, pues de haber respondido NO habría fallado también.

    Se enfurecía y su intención ahora sí era echar a patadas a aquel payaso que la había hecho perder su tiempo. Alzaba la mirada y lo que veía la hacía frenarse.

    Los ojos de aquel misterioso cliente parecían brillar.

    -Diga adiós a su carrera.

    -¡No piense que va a hundirme! ¡Usted me ha engañado! –mientras decía esto, miraba sus extraños ojos tras las finas gafas.

    -Y usted también engaña a la gente por dinero, y lo hace de igual forma que lo he hecho yo con usted, usando paradojas estúpidas que siempre le aseguran ganar y acertar, en cierta medida, sus bastardas predicciones.

    -¡Usted está loco de remate!

    Teodora decidía levantarse y acabar definitivamente con aquello: echar a un cretino de su propiedad. Pero quedaba paralizada. Aquellos ojos eran dos fogones, como si observase una chimenea en plena combustión. Sentía un fortísimo calor en su cara, proveniente de los ojos de aquel hombre. El cliente contemplaba cómo salía humo del vestido de ella, hasta convertirse en llama.

    Sentada, gritaba y se retorcía. Cada segundo que pasaba se le incendiaba una parte de su cuerpo, además de más de media mesa. La vidente seguía gritando hasta que una llamarada salía de su garganta.

    El cliente, todavía sentado, observaba cómo Teodora ardía, para segundos después apagarse. Todo lo que quedaba de “la vidente del collar” era una canina sobre una espesa ceniza gris, pero sus piernas, intactas, colgaban del sillón.

    Y tampoco había ardido el fajo de billetes, que recogió de nuevo el cliente.

    El cliente se levantaba parsimonioso de su sillón, lo ponía en su lugar y abandonaba aquel suntuoso chalé con el mismo paso lento y firme con el que había entrado. Un minuto después, se perdía entre la negra oscuridad y las gruesas y afiladas gotas de la intensa lluvia.

    RADIO SEVILLA - SUCESOS

    Famosa vidente muere tras combustión espontánea

    Ayer por la noche murió Teodora Liste, más conocida como “la vidente del collar”, eficaz creadora de los Signos del Zodíaco de esta radio. El cadáver fue hallado esta mañana por un cliente que tenía cita en la consulta de la vidente.

    Lo que vio este cliente fue una cosa espeluznante. En el sillón de la vidente posaba su calavera sobre cenizas y restos de ropa. Sin indicios de robo, suicidio o asesinato. Parece que la vidente sufrió la temida “combustión espontánea”, al menos eso es lo que afirma la policía científica.

    Su cuerpo ardió a una temperatura extremadamente alta, en un periodo de tiempo corto. Pero, extrañamente, el sillón no ardió, que era donde estaba ella sentada en el momento del suceso, y tampoco ardieron sus piernas. Lo que sí ardió también fue una parte de la mesa que estaba ante ella. El hecho de que no ardiesen las piernas, la mesa entera y el sillón, tiene confundida a la policía científica.

    Los indicios que encontraron apuntan palmariamente que estamos ante un tipo de muertes poco conocidas, pero documentadas en muchas partes del mundo. En los últimos años han muerto por este motivo centenas de personas en nuestro Planeta, y muchas de ellas era gente famosa y adinerada.


    Esta radio ha indagado a algunos expertos, los cuales nos dicen que se trata de una reacción nuclear del cuerpo por un aparato cuántico de alto voltaje y… Disculpen, un hombre ajeno a esta radio ha entrado a la cabina de información. ¡Eh, oiga, ¿quién es ust…?! ¡¡Aaaaah…!!

                                                             

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Los trucos que utilizan los videntes para engañar 

    Internet
    18/09/2019

    ¿Se te ha ocurrido alguna vez llamar a un tarotista para saber qué te deparará el futuro? ¿Has visto alguna vez un programa con un clarividente y has pensado en ponerte en contacto con él porque querías conocer qué te iba a pasar próximamente? ¿Confías en este tipo de personas?

    Si crees que la magia existe y que estos trabajadores esotéricos tienen poderes, es posible que cambies de opinión tras la confesión que ha hecho en 'The Overtake' una falsa psíquica, quien ha revelado sus técnicas para convencer a sus clientes de que puede leer la mente y ayudarles en el día a día con sus problemas.

    Esta empresaria, a la que llamaremos "Sandra", como el propio medio inglés ha decidido, ofreció una sesión gratuita a Katy Ward, periodista, para demostrarle lo fácil que es engañar a cualquiera.

    Sentimos decepcionarte, no es Oda Mae Brown en 'Ghost' o la pitonisa Reynolds de 'La que se avecina'. La vidente gana 30 libras por sesión (unos 34 euros) y lleva un atuendo cotidiano: una blusa de una conocida marca británica y raíces negras en lo que hace unos meses era pelo rubio.

    Muchos llamarían a esto "estafa", pero la profesional tiene una perspectiva diferente: "Soy una persona muy intuitiva y aprecio muchas cosas"

    Lo primero que hace la vidente es preguntarle por el padre de Ward. "¿Lo perdiste cuando eras joven y este hecho coincidió con un evento importante en tu vida?". "Me quedé cortada al escucharlo. Murió cuando yo tenía 18 años y el funeral fue tres días antes de mi entrevista universitaria", responde asombrada. Esta experta de la adivinación explica que buscó en Google cosas de la vida de la periodista y encontró un artículo antiguo donde había leído todo esto. "Los personajes públicos o que trabajan en medios son perfectos, lo cuentan todo", explica Sandra.

    "Puedo saber perfectamente la edad, la profesión y la personalidad de alguien en cinco minutos. Siempre hay algo y alguien que no puede evitar contar algo en Twitter", continúa. ¿Todo el mundo revela y comparte algo en internet? La mayoría publica más de lo que creen. "Siempre pido el email antes de una cita y me anticipo investigando", explica. "No quiero que nadie piense que me hago rica con esto. Mis clientes deben saber que tengo una familia normal que lucha por llegar a fin de mes", añade.

    Esta psíquica afirma que utiliza una combinación de investigación online e intuición. La periodista explica que muchos llamarían a esto "estafa", pero la profesional tiene una perspectiva diferente: "Soy una persona muy intuitiva y a menudo aprecio muchas cosas que otros extrañan. ¿Eso significa que tengo percepción extrasensorial? ¿Quién puede comprobar que no?".

    Le pido el email antes de concertar una cita e investigo en Google y en sus redes sociales para tener más datos

    "A veces solo quieren creer una fantasía y yo se la doy. Además, jamás digo que la información que tengo viene del más allá, simplemente lo omito. Algunos dirían que tienen un mensaje de un pariente muerto, en mi caso jamás lo haría. Es muy bajo", continúa.

    La mayoría de los que van a su "consulta" son mujeres de más de treinta y cinco años que buscan tranquilidad sobre una decisión importante en su vida. Una de sus lecturas más recientes fue con una chica que estaba a punto de casarse. Su prometido la había engañado antes y estaba desesperada por saber si se podía confiar en él. "Quería saber si su futuro esposo sería fiel, así que le dije que alguien que engaña siempre lo hará. Nunca cambian. Que saliera de ahí y no mirara hacia atrás. Casi todos los que vienen saben lo que necesitan, solo hay que darles un empujoncito. Vienen con el trabajo hecho", comenta.

    No quiero que nadie piense que me hago rica con esto. Mis clientes deben saber que tengo una familia que lucha por llegar a fin de mes

    Si cuando la clarividente hace una declaración generalizada y tú la conectas desesperadamente con algo personal sin necesidad de creer que es verdad, es algo que sucede comúnmente. Es una forma de sesgo cognitivo que los psicólogos llaman "validación subjetiva". Sandra no había escuchado antes este término, pero no le sorprende.

    La actividad que ella desempeña no corre ningún peligro ante el Centro europeo del consumidor porque, según señala Sandra, "las leyes son muy ambiguas". "Entiendo que se diseñen medidas para las prácticas comerciales desleales, pero ¿cómo podría la policía investigar esto? Todo negocio que se base en las emociones es algo que no se puede probar", asegura. "Si Reino Unido sale de la UE, la legislación se basaría en una Ley de Brujería de 1755 y me quemarían en la hoguera. Es de risa", concluye.


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