El Palojo

IgnoriaIgnoria Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
El Palojo

--Mushasha, mushasha, ¿tú tienes novio?- me preguntó, sujetándome del brazo con cierta fuerza.

Era evidente que el hombre, de unos treinta años, padecía algún grado de retraso mental. Reconozco que me hizo gracia su acento gaditano, y que tuve que reprimir una risa, en parte provocada por la inquietud y, de otra,  porque durante el abordaje se había colocado una cucharilla de café sobre un ojo, a modo de monóculo. Pude darme cuenta de que el otro ojo se desviaba gravemente, a través de un contundente flequillo que se daba de bruces con él. Ésta fue la primera vez que le vi, recién llegada a este pequeño pueblo de la sierra de Cádiz.


Los lugareños no tardaron mucho en ponerme en antecedentes; era como su rotonda de la fuente que parecía una tarta, como su orgulloso coso taurino, o como el templete de música que se alzaba en la plaza del centro: era su tonto del pueblo. 

Se llamaba Antonio, aunque allí todos le conocían por el Palojo, precisamente por ese mechón de pelo, untado con pura argamasa, que siempre le caía "pal'ojo". El resto de la cabeza se mantenía bien repeinada, bajo el control de un engominado excesivo que, por mil veces, me hizo escuchar aquello de "parece que le ha lamido una vaca".

Sus orejas se desplegaban como dos paipáis atónitos, a los lados de una cara demasiado estrecha, o bien - no sabría decidirme- demasiado larga. Unos dientes incivilizados se amontonaban en su boca, lanzadora, sin previo aviso, de perdigones de saliva desbocados. 

Solía vestir en chándal, cumpliendo así con un tópico que mi memoria solo pudo haber sacado de cuentos, porque, que yo recordara, no existían los tontos de ciudad. Alguna vez le vi endomingado, con unos pantalones que le quedaban exageradamente grandes, igual que la rebeca modelo universitario que se escurría sobre sus hombros lacios. Definitivamente, estaba mejor con el chándal.


Acostumbraba a andar por la plaza, hablando atropelladamente con unos y con otros. Pero si una mujer se le cruzaba no podía resistirse a consultar si tenía novio. Era como un tic que no discriminaba a ninguna dama, fuera fea o guapa, alta o baja, tuviera 15 años o 90. Todas con novio, casualmente.

Una vez indagué sobre su familia. Solo tenía a sus padres, los cuales jamás salían a la calle. No me quedó claro el motivo, pero la palabra vergüenza se mascaba en el ambiente cuando comentaban, ligeramente, que eran buena gente de avanzada edad. Lo que sí pude conocer fue la razón por la que se ponía la cucharilla de café en el ojo. Por lo visto, de pequeño sufrió una grave infección ocular, la cual le reportaba fuertes dolores. No se sabe cómo, descubrió que la cucharilla, que aún conservaba el calor después de remover su vaso de leche calentita, puesta sobre el ojo le consolaba de esas punzadas lacerantes. Y, como para todo fue siempre monomaníaco, se quedó con ese hábito adquirido, que asoció al otro de preguntar a toda mujer si tenía novio, supuse que para reconfortarse tras la respuesta afirmativa que obtenía en todos los casos. 

El Palojo era tratado con cariño por sus vecinos. Un cariño un tanto hipócrita, pues encerraba sarcasmos que a todos divertían, pero que el pobre infeliz no era capaz de distinguir.


Después de algunos meses observando, decidí que Antonio sufría mucho. El motivo, frecuentemente, era que se obsesionaba si alguien elogiaba algo que hiciera, como cuando le dio por dedicarse a la fotografía.
Apostado en la terraza del Café Fortuna, con su cámara al cuello, muy profesional, iba haciendo fotos con intención de venderlas luego a cualquiera que se sentara a tomar algo. Al principio todos se quedaban con el retrato, aunque estuviera desenfocado y mal encuadrado, y alababan, entre ironías que les procuraban momentos de diversión, el arte del Palojo. Entonces él se crecía y, en vez de una, hacía 20 fotos a cada persona, suponiendo que así les hacía felices 20 veces más. Cuando la gente se iba cansando de su matraca, irritados, le solían llamar pesado y pedirle que se marchara. Lloraba entonces durante unos días sobre todos los hombros que iba encontrando, y era consolado con excusas tan pobres como su alma. Así, hasta que se le ocurría un trabajo nuevo, ávido por sentirse útil, que acababa por sumergirle en otro bucle bipolar. 

Unos días antes de irme del pueblo coincidí con él, por última vez, en la farmacia del centro. Nunca le había visto llorar así. Lloraba a borbotones, desmesuradamente, con chorros de lágrimas, lágrimas como caños que anegaban aquel papel en el que parecía estar escribiendo. Sobre el mostrador de un farmacéutico pasmado, que me miraba implorando disculpas, se deshacía formando charco.


En cuanto se dio cuenta de que yo estaba allí, se dirigió a mí. Con el lápiz en la mano, sus ojos inundados y los mocos acudiendo profusos, me dijo, escupiéndome sin querer: 

--Pero, pero, ¿por qué me dicen que soy tonto? ¡Yo no soy tonto! ¡Mira, mira, las cuentas que sé hacer! 

Entonces me enseñó el papel mojado en pena en el que había escrito. 

--Mushasha, ponme tú una cuenta, ¡verás que sé hacerla! ¿Por qué me dicen que soy tonto?

Arreció, si cabe, su llanto, así que cogí el lápiz y escribí números de tres cifras para que los sumara. 

Pon más, pon más, me pedía. Agregué líneas hasta que le pareció que la suma era lo bastante complicada como para poder demostrar algo. Se lanzó como un loco a hacer aquella cuenta, narrando su ejecución entre gimoteos e hipidos, intentando parecer muy rápido sumando: 2 y 3, tal, y 4, cual, más 7, tanto. No estaba yo pendiente de si lo que iba recitando era correcto o no, pues aún andaba impresionada por verle así.

Cuando terminó me pidió que le corrigiera. Hice como que estaba repasando la cuenta y di el resultado por bueno. No sé si era así, solo pensaba en que él se sintiera un poco mejor.

--¿Ves? Pero, ¿ por qué me dicen que soy tonto? ¡Si yo no soy tonto!


Intenté calmarle entonces, porque seguía fuera de sí y el farmacéutico parecía empezar a hartarse de la escena. 

--Venga, Antonio, vamos fuera, respiras hondo y verás que te tranquilizas un poco.
Me siguió, con su lápiz y su hoja en una mano, hasta el exterior del establecimiento. Nada más poner un pie en la calle se secó con las mangas del chándal las lágrimas y los mocos. Luego sacó del bolsillo la cucharilla de café, la que aliviaba sus dolores, para ponerla sobre su ojo y preguntarme:

-- Mushasha, mushasha, ¿tú tienes novio? 

Comentarios

  • Ah, lo que quería era conseguir novia el palojo, :) una historia que se da en los pueblos donde siempre hay un personaje que hace reír e impacientarse por sus extravagancias, en mi pueblo hay varios.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Si tomo tu escrito como una narrativa corta, está bastante conseguido. Te felicito. Pero, si pongo mi sensibilidad a trabajar, lo veo como un ludibrio hacia ese pobre hombre. Al menos, te podrías haber ahorrado su procedencia. Tal vez hubiese quedado tu escrito más elegante sin la necesidad de citar una localidad. 

    Saludos


  • IgnoriaIgnoria Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Ah, lo que quería era conseguir novia el palojo, :) una historia que se da en los pueblos donde siempre hay un personaje que hace reír e impacientarse por sus extravagancias, en mi pueblo hay varios.
    o
    Amparo,un saludo. ; )

  • IgnoriaIgnoria Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    cehi dijo:


    Si tomo tu escrito como una narrativa corta, está bastante conseguido. Te felicito. Pero, si pongo mi sensibilidad a trabajar, lo veo como un ludibrio hacia ese pobre hombre. Al menos, te podrías haber ahorrado su procedencia. Tal vez hubiese quedado tu escrito más elegante sin la necesidad de citar una localidad. 

    Saludos


    Saludos, cehi.
    Así soy yo: poco elegante y desconsiderada con mis personajes.
    Pero prometo que al próximo personaje lo hago superdotado y nacido en una ciudad que me invente. De Neuro city, por ejemplo.
    Para no herir sensibilidades. 

    Gracias por las risas. 


  • texastexas Garcilaso de la Vega XVI
    Tal vez por mi trabajo, me creo que el hombre no era tonto. Tu personaje sufre y se entera de lo que pasa a su alrededor. Antiguamente, esos diagnósticos no existían; se les consideraba tontos y ya.

    En el comentario de Cehi, entiendo que quiere decir que el lugar no es relevante. No creo que sea la sensibilidad de Cehi la que ha quedado herida.

    Tontos de ciudad hay a patadas, pero nunca se habla de ellos de la misma manera, puede que porque son demasiados.

    Me han gustado las descripciones, la manera de meternos en la historia.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Ignoria dijo:
    cehi dijo:


    Si tomo tu escrito como una narrativa corta, está bastante conseguido. Te felicito. Pero, si pongo mi sensibilidad a trabajar, lo veo como un ludibrio hacia ese pobre hombre. Al menos, te podrías haber ahorrado su procedencia. Tal vez hubiese quedado tu escrito más elegante sin la necesidad de citar una localidad. 

    Saludos


    Saludos, cehi.
    Así soy yo: poco elegante y desconsiderada con mis personajes.
    Pero prometo que al próximo personaje lo hago superdotado y nacido en una ciudad que me invente. De Neuro city, por ejemplo.
    Para no herir sensibilidades. 

    Gracias por las risas. 



    Saludos, Ignoria 

    En un foro, ya de Literatura como este o ya del tema que sea, no debería encajar la ironía, toda vez que lo que se pretende (y me ilusiona pensar que todos lo pretendemos), es fomentar la amistad y el buen rollo de todos con todos, aunque virtuales. Las campeonas para lo contrario son las redes sociales. 

    Como bien dice Texas, mi sensibilidad, después de leer tu historia, permanece intacta. He querido decir que el nombrar (escribir) una ciudad en concreto puede que no sea de recibo por los nativos de la tal (que sé que hay gente gaditana en este foro). Mis respetos hacia tu persona por si te has sentido molesta por lo que digo de "más elegante", porque, precisamente, eso es lo que me he permitido censurar y no eres tú el blanco de mis invectivas. 

    Por otro lado, corroboro que tu relato está bien narrado y que me ha gustado, pero que no me ha sacado una risa. 

    Buenas tardes


  • Hola, recién ingreso al foro con el propósito de encontrar crítica honesta y constructiva a a mis textos más bien que encontrar amistades y " buen rollo"  . Considero que en un foro literario los participantes deben disfrutar de la libertad de expresar libremente sus opiniones y elaborarlas con total albedrío, por tanto si alguien acude a la ironía para expresarse por qué debe ser considerada ofensiva? En lo concerniente al texto, creo que la puntuación puede ser mejorada.
  • IgnoriaIgnoria Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado 9 de noviembre
    Hola, recién ingreso al foro con el propósito de encontrar crítica honesta y constructiva a a mis textos más bien que encontrar amistades y " buen rollo"  . Considero que en un foro literario los participantes deben disfrutar de la libertad de expresar libremente sus opiniones y elaborarlas con total albedrío, por tanto si alguien acude a la ironía para expresarse por qué debe ser considerada ofensiva? En lo concerniente al texto, creo que la puntuación puede ser mejorada.
    Hola. Bienvenido, espero leerte pronto.
    La ironía es una de mis aficiones favoritas. La otra: usar la puntuación de forma deficiente.
    Uno no puede olvidar que los relatos no son opiniones; que los personajes no pertenecen a nadie; que los firmantes no son responsables de las historias. 
    Me extrañó, simplemente, que me atribuyeran la actitud de un personaje, o que resultara poco acertado que en una descripción se mencione el lugar. Por cierto: soy gaditana. Pero si fuera de un lugar de la Mancha no estaría más orgullosa. 
    La causa de mi mala redacción es que aún no aprendí lo bastante, pero eso no me impide estar totalmente conforme con tu texto.
    No vemos por ahí, ¿vale?
    Muchas gracias, nacidodelmar. 
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    Hola, recién ingreso al foro con el propósito de encontrar crítica honesta y constructiva a a mis textos más bien que encontrar amistades y " buen rollo"  . Considero que en un foro literario los participantes deben disfrutar de la libertad de expresar libremente sus opiniones y elaborarlas con total albedrío, por tanto si alguien acude a la ironía para expresarse por qué debe ser considerada ofensiva? En lo concerniente al texto, creo que la puntuación puede ser mejorada.

    Por alusión a mi comentario 

    Hola, nacidodelmar, bienvenido 

    Precisamente porque "en un foro literario los participantes deben disfrutar de la libertad de expresión libremente...", es por ello que yo, como participante que soy, (uno más entre tantos) disfruto de la mía, por lo que deduzco que eres tú quien pretende arrebatármela. Un saludo cordial.

  • IgnoriaIgnoria Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado 9 de noviembre
    Hola, cehi. 
    ¿Me haces un favor?
    Es que llevo varios días sin poder cerrar sesión porque...¡¡no encuentro el botoncito!!
    ¿Se puede saber en qué cajón lo habéis metido?
    Y para todo soy igual...
    Un saludo, y que tengas un día tranquilo y amable. Y amable. 

    Edito:

    Ah, no, ¡ya lo vi! Estaba en un ladito, a la derecha de los calcetines. Gracias de todas formas.
    Pensé que ya me tendría que jubilar aquí domiciliada. 
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Ignoria dijo:
    Hola, cehi. 
    ¿Me haces un favor?
    Es que llevo varios días sin poder cerrar sesión porque...¡¡no encuentro el botoncito!!
    ¿Se puede saber en qué cajón lo habéis metido?
    Y para todo soy igual...
    Un saludo, y que tengas un día tranquilo y amable. Y amable. 

    Edito:

    Ah, no, ¡ya lo vi! Estaba en un ladito, a la derecha de los calcetines. Gracias de todas formas.
    Pensé que ya me tendría que jubilar aquí domiciliada. 

    Efectivamente, eres gaditana. "La grasia, el aje, parese sólo esclusivo de los gaditanos y los sevillanos. Yo soy sevillano, entrado de conocer tu pluma, y admiro tu Cái". Eres una chica agudamente ingeniosa. Saluditos😊😄😊





  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


     Ignoria

    Ah, esto.... La causa de mi mala redacción es que aún no aprendí lo bastante...., no te lo que es ni tú. 

    Más saluditos





  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Ignoria

    Crees, quise decir


  • Buen estilo, Desarrollas con suma nitidez el personaje, especificando, eso sí, su deficiencia mental, y sin olvidar de destacar su vestimenta y su tan especial forma de comunicarse.
    En muchos lugares, podemos toparnos con "un tonto", lamentable pero muy factible.
    Un gustazo haberte leído.
    Shalom, colega de la pluma
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