Los Zuccarelli- Capítulo 4 (parte 4)

Deja de hablar en seco cuando escuchamos otro motor, uno mucho más diferente que el resto. El coche que se acerca lo hace a una velocidad moderada. Aunque no hace sol, todo el coche brilla. Es de un color metálico muy oscuro, un gris cenizo más o menos, y reconozco qué deportivo es. Se trata de un Aston Martin, como si fuera uno de los modelos más nuevos que James Bond conduce en sus películas. Aparca el coche con un cálculo milimétrico, justo en el centro de una de las plazas restantes de este aparcamiento privado que este grupo privilegiado tiene aquí.

La puerta del piloto se abre, alzándose un poco hacia los lados. Todo el mundo está aguantando la respiración mientras observamos quién sale del coche, pero debemos esperar unos segundos antes de ver el conductor. Lo primero que vemos son unos zapatos negros y brillantes. Si todo este grupo son medio italianos y tienen mucho dinero no me extrañaría que estos zapatos fueran de un diseñador italiano. Entonces todo él sale del coche. Es altísimo, más alto que el joven, el rubio y que Grayson, pero no sé si tanto como el primer chico de los músculos. De todos ellos es, con diferencia, el que tiene un estilo mucho más formal. Viste un traje color negro, con la americana, el chaleco, los pantalones y la corbata de ese color. Lo único que rompe este croma es la camisa blanca. El chico tiene músculos suficientes para llenar la americana y los pantalones. De todos sus amigos populares, él es el que parece pertenecer más en el mundo adulto que en el mundo universitario. Entonces, se pasa una mano por ese pelo de color castaño claro que tiene, muy despeinado y con los extremos disparados hacia cada lado. Mantiene un corte corto, pero es muy informal, y supongo que aún lo es más por cómo va vestido. Tampoco es muy formal su barba, que cubre con una manta de puntos oscuros su rostro. Las cejas bien pobladas y la barba son mucho más oscuras que su cabello. Y en contraste, hay unos poderosos ojos azules que me miran fijamente cuando él cierra la puerta de su coche.

No sé por qué estoy analizando tan a fondo este chico en comparación al resto, pero supongo que él se ha dado cuenta porque me está mirando fijamente. Me intimida con su apariencia, pero sobre todo lo hace con esta mirada glacial que me ofrece ahora mismo. Si su mirada fuera un poco más amable sus ojos claros me gustarían más.

A continuación, como han hecho todos los demás, camina hacia la biblioteca y también entra dentro. Luego los estudiantes comienzan a dispersarse y todo el mundo vuelve a hablar. Noto muchísima gente mirándome, porque obviamente no he sido la única en reconocer que este chico tan guapo y misterioso se me ha quedado mirando fijamente.

- ¿De qué lo conoces? - me pregunta Juliana.

La miro cuando finalmente decide hablarme, que precisamente debe ser ahora que estoy muy agobiada e intimidada. Esta chica también sabe intimidar.

-No lo había visto nunca. - le respondo.

Ella arruga sus delgadas cejas castañas y luego nos deja y se va de la cafetería.

-Déjala. - me recomienda Leo. - Está enamorada de él. De hecho, obsesionada con él.

- ¿Quién es? - pregunto intrigada.

-Él es Jaxson Zuccarelli. - me cuenta Ava.

- ¿Zuccarelli? - pregunto reconociendo el apellido.

-Sí. - afirma. - Su familia es propietaria de esto y de mucho más.

-Él es propietario de esto. - la corrige en Leo. - Es huérfano, ¿recuerdas? - le pregunta antes de mirarme. - De todos ellos, es el menos misterioso porque la prensa lo reconoce allí donde va. Tiene 23 o 24 años y es uno de los ricos más ricos con menos de 30 años.

-Llegó aquí con dieciséis años. -lo releva Ava. -Y por eso todo el mundo supone que es superdotado o como mínimo, súper listo. Creó un imperio de la nada. Nadie sabe cómo lo consiguió, pero tiene una empresa que controla medio país y parte del mundo. ¿Has oído hablar de Zuccarelli International?

-No.- respondo sincera.

-Es CEO de ella y el accionista mayoritario. Sus amigos son accionistas también pero el mérito es todo suyo. Búscalo por Internet, ya lo verás.

-Algo está mal con él, sin embargo. - me dice Leo. - Es súper extraño. Supongo que, como todos los genios, pero él...parece peligroso aparte de un genio.

-No es peligroso. - defiende Ava. - Es elegante y sumamente misterioso, lo que lo hace sexy.

-Me enseñaste aquella entrevista que le hicieron el año pasado y daba miedo. - le replica Leo. -No le llamamos Intocable por una tontería, Ava. El tío es intocable en todos los sentidos. - añade para mí. - Ni siquiera sus amigos o sus hermanos lo tocan.

- ¿Quiénes son sus hermanos? - pregunto.

-Los gemelos. - me cuenta Leo. - Es un poco extraño porque no son realmente hermanos, pero todo el mundo lo sospecha.

- ¿Cómo van a ser hermanos? Si no tienen ni el mismo apellido. - protesta Ava.

-Son la mafia. Son todos hermanos.

-Y ya estamos de nuevo con esto.

-Mira sus apellidos, tía. - le pide. - Occhionero, Patricelli, Capuzzo, Luzio y Zuccarelli. Apostaría 100 dólares a que todos están armados.

-Como la mitad de los americanos. - le recuerda Ava molesta.

Dejo que ellos se sumerjan en esta discusión llena de rumores y miro el enorme edificio de la biblioteca. Hoy he visto y he vivido cosas muy extrañas, pero verlos a todos ellos ha sido el momento más surrealista del día. Quizás es esta burbuja de misterio que los rodea, pero creo que quiero averiguar más sobre este grupo elitista que popularmente se denomina como "La Mafia".

 

 

¡MUCHAS GRACIAS!

Mar B. Prat

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