El ataque al corazón

pessoapessoa Gonzalo de Berceo s.XIII
Teo ya dejó de ser profesor. Y se propuso escribir una obra literaria que tuviera algún valor. Para ello, empleaba las horas de después de comer hasta la hora de merendar. Mientras escribía, fumaba mucho. Cuando se le iba el hilo narrativo, fumaba. Cuando un personaje no tenía fuerza emotiva, fumaba. Cuando no sabía redactar un diálogo, fumaba. Cuando no sabía resolver una trama, fumaba. Un día especialmente emotivo en que no sabía como resolver la tensión entre cuatro personajes, se fumó sin darse cuenta un paquete de tabaco en apenas una hora. Y pasó que al día siguiente, cuando iba a poner punto final a la novela y no encontraba el final adecuado, después de fumarse dos paquetes, le dio un ataque al corazón y se quedó tieso frente al ordenador. Le encontró un sobrino suyo, pasados dos días. La novela tuvo un éxito desaforado y se siguió leyendo pasados muchos años. Este fumador pasó a la historia como el creador de un nuevo género narrativo. Pero no tenía la novela un final concreto y los críticos dijeron que fue el mayor acierto del creador cuando lo que pasó es que murió antes de dar con el final.

Comentarios

  • Existencialismo... o no. Habría sido feliz de conocer su éxito. En todo caso, murió haciendo lo que más le apasionaba (¿Fumar, escribir?).
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    pessoa. Me ha gustado ese mini relato. No me extraña que haya tenido éxito. "Lo bueno, si breve (en este caso por imperativo de la Parca), dos veces bueno"

    Yo también tengo la desgracia de ser fumador, pero creo que controlo 'bien' mi estúpido vicio, ya que me dura hasta tres días una cajetilla de tabaco de 20 cigarrillos, que es además bajo en nicotina y mentolado. Claro que yo mismo me pregunto con frecuencia: 'Antonio, ¿si tienes la voluntad de fumar casi nada, por qué no le quitas el casi?

    Saludos
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