las tardes del verano

pessoapessoa Gonzalo de Berceo s.XIII
Como me levantaba tarde, hacía la comida, comíamos y no tenía sueño suficiente para echar la siesta, pues se presentaban ante mí unas cuantas horas antes de ver a mis amigos en el bar chino. Entonces me sentaba ante el ordenador y escribía durante una hora en que fuera hacía mucho calor y en mi casa también y terminaba sudando mientras escribía una historia. Como días antes había estado en el pueblo, recordaba el libro que leyó allí por las tardes, "París era una fiesta" en el que Hemingway contaba cómo iba a los cafés de París a escribir y cómo se cruzaba con todo tipo de artistas, todos medio gilipollas como él. Y luego se ponía a escribir bajo el influjo de ese escritor alcohólico y demente y escribía unas historias que no valían un duro pero ayudaban a pasar las horas de la siesta entretenido en algo.
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