San Valentín

XoldyXoldy Anónimo s.XI
editado febrero 2016 en Narrativa
Buenas. Para poneros en situación debo deciros que trabajo en una floristería y en mis ratos libres escribo sobre ello. Tengo clientes muy excepcionales, y aquí os dejo mi último relato:
San Valentín

Al fin llegó ese día en que las ratas sin creatividad justifican su falta de detallismo con un "yo no celebro estas cosas". Por la floristería, sin embargo, pasaron hombres que "venían a cumplir" y otros que no les importaba gastarse 20, 35 o 80 euros en un regalo para su pareja. También otro que preguntó si teníamos algo de uno o dos euros. Sí, tengo este trozo de hilo para que le hagas un collar de macarrones.

Sobre las 13:30 entró en la tienda un chico cuyas pintas mantienen a las ancianas a una distancia de tres metros a la rotonda. Botas militarse, pantalón hasta el ombligo, una camiseta blanca de tirantes, un collar de oro de una virgen, un gran aro dorado en su oreja izquierda, peinado cenicero y cara de no estar en nuestra misma dimensión.

-Oye, tío -me empieza a decir- necesito regalarle algo a mi novia, que si no me mata.

-Perfecto, ¿en qué habías pensado?

-Yo qué sé, cualquier cosa, pero que no sea muy caro. Lo que me tendrías que hacer un favor, yo ahora no tengo dinero, pero en cuanto pueda te lo pago.

-Hombre... -intenté buscar las palabras más adecuadas para no ofenderle-. La jefa no me deja.

-Tío, por favor, yo paso todos los días por delante, te lo juro, todos los putos días; que me puedes decir 'oye, págame', o vengo yo y te lo pago, pero lo necesito para hoy. Hoy es San Valentín, tío.

-Lo siento, pero si te llevas algo deberías pagarlo ahora, de otro modo no me dejan, que si no, no salen las cuentas y me meto en un follón.

-Es que ahora mismo no tengo, tío. Pero te lo pagaré, lo que hasta el día 26 no me llega la pensión: 740 euros. Entonces vengo y te lo pago. Es verdad, tío, cobro una pensión por discapacidad. De chaval fumaba muchos porros y tomaba drogas, ¿sabes?, y ahora me dan esa paga, lo que no la tengo hasta ese día. Es que mi padre nos arruinó, ¿sabes? Me abrió una empresa, decía 'todo irá bien', el cabrón, y nos arruinó, tuvo que cerrar y nos dejó sin nada. Menudo hijo de puta. Ahora está pagando poco a poco, pero claro... Es un mal padre. Esas cosas no se hacen. Si no lo he matado ya es porque tiene que pagar. Es que, tío, es para partirle la cabeza, pero no lo haré, paso. Ya se la he abierto dos veces y luego viene la policía, vienen los juicios, y es un follón, tío, paso, paso. Pero es que so lo merece, ¿sabes?

-Ya, eso es cierto. Hay gente que lo hace todo mal y si le das su merecido, luego la culpa es tuya. La justicia de hoy en día es de risa. Aunque pensándolo bien, si pudiésemos matar a toda esa gente que merece morir la población disminuiría drásticamente.

El chico se me quedó mirando, intentando procesar sin éxito mi comentario. Demasiados porros.

-Tío, por favor, necesito darle algo a mi novia, aunque sea unas florecillas que os sobren, cualquier cosa, un detalle. Cuando cobre te lo pago.

"Florecillas que os sobren", eso me dio una idea. Fui a la nevera y cogí un puñadito de margaritas que tenía en un jarrón. Cuando limpio las varas de margaritas siempre hay algunas flores que están demasiado bajas y las tengo que quitar. Cogí el manojo y le hice un diminuto ramo sobre un corazón de sisal y se lo di.

-Esto es lo único que te puedo hacer -le dije.

-De puta madre, tío. Así al menos no voy con las manos vacías.

-Claro, seguro que le gustará.

El chico se despidió y se fue. Mientras lo veía marchar con su corazoncito con flores me quedé pensando en lo afortunada que era la chica de tener una pareja tan detallista, que se acordó de ella en este día tan especial.

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