Estado: Off
Tanta negatividad aconchada en mi mente
y cuerpo aflijido.
Como deseo sacudírmela de un viaje
volver a recuperar el estado de ánimo
que me lleve a trazar mis mejores ideas,
trabajos,
aventuras,
atrás dejar las malas energías que me invaden
esta gripe de mierda
y el anhelo de ser un maldito ermitaño
empujado por la bestialidad humana.
He de mejorar mis huesos y ponerlos en movimiento
y que la luz ilumine mis días,
para cuando vuelva a gatillar mis nuevas
líneas del triunfo...
Bendito trabajo
Podría irme ahora,
podría irme a la mierda.
Sería tan fácil abrir ese portón, la de las claves manoseadas
o saltarme el muro, ese derrumbado por un choque
y que nadie reparó,
mandó a reparar,
o imaginó algún día volver a ver en pie.
Pero aquí me quedo, haciendo la hora
hasta que suene la chicharra estúpida
que controla nuestras vidas animalescas
y marcar la tarjetita con quella tinta apenas visible
la cual indica que cumpliste tus 9 horas diarias
te somestiste,
adoctrinaste,
mecanizaste,
para beneficio de los pobres empresarios.
Y acá seguimos contando minutos
mirando noticias
o alguna señorita desnuda
la cual te invita a volar con esa sonrisa
y sus piernas abiertas.
Tu solo manda los informes,
cumple tus tareas
y te ganarás el cielo.
Ese del dinero plástico
y que sabes no te alcanzará para nada,
pero que los robots de gerencia
te echan en cara,
tratando de ningunearte
o resaltar tus errores.
No sea cosa que te vayas a
“creas el cuento”
y vayas a querer cobrar algo más por tu mierda de trabajo,
eso ni pensarlo,
eso no está en los planes de estos
hijos de puta,
hijitos de papá
e hijos de Pinochet.