- Inclina un poco la cabeza hacia atrás...así...
- ¿Te resulto suficientemente inspiradora, Pablo?
- Más que eso, niña. Eres una pura delicia. Pero quédate quieta, ¿qué haces?
- ¿No te gusta?
- ¿Estás tocándote?
- Sí. ¿Es que no te gusta?
- ¡Espera! Deja ahí la mano, justo donde la tienes.
- ¿Así?
- Perfecto, quédate quieta. Dame un momento...
- Píntame, maestro divino. Y luego fóllame. Fóllame sin tregua.
- Espera un segundo...
- ¡Amor mío!
- ¡No te muevas, chica! ¡Quieta!
- ¡Házmelo aquí mismo, en el sillón!
- ¡Quieta, necia! ¡Lo estás echando todo a perder!
- ¡Párteme en dos contra el caballete, derrama todos esos tubos de color sobre mis tetas!
- ¡Mierda! Vuelve a intentar esa postura. La que tenías hace un instante.
- ¡Antes fóllame, artista!
- ¡No me toques, demonio! ¡Atrás, atrás!
- ¡Entonces me follaré con los dedos! ¡Pero no dejes de mirarme, me excita cómo lo haces!
- Qué desastre.
- ¡Ahhhh!
- Está saliendo un mierda.
- ¡Pablo, me corroooo! ¡Me co...!
- ¡Así no puedo tomar apuntes! ¡Imposible! ¡No puedo!
- Uf. Uf. Muéstrame tu tela, maestro. ¿Qué has hecho?
- No te estabas quieta, maldita.
- ¡Oh, me encanta! ¡Todas esas formas! ¡Es tan...frenético...tan caótico!
- ¿De verdad te gusta, criatura?
- ¡Lo encuentro maravilloso!
- ¿Este desastre?
- Resulta encantador...
- Uhm. Tendré que pensar en ello...
Comentarios