¿Amigos?

barrikadabarrikada Gonzalo de Berceo s.XIII
editado septiembre 2014 en Erótica
¿Amigos?

Decidieron follar porque no cabía otra posibilidad. Decidieron follar porque no podían aguantar más.

Salieron a devorar la noche con la cuadrilla de siempre: una tribu esclavizada por el matrimonio, los hijos y el trabajo. Después de la cena y alguna copa de más, se fueron quedando solos. Ella, la mujer desbordante, hablaba sin parar. Él, el hombre dócil, escuchaba con una atención que se desvanecía entre divagaciones manidas. No quedaban garitos donde ir, tampoco excusas que inventar. Caminaron sin rumbo aparente, dejándose llevar por la intuición. Con disimulo engañaron al azar y sus pasos acabaron en el portal del apartamento de ella. Tras una mirada sin fin, se hizo el silencio eterno de la despedida. Empujada por el alcohol y ese fuego que le prendía antes de ir a dormir sola, le pidió que la besara y que subiera.

Al quitarle el sujetador, el improvisado amante recordó su cuerpo de niña, espigado y frágil. La había visto crecer, cómo se habían formado aquellos pechos redondos, pequeños, que ahora reclamaban sus cuidados. De ellos sobresalían unos pezones rosados, abultados, erizados por la excitación. Evocó la decepción que había experimentado al escuchar, años atrás, a alguien que presumía de haberlos degustado. Había imaginado su forma, su tacto, su aroma, tantas veces que no podía creer que su saliva los empapara. Aunque le temblaban las manos, se esforzaba por acariciarle las tetas con delicadeza una vez y otra vez, avivando en su amiga una mezcla de expectación e impudicia.

Cuando sintió que los labios danzaban sobre su cuello, la hembra salvaje bramó liberando una sensación de alivio. Nunca había fantaseado de forma especial con él, pues era sólo su refugio, su fiel desahogo. En cambio, sentía que era suyo, que ella era la única mujer que podía juguetear con él. Estaba convencida de que ese polvo era inevitable, una cuenta pendiente entre amigos que antes o después, cuando ella dispusiera, tendrían que saldar. La aspereza de aquel tacto viril se deslizaba por sus delicados muslos y el cosquilleo se propagaba cálidamente hacia el centro de su pelvis. Respiraba cada vez con más intensidad y se contoneaba en la cama con dulzura. Le encantaba que las miradas se derritieran por su cuerpo, le excitaba que la observaran desnuda.

A tientas probó a arrebatarle las bragas, pero ella, como un resorte, le apartó la mano. Le pidió que se tumbase y así poder sentir toda su piel. Se miraron fijamente y el caballero inseguro descubrió que ella ansiaba más placer. Quizá no podría darle lo que quisiera, quizá no estuviera a la altura, pensó. Se le abalanzó poseída y enseguida sintió cómo una lengua bulliciosa recorría su cuerpo. Con destreza ella liberó su pene del calzoncillo. Estaba completamente erguido, con el glande al descubierto. No quería abrir los ojos y encontrarla allí. No podía concebir que su amiga tuviera aquella maestría y esmero con la boca. Para él no tenía secretos, sin embargo, no se recreaba contándole sus destrezas en la cama. De repente, le pidió que parara, estaba a punto de correrse.

A la dama dominante le ponía muy caliente comprobar que sus técnicas eran infalibles. En un alarde de ternura, se apegó a él sonriente, cogió su mano y la guió despacio hasta meterla debajo de sus bragas. Mordió su oreja susurrándole que era su turno, que estaba muy cachonda. Como sospechaba, no era especialmente ágil con los dedos. Le tomó la mano y juntos, con suavidad, esbozaron círculos alrededor de su clítoris. Siempre había hecho de maestra para su amigo, desde hacer una raíz cuadrada hasta cómo preparar una buena tortilla, desde que llevaban babis hasta ahora que estaban completamente desnudos.

Le costaba tiempo aprender, pero luego el inocente alumno era capaz de superarla en exámenes o cocinar platos más sabrosos. Masturbarla no fue una excepción. Se congratulaba al escuchar sus furiosos gemidos, al verla retorcerse en espasmos, al comprobar que podía dominarla con tan sólo dos dedos. Por primera vez, se sentía cómodo y el delirio lo desbordaba. Sus esfuerzos se propagaban también por otros rincones, haciendo notar la humedad de su pene por la cintura. Lanzado, le arrancó las bragas y contempló con fascinación el pubis de su amiga. Estaba desierto, como la última vez, cuando descubrieron juntos que los niños y las niñas no tenían la misma entrepierna. Sus labios protuberantes, colorados, incitaban a adentrarse en su vagina.

La fiera sedienta le pidió que le metiera un dedo. Tras comprobar que estaba dilatada y húmeda, le urgió a meter otro y a frotarlos con fuerza hacia dentro, hacia fuera, y que presionara las paredes. Gemía descontrolada mientras buscaba en su mesita un preservativo. En ese instante, miró a su amigo y no lo encontró. Era un desconocido, un fulano. Uno más. Había pasado a formar parte de su colección, la de tipos que se rendían a sus directrices del deseo y luego desaparecían para siempre. Desobedeciendo su máxima de disfrutar el momento, empezó a pensar en el después de aquel polvo. Amantes, amigos, enemigos, esposos, novios o desconocidos, el abanico era extenso.

Le arrebató el preservativo a su amiga y se lo puso como una exhalación. Su erección era imponente, pero, sobre todo, sincera. El imparable cautivador se asombraba de sus propios progresos. Había conseguido asumir de manera práctica lo que tantas veces ella le había aconsejado: vivir el presente sin miedo, hacerlo antes de arrepentirse, ser uno mismo y obviar el juicio de los demás. Se posó de nuevo sobre sus pechos, preparado para penetrarla, y descubrió en el rostro de ella un sentimiento que conocía a la perfección: la inseguridad.

–¿Amigos? –dijo ella con voz temblorosa conteniendo su pene.

Comentarios

  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Reconozco que he leído este relato porque es tuyo, Barrikada. Te estás tomando tiempo con mis escritos y te mereces que haga lo propio. Me ha gustado el relato, a pesar de que no me atraiga el género erótico.Se trata de una cuestión de gusto, no de moralidad o de mojigatería. Simplemente, no es algo que me haya encandilado nunca. Leí en mi adolescencia el "Decamerón", el "Heprtamerón", la versión "fetén" de las " Mil y una noches", novelas de Arthur Miller, etc, pero desde que empecé a practicar sexo, ya no volví a dejarme caer por ninguna novela de este género. De hecho, la moderadora de mi "club de Lectura" nos encargó una novela romántico-erótica y me salté todas las escenas sexuales porque no me interesaban. Tal vez prefiero practicarlo a contemplarlo. Y aderezo mis "actos" con imágenes de mi propia cosecha. Creo que es una cuestión de gusto personal y nada más.


    A pesar de lo dicho más arriba, no me arrepiento de haberlo leído pues está muy bien escrito. Es gráfico sin parecerme de mal gusto.Tiene un buen ritmo. Manejas correctamente el idioma y no percibo que "tengas pretensiones". Alabo, sobre todas las cosas, la naturalidad. Has sabido expresar muy bien el pensamiento de la chica que vacila en cargarse una amistad que aprecia por echar un polvo de tantos. Leí otro texto tuyo, cuando me escribiste por primera vez ( no recuerdo el título, lo siento), pero no me gustó tanto porque las oraciones no me parecían tan fluidas como las del relato que tenemos entre manos ahora. Se me atragantan los textos con adjetivos superfluos, porque hacen mucho más lento el discurso.


    Yo no escribiría sobre sexo, pero - como ya te he dicho- se debe a mi manera de ver el mundo y la vida y a mi temperamento. Se me ha dicho que soy cándida y creo que es cierto. No se debe, sin embargo, a que pertenezca " a otra generación" pues aún soy joven. Traponiéndolo a la música: reconozco que Queens fue un buen grupo, pero me pongo el "Réquiem" de Mozart si necesito emocionarme.


    Seguiré leyéndote con gusto y con alegría, Compañero.
  • VisionarioVisionario Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    El relato tiene fuerza...!Vigor!
    ES una narración erotica que describe el estallido del deseo contenido.Una descripción de un estado anímico,que refleja lo primitivo o quizás lo freudiano que llevamos dentro...!No hay que buscarle sentido moral!
    Creo que dada la naturaleza de la narración y para potenciar aun más ese vigor,esa fuerza,deberías cambiar las palabras caballero y dama por las de macho y hembra.Le irían mejor al climax que quieres reflejar.
    Francesca,ha citado a Bocaccio,Margarita de Navarra y otros autores que han cultivado el tema.Lo hacen de forma mas sutil.No van de "forma tan directa al grano".Cabe la posibilidad de quitar encanto a la narración por caer en lo zafio.
    !Es solamente una opinión!.Una cosa es la Etica y otra la Estetica.La palabra moral,deriva del Latin.Viene de la declinación,mor-moris que equivale a costumbre.Aparte de que las costumbres varian en tiempo y lugar,nosoy nadie para
    ejercer de moralista,en el concepto que hoy ha tomado la palbra.Miro solamente como digo,la Estetica...!Hay entra la belleza del lenguaje!
  • barrikadabarrikada Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Francesca escribió : »
    Reconozco que he leído este relato porque es tuyo, Barrikada. Te estás tomando tiempo con mis escritos y te mereces que haga lo propio. Me ha gustado el relato, a pesar de que no me atraiga el género erótico.Se trata de una cuestión de gusto, no de moralidad o de mojigatería. Simplemente, no es algo que me haya encandilado nunca. Leí en mi adolescencia el "Decamerón", el "Heprtamerón", la versión "fetén" de las " Mil y una noches", novelas de Arthur Miller, etc, pero desde que empecé a practicar sexo, ya no volví a dejarme caer por ninguna novela de este género. De hecho, la moderadora de mi "club de Lectura" nos encargó una novela romántico-erótica y me salté todas las escenas sexuales porque no me interesaban. Tal vez prefiero practicarlo a contemplarlo. Y aderezo mis "actos" con imágenes de mi propia cosecha. Creo que es una cuestión de gusto personal y nada más.


    A pesar de lo dicho más arriba, no me arrepiento de haberlo leído pues está muy bien escrito. Es gráfico sin parecerme de mal gusto.Tiene un buen ritmo. Manejas correctamente el idioma y no percibo que "tengas pretensiones". Alabo, sobre todas las cosas, la naturalidad. Has sabido expresar muy bien el pensamiento de la chica que vacila en cargarse una amistad que aprecia por echar un polvo de tantos. Leí otro texto tuyo, cuando me escribiste por primera vez ( no recuerdo el título, lo siento), pero no me gustó tanto porque las oraciones no me parecían tan fluidas como las del relato que tenemos entre manos ahora. Se me atragantan los textos con adjetivos superfluos, porque hacen mucho más lento el discurso.


    Yo no escribiría sobre sexo, pero - como ya te he dicho- se debe a mi manera de ver el mundo y la vida y a mi temperamento. Se me ha dicho que soy cándida y creo que es cierto. No se debe, sin embargo, a que pertenezca " a otra generación" pues aún soy joven. Traponiéndolo a la música: reconozco que Queens fue un buen grupo, pero me pongo el "Réquiem" de Mozart si necesito emocionarme.


    Seguiré leyéndote con gusto y con alegría, Compañero.

    En primer lugar, gracias por pasarte, leer y comentar, agradezco mucho tu amistad literaria. Para mí es un verdadero placer leer tus relatos, así como tus aportaciones.

    Siento que la otra tentativa no te gustase tanto, aunque debo decir que aquél tenía un espíritu algo más experimental en el sentido de la narración y los juegos de palabras. En este caso, la idea era centrarse algo más en la historia, la de las manos y cuerpos, y la de las mentes. Por otro lado, agradezco tu consideración acerca de los aspectos formales del texto.

    En tu caso no creo que se trate de mojigatería, es más bien cuestión de gustos. Además, creo que este tipo de textos suelen adolecer de frescura por historias muy trilladas y porque realmente la acción, los adjetivos, son muy herméticos.

    Gracias por pasarte Francesca, es un placer verte por aquí.
    Visionario escribió : »
    El relato tiene fuerza...!Vigor!
    ES una narración erotica que describe el estallido del deseo contenido.Una descripción de un estado anímico,que refleja lo primitivo o quizás lo freudiano que llevamos dentro...!No hay que buscarle sentido moral!
    Creo que dada la naturaleza de la narración y para potenciar aun más ese vigor,esa fuerza,deberías cambiar las palabras caballero y dama por las de macho y hembra.Le irían mejor al climax que quieres reflejar.
    Francesca,ha citado a Bocaccio,Margarita de Navarra y otros autores que han cultivado el tema.Lo hacen de forma mas sutil.No van de "forma tan directa al grano".Cabe la posibilidad de quitar encanto a la narración por caer en lo zafio.
    !Es solamente una opinión!.Una cosa es la Etica y otra la Estetica.La palabra moral,deriva del Latin.Viene de la declinación,mor-moris que equivale a costumbre.Aparte de que las costumbres varian en tiempo y lugar,nosoy nadie para
    ejercer de moralista,en el concepto que hoy ha tomado la palbra.Miro solamente como digo,la Estetica...!Hay entra la belleza del lenguaje!
    Buenas Visionario, muchas gracias gracias por tu aportación y amabilidad al leer. No es cuestión de ser más ni menos, ni nadie ni todo, sol aportar la opinión sincera y para mí eso es importante e interesante. Sobre el buscarle, o no, el sentido moral, para mí sí que existía esa intención inicial, siento que no lo hayas sentido así, debe ser por mi torpeza a la hora de escribir. Mi intención era la de utilizar el sexo como una especie de vehículo para plantear la amistad de hombres y mujeres como tal, y también que es lo que hay después del sexo en una relación de amistad (cuestiones que no alteran el orden del mundo, pero que dan para llenar una mesa de bar de botelines vacíos)

    Me alegra que comentes el tema del léxico escogido, como ves, hay momentos que son más vulgares, palabras más cuidadas y otras más sucias, no está escogido por casualidad. Me gusta establecer un ambiente, en este caso algo más sutil, y que esas palabras algo zafias se alimenten de ella, y viceversa con el tema de caballero y dama.

    Muchas gracias por leer y opinar, un placer.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    barrikada escribió : »
    En primer lugar, gracias por pasarte, leer y comentar, agradezco mucho tu amistad literaria. Para mí es un verdadero placer leer tus relatos, así como tus aportaciones.

    Siento que la otra tentativa no te gustase tanto, aunque debo decir que aquél tenía un espíritu algo más experimental en el sentido de la narración y los juegos de palabras. En este caso, la idea era centrarse algo más en la historia, la de las manos y cuerpos, y la de las mentes. Por otro lado, agradezco tu consideración acerca de los aspectos formales del texto.

    En tu caso no creo que se trate de mojigatería, es más bien cuestión de gustos. Además, creo que este tipo de textos suelen adolecer de frescura por historias muy trilladas y porque realmente la acción, los adjetivos, son muy herméticos.

    Gracias por pasarte Francesca, es un placer verte por aquí.


    Buenas Visionario, muchas gracias gracias por tu aportación y amabilidad al leer. No es cuestión de ser más ni menos, ni nadie ni todo, sol aportar la opinión sincera y para mí eso es importante e interesante. Sobre el buscarle, o no, el sentido moral, para mí sí que existía esa intención inicial, siento que no lo hayas sentido así, debe ser por mi torpeza a la hora de escribir. Mi intención era la de utilizar el sexo como una especie de vehículo para plantear la amistad de hombres y mujeres como tal, y también que es lo que hay después del sexo en una relación de amistad (cuestiones que no alteran el orden del mundo, pero que dan para llenar una mesa de bar de botelines vacíos)

    Me alegra que comentes el tema del léxico escogido, como ves, hay momentos que son más vulgares, palabras más cuidadas y otras más sucias, no está escogido por casualidad. Me gusta establecer un ambiente, en este caso algo más sutil, y que esas palabras algo zafias se alimenten de ella, y viceversa con el tema de caballero y dama.

    Muchas gracias por leer y opinar, un placer.




    Barri ( ¡tú me llamas Fra!),
    Si me dices el título del relato que te refiero , el del cheque, te lo comentó. Hubo cosas que me gustaron de él y otras que no tanto.


    Gracias.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Visionario escribió : »
    El relato tiene fuerza...!Vigor!
    ES una narración erotica que describe el estallido del deseo contenido.Una descripción de un estado anímico,que refleja lo primitivo o quizás lo freudiano que llevamos dentro...!No hay que buscarle sentido moral!
    Creo que dada la naturaleza de la narración y para potenciar aun más ese vigor,esa fuerza,deberías cambiar las palabras caballero y dama por las de macho y hembra.Le irían mejor al climax que quieres reflejar.
    Francesca,ha citado a Bocaccio,Margarita de Navarra y otros autores que han cultivado el tema.Lo hacen de forma mas sutil.No van de "forma tan directa al grano".Cabe la posibilidad de quitar encanto a la narración por caer en lo zafio.
    !Es solamente una opinión!.Una cosa es la Etica y otra la Estetica.La palabra moral,deriva del Latin.Viene de la declinación,mor-moris que equivale a costumbre.Aparte de que las costumbres varian en tiempo y lugar,nosoy nadie para
    ejercer de moralista,en el concepto que hoy ha tomado la palbra.Miro solamente como digo,la Estetica...!Hay entra la belleza del lenguaje!


    ¡Oh, Visionario!,
    No sabes cuánto te he encontrado a faltar en los meses en los que no me he cruzado contigo en el campo de gules de este Foro...
  • VisionarioVisionario Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    No se si decir aquello de Bécquer:Hoy los cielos y la tierra me sonríen.la he visto y me ha mirado...Mas bien quiero pensar que eres la Dulcinea de este maltrecho Quijote,que el Paolo de la Francesca en la "Divina Comedia".Quizo la fortuna,que escogiese bien mi nombre por la visión celestial...Visionario

    En hiperbólicas laudes.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Visionario escribió : »
    No se si decir aquello de Bécquer:Hoy los cielos y la tierra me sonríen.la he visto y me ha mirado...Mas bien quiero pensar que eres la Dulcinea de este maltrecho Quijote,que el Paolo de la Francesca en la "Divina Comedia".Quizo la fortuna,que escogiese bien mi nombre por la visión celestial...Visionario

    En hiperbólicas laudes.


    Comprendo perfectamente que prefieras identificarte con el Caballero de la triste figura que con Paolo. En cuanto a mí -¡oh, pobre Francesca!- no querría verme en el Inferno de Dante, recitando:
    ...Nessun maggior dolore
    Che ricordarsi del tempo felice
    Nella miseria...


    PD. Y mientras sean laudes , aunque hiperbólicas, son bien recibidas.
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