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Los Figurantes

editado junio 2013 en Ensayo
Imagínate que se escribiera una historia o una novela sobre el mundo de los extras o figurantes del cine y las series de televisión, esos personajes que aparecen siempre de fondo detrás de los actores, haciendo un cruce o fingiendo que hablan cuando en realidad sólo hacen mímica, porque si hablaran en voz alta, todo ese ruido se solaparía y entorpecería los diálogos de los actores que sí hablan de verdad.



Lo cierto es que los figurantes se utilizan básicamente para rellenar el plano y dar veracidad a la historia con el fin de que no parezca demasiado teatral o acartonada.


En esa historia de los figurantes, se reflejarían todas sus penas y alegrías, sus esperanzas sus envidias, sus recelos, sus frustraciones, sus reivindicaciones laborales, sus deseos de sobresalir un poquito de ese submundo, con sus interminables jornadas de trabajo repartidas en larguísimos tiempos de espera hasta que llega la secuencia donde van a ser utilizados.


Los figurantes siempre tienen la esperanza de poder hacer algo especial, que les permita destacar un poco sobre los demás comparsas, por salir en un primer plano o decir una frase, y que luego les reconozcan los familiares, los amigos y los vecinos cuando les vean en la pantalla.



Ahora, imagínate que esa historia la escribiera uno de esos figurantes veteranos metido a escritor aficionado, sería la persona más cualificada, por ser conocedor de primera mano de todo ese microcosmos tan cercano al mundo del arte, del glamour y la fama, pero que nunca llega a participar de sus ventajas. Este figurante-escritor, aprovecharía la página en blanco para reflejar todas sus miserias y frustraciones, para reivindicar todos los derechos conculcados y denunciar todas las injusticias cometidas sobre ese colectivo profesional tan marginal y mal pagado.


Y que mejor manera de vengarse que tratar de ridiculizar en esa historia de ficción a todos los enemigos naturales del figurante, con los cuales se mantienen unas estrechas relaciones de amor-odio, como son los equipos de producción, de maquillaje y de vestuario, las agencias de figuración, y también los actores, sobre todo los actores, esos seres tan vanidosos y engreídos que casi nunca saludan, porque fingen estar concentrados memorizando su texto, cuando la verdad es que no quieren mezclarse con la plebe.


Supongamos ahora que una vez escrita esa historia sobre el mundo de los extras, se adaptara para el cine, es decir, lo que se ha llamado cine dentro del cine, o mejor, una película sobre el rodaje de una película. Por tanto nos encontraríamos con la curiosa paradoja de que los protagonistas principales de esa película serían esos figurantes digamos de ficción, y dada su importancia dentro de la historia, estos figurantes de ficción no podrían ser interpretados por los auténticos figurantes reales, puesto que no tienen ninguna preparación artística ni han estudiado arte dramático, sino por verdaderos actores profesionales, es decir, serían unos actores-figurantes de ficción.

Pero además, en esta película en la que toda la trama se centra en el mundo de los figurantes y que aparecen siempre en los primeros planos, lógicamente también deben aparecer los actores de ficción que en este caso tendrían un protagonismo mucho más limitado, ya que su papel se vería reducido al de meros comparsas que se ven de fondo y que apenas tienen trato con los figurantes de ficción, En ese sentido , dichos actores de ficción que sólo aparecen de fondo para rellenar espacios, podrían ser perfectamente interpretados por figurantes reales, es decir, serían figurantes-actores de ficción.



Ya tenemos actores que hacen de figurantes y figurantes que hacen de actores, justicia poética en un mundo tan clasista como el del cine.
Cuando esa película se estrenara en los cines, irían a verla todos los figurantes profesionales deseosos de ver su miserable vida reflejada en la pantalla y se sentirían identificados con los personajes interpretados por los actores-figurantes de ficción, construidos con auténticos retazos de sus vidas reales y por una vez convertidos en auténticos protagonistas.
Asimismo, mirarían de reojo a esos otros personajes que aparecen de fondo y que son los actores de ficción, interpretados por los figurantes.


¡Uf qué lio! No he hecho más que imaginarme una historia invirtiendo los personajes para que los actores tengan una buena cura de humildad y ya parece que me estoy comportando como uno de ellos.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado junio 2013
    Hola, bienvenido:):p:D

    Esperamos que no te quedes de figurante no más;):)
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