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Creepypasta :D

Cagado a PalosCagado a Palos Pedro Abad s.XII
editado febrero 2013 en Humorística
El otro día estaba revisando mi blog cuando de pronto me encontré con este relato que escribí hace ya tiempo. Si sois aficionados a los creepypastas, esos relatos de terror que circulan por internet, pues entonces quizás os guste este relato xDDD.

El CD-ROM maldito de "Aprende con los lunnis".
Hace unas semanas, como buen budista que soy, fui de viaje al Tíbet con unos compañeros. Escalamos aquellas gélidas y rocosas montañas hasta terminar encontrándonos con una especie de templo perdido entre las nevadas. Nos metimos dentro, ligeramente extrañados, pues dicho sitio no venía marcado en los mapas, y allí nos encontramos con lo que parecía un anciano ermitaño. Tenía el pelo y las uñas muy largos y vestía de forma humilde, pero nos hizo pasar igualmente y nos ofreció té. Nos habló largamente sobre la vida y sobre cuestiones existenciales y, de pronto, al observar las llamas de la chimenea, murmuró algo como “¡vais a morir todos de formas horribles y muy dolorosas! ¡AAAAH!” y comenzó a echar espuma por la boca mientras temblaba compulsivamente. Esto nos pareció un tanto extraño, pero no le dimos mayor importancia y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, nuestro anfitrión nos despidió con cortesía, aunque percibimos que por algún motivo estaba inquieto. Antes de que saliésemos por la puerta, me agarró del hombro y me tendió un CD. “Toma”, me dijo.”El destino te ha elegido para llevar esta carga contigo. No subestimes su contenido, pues no es un mero videojuego; tu alma y tu cordura son las que están en juego. Si tienes problemas con la instalación o con el crack, envíame un email a ermitaño_misterioso6[email protected], o sino agrégame a facebook.”
Y dichas estas palabras, se perdió entre la penumbra del cuarto.

A los pocos días volví a casa y, agotado por el viaje, prendí el ordenador que tengo. Entonces me acordé del CD que el anciano me había dado y rápidamente lo recuperé de mi maleta de viaje, todo lleno de curiosidad por lo que contenía. Pronto pude observar que se trataba del videojuego “Aprende con los lunnis” y, muy ilusionado por ser este uno de los protagonistas de mi feliz infancia, me puse a instalarlo.
Así como lo abrí me salió la ventana de instalación, y le di a siguiente a todo y todo fue normal hasta el momento en que empezó la instalación. Fue entonces cuando el comienzo de una terrible pesadilla dio lugar.
Se abrió una ventana que ponía algo así como “Error. El archivo 2x0000013948328239fasfjasfsakfdjlask no ha sido encontrado”. Extrañado por esto, y ligeramente asustado, pues se trataba de un juego muy sencillo que apenas llegaba a los pocos megas, volví a comenzar la instalación. Y una vez más, me salió la maldita ventana. Esta vez di un brinco en la silla y un perturbador escalofrío me recorrió la espalda.
Cerré rápidamente la ventana y abrí el Google Chrome, y una vez allí, me puse a hacer lo que cualquier persona haría de estar en mi lugar: buscar ayuda en yahoo answers.
Pronto di con alguien que se encontraba en la misma situación que yo. El tipo parecía estar muy asustado a juzgar por sus palabras, pues escribía sin usar ni comas, ni puntos, ni signos de interrogación; se comía casi todas las vocales, usaba tantas redundancias que resultaba ridículo leerlo y sus faltas ortográficas rayaban lo absurdo. Pero lo peor de todo era que escribía todo en mayúsculas. Noté como un sudor frío me bajaba por la frente. ¿Qué extraña maldición encerraba aquel videojuego? La pregunta me inquietaba.
Encontré a alguien que había respondido productivamente dando instrucciones de como arreglar el juego. Al parecer, había que descargar una serie de actualizaciones, archivos y programas para hacerlo funcionar. Así lo hice yo y, una vez todo preparado, y no sin falta de miedo, decidí volver a intentar abrirlo.

Grave error. Esta vez la pantalla se quedaba toda negra así como el juego iniciaba. Al principio no me pareció extraño, pero luego esperé, y esperé, y esperé, y estuve tanto tiempo ahí sentado, mirando a la pantalla, que incluso me percaté de lo sucia que la tenía y me dispuse a limpiarla. Y aún una vez que hice esto, el juego seguía sin arrancar. Se quedaba ahí, con esa profunda negrura, tenebrosa como un pozo siniestro, sin dar señal alguna de vida.
Terminé por entrar en pánico y, ya harto de aquello, me atreví incluso a darle a ALT+F4 para cerrar la ventana. Pude sentir un nudo en la garganta cuando, después de hacer esto diez veces, el juego seguía sin responder, ahí anclado en aquella pantalla negra. Le di a la tecla de inicio, a ESC, a CTRL+ALT+SUPR; lo intenté todo, pero nada ocurría. Fue entonces cuando perdí los estribos y decidí apagar el ordenador.
Luego, temblando de pies a cabeza, me fui a la cama para pasar una noche llena de pesadillas e insomnio.
Así pasaron los días hasta que me volví a acordar del juego. Una vez más, busqué ayuda en Internet y, obviamente, la hallé. Al parecer necesitaba instalar un programa relacionado con los gráficos o algo así; total, que lo terminé haciendo y me metí a jugar, esta vez ya prevenido, aunque no por ello falto de temor.
Esta vez no hubo ventana de error ni pantalla negra; para mi sorpresa, el juego arrancó bien y funcionó como era de esperar. Pasaron unos minutos y pude disfrutar de este gran clásico. Fueron los últimos minutos de alegría en mi vida; lo que vino de ahí en adelante fue el infierno mismo.
El juego dio un pantallaza a windows. Así, sin más. Estaba jugando tranquilamente y, de un segundo para otro, me encontraba en el Escritorio, sin ningún tipo de explicación. Volví a arrancar el juego, y hasta en cinco ocasiones más, este me mandó de vuelta al Escritorio.

Recuerdo que grité, grité mucho y golpee el teclado, e incluso lloré sin darme cuenta; le di patadas al ordenador y maldije a todo lo que se puede maldecir. Pasaron horas y mis compañeros de piso me encontraron en ese estado, con un ataque de ansia muy fuerte. Me llevaron al hospital y tuve que estar ahí metido unos cuantos días para poder recuperarme.
Antes de volver a casa, el médico me aconsejó que, fuera lo que fuese lo que había hecho para terminar así, que evitara hacerlo de nuevo. Yo asentí y le di las gracias, pero lo cierto es que no tenía la más mínima intención de cumplir mi promesa. Ya no tenía forma de escapar de aquello. El anciano me lo había advertido en el templo, debí haberle hecho caso y abandonado aquella locura hacía mucho tiempo, pero ahora, aquel juego era algo personal.
Llegué a casa, dispuesto a terminar con todo, a hacer lo que hiciese falta; a enfrentarme mismamente a la muerte, o al demonio, o lo que fuese que era aquello. Encendí el ordenador e introduje el CD. Y, con un gran nudo en el corazón, sabiendo que quizás aquello fuese lo último que hiciese con vida, me puse a jugar.
Las consecuencias fueron nefastas, y todavía en este momento estoy dando gracias de no haber terminado peor que muerto ante los horrores que vinieron a continuación. Esta vez, al arrancar el juego y pasar unos minutos, el programa no saltó al Escritorio; esta vez dio un pantallaza azul en donde se veían letras y números escritos de color blanco. El panorama era atormentador.
pantallazo.gif

Solo pude soportarlo unos momentos, y es por eso que sigo vivo, pero por lo que conseguí leer, windows tenía un error y tuvo que cerrarse. Ya sin fuerzas en el cuerpo, apagué rápidamente el ordenador y me tiré al suelo, acurrucado en posición fetal y llorando. Pedía perdón y piedad en voz alta, con la esperanza de que el monstruo, el demonio o cualquiera que fuera la ente que me estaba torturando, me pudiese oír y apiadarse de mí.

Ahora mismo estoy escribiendo esto desde un cíber y, ya para finalizar este horrible y trágico relato, diré cual fue la respuesta de este ente: ninguna. No recibiré ningún tipo de piedad. Mi único destino ahora es volver a mi casa, encender el ordenador, abrir el juego y… acarrear con las nefastas consecuencias.

Comentarios

  • NeverwinterNeverwinter Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2013
    Jajaja sin duda este relato merece estar en la sección de terror, hay pocas cosas a las que temer más que a que te suceda lo que relatas. Has definido de manera graciosa todo lo que precisamente no nos hace ninguna gracia cuando pasa jaja.

    Un saludo.
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