Monja

Carolina sanchez carrizoCarolina sanchez carrizo Pedro Abad s.XII
editado febrero 2013 en Ciencia Ficción
[FONT=&quot]Julia se crió con sus padres hasta los once años. Hasta ese momento eran tiempos felices: papá trabajaba, mamá cocinaba. No estaba el hermanito...pero... ¡qué importaba!
Cuando el día de su doceavo cumpleaños su padre sufrió un infarto, sorpresivo y fatal, Julia no lloró, pero le preguntó a Dios el por qué.
Y Dios guardó silencio...
Pero no para siempre...porque a los veintidós años una voz interna (un pensamiento que le daba mucha paz y lograba hacerla sonreír) le hizo tomar la decisión de tomar los hábitos, hacerse monja. Sólo así Dios le respondería aquél por qué de la muerte de su padre.
El primer año en el convento se sintió bien. ¡Caramba! ¡Parecía que la felicidad duradera dejaba de ser utópica!
La respuesta de Dios continuaba en el tintero.
Aquel 30 de mayo le llegó la fatídica carta. Su madre...el Gobierno tomó en cuenta errores en los aportes jubilatorios de su padre y su madre dejó de cobrar la pensión. Hacía cinco meses que se encontraba en la indigencia total.
Los días pasaban y Julia se sentía avergonzada de sentarse en la mesa del comedor sabiendo que su madre anémica estaba.
“ - ¡Ya está! “– se dijo Julia. “ – Salgo a robar”- decidió.
Empezó con algunas pertenencias de sus compañeras de hábitos y luego, en martes, su día libre, asaltaba comercios, joyerías...cualquier lugar comercial con su hábito y aquél revólver que había dejado su padre. “ –Para legítima defensa y protegerlas de la delincuencia, Julita”- le decía su papá.
Robar funcionaba...
No era la época en la cual los negocios filmaban los asaltos.
Dios le dio un regalo y un reproche. El regalo fue: “- Nunca te descubrirán. Yo te protegeré.” Y el reproche: “Yo te pido que NO ROBES”.
Es así como Julia nunca más entendió a Dios, y siempre tuvo el conflicto de que hábitos y delincuencia no concordaban.
Pero una cosa... aquél: “Nunca te descubrirán”- que le había regalado Dios, denotaba amor.
Y Julia por este trozo de amor fue feliz.
Pero, ¿por qué, entonces, Dios le exigía que no robara?
Julia; felicidad; madre de Julia; padre de Julia; pero, sobre todo: DIOS Y CONFUSIÓN.[/FONT]

Comentarios

  • Al menos no fue una monja... de las que se esponjan:)

    Me divierten tus cuentos:p
  • EduArdoREduArdoR San juan de la Cruz XVI
    editado febrero 2013
    Me ha gustado. Esas coincidencias, que parezca que no en la vida suceden; un cumpleaños: una defunción de un familiar :(

    Y bueno, que decir de contradicciones morales... una por día casi :o
  • Sandra PantocratorSandra Pantocrator Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2013
    Una monja que se convierte en delicuente! Me parece jocoso y efectivamente, es una lectura divertida. La búsqueda eterna de la respuesta de Dios... Al menos a Julia le ha hablado alguna vez.
  • Carolina sanchez carrizoCarolina sanchez carrizo Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    EduArdoR escribió : »
    Me ha gustado. Esas coincidencias, que parezca que no en la vida suceden; un cumpleaños: una defunción de un familiar :(

    Y bueno, que decir de contradicciones morales... una por día casi :o

    Me encanta que hayas captado lo que quise decir en el cuento. Beso.
  • Carolina sanchez carrizoCarolina sanchez carrizo Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2013
    Una monja que se convierte en delicuente! Me parece jocoso y efectivamente, es una lectura divertida. La búsqueda eterna de la respuesta de Dios... Al menos a Julia le ha hablado alguna vez.
    Honrada de tener una lectora más.
    Saludos cordiales,
    Carolina
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