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Cuernos, breve escena de ducha

Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
editado junio 2012 en Erótica
A la luz de la luna Jasme salio fuera a hurtadillas y se metió en la ducha improvisada de fuera, no hacia mucho frío pero el bello de la nuca se erizo de repente cuando se desnudó. Luego tiro de la palanca y el agua empezó a caer, a parecer estaba conectado a un riachuelo cercano a trabes de una pequeña manguera improvisada que daba al cubo y de ahí caía por los agujeros en forma de ducha. Se masajeo su esbelto cuerpo y se tranquilizo, el agua fría la hacía pensar con más claridad y amansaba su cuerpo hirviente ansioso de placer. Se estremeció de nuevo al recordar las caricias de Aesir.
Pero recordó con melancolía a Asgard, se sentía de nuevo dividida pero esta vez no era por ella misma, por Esmeralda o por Jade esta vez era por amor, era por dos hombres.
Aesir conocía secretos muy íntimos de ella que ni Asgard ni ninguna de sus amigas conocía.
Cogió la toalla y se tapo con ella y se seco con saña para entrar de nuevo en calor, luego busco a tientas su ropa y desgraciadamente no la encontró.
-Donde….-No le dio tiempo a formular la pregunta, Aesir completamente desnudo la había abrazado y hecho suya por sorpresa. Su cuerpo le dio la bienvenida con movimientos sensuales y provocativos. De ahí a que Aesir la besara, le diera la vuelta la asiera de las muñecas, la empotrara contra la débil pared de la ducha improvisada y la hostigara a besos y caricias de placer.
-Basta…basta…-siseo ella mientras trataba de escapar de el sin éxito. El la asió con mas fuerza sin hacerla daño y con delicadeza propia de un artista la manejo a su antojo. Moldeo su cuerpo, besando, acariciando, lamiendo, mordiendo y la atrajo hacia sí cada vez que ella trataba de escapar.
-Suplica….suplícame Jasme ¿Que deseas que te haga ahora? ¿O acaso deseas que pare? ¿Deseas jugar?-La movió de nuevo y la moldeo para que se rindiera en sus brazos, la levanto como si fuera una pluma y ella cruzo sus piernas por las espalda sujetándose con fuerza y allí continuó haciéndola suya mientras ella gemía y suplicaba que cesase. Aesir sin embargo no se detuvo el sabía de sobra que le deseaba, que le amaba y que lo último que quería en el mundo era que aquello cesase, pero también sabía que se suplicaba a si misma para que le detuviese y procurase dejar de traicionar a Asgard.

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