NUEVA EXPERIENCIA (Aportaciones 1 y 2)

BertoBerto Anónimo s.XI
editado junio 2008 en Proyectos
Instrucciones para nuevas aportaciones


Podéis incluir cuantos personajes creáis necesarios.

2. Debéis procurar que todas y cada una de las situaciones, así como los diálogos sean coherentes, cada uno de los escritores podrá imaginar situaciones y desenlaces distintos, pero la coherencia es imprescindible.

3. Todo deberá ser representable en un escenario. Pensad que se trata de teatro y no de cine.

4. No cambiéis de acto si no es necesario.

5. Cada cual puede escribir la cantidad de texto que quiera, pero para dar cabida muchos escritores, no deberíamos exceder de una extensión aproximada a la que yo he escrito (unas 4 páginas en A4)

6. Vuestras aportaciones debéis numerarlas con el número consecutivo siguiente al de vuestro predecesor para que a la hora de yo pasarlo y unificar el textono me "líe". Esta primera aportación sería la 1. El siguiente deberá escribir el 2 y así sucesivamente.


7. Podéis firmar vuestras aportaciones con seudónimo o con vuestro nombre.



Aportaciones incluidas:


Aportación 1: Soledad Sonora


Aportación 2: Lu.C


Aportación 1

Título: ¿…?


* ESCENA.



AMBIENTE.

La terraza de un bar en primavera en la época actual. En una mesa esta sentada Sara tomando un café y leyendo una revista. Entra David con una carpeta de apuntes. Al pasar junto a Sara, esta se levanta, distraída y tropieza con David, a quien se le caen todos los apuntes al suelo. En el transcurso de la acción ambos recogen los apuntes.


Sara: (sorprendida) ¡Perdón!

David: (Bastante enfadado) ¡Pero ten más cuidado!..., ¡que perdón ni que perdón, mira lo que has hecho!

Sara: ¡Ya te he pedido que me perdones!

David: (Más enfadado) ¡Las mujeres arreglan todo pidiendo perdón!

Sara: Pero si has sido tú, que no miras por donde vas.

David: ¿Me estas echando a mí la culpa?

(Se agachan los dos y recogen los apuntes. David se fija en la belleza de Sara y su rostro cambia de semblante, de pronto se le ha pasado el enfado)

Sara: Venga, que no es para tanto, que los apuntes no se han manchado.

David: (Pequeña pausa y se miran) Ahora soy yo el que pide perdón, es que estoy muy alterado con el examen.

Sara: (Sonríe) Disculpas aceptadas, pero me tienes que invitar a un café.

David: Eso está hecho.

(Los dos se sientan en una mesa de la terraza. Entra en escena el camarero)

Camarero: ¿Que os pongo?

David: Dos cafés.

Sara: No, a mí me trae un zumo de naranja. No me apetece tomar dos cafés seguidos.

Camarero: (dirigiéndose a David) ¿Cómo quiere el café?

David: Solo

Camarero: Marchando.

David: (Tiende la mano hacia Sara) Bueno, yo soy David. ¿Cómo te llamas tú?

Sara: Me llamo Sara, … encantada de conocerte.

David: Pues yo, … aunque no lo parezca por el pequeño enfado anterior, también estoy encantado…; debes perdonarme, ha sido un mal pronto…

Sara: Ya te he perdonado antes… ¿no te pasarás todo el rato pidiéndome perdón?

David: Seguramente esa va a tener que ser mi penitencia

Sara: (riendo) Pero es que de esa manera soy yo quien hace penitencia escuchando como te repites…

David: (Mirando a Sara y con una amplia sonrisa) Talvez tengas razón, tendremos que buscar otra conversación más amena… ¡ya lo tengo!... hablemos de tus ojos…

Sara: ¿De mis ojos?...¿que pueden tener mis ojos para ser motivo de conversación?

David: No imaginas cuantas cosas se pueden decir de los ojos… (larga pausa y sin quitar sus ojos de los de la chica) Yo diría que son preciosos… que son como de azabache incrustado en nácar… que son vivos y chispeantes… que son…

Sara: (manteniendo la sonrisa) Basta ya que me estás poniendo colorada.

David: Es la verdad. Lo primero que veo en una mujer son sus ojos y los tuyos son de los más bonitos que he visto en mi vida.

Sara: Pues…lo que yo puedo ver es que eres un “lanzao”, a penas me conoces y ya me estás piropeando. ¿No será que quieres ligar conmigo?.

David: ¿Cómo que quiero ligar contigo?... es que ya he ligado… Preveo que te va a ser muy difícil deshacerte de mi…un, un, … ya te veo esta noche tumbada sobre tu sofá pensando en mí.

Sara: (Simulando un enfado que los espectadores notarán que es fingido)¡Esto es el colmo!... encima presuntuoso… Pues no te hagas ilusiones porque tengo novio y…

David: ¿Pero es que alguien te ha dicho que yo soy celoso?

Sara: (Esta vez un poco seria pero sin poder disimular una sonrisa que casi se esboza de su fruncido ceño) Por favor, no sigas por ese camino porque a mí me gustan los hombres serios y me estás causando la sensación de que eres algo chirigotero.

David: (sin abandonar su gesto desenfadado) Creo que debemos empezar de nuevo.(Alargando la mano a Sara) Me llamo David.

Sara: (Correspondiendo al saludo) Y yo Sara.

David: Soy estudiante de Derecho y vine aquí con la intención de sentarme solo en una mesa y repasar algunas cosillas que aún andan sueltas para el examen que tengo dentro de una hora.

Sara: No quisiera ser la causa de que suspendas, de modo que lo mejor será que te marches a un lugar donde puedas concentrarte para poder repasar.

David: Tienes razón, pero sólo me marcharé con la condición de que me prometas que nos veremos otro día para continuar esta conversación (al mismo tiempo que habla prepara el bolígrafo para escribir sobre una hoja de papel que saca de la carpeta de los apuntes), de modo que tendrás que darme un teléfono al que llamarte.

Sara: Eso no es posible. Ya te he dicho que tengo novio… debes marcharte ya, no sólo por tu examen sino porque mi novio está a punto de llegar.

David: Pues no me iré de aquí mientras no me des tu número de teléfono y, si no lo haces pronto, serás responsable de mi suspenso en Penal.

Sara: (muy seria) Por favor David, márchate ya. Esto es muy serio. He consentido que me invitaras a un café para deshacer tu malhumor por la parte de culpa que yo pudiera haber tenido en nuestro tropiezo; pero nada más. Tú debes aprobar tu examen, y eso para ti debe ser lo más importante del mundo, y yo debo esperar a mi novio, y si algún día nos volvemos a encontrar, nos saludaremos como dos buenos amigos lo hacen.

David: Todo eso esta bien, pero mi familia me llama David el tozudo y deben llevar razón porque a cabezón no hay quien me gane. Te prometo que no me moveré de aquí hasta que me des tu teléfono… aunque se me pase la hora del examen…; y respecto a tu novio, me lo presentas y santas pascuas.

Sara: Es cierto que eres tozudo (saca su teléfono móvil, teclea en él) Es que no sé de memoria mi número… 444990012.




(David se pone de pie y besando la mano de la joven se despide. Hace mutis. Sara continúa tomando el café. Entra Juan, la busca con la vista y se acerca a su mesa)




Juan: Sigue sin gustarme que nos hallamos citado aquí. No olvides que soy un hombre casado y, para mí, la discreción es fundamental.

Sara: Es que estoy harta de ser la otra y no estoy dispuesta a continuar de esta manera. Si para ti es importante que no se entere tu familia de que tienes un amante, para mí, lo importante es que lo sepa todo el mundo.

Juan: Te he prometido que me voy a separar de mi mujer. ¿Qué más quieres?

Sara: ¿Me preguntas que qué más quiero?... pues sí, quiero mucho más… quiero que lo hagas, que te separes de una vez. ¡Llevas más de un año diciéndomelo, pero nunca o haces!

Juan: Si tú me quisieras no te preocuparía tanto si yo dejo o no a mi mujer.

Sara: Precisamente por que te quiero…¡Que poco conocéis los hombres el corazón de las mujeres!. Cuando una mujer ama, entrega su vida entera y, precisamente por eso, no puede compartir al ser amado pues él posee el alma de su amante que debe fundirse con la suya misma, mas si se entrega a otra mujer, su posesión se convierte en lastre que será desechado en cada encuentro con la otra mujer

Juan: Yo te comprendo perfectamente, pero entiéndeme, mi familia esta pasando por un momento muy delicado. Mi mujer esta sufriendo mucho, junto a mi hija, para que deje las drogas y mis hijos están en plenos exámenes, cualquier revés en estos momentos, podría hacer un daño muy grande.

Sara: Pues yo te citado aquí, para que hablemos tranquilamente de este tema, porque en el apartamento vamos a lo que vamos y ahí nunca tenemos ocasión de hablar de este tema. Y yo me siento utilizada, porque solo me das largas y da la sensación de que no quieres dejar a tu mujer.

Juan: Tienes que tener paciencia, porque yo te he prometido que me voy a separar y lo haré, pero… este fin de semana te prometo que me iré contigo.

Sara: ¿Paciencia? ya estoy harta de tener paciencia esto empezo como un juego y ya no puedo aguantar mas.(Ella se levanta enfadada) Ya no puedo mas esto me duele demasiado no quiero perderte pero tampoco puedo seguir así, tienes que elegir o ella o yo (da un fuerte golpe en la mesa y se levanta con ademán de marcharse).

Juan: (Reteniéndola del brazo) Por favor no te precipites; ¿Por qué no hacemos un viajecito y lo hablamos tranquilamente?.

Sara: ¿Acaso crees que con un viaje se arregla todo?

Juan: (Se levanta y se acerca a ella, la coge de la barbilla y la besa. Muy cariñoso) Mujer no seas así si sabes que te quiero mucho… prácticamente he dejado todo por ti…; lo que ocurre es que los hijos pesan mucho y son algo tan trascendental que…

Sara: (Mas calmada) Si ya sé que me quieres, pero tu tienes que entenderme a mí; yo lo único que quiero es compartir mi vida contigo y tu solo la compartes con tu mujer y tus hijos. Quiero tener mi casa y estoy en tu casa. Quiero vivir mi vida y vivo la tuya, la que tu me quieres dar.

Juan: Todo va a cambiar enseguida, cariño mío… Ya lo verás.


Durante unos instantes, la escena se queda en silencio mientras los amantes se miran a los ojos. Reacciona Sara


Aportación 2

Sara: (Gritando) No, déjame; sabes que soy débil y te encanta jugar conmigo, siempre me tienes donde deseas, como si de tu marioneta me tratase

Juan: Pero mujer, no digas esas cosas, sabes que no es verdad; que mi vida sin tí, no tendría ni el más mínimo sentido...

Sara: Soy mucho más joven que tu, y tengo una vida entera llena de oportunidades. Creo que lo mejor para los dos sería olvidar todo esto, quiero volver a ser la que era antes.(Cruza el escenario y abandona la escena)


Juan: Te quiero Sara, no me puedes hacer esto, y más ahora, con mi familia en este estado.(Tratando de alcanzar con la voz al cuerpo de Sara).

Comentarios

  • mínimusmínimus Anónimo s.XI
    editado junio 2008
    Aportación 3

    (Aparece Diego, joven estudiante, que se sienta frente a Juan)

    Diego: He llegado justo a tiempo.
    Juan (pensativo y sin mirarlo): Me parece penoso el tener que empezar otra vez.
    Diego: Yo te presenté a Sara, todo lo demás resultó de acuerdo con unos principios simples. Puedo encontrarte otra.
    Juan: ¿no son despreciables, las mujeres?
    Diego: Particularmente, las estudiantes.
    Juan: ¿tú nunca disfrutas de ellas, pervertido?
    Diego: En ocasiones, resultan cansadas. Las estudiantes, tú sabes, tienen unos rituales de cortejo aburridos pero tediosos. Para ti suponen una novedad, pero para mí...
    Juan: Son extraordinariamente fáciles para los hombres como yo.
    Diego: Son fáciles, en general, aunque reconozco que son más fáciles para los hombres como tú.
    Juan: tu teoría resultó cierta: basta invadir el área de caza desprotegida para obtener ventajas comparables a la caza furtiva en tiempos de veda. Para conseguir yo una mujer de mi área tengo que atenerme a una serie de cauces preconcebidos donde carezco de prevalencia. En cambio, si entro en este terreno... de estudiantes... me son más fáciles que para un estudiante.
    Diego: Pero el problema es que el cambio de área sólo puede hacerse de mayor a menor. Tu puedes pasar fácilmente de caza mayor a menor con éxito, pero yo no puedo al revés. Es fácil para un hombre maduro bien establecido capturar a una nena como Sara, siempre y cuando puedas introducirte en su área.
    Juan: en mi caso, no supone ningún problema grave. Pero en el tuyo... Tú observas la misma dirección... de mayor a menor, y aunque tienes todas las ventajas... hay inconvenientes más graves...
    Diego: ¿te cuento los detalles?
    Juan: En absoluto. No deseo conocer detalles que pudieran incriminarme.
    Diego: Yo nunca seré tan idiota como tú: casarte, tener hijos... ¿cómo se te ocurrió? No eres tan viejo...
    Juan: se trata de disfrutar del momento. En el fondo, eres un puritano. Casarse está muy bien. Es emocionante. Una vez en la vida, por lo menos, hay que gozar a una recién casada. ¿Qué importa lo que pase después? Y tener hijos, ¿crees que no tiene gratificaciones de otro tipo?
    Diego: los inconvenientes me parecen abrumadores, sólo por unas fugaces sensaciones.
    Juan: A mi esposa le caes bien. No sospecha nada. Ni siquiera sospecha de mí. Por cierto, igual me tienes que ayudar con Sara.
    Diego: ¿más todavía?
    Juan: Esa idiota podría darme problemas. Los problemas clásicos. Sería humillante perder a mi familia por su culpa. Si pierdo a mi familia, que sea yo quien la pierda, y no esa tonta.
    Diego: No hará nada. Se le pasará. E incluso todavía podrías repescarla después. Ya sabes: ayudarás a la formación de su carácter...

    (Ríen...)
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