Acólitos en los sueños

RankumRankum Pedro Abad s.XII
editado abril 2008 en Negra
Día primero, del fin de mi vida, no quiero vivir por eso soy un muerto que recibí el divino beneplácito de quedarme vivito y coleando, más bien diría yoito y coleando.

No me he presentado, ¿para qué? sólo sentiríais una verdadera lástima hacia mí que, ciertamente, no me la merezco, así que esa pena o como lo queráis llamar guardáosla para cosas que realmente valgan la pena.

Debería ser el chico más afortunado del mundo porque siempre estoy acompañado y esa es mi gran desdicha, pocas acciones pueden librarme de ella y como me siento incapaz desisto, no quiero recordar los fracasos del pasadoporque aun hoy día siguen estando los fantasmas de mi desánimo.

No hablaré de las lágrimas que he dejado caer, ni de las que tuve que derramar alevosamente para poder seguir viviendo. El borde del caos se acaba de acercar a la especie de zombi que hoy escribe estas líneas que para nada concuerdan con las de un estudiante de primero de bachillerato con 16 años, el cual cree que la vida es la muerte.

Ayer, un día nublado, que dejaba entrever atisbos de rayos ultravioletas procedentes de la estrella aparentemente con mayor brillo de todo el sistema solar. Pero para nada sirvieron esos rayitos, todo salió fatal, el peor día de mi vida y como consecuencia directa mi peor noche. SOL, esa es la palabra que mi insomnio hizo olvidar.Ese acrónimopodría estar formado por “Servicio de Orientación a la Lectura”, ¿servicio? Para nada, yo diría FAE, fundación para amargar a los escritores.

Un amigo mío tuvo una especie de “grandísimo problema”, es extraño este hecho, pero es tan verosímil como que yo estoy ahora mismo escribiendo. Rufino, se llama así mi íntimo colega, se sabía que era escritor y es alguien con un talento creativo excepcional, por ello, una especie de “mafia” lo amenazó. El chantaje consistía en que Rufino debía escribir un cuento en tiempo record, a cambio los chantajistas devolverían sanos y salvos a miembros importantes de su familia. Pasaron los 15 días estipulados y le volvieron a imponer una nueva condición, la cual decía que debía publicar su obra. Removió cielo y tierra, pero los editores hicieron caso omiso ante su situación tan urgente. Así que yo, como último recurso, miré en el mal llamado SOL y me dieron cientos de enlaces, pero el fracaso nos ganó la partida final, la de la vida. Siento que en las cuencas oculares de mi calavera sin lágrimas ya no queda espacio ni para los que los gusanos merodeen este cuerpo sin vida, por eso se van hacia Rufino y su familia que desde esta mañana yacen impolutos, sin descanso eterno, en elcontenedor de antiguas almas humanas.

Esta es mi historia: Era un niño de una familia medio normal. En casa éramos mi madre Mª Jovita (proviene del genitivo de Júpiter, gentilicio de Jovis), mi padre Martirián (proviene del gentilicio de Mártir) y mi hermano Adriano (gentilicio de Adria o Hadria). Tuve una infancia corriente, con momentitos curiosos, como es lo habitual, pero para que algo sea normal debe haber algo que sea anormal, al igual que para que alguien viva como un dios, debemos existir el polo opuesto, así que hace como tres años mi vida comenzó a cambiar y desgraciadamente me di cuenta en ese momento. No le eché cuentas hasta que pasó un poco más de tiempo, cuando ya las cosas no se podían enmendar. Mi relación con mi hermano se empezó a enturbiar; nos peleábamos por tonterías, como todos los hermanos, pero no nos hablábamos en semanas y cuando nos “reconciliábamos” tan sólo duraba un día sin discusión. Su inexpugnable destino va intrínsecamente unido al mío, así que él empezó a transformarse al mismo tiempo que sin querer me transformaba a mí.

Adriano tiene un año más que yo, por aquel entonces tendría 14 años y como ya se sabe es una etapa muy difícil y muy marcadora. Era un chaval con un poquito de sobrepeso y las barreras de la sociedad le habían cerrado la puerta en más de una ocasión y lo pagaba conmigo. Solía salir poco a la calle porque no le gustaba, no se sentía cómodo, tenía amigos que iban a verlo a nuestra casa y algunos de ellos nos ayudaban a reconciliarnos, pero era esfuerzo en vano.

El verano de ese año se negaba a comer para adelgazar. En nuestra casa todos estábamos sufriendo, al igual que sus amigos también sufrían e intentaban ayudar, pero sólo servía para seguir teniendo disgustos. Al estar preocupados por él, el núcleo familiar se iba desquebrajando a casi la misma velocidad que mi hermano iba perdiendo peso. Después de haber perdido mucho peso, comenzó a salir por el final del verano. Quería disfrutar ahora lo que la vida le había negado hasta entonces, lo malo, que nunca pensó, que si a partir de es momento era alguien más conocido, no era por su déficit de barriga, si no que su cabeza se hizo más sociable y se quitó los tapujos.

Por momentos dejaba de hablarnos a todo el mundo, pero lo recuperamos un poco. Pasó un año y vivíamos en otro piso, todo el mundo se pasaba por allí como si fuera una casa de acogida. No solía salir mucho de mi hogar, yo era, y de hecho soy, más casero, prefería jugar a la play, ver la tele, más o menos como lo era mi hermano, pero él era diferente, yo seguía igual. Ese año mi vida cambió, se empezaba a forjar el trípode de la amistad que hasta ayer permaneció inmóvil, a pesar de las cantidades de situaciones malísimas en las que nos hemos visto envueltos y la lucha por sobrevivir juntos.

Francisco Jerónimo, así es llamado la otra pata del trípode. Nombre raros hay en mi vida. Se enfadan cuando ponen Gerónimo porque dice que prefiere que su nombre sea griego antes que modificado por la Biblia. La cuestión es que Jerónimo, viene de la palabra griega [FONT=&quot]ἱ[/FONT]ερ[FONT=&quot]ό[/FONT]νιμυς > hieronimusque significa “nombre santo”. En latín la “jota” no existía, para ello cogían la “i” en función de consonante que derivó a “jota”. Luego el cristianismo y la Biblia lo fueron vulgarizando hasta dar como resultado Gerónimo.

Empecé a juntarme con Jerónimo. Más tarde lo haría con Rufino que era desde hace tiempo un íntimo amigo de mi hermano, pero por causas desconocidas la relación “se fue al garete”. El trípode estaba casi terminado, pero no se forjó ni se remató hasta después de la semana santa del año pasado. En ese tránsito tenía yo una pareja, mi primera relación, pero vivía cegado, no conocía el amor y lo hice por medio de ella. Adriano me sometió a una fuerte presión para que saliera con ella, ya que era amiga de la que hasta entonces era mi cuñada y para colmo de males del mismo pueblo colindante a Ronda. Me desperté cuando me volví a cegar con otra chica, Natividad. Mi primer amor y yo lo dejamos, para poco después estar con Natividad, por la que estaba colado. Mi hermano hacía tiempo lo dejó con la de pueblo, por eso me presionaba para que saliera con la chica que estaba colado porque era, curiosamente, amiga de mi cuñada. Es un lío, pero sólo me influenciaba y quería que siguiera sus pasos, me utilizaba, aunque no sé cuanto lo hacía y, ciertamente, me da igual todo ahora, sólo quiero dejar que el tiempo pase y se lleven mi alma podrida para un vertedero y dejar este cuerpo pestilente descansar en paz.

En esa época mi hermano se había peleado con Francisco Jerónimo, pero mi cuñada impidió que el asunto llegara a las manos. Tenía miedo porque mi amigo no es violento, pero mi hermano no paraba de hacerle daño. Jerónimo es enemigo de la violencia, pero Adriano quería a toda costa que pegaran a su contrincante, incluso llamó a un amigo suyo para que le hiciera el trabajo, pero no dio resultados afortunadamente.

En mi casa seguía entrando Francisco Jerónimo, por eso, estábamos Rufino y yo en un dilema porque estábamos entre Francisco y mi hermano. Tiempo atrás de estar en ese dilema, Rufino empezó a hablarse con Adriano, así que esta división no era buena. Los que estaban peleados seguían en un juego para ver quien ganaba y sabía que iba a ver problemas tarde o temprano, así que le dije a Jerónimo que me daba igual lo que pasara, no era de mi incumbencia y que prefería mantenerme al margen de toda bronca entre ellos dos.

En ese verano Rufino discutió con mi hermano y se dejaron de hablar. Más tarde otro amigo de Adriano que también era muy colega nuestro dejó de juntarse con mi hermano por peleas. De este modo, se empezaba a quedar solo, incluso se quedó sin novia. En el fondo me dolía ver a mi hermano en esa situación, al igual que le dolían a sus ex amigos.

Días más tardes del momento de soledad de mi hermano, hicimos como una especie de botellón, Jerónimo, Rufino, Mencio, Alberico y yo, son nombres raros, pero existentes. Lo pasamos muy bien y bebí dos cubatas nada más, salimos a dar una vuelta, pero el alcohol que estaba presente en mi sangre empezó a hacer efecto. No estaba mareado, ni nada por el estilo, sólo que me vi obligado a pararme y hablar con Rufino. Empecé a sincerarme y a contarle lo mal que estaba por dentro, no quería que hubiera más peleas ni discusiones con mi hermano, que sabía que era un cabrón, pero era mi hermano y lo quería, tenía miedo que llegara a las manos con Jerónimo porque mi amigo está demasiado fuerte y saldría Adriano muy mal parado. Explotó todo lo que tenía dentro guardado y un ataque de ansiedad de mezcló con el alcohol, así que fui empeorando paulatinamente hasta perder el conocimiento. Lo último que recordé es donde hablé con Rufino, pero no me acuerdo de la conversación. Luego algún recuerdo del hospital y poco más.

Al día siguiente me levanté en mi cama, pero lo hice de buena forma y apenas sentía malestar, quizás estaba liberado, pero no sabía porqué. Mi madre me echó la bronca, me castigaron, lo típico. Mi familia me contó que estaba medio inconsciente en la casa de la hermana de Rufino, los cuales llamaron a mis padres para que me recogieran porque no yo estaba bien, más tarde me llevaron al hospital donde me inyectaron algo y a dormir. A la tarde me dejó ir a casa de Rufino para que me diera las gafas, ya que me las dejé olvidada. Allí, mi colega, me contó todo lo que pasó y lo que dije y el porqué me pasó todo, entonces comprendí porque estaba desahogado. Mis padres estaban coaccionados por mi hermano que los ponía en contra de mis amigos, para ello, se apoyó Adriano en que me recogieron sin calcetines ni calzoncillos, decía que se estaban burlando de mí. Estaba confundido, en parte creí esas palabras, pero por otra parte sabía que eso no podía ser cierto porque sé que si hiciera falta, ellos se dejarían la vida para salvarme. La culpa para mi familia sólo la recibieron Jerónimo, Rufino y Mencio. Alberico se libró porque se fue temprano esa mismo noche y no lo vieron mis tutores, así que él se llegaba a mi casa y me contó que si llegué sin ropa interior fue porque me ducharon, estuvieron siempre conmigo y no me quería dejar dormir, que hicieron todo lo posible para mantenerme bien y por eso llamaron a mis padres y asumir todas las culpas. Además me dijo como mi hermano estaba casi insultándolos sin ellos decir nada cuando llegaron a la casa de la hermana de Rufino. Días más tarde, Adriano habló con mi primo para que les pegara, pero mi primo comprendió que sólo nos queríamos divertir. La culpa de todo fui mi angustia.

Casi hasta final de verano tuve muy poco contacto con mis amigos, pero poco a poco nos íbamos viendo más. Cada vez la relación con mi hermano y mis amigos iba a peor porque siempre uno atacaba estratégicamente al otro. Empezó el curso escolar y gracias a dios caí en clase con Rufino y de momento todo iba perfecto. Mis amigos este año ya han comenzado a entrar en mi casa, lo que quiere decir que mi familia meditó bien sobre el asunto y se dieron cuenta de que no fue toda la culpa de mis colegas y también de que me quieren.

Mi hermano últimamente ha decaído en todos los sentidos, es una situación insostenible, no se puede coger lo mires por donde los mires. Casi llegamos a las manos porque no paraba de enfrentarme con mis amigos y yo eso no quiero. Nuestra relación estaba peor que nunca, íbamos tan mal que hasta un día me amenazó con la navaja, pero yo hice caso omiso porque es mi hermano y por muchos objetos punzantes que me saque confío en él y se que no me va a herir.

Mi vida continuaba empeorando, sabía que era quedarse sin amigos en un momento dado y creer que te dejaron tirados cuando gozaban de toda tu confianza, pero luego me di cuenta de que las habladurías pueden más que una amistad verdadera, aunque ahora crean que esto es imposible, pero eso es porque gracias a dios no os ha pasado y si os ha pasado lo siento mucho. También supe que es estar amenazado por un hermano.

Cuando me referí antes a que estaba muy acompañado de alguien que no me puedo librar no era una persona, aunque su nombre diga que sí lo es. Os presento a mi compañía, se llama soledad.

Camino solo por mi vida, por eso todas las personas que veo, se transforma en animales de todas especies, con cuernos estrambóticos, sellos anticristianos adorando a Satanás en sus respectivos lomos. Veo un mundo negro que se vuelve púrpura viendo uno de los pocos gestos de amor que se pueden dar en este sombrío mundo.

Adriano está más feliz que de costumbre, por tanto, más odio hacia él. Decido investigarlo y a la gente que conoce. Me he vuelto detective, al percatarme del aire crispado que hay entre ellos. Me inspiro en la película de “padre coraje”, me meto en una banda de personas que deciden que la justicia del gobierno no es legítima y llevan su moral más allá del radicalismo permitido.

Ha pasado un mes desde que me involucré en esa banda o mafia: la vida sigue siendo una gran mierda, sin Rufino nada es igual, todo es dolor, me estoy volviendo loco, hasta estoy pensando que el dolor da placer y la única meta que tenemos es vivir para sufrir, lo dicho antes, vivir es morir.

He descubierto quienes fueron los que mataron a Rufino. Mi hermano los conoce, pero no tiene nada que ver, incluso se opuso a la muerte de su ex amigo, pero no hizo nada para salvarlo, así que se lo recrimino y empezamos a pelear, a pesar de que me amenaza. Me saca la navaja para asustarme, pero lejos de acongojarme la locura de mi ira se apodera de mí, le doy una paliza, le robo el arma blanca. Vuelvo la cara hacia el cuerpo en deprimente estado de mi hermano y pienso, “la justicia no es legítima”. No tengo claro cual es mi rumbo, mi mente homicida comienza a centrifugar. La primera acción después de correr es llamar a la policía y les digo quienes fueron los asesinos de Rufino y su familia desgraciada, doy mi nombre al completo y por último mando a comer estiércol a toda la justicia y policía española.

Cordura, bendita cordura, no te encuentro. Qué estoy haciendo, no sé que hago, pero mejor seguir así. Siento que mi corazón está abatido por mi falta de sentimiento altruista. Voy en busca de legitimidad imperecedera. Busco a los de la banda o especie de mafia y los mato uno por uno, sintiendo gozo, placer, frenesí. Me pongo a cien, al fin moriré. Mi cuerpo se despide del mundo, ahora si soy feliz. Mi ropa está manchada por sangre envenenada de maldad, más el mal que hay dentro de mí da como resultado un hechizo maligno para hacer un trato con Belcebú y así dejarme vivir tranquilamente en el mundo de Hades.

Para realizar el ritual me voy a una ermita que está excavada en la montaña, esta cerrada, pero fuerzo la cerradura y entro. Su interior es placenteramente terrorífico, es perfecto para dejar el mundo más malvado que ha existido. Me coloco frente a un cristo crucificado y con el arma homicida apuntando a mi corazón, le digo “Jesús, ¿de verdad creías que con tu muerte ibas a salvar al mundo? ¡Pues ya ves que no!, eres el mejor que hubo jamás, pero no serviste de ejemplo a la humanidad entera sólo a pocas personas que son las mejores del mundo, pero mueren a manos de la maldad y ¿estos por qué? No te hablo de abandono, siempre estás en los corazones de la gente, pero la humanidad es un invento que no salió bien. Me voy, te dejo en el cielo vigilando a mi gente, cuida de todas las personas y purifica su corazón porque el mío será purificado delante tuya para que veas que hay gente que da su vida para que no haya maldad. Mi corazón es maldito, como castigo moriré aquí purificándome contigo y yéndome para el infierno porque es donde quiero estar. Adiós”.
















Me voy a dormir porque si estoy despierto esto es lo que pasa, que angustia he pasado, no quiero vivir esto nunca más. El mundo de la realidad es desastroso, todo al revés que el mío, ¡menos mal que existe el mundo de los sueños! ¡Que ganas más grande tenía de dormirme para estar consciente y poder estar a gusto! ¡Que mundo más doloroso hay de día!, la gente se matan las unas a las otras, pocos saben qué es la solidaridad y para quien lo sabe, es un bicho raro. Les gusta la comodidad, por este motivo se están cargando al mundo. Dejan que el dinero los gobierne sin ningún tipo de autodefensa. Gozan de una inteligencia de la cual no pueden utilizar ni el quince por ciento de su capacidad mental.

Estoy orgulloso de vivir en el mundo de los sueños. Descansamos, vivimos, disfrutamos, pero no todo es perfecto, hay algo que le falta a este mundo, quizás sea el que estemos aquí todos como robotizados, no nos diferenciamos apenas nadie de nadie porque lo tenemos todo. Hemos perdido principios como luchar para conseguir nuestras metas. Ellos luchan por conseguir sus sueños, pero en el mundo de los sueños ¿qué vamos a perseguir si somos lo más y los tenemos todos? Pero todo no lo tenemos, ¡Maldita sea!, hemos vivido engañados desde siempre, pero es algo inevitable. No quiero vivir así nunca más, he hecho que la realidad sea muy negra y la he modificado y han muerto mucha gente por mi culpa ¿Por qué con el poder de los soñadores podemos hacer lo que queramos en la realidad?

Ya sé, enmendaré mi error, daré una vida más placentera porque se lo merece, ¿habéis visto que charla más bonita ha tenido con Cristo? A fin de cuenta es un hombre bendito, que algunos estamentos como la iglesia dicen que es el Espíritu Santo y Dios a la vez.

¿Hola? ¿Dónde estoy? En mi cama despierto, ¡estoy tonto eh! Si he estado durmiendo lo más normal es que me levante en mi cama. ¡Mamá! Ponme el desayuno que ya está aquí tu bello hijo despierto que tiene hambre y si muere de hambre es por no darme de comer, entonces la pena te embargaría y no sabrías qué hacer y te volverías chiflada.

Que feliz estoy, la vida me sonríe no sé porqué, pero sé que hoy será el primer día para que nunca finalice mi vida.
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