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Tres microrelatos

DetritusDetritus Gonzalo de Berceo s.XIII
editado junio 2010 en Narrativa
El loco y el ignorante.


El loco del pueblo lanzaba todos los días la lienza para pescar en aquel río contaminado por los ácidos que vertía la fábrica en sus aguas. Nadie le decía ni le aclaraba esta circunstancia y por ello pasaron años y años hasta que un buen hombre, al verlo tan concentrado en su flotador, se le acercó y le preguntó que con qué carnada pretendía pescar. Entonces, el loquito le mostró las lombrices de tierra.
-[FONT=&quot] [/FONT]¡Con razón no te pican! Toma esta masa, te aseguro que con ella te picarán a montones.
-[FONT=&quot] [/FONT]¡Gracias, señor, es usted muy gentil!- le agradeció el loquito.
Y como todo siguiera igual, sin que el loquito se preocupara, el amigo que le convidó masa le preguntó:
-[FONT=&quot] [/FONT]¿Has pescado algo alguna vez en este río?
-[FONT=&quot] [/FONT]¡Jamás, lo que pasa es que este río está envenenado!- le respondió como refregándole su ignorancia y siguió lanzando el lienzo, eso si, ahora, alternando la masa y las lombrices.









La descarga.



-[FONT=&quot] [/FONT]¡Padre Gabriel!
-[FONT=&quot] [/FONT]¿Qué deseas, hijo mío?
-[FONT=&quot] [/FONT]Estoy que me cago... quiero cagar.
-[FONT=&quot] [/FONT]No te preocupes, hijo mío, ya todo pasará. – le dijo enviándole una bendición- Padre nuestro que estás en el....- fue levantando la voz para que no supiera que se alejaba.
Y se escuchó la descarga.









La señora de la micro.


El libro de Herman Hesse estaba muy interesante, por eso fruncí el entrecejo cuando la señora me preguntó una dirección. Una vez que le di las señas solicitadas quise volver a la lectura pero ella me vinculó con un “si usted supiera lo distinto que es la locomoción en San Javier, mijito” y comenzó a hablarme sobre cosas que no me interesaban, sin embargo, no reinicié mi lectura y medio le escuché, sin ponerle mucha atención. No recuerdo en que iba pensando mientras ella me dedicaba esa conversación, solo se que a todo le dije que si. Ella pensaba que yo le tomaba todo en cuenta y por eso, al bajarse de la micro me dio una tarjeta con la dirección de San Javier, que era muy fácil dar con ella, bastaba con preguntar por la señora X y al tiro le dirían para donde queda su casa que estaba justo al frente de doña Y, la dueña del puestos varios.
La única vez que he estado en San Javier ha sido arriba de un bus con destino a Cauquenes. De todos modos no sacaría nada con bajarme y preguntar por ella, se me olvidó su nombre y no recuerdo su cara porque jamás la miré.

Comentarios

  • WoodedWooded Garcilaso de la Vega XVI
    editado junio 2010
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    Me gustaron.
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