Me gusta pararme a observar todo aquello que me rodea, todos esos seres con los que comparto este inmenso globo azul. Pocos son los que se detienen a pensar, a observar la vida cotidiana, a creer en la belleza de nuestro alrededor. En cambio esta se ha convertido en una de mis mayores aficiones.
Por un momento conseguí parar el tiempo, estaba prestando atención y quedaba totalmente asombrada por tal exhibición, al fin me había dado cuenta de la realidad, nuestra realidad. No hace falta recorrer medio mundo para sentirse vivo, no hay que vivir grandes experiencias, ni viajar a la luna, hoy comprendí que la vida es tan maravillosa que nos brinda la oportunidad de disfrutarla, de sentirla en cada momento, en cada instante y en cualquier lugar.
Tan solo tenemos que abrir los ojos y ver más allá de lo que nuestros ojos son capaces de ver, tenemos que aprender a ver desde lo más profundo, desde nuestro corazón, él es nuestro guía en este corto viaje.
Hoy he visto en el rostro de un ciego una luz brillar apartando la oscuridad
Hoy he observado a niños correteando, dejando volar su desbordante imaginación, riendo y disfrutando sin preocupación, niños con alegría, con fuerza y sin temor alguno al mañana.
Pude ver a dos ancianos sentados en un parque, disfrutaban del amor que todavía conservaban sin marchitarse como una vieja flor. Pude contemplar cómo se aferraban a la vida, con tantas ganas que nadie podría arrebatarles su alegría y su fortaleza, añoraban sus días pasados con pícaras sonrisas.
Veo pasar chicos y chicas caminar todas las mañanas sin parecer tener rumbo alguno en sus vidas, lucen miradas desconcertadas o tal vez desorientadas, con miedo a volar, preocupados y superficiales, sin personalidad definida, se sienten solos, están perdidos… Puedo observar miles de adolescentes que se ahogan en una gota de agua, no tienen valor ni fuerzas para levantarse, para solucionar un problema, no saben nada, no conocen la experiencia, viven en una burbuja apartados creyendo que nada les afecta, rebotan los problemas pero un día esa burbuja se explotará y se darán cuenta que llegó el momento que ya no son inmunes, ya no son aquellos niños que eran. Con el tiempo se harán grandes luchadores, se irán haciendo cada día mas y mas fuertes, sufrirán y conocerán la felicidad, el amor y el desamor, creerán en ellos mismos y creerán al fin en el mañana, que el mundo no se acaba y que el tiempo no se les echa encima sino que les acompaña en su camino. Vivirán con pasión y con propósitos a alcanzar, cada día será el mejor de sus vidas y lucharan todo lo necesario para que el mañana también lo sea.
He visto a los hombres volar, he visto a un mudo hablar y de noche el sol brillar.
Ignoraré mi llanto, atenderé mi risa. Solo alimentaré en lo más profundo de mi ser los valores positivos y así podré crecer como persona, iluminando todo aquello que me rodea.
Es fantástico ver a un enfermo reír y que los niños puedan jugar, los milagros suceden todos los días aunque no sepamos verlo.
La vida es un arte que tenemos que potenciar, para mí es: olvidar vivir y soñar, olvida el pasado, vive el presente y sueña con tu futuro.
Me gusta pensar que estoy aquí por algo, y es para ser feliz.