Buenos días mañana negra, gracias por ocultarme hoy al sol, debo decirte que en lo particular me molestan sus guiños sonrientes cuando en mi rostro no hay más que un velo de lágrimas dispuestas a escupirle justo allí, en medio de su tonto reflejo claro. Para ser sincera, no quiero escribir sobre nada en particular, el cansancio me está quemando pero también quizás sea mi temor absurdo al mundo... De cualquier modo, sabes que no soy una escritora. Que escribo porque el mundo me ha llamado loca, y este es mi único modo cómplice de decirle que es cierto, sin gritarlo tan directo...
Pero da igual, me interesa comenzar por el final. He soñado que he muerto, y me he visto pálida en esa caja de madera, sin poder sentir nada cuando al fin alguien pudo llorar por mí, me vi, y mis ojos verdes ya no se veían cuando yo me veía, y mis rizos castaños parecían más leves, sin ondas, como si la vida les pasara factura por ocultar mi rostro durante los días que sentí miedo, y mis labios, los que antes tantos amantes adularon, ya no tenían ni su color ni su forma, era una mueca débil sobre alguien que no puede sonreír... Me desperté, sí, pero entonces no he dejado de sentirme muerta, y estoy llorando justo ahora mientras pongo letras en el ordenador, deseando que alguien las leas, aunque no sepa para que...
¡Yo he tenido suerte, maldición! Yo he vivido a mi corta edad lo que muchos anhelan, he entregado mi alma a los libros que desde pequeña papá llevaba a mi alcoba con un vaso de leche, he sido siempre esa niña ingenua pero inteligente y me he preocupado por hacer felices al resto aunque muchas veces ocultara mi sonrisa, he pintado y he corrido, volé alguna vez pero parece más un reproche que un merito, He descubierto en Vermeer la luz que no da el cielo, en Cortázar conseguí un amigo divertido, en el principito conseguí un camino hacia las estrellas, y en Savater he conseguido un intelectual idiota.
Yo no soy una distinta, soy tan igual a ustedes quizás... Pero tengo 18 años respirando el mismo humo en las mismas calles, y aun no consigo un solo pedazo de cielo en este suelo... Quizás espero un portal mágico hacia otros tiempos, quizás debería inventarme un amante inmortal y reírle a Beethoven en una copa de vino, a ver si quizás le consigo... Con el ipod sobre mi regazo y las sinfonías haciéndome versos. Y qué más da? Quizás debería hacer un libro, escribir sobre aquello que no se ha escrito y recibir las peores críticas porque carece de estructura y de forma, porque de repente me convertí en una mediocre que les ha hecho perder su tiempo en unas líneas sin ideas, Bah... ¡Callen! Yo todo el tiempo he hecho lo que ustedes han querido, tanto que me he convertido en un misterio ante el espejo, no reconozco la mirada qué me habla inquieta, como una niña traviesa esperando por ser encontrada tras el closet...
Quizás solo espero conseguir un reflejo junto al mío, tomando mi mano... Para leer al olvido... Para pintar sobre hielo... Para dormir en una botella de vino tinto... O para coser los recuerdos de Lucio Fontana, y quitarle su arte con dos trazos de una aguja oxidada.
Me estoy muriendo, lo saben? Realmente estoy respirando más despacio, y cuando me acerco a mi baúl, ese que alguna vez me dio mi madre porque lo restauró y nadie vino por el, ese donde prometí encerrar mis libros favoritos y donde reposan mis primeros cuadros, hechos con crayones y acuarelas españolas robadas del cajón de mi mamá, ese dónde reposa mi vida más que en un acta de nacimiento... En ese baúl, no puedo sentir más que un olor añejo de madera olvidada, como si allí ya no viviera nada, o quizás simplemente, no quiero volver a abrirlo, porque ante la realidad, sigo estando sola.
Comentarios
Un beso chiquilla..
Queda un poco confuso tu interlocutor, a veces tú ("debo decirte"), a veces ustedes, repásalo un poco.
Muy evocativa la imágen final del baúl y las sensaciones descritas.
Gracias por sus apreciaciones, abrazos.