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        <title>Narrativa — Foro de Literatura</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/</link>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 04:55:20 +0000</pubDate>
        <language>es</language>
            <description>Narrativa — Foro de Literatura</description>
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        <title>Habla nuestra Conciencia</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41515/habla-nuestra-conciencia</link>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 16:44:11 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
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        <description><![CDATA[<br /><p><b>Habla nuestra Conciencia</b></p>

<p>Todos hemos escuchado alguna vez ante determinadas
situaciones estresantes, una voz interior que susurra un sibilante consejo para
superar un problema que encaramos. Pero a veces sólo aceptamos sugerencia como
si de ley se tratase, y automáticamente pasamos de ella, tan pronto superamos la
encrucijada coyuntural. Y siempre culpamos esa voz a la Conciencia, con la pragmática
pretensión de ocultar nuestra ignorancia al respecto. Por desconcertante que
parezca, desconocemos por completo el verdadero origen de la voz.&nbsp;</p>

<p>Cuando pensamos que el oficio de nuestra vida es,
por ejemplo, la abogacía, oímos esa voz, y ahora somos abogado y odiamos nuestro
trabajo.</p><p>
Cuando conocemos a una mujer sentimos que no podemos amar a otra, esa voz
reafirma nuestras impresiones con su opinión favorable. En la actualidad,
estamos divorciados y solos.</p><p>
Cuando nace muestro primer hijo decimos que va a superar en todo a su mediocre
padre, pero la voz no estaba de acuerdo con nosotros, porque nuestro hijo,
influenciado quizá por una vorágine de vicios o por el consumismo actual, o por
guiado por malas compañías, se arrastra por la vida, perdido y sin rumbo.</p><p>
Maldecimos esa repulsiva voz, que hace de nuestra travesía por la vida un
perenne calvario.</p>

<p>“¡Somos los culpables de todos nuestros males!” -gritamos
con ira.</p><p>
Y entonces la presencia se revela junto a nosotros en el mismo reducto de la
mente que habitamos en soledad, que creemos de exclusiva propiedad. No somos
más que nuestros propios pensamientos. Descubrimos un velo de inconsciencia,
como el ladrón que roba joyas en una casa, que el legítimo dueño creía suyas,
palideciendo a consecuencia de la impresión recibida.</p>

<p>Y así vamos, sacudiéndonos nuestro fuero interno,
deseando sea debido a un trastorno mental transitorio o a un desdoblamiento de la
personalidad.</p>

<p>Escuchamos sus palabras, sin prestarse a dudas.
Jamás escuchamos una voz más espantosa:</p>

<p><i>No se te ocurra nunca culparme de tu
mediocridad. Todos los consejos que has recibidos de mí te indicaban la mejor opción
a seguir. Has sido tú, inepto, quien la has truncado y la has desaprovechado por
desidia. Naciste siendo un perdedor y así morirás. Ni por asomo pienses que yo
te di mis consejos por Amor o por obligación. Para mí no eres más que una carcasa
de carne vacía que yo necesito para continuar perpetuándome. Tampoco debes considerarme como un ente informal. Yo he cumplido con mi parte del pacto, del que los dos somos
beneficiarios. Que tu propia ineptitud haya osado a desaprovechar la ayuda
recibida, no es de mi incumbencia.</i></p><p>
Y reconociendo que las cosas son&nbsp; tristes
e ineludiblemente verdaderas, apenas si acertamos a balbucear una pregunta:</p>

<p>—¿Y quién eres tú?</p>

<p>Y tenemos que admitir, sin reparos, su respuesta:</p>

<p><i>Yo soy tu necesidad por excelencia</i></p>

<p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/y6/8nqy1n9g0rk8.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/y6/8nqy1n9g0rk8.jpg" /></p>

<div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Estamos a falta de comprensión</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41514/estamos-a-falta-de-comprension</link>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 16:37:14 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41514@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Estamos a falta de comprensión</b></p>

<p>Cada vez nos entregamos
menos a comprender la comprensión.</p>

<p>La compresión, junto con
el Amor, son dos ejes básicos por los que el mundo gira. A través de ellos,
podemos lograr fácilmente la amistad o en su defecto una buena relación. Pero
no. Obstinados nos inclinamos por la incomprensión y el desamor. Y así nos va;
cortos de caletre, sin apenas combustible en el espíritu para intentarlo de
nuevo.</p>

<p>Con el transcurrir de los
años hemos ido construyendo, quizá torpemente, o quizá, deliberadamente, un
muro como aquél, aquél que ya cayó. Pero este nuevo es impertérrito, cáustico,
infranqueable e inaccesible a la concordia. Hace tiempo que no vamos de ley,
que pasamos los unos de los otros, ahora no hablamos, sólo preguntamos y
respondemos con monosílabos, y no todos, y no siempre, por eso caemos
estrepitosamente en la incomprensión. Y por culpa de la incomprensión nos
zancadillamos, nos herimos física y moralmente, y hasta nos matamos. ¡Y qué
importante sería que recapacitásemos</p>

<p>No hay que ser
inteligente para saber que nada mejor hay la vida que la vida misma pero no
siempre lo valoramos. Los palos que vamos recibiendo en el difícil caminar nos
trastornan hasta el punto de odiarla. Y este error es por no ubicar nuestros
avatares en su lugar. Arrestos (ovarios- testículos) en la sabiduría para
llevar a cabo lo que se debemos hacer en cada momento no está a tiro del
incomprensivo, ni tampoco lo está el Amor, y sólo amando y amándonos los unos a
los otros es cómo únicamente podríamos disfrutar de una convivencia feliz, en
usufructo común.</p>

<p>Somos indolentes, y
nuestra indolencia se ha vuelto tan compulsiva que es la que evita darnos a una
gimnasia espiritual. Y, claro, después pasa lo que pasa, que olímpicamente le
endosamos el marrón al azar, que éste carámbano es. Pero si buena parte... no,
si la humanidad entera obrase con comprensión, cabría esperar una especie de
bálsamo revolucionario.</p>

<p>Consecuentemente el mundo
tendería a más comprensivo, más humano, más humanitario. ¿Imaginan un mundo sin
maldad, sin enemistad, pero con comprensión y Amor, y lo bueno que todos tenemos,
que ninguno ignoramos, pero que insensatos somos y desidiosos habemos?</p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/5x/k6qq9mx3crj2.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/5x/k6qq9mx3crj2.jpg" /><br /></p>

<div><b>A
Chávez López<br /></b>Sevilla
jun 2026</div>

<br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>¡Mayúsculo marrón a los 16 años!</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41513/mayusculo-marron-a-los-16-anos</link>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 16:30:22 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41513@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>¡Mayúsculo marrón a los 16 años!</b></p><p>—Llama a los
padres de esos dos gamberros y diles que tenemos que vernos -se tranquilizó un
poco.&nbsp;</p>

<p>—No puedo
hacer eso. No los conozco. Sólo la voz de ella y por teléfono.&nbsp;</p>

<p>—¡Será
posible! -se enfureció de nuevo-. ¡Diles que nuestra hija ha hecho el Amor con
uno de sus hijos, o quizás con los dos, de modo que somos familia, consuegros o
algo así, eso es razón suficiente, ¿no crees?!&nbsp;</p>

<p>—¿Por qué
haces siempre lo que te marca el director de tu Banco?&nbsp;</p>

<p>—¡Porque,
además de que es el padre de esos dos niñatos, le debo mucho dinero en préstamo
para mis construcciones! ¡De no ser por él, seguiría siendo un simple albañil
haciendo chapuzas! -tragó saliva.- ¡Coge de una puta vez el teléfono y llama
ya! ¡No hagas que me cabree más de lo que estoy!&nbsp;</p>

<p>Y el marido,
nervioso y desencajado, se fue hacia la escalera que lleva a la planta
superior, y desde allí&nbsp;añadió:</p>

<p>—¡Me da lo
mismo lo que les digas, pero concierta un encuentro con ellos urgentemente!</p>

<p>—¿Y adónde vas
tú ahora?&nbsp;</p>

<p>—¡A hablar con
nuestra consentida hijita! ¡Si no me cuenta toda la verdad sobre esa violación,
que creo se la ha inventado, se la arrancaré de los labios!&nbsp;&nbsp;</p>

<p>Dio un fuerte
puñetazo en la barandilla de la escalera y comenzó a subir los escalones de dos
en dos.&nbsp;</p>

<p>Su esposa,
mientras iba hacia la mesita del teléfono, oía pasos acelerados hacia el cuarto
de su única hija. Comenzaba a marcar, pero se detenía en seco al oír gritos. Su
dedo índice de la mano derecha se paraba en el dial. Cuando cesaron los gritos,
de nuevo iniciaba la maniobra, pero con desgana y lentitud.&nbsp;</p>

<p>Es que la
acongojada señora no se detenía a enjuiciar el hecho de que su hija de 16 años
hubiera perdido su flor virginal. En lo único que pensaba era en abrazar y
besar a un bebe; su nieto o nieta. ¡Ansiaba ser abuela!</p><p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/4o/lz1nwk6p22kp.png" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/4o/lz1nwk6p22kp.png" /><br /></p>

<p>
 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 

 
</p>

<p><b>A Chávez López</b><br />
Sevilla jun 2026</p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>﻿La inglesa J.K. Rowling ﻿era su escritora favorita</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41511/%EF%BB%BFla-inglesa-j-k-rowling-%EF%BB%BFera-su-escritora-favorita</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 14:12:58 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41511@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>La inglesa&nbsp;<i>J.K.
Rowling&nbsp;</i>era su escritora favorita</b></p>

<p>En la ciudad
de Sevilla, en una pequeña cafetería de aspecto acogedor, donde el aroma del
café recién molido se mezclaba con la suave melodía de fondo, se encontraba
Alexia, una joven aspirante a escritora, con una imaginación tan vasta
como un cielo estrellado en noche despejada.</p>

<p>Con su cuaderno
y su pluma en mano, se sumergía en su propio mundo de magia y misterio. La taza
de café humeante a su lado era su colega fiel mientras tejía palabras en papel.</p>

<p>En uno de los
rincones de la cafetería, un anciano, de apariencia bonachona, la miraba con
ojos centelleantes, como si él supiera algo que ella desconocía.</p>

<p>El tintineo durante
algunos segundos de la campanilla de la puerta de entrada y salida de la
cafetería anunciaba la llegada de un personaje un mucho peculiar; un gato negro,
de iris amarillos, entraba maullando; parecía más que un simple gato callejero.
Se deslizaba hacia Alexia y, con un significativo movimiento de rabo, le
indicaba que lo siguiera.</p>

<p>Sorprendida e
intrigada, dejó de escribir momentáneamente, se levantó de la silla y siguió al
misterioso felino. Cruzaron la puerta de la cafetería y poco después entraron
en un angosto callejón, donde una alta puerta de madera se reveló ante ellos.
El gato la miró y mostró algo parecido a una sonrisa, antes de desaparecer
entre las sombras.</p>

<p>Con cautela abrió
la puerta y entró, y se quedó boquiabierta; estaba frente a un mundo diferente.
En lugar del bullicio de la urbe, se vio en un paisaje mágico, lleno de colores
vibrantes y criaturas extraordinarias. Ante ella se alzaba un castillo
majestuoso, con dos torres que se perdían entre las nubes bajas.</p>

<p>El mismo
anciano de la cafetería salió a su encuentro con una expresión sabia: </p>

<p>—Bienvenida,
Alexia, a <i>La Tierra de los Sueños</i>. Has sido tú la elegida para tejer
historias que trascienden la realidad.</p>

<p>Inmersa en esta
nueva realidad, veía que sus personajes cobraban vida y sus palabras tenían el
poder de dar forma al destino de aquel universo encantado y encantador. A
medida que iba explorando <i>La Tierra de los Sueños</i>, enfrentaba desafíos
épicos, a la vez que iba conociendo a personajes entrañables.</p>

<p>De pronto, el gato
negro reapareció, y, mirándola, le maulló y la llevó de nuevo, ahora de regreso,
al callejón y luego a la puerta de la cafetería. Con un destello gatuno se
despidió, dejando a Alexia asombrada en el umbral entre dos mundos.</p>

<p>Cuando volvió
de nuevo a su mesa de la cafetería, su cuaderno estaba lleno de historias y
aventuras. Aunque para los otros sólo había pasado un momento, para ella, ese
viaje había sido una epopeya que cambiaría su vida para siempre.</p>

<p>Desde aquella
insólita tarde, cada vez que Alexia visitaba esa cafetería, sabía que la magia
la aguardaba en la puerta, dispuesta y lista para llevarla a nuevas dimensiones
de creatividad.</p>

<p>Y así, con
cada palabra que escribía, seguía emulando a su admirada escritora inglesa <i>J.K.
Rowling</i>&nbsp;por tejer mundos de maravillas en cada página de sus
historias.</p>

<p><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/lk/d9jahgzu22hz.png" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/lk/d9jahgzu22hz.png" /><br /></p>

<b>A Chávez López<br />
</b>Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El Sacro Libro del Amor</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41510/el-sacro-libro-del-amor</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 13:41:39 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41510@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>El
Sacro Libro del Amor</b><br />
<br />
En el Sacro Libro del Amor ocupan páginas las
prosas y los versos de Amor de ínclitos escritores, poetas y pensadores. </p>

<p>Pero sería un mayúsculo disparate que un asesinato por Amor se insertarse en ese
libro.</p><p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ne/9fsll25prshw.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ne/9fsll25prshw.jpg" /><br />
<br />

 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 

 
<br />
<br />
<b>A Chávez López</b><br />
Sevilla jun 2026</p><p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /></p><p>&nbsp;</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Ni contigo ni sin ti</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41507/ni-contigo-ni-sin-ti</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 01:42:03 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41507@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Ni contigo ni sin ti</b><br /><br />Si tú tuvieras lo que deberías tener<br />no te meterías en lo que debo hacer.<br />Me ignorabas cuando era tu esposa<br />y ahora que estoy soltera me acosas.<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7432" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/7432"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 34 41_dzy10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/41_dzy10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/41_dzy10.jpg" /></a><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El mito de la virginidad</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41506/el-mito-de-la-virginidad</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 01:32:12 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41506@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>El mito de la virginidad</b><br /><br />Ella pensaba que en aquella oscuridad,<br />nadie iba a ver que perdía su virginidad,<br />pero no, estaba realmente confundida,<br />y, una vez más, el Amor ganó la partida<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7431" title="Link: https://servimg.com/view/19658791/7431"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 34 6_bair10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/6_bair10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/6_bair10.jpg" /></a><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Guapura con estilo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41505/guapura-con-estilo</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 01:21:01 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41505@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Guapura con estilo</b><br /><br />Siempre que hayan buenas hechuras<br />habrán hembras con estilo y guapura&nbsp;<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7426"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 34 Poeszy10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/poeszy10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/poeszy10.jpg" /></a><br /><br /><div>El deleite de las buenas hechuras es un remanso que se agradece. No importa lo pequeño que sea el espacio que consiga, porque siempre es agradable y relevante para el espíritu.&nbsp;<br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" />&nbsp;<br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Jugar a hacer el Amor</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41504/jugar-a-hacer-el-amor</link>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 00:11:51 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41504@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>Jugar a hacer el Amor</strong><br /><br />Si ansías que la mujer que deseas y que sientes que le atraes, esté dispuesta a hacer el Amor contigo, nada mejor que una buena música en el momento oportuno. Y si quieres continuidad, porque ya te atrapó con sus poderosas garras Cupido, pon a trabajar a tu sensibilidad, hasta que caigas en que un delicioso desayuno, acompañado de una bonita flor, servido en la propia cama a la mañana siguiente, es el golpe mágico. Y de ahí... las puertas del cielo de par en par. Pero no fuerces la cerradura de la puerta si sabes que es difícil abrirla. El que seas paciente y perseverante, juega a tu favor. El Amor es un dios juguetón. Juega con él a lo que te invite a jugar, pero permítele que te gane más veces que tú a él, hasta que logres un lance maestro que, a la postre, puede ser el definitivo, y el que será reconocido por propio Amor.<br /><br /><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 Yo_021" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/yo_021.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/yo_021.jpg" /><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Rubias tontitas</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41503/rubias-tontitas</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:29:36 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41503@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Rubias tontitas</b><br /><br />Pues va ser verdad esa cita<br />que las rubias son tontitas<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7492"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 18_nic10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/18_nic10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/18_nic10.jpg" /></a><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br /></div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La madurez en la mujer</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41502/la-madurez-en-la-mujer</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:27:30 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41502@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>La madurez en la mujer</b><br /><br />Aceptarse en plena madurez,<br />es el mejor estado en la mujer<strong><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7491"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 16_enr10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/16_enr10.png" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/16_enr10.png" /></a><br /></strong><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Invitar al silencio</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41501/invitar-al-silencio</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:25:27 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41501@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Invitar al silencio</b><br /><br /><div>Si invitas al silencio educadamente,<br />tu intención se verá seguidamente<strong><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7489"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 13_tri11" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/13_tri11.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/13_tri11.jpg" /></a></strong></div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El cigarrillo habla</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41500/el-cigarrillo-habla</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:23:07 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41500@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>El cigarrillo habla</b><br /><br /><div>El cigarrillo en horizontal y derecho,<br />provoca más que la cogida de pecho<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7487"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 6_amy10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/6_amy10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/6_amy10.jpg" /></a></div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Dejan entrever</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41499/dejan-entrever</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:20:45 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41499@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Dejan entrever</b><br /><br />Cada mujer deja entrever<br />lo que le gustaría hacer<br /><br /><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 4_vaki11" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/4_vaki11.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/4_vaki11.jpg" /><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Caña a tu parienta</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41498/cana-a-tu-parienta</link>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:17:59 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41498@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><b>Caña a tu parienta</b><br /><br /><div>Dale caña a tu parienta<br />o los buitres la revientan<strong><br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/7495"><img alt="LA CAJA DE MSICA 9 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR - Pgina 37 Dale_c10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/dale_c10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/dale_c10.jpg" /></a></strong></div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" /><br /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El Cloroformo</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41495/el-cloroformo</link>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 15:01:06 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41495@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>El Cloroformo</b></p>

<p>Me llamo Álvaro, tengo 48 años y soy veterinario rural. Mi consultorio para animales domésticos está ubicado en la
localidad de Cerro Hierro. Mi clientela se extiende, además de Cerro Hierro, en San Nicolás, Cazalla, Alanís y Constantina, todos ellos son pueblos pertenecientes
a la Sierra Norte de Sevilla.</p>

<p>Una mañana de mayo me encontraba en “Granja
Vacuno”, en San Nicolás, propiedad del granjero Carmelo, revisando en
su establo las ubres de una vieja vaca. Carmelo estaba sujetando el rabo de su
vaca. </p>

<p>Apenas vi la cabeza de Carmelo, saqué en conclusión que el barbero del
pueblo, el setentón Tomás, de nuevo había vuelto a hacer de las suyas. Era
ese día un domingo por la mañana y todo encajaba a la perfección.</p>

<p>—¿Estuvo usted anoche en el bar “La Chuleta”? –le pregunté,
mientras le iba poniendo el termómetro a la vaca.</p>

<p>Se pasó una de sus manos por la cabeza, con un obvio gesto de desconsuelo,
e inmediatamente después trató de cubrírsela. Pero no podía, no tenía una gorra
a mano.</p>

<p>—Se ha dado cuenta. ¿Tan mal me ha dejado? Debí de haberlo pensando antes
de escoger un sábado por la noche.</p>

<p>Tomás era el único barbero que había en el pueblo. Le gustaba su trabajo, y también, y mucho, la cerveza. De hecho, cada noche llevaba sus
bártulos a “La Chuleta”, y por el módico precio de una jarra de cerveza, hacía
un corte de pelo en los aseos de caballeros a todo aquel que solicitase sus
servicios. Con la cerveza a diez pesetas la jarra, era un buen negocio. Pero
los clientes sabían a qué se exponían. Si sus ingestiones habían sido
moderadas, salían medio ilesos de la experiencia; la moda en el pueblo no era exigente
en cuanto al estilo del corte de pelo. Pero si las ingestiones eran superiores
a las seis jarras de ordinario, como ocurría los sábados noche, los
resultados eran nefastos para la cabeza de los héroes que se prestaban al
corte. La “renta” que merecía la cabeza de Carmelo corroboraba mis
razonamientos.</p>

<p>Miré de nuevo la cabeza de Carmelo. Los
antecedentes indicaban que Tomás andaría por la marca de nueve jarras cuando
hizo ese corte. En la zona superior podía verse un surco, cavado al azar y
ambos lados desnudos, alternados con mechones. Hubiera sido interesante haber
podido ver la parte trasera, seguro que habría allí algún mechón extraño o
alguna otra cosa furtiva. Desde luego, su cabellera era un poema. Aproveché el
momento de antes de ponerse la gorra para ver la parte de atrás. Y en efecto:
nueve jarras. Después de éstas, tendía a abandonar toda prudencia y corría por
la cabeza de sus víctimas con la maquinilla, dejando calvas las puntas. El
típico corte del recluta, que se hacía necesario cubrir la cabeza durante algún
tiempo siguiente al calvario.</p>

<p>Pero yo siempre me aseguraba. Cuando necesitaba un corte de pelo, iba
directamente a su barbería que tenía la certeza de encontrarlo en estado de
sobriedad.</p>

<p>Diez días después de eso, esperaba mi
turno en la barbería de Tomás, con mi perro <i>Balú </i>debajo de mi silla,
jugueteando con las patas de la misma.</p>

<p>En ese momento había un hombre fortachón sentado en el sillón de barbero. Su cara, reflejada
en el espejo, se encogía por el dolor. La explicación a eso era que Tomás no
cortaba el pelo, lo arrancaba, y no sólo a que su instrumental era
obsoleto y pedía urgentemente un afilado, sino a que con el tiempo había perfeccionado
algunos movimientos giratorios con la muñeca al final de cada pasada de la
maquinilla, que era la que tiraba del pelo, arrancándolo de cuajo.</p>

<p>Lo sorprendente era que todos acudíamos a Tomás, a pesar de que había
un barbero en un pueblo colindante, que incluso se desplazaba al nuestro con
sólo tener un cliente pidiendo sus servicios. Pero preferíamos a Tomás, quizá
porque nos caía bien, o quizá por ese absurdo pique entre pueblos. Sea como fuere, los barberos forasteros no tenían nada qué hacer en nuestro pueblo.</p>

<p>Sentado yo en la barbería miraba a Tomás mientras trabajaba. Era un hombre de
baja estatura, calvo, desdentado, pero con una sonrisa espontánea y agradable,
que no abandonaba sus labios. Su sonrisa y una mirada especial, ultra terrenal
diría yo, le daban un encanto fuera de lo común.</p>

<p>Después de que aquel hombretón se levantase del sillón, con un gesto de
alivio por haber terminado su calvario, Tomás lo rodeaba, cepillándolo y
hablándole en un tono cordial. Se le veía cariño por su clientela, que &nbsp;le correspondía, “a pesar de los pesares”.</p>

<p>La gente del pueblo tenía curiosidad por saber dónde metía tantísima
cerveza como bebía. Incluso ahora, luego de algunos años, veía que los
fortachones del pueblo no podían competir con él. Y menos yo, que después de
una jarra me mareaba. Lo curioso era que difícilmente puedo recordar haber
visto borracho a un habitante del pueblo. Tan pronto entraba la cerveza en su barriga se volvían chistosos y rara vez perdían el equilibrio o hacían alguna
tontería. Tomás, por ejemplo, podía tomar seis jarras cada noche, salvo los
sábados por la noche que las dosis aumentaban, pero sin que cambiase su aspecto. Lo
que cambiaba era su destreza para el corte de pelo, que para la cabeza de
sus víctimas, no era precisamente poco.</p>

<div>-sigue en página siguiente-<br /><br /><br /></div>&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El viajero del tren</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41494/el-viajero-del-tren</link>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 02:50:35 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>javierdicenzo80</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41494@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Existiò un viajero en un tren, allà en el norte de sudamèrica, que recorria varios tramos en la altura.&nbsp;<br />El hombre subiò en aquella tarde fria, y miraba cada lugar. Bajò del tren y se dirigiò a un cafè y tomo.&nbsp;<br />Luego de varias vueltas subiò al tren y discutiò con el maquinista.&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Esta maravilla es Ámbar</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41493/esta-maravilla-es-ambar</link>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 18:05:36 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41493@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Esta maravilla es Ámbar</b><br />
<br />
—Ésta maravilla es Ámbar –me dijo la monja Alegría-. Y es la que quiero que
usted inspeccione, señor veterinario –añadió, a la vez que señalaba con la mano
la perra.<br />
<br />
Miré el color pálido, casi miel, del pelo de las orejas, del cuello y los
costados de aquel canino.<br />
<br />
—Ya veo por qué le ha puesto este nombre. Podría apostar, sin riesgo a perder,
que brilla con la luz del Sol.<br />
—Sí -sonrió-. Era un día soleado cuando la vi por primera vez, y ése nombre me
vino a la mente -me miró con inocente picardía-. Creo que soy buena para los
nombres –sonrió y se esponjó, pero sin suficiencia.<br />
—Sin duda –le devolví la sonrisa.<br />
<br />
Era una broma entre nosotros. La monjita Alegría necesitaba relajación,
considerando el rigor y el intenso trabajo a que se veía sometida diariamente
en el convento. Controlaba todos los perros y los gatos no deseados, sin
olvidar los muchos que pasaban por el pequeño asilo para animales domésticos
del convento, ubicado en la parte trasera del local. Los alimentaba y los
cuidaba ella misma. Como monja y enfermera, entregaba buena parte de su vida al
servicio de los seres humanos. Algunas veces yo me preguntaba cómo podía
encontrar tiempo para pelear también por los animales domésticos…<br />
<br />
—¿De dónde viene Ámbar? –le pregunté.<br />
<br />
Se encogió de hombros y respondió:<br />
<br />
—Ayer la encontré vagando en una de las calles de Cerro Hierro. Abandonada, por
supuesto.<br />
—¿Cómo es que puede haber personas que hagan eso a animales tan indefensos? -la
ira me apretó la garganta. Era cruel darles la espalda y que se defendieran por
sí solos.<br />
<br />
<i></i></p>

<p><i>Por unos
momentos recordé a Balú, un chucho "abandonado" por mí en el
Laboratorio Municipal de Sevilla, pero por una razón razonable: mis hijos
pequeños padecían de alergia, en especial a epitelio de perro, lo que me
obligaba a no poder hacerme cargo del chucho por la seguridad de los niños.
Pero ahora, restablecidos mis hijos, gracias a vacunas y medicamentos, y sin
posibilidad de recuperar a Balú, porque está en otra casa, cuidado y atendido,
tengo otro perro igual físicamente que lo rebautizamos como Balú2 y que siempre
que puedo me lo hago acompañar. Es un sosias del propio Balú.</i></p>

<p><br />
—Algunas personas creen tener sus razones –respondió-. En el caso de Ámbar es
por un roce en la piel, pero sin importancia. Tal vez les asustó, y si tienen
hijos pequeños o alérgicos... –parecía que me había adivinado el pensamiento.<br />
—Al menos podían haber dejado aquí a Ámbar -le dije, mientras la monja abría la
puerta del asilo, que era en realidad un corral con flores y varios árboles
frutales.<br />
<br />
A Ámbar le vi una zona sin pelos alrededor de las patas. Cuando me arrodillé
para examinarla, me acarició con el hocico y movió el rabo. Miré sus orejas
caídas, su quijada enérgica, y la expresión de confianza en los ojos; confianza
que había sido traicionada.<br />
<br />
—Ámbar tiene expresión de sabueso, monja Alegría-. Pero el resto, ¿cómo
llamaría usted a esta raza? Porque yo tengo dudas y no acierto a definirla.<br />
—Pues si usted no acierta, imagínese yo –sonrió.<br />
<br />
No obstante, el cuerpo moteado con manchas marrones, negras y blancas, no
presentaba la forma de un sabueso. Además, tenía patas grandes y largas y delgado
y diminuto rabo en casi permanente movimiento.<br />
<br />
—Sin importar de la raza que sea, es agradable y tiene buen carácter -le abrí
la boca y le miré las hileras de dientes-. Y calculo que debe tener diez meses
de edad. Pero es una cachorra crecida. Promete buena envergadura.<br />
—Cuando termine de crecer, va a ser realmente grande –dijo la monja,
entusiasmada.<br />
<br />
Como si quisiera corroborar las últimas palabras pronunciadas por la monja,
Ámbar se levantó y puso las patas delanteras en mi pecho. Volví a mirar su
boca, que parecía reír, y esos ojos… preciosos. Los ojos eran de un tono
acaramelado, que la hacían más atractiva. Reunía una serie de encantos que
podía ser del agrado del más exigente dueño de una mascota.<br />
<br />
—Ámbar me gusta –le dije, de pronto.<br />
—¡Me alegra oírle decir eso, señor veterinario! –rebosaba de alegría-. Pero
tenemos que solucionar pronto el problema de la piel, para encontrarle un
hogar. Creo que sólo se trata de un poco de eczema –se apresuró en agregar<br />
—Probablemente… probablemente… Pero veo una parte sin pelos alrededor de los
ojos.<br />
<br />
Las enfermedades de la piel, tanto en perros como en humanos, son engañosas. A
veces es difícil hallar los orígenes, y no son fáciles de sanar. En este caso,
no me gustaba la combinación de las patas y los ojos, pero la piel estaba seca
y su textura era firme. Tal vez no tenía nada malo y deseché de mi cabeza el
espectro que apareció un instante. No quería preocupar más a la monja.<br />
<br />
—Sí, quizá sea un poco de eczema –le dije-. Úntele este ungüento dos veces al
día durante dos semanas.<br />
<br />
Le di un bote con una aleación de Óxido de Zinc y Lanolina’3, una vez que lo
cogí del coche. Esperaba que eso, con higiene y la buena alimentación que
recibía todos los días de su protectora, tuviera éxito.<br />
<br />
Cuando pasaron las dos semanas sin tener noticias de Ámbar, me sentía aliviado.
"Habrá sanado", me dije. Empero, una mañana me llamó la monja. Su voz
nerviosa al teléfono no iba en la misma sensación de alivio que yo
experimentaba antes de la llamada. De nuevo, mi cabeza comenzó a pensar en
cosas extrañas.<br />
<br />-sigue en página siguiente-</p><p><br /></p>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El viejo y antiguo baúl</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41492/el-viejo-y-antiguo-baul</link>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 16:23:28 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41492@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>El viejo y antiguo baúl</b></p>

<p>En el rincón más polvoriento del desván de la vieja
casa de la abuela, justo debajo una ventana que apenas dejaba entrar la luz,
había un viejo y antiguo baúl. Era grande y oscuro y con herrajes oxidados y
una cerradura que ya no cerraba.&nbsp;</p><p>Este baúl había estado allí siempre o al menos
desde que Andrea tenía uso de razón. Nadie de la casa le prestaba atención,
como si fuera un objeto más entre muebles rotos, cajas apiladas, trastos
inservibles y telarañas.</p>

<p>Pero un sábado tarde, mientras la lluvia
golpeaba el techo de la casa con furia y el viento ululaba entre las rendijas,
Andrea subió al desván en busca de objetos antiguos olvidados. Su abuela había fallecido
hacía un mes; y, desde entonces, la casa parecía guardar un secreto en cada uno
de sus rincones más recónditos. Andrea sentía una extraña atracción por ese
baúl desde niña, una especie de intuición que ese sábado, por fin, decidió descubrir.</p>

<p>Se agachó frente al baúl y pasó suavemente una de sus
manos por la tapa de cierre. El polvo levantado la hizo toser, pero no se
detuvo. Abrió con esfuerzo la gruesa y pesada tapa y, al hacer eso, el crujido
de la madera pareció romper el silencio del desván, como una exhalación
contenida durante años.</p>

<p>Lo primero que vio eran papeles amarillentos y atados
con cintas descoloridas: cartas, periódicos, fotos en blanco y negro… Había
también un vestido blanco de encajes cuidadosamente doblado, una muñeca de
porcelana con una grieta en el rostro, una caja de música que, al cogerla y moverla,
emitía una melodía melancólica. Cada objeto que descubría parecía
contar una historia, como si el baúl fuera un santuario de memorias.</p>

<p>Andrea cogió una de las cartas al azar. La caligrafía era de
buena calidad, pero la tinta estaba desvaída por el tiempo. Estaba dirigida a
un tal Adolfo, y firmada por Carmen, que era el nombre de su abuela. La leyó con el
corazón encogido:</p>

<p><i>Mi muy amado Adolfo.
Han pasado ya dos semanas desde que partiste, y mi corazón se siente vacío sin
tu sonrisa. Te estoy escribiendo desde el jardín, bajo el limonero que siempre te ha gustado. Floreció temprano este año, como si supiera que lo esperabas. Te echo de menos. Regresa pronto. Siempre tuya, Carmen.</i></p>

<p>Andrea sintió que el mundo se detenía unos momentos. Jamás había oído hablar del tal
Adolfo. Su abuelo se llamaba Luis, y según le había informado su madre, sus
abuelos se habían conocido siendo los dos muy jóvenes y se habían casado al poco tiempo de conocerse.&nbsp;</p><p>¿Quién era entonces Adolfo? ¿Quizás un Amor secreto? ¿Quizás un
primer Amor?</p>

<p>Siguió leyendo carta tras carta, y los fragmentos de
historia se iban completando como piezas de un rompecabezas. Adolfo había sido
el Amor de juventud de su abuela: un joven y apuesto músico que tocaba el
violín en una cafetería del centro. Se conocieron en el verano del año 1943, cuando
Carmen tenía apenas diecisiete. Se amaron con la intensidad de quienes
creen que el tiempo es eterno. Pero él fue llamado a servir a su patria en Francia, y nunca regresó. La última carta que Carmen le escribió estaba
manchada de lágrimas. En ella le decía adiós.</p>

<p>Andrea se quedó un rato en silencio, sosteniendo la
caja de música entre las manos. ¿Cuántas veces habría su abuela abierto ese
baúl para revivir su Amor? ¿Cuántas veces habría llorado en secreto por aquel
joven que nunca volvió?</p>

<p>Entre las cartas, encontró también un cuaderno con las
tapas desgastadas. ¡Era un diario! En sus páginas, su abuela relataba no sólo
su Amor por Adolfo, sino también su decisión de seguir adelante. Contaba cómo
conoció a su marido Luis y cómo aprendió a quererlo, pero sin el fuego de
su primer Amor; cómo formaron una familia, cómo eligió la estabilidad y el
cariño sobre una pasión desbordada. Era un testimonio&nbsp; humano,
honesto, sin máscara.</p>

<p>Andrea se sintió conmovida. Su abuela, a la que siempre había visto como una mujer fuerte y sabia,
se le revelaba ahora en su más pura humanidad: frágil, enamorada, rota y
reconstruida.</p>

<p>En el fondo del baúl encontró un sobre cerrado, con el
nombre Andrea escrito en letras mayúsculas: </p>

<p><i>ESTE SOBRE ES
PARA MI ÚNICA NIETA ANDREA, QUE ADORO. QUE LO ABRA CUANDO YO ME HAYA IDO DE ESTE MUNDO</i></p>

<p>Con dedos temblorosos lo abrió. El papel que había
dentro decía:</p>

<p><i>Queridísima
nieta. Si estás leyendo esto, es porque has abierto el baúl. Siempre imaginé
que serías tú quien lo haría. Eres curiosa, intensa, valiente. Este baúl guarda
mi pasado, mis recuerdos más íntimos, mis verdades. No fue fácil vivir con
ellos, pero aprendí a atesorarlos sin dejar que me dolieran. Te informo que la
vida no siempre se trata de elegir lo perfecto, sino de construir algo bello
con lo posible. He amado, pero también he sufrido. No obstante no
cambiaría nada. Ese baúl es tuyo ahora. Llénalo con tus propios recuerdos, tus
cartas, tus errores, tus aciertos, tus divertimentos, tus amores. Porque al
final, eso es lo único que queda: todo lo que recordamos y todo lo que dejamos atrás
para que otros lo recuerden. Te quiere, tu abuela, Carmen.</i></p>

<p>A Andrea se le paró el tiempo, no acertaba a saber
cuánto pasó allí, sentada en el suelo del desván, rodeada de cartas, fotos y
emociones. Cuando recuperó la normalidad y volvió a cerrar el baúl, pero no lo hizo
con tristeza, sino con una sonrisa. No lo vio más como un baúl de nostalgias,
sino como un puente entre generaciones.</p>

<p>A partir de entonces, Andrea cada día subía al desván,
no sólo a leer las diferentes historias de su abuela, sino a escribir las suyas
propias. Celosamente guardaba cartas, fotos y pequeños objetos con significados.
Porque comprendió que cada vida está hecha de momentos que merecen ser
recordados, y que el Amor, aunque cambie de forma, nunca muere.</p>

<p><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/19/q1t8nt43afcr.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/19/q1t8nt43afcr.jpg" /><br /></p>

<b>A Chávez
López<br />
</b>Sevilla jun 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Macro robo en Sevilla</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41491/macro-robo-en-sevilla</link>
        <pubDate>Fri, 29 May 2026 01:13:25 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41491@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Macro robo en Sevilla</b></p>

<p>Una tarde de lunes,
veinte años después de terminar la Guerra Civil española, se convirtió en una
de las tardes más agitadas que la pacífica ciudad de Sevilla había vivido en
años. </p>

<p>El reloj de la
sucursal del Banco de España de Sevilla, ubicado en la Plaza San Francisco,
marcaba exactamente las 13:38 horas pm (22 minutos antes de las 14:00 horas pm,
la hora del cierre), cuando pasos acelerados y gritos ahogados
anunciaban lo impensable: “un macro robo a plena luz del día”.</p>

<p>El Banco, identificado
por su fachada de piedras grises y sus ventanas de cristales que reflejan el
cielo despejado, albergaba antes del cierre a diez clientes y seis bancarios. Enfrascados estaban lo clientes en sus asuntos: unos, aguardaban en la cola
de la caja; otros, rellenaban formularios; y dos discutían en voz baja las normas
de un préstamo. Nadie de los allí presentes sospechaba que, en cuestión de
pocos segundos, iban a vivir un episodio, además de emocionante, de sorpresa y temor..</p>

<p>El primero en ver
la presencia de siete individuos vestidos con ropa y careta negras, fue el
guardia de seguridad, que en ese justo momento revisaba el rudimentario
circuito de la cámara de seguridad. Uno de los cacos llevaba cinco sacos grandes
vacíos en los hombros. El guardia intentó alertar al resto del personal, pero
antes que pudiera mover un músculo, uno de los cacos, que era el jefe, sacó de
uno de los &nbsp;bolsillos de su chamarreta una
pistola y la llevó a la boca del guardia, y con voz autoritaria y bronca, que
resonaba en todo el recinto, vociferó:</p>

<p>—¡Qué nadie se
mueva ni medio milímetro!</p>

<p>El silencio
que siguió a esa orden era tan denso que se podían escuchar las respiraciones.
Los empleados y los clientes alzaron los brazos al unísono, con los ojos
desorbitados y el miedo escalando por sus temblorosas anatomías</p>

<p>Mientras dos
de los cacos vigilaban a los clientes; otro, que parecía el más joven, saltó
por encima del mostrador y se fue a la caja fuerte. Era indudable que esta no
era la primera vez que daba un salto así; sus vaivenes estaban calculados. Con
manos expertas, empezaba a manipular el mecanismo de la caja, bajo la mirada
atenta pero nerviosa de una empleada del Banco; que, hasta ese recordado día,
sólo había lidiado con problemas de cuentas corrientes y transferencias.</p>

<p>—Tranquilícese,
señora -le susurró el joven caco, en un tono amable, que contrastaba con la
tensión del momento-. No le vamos a hacer daño a nadie si usted se queda ahí
quietecita y sigue nuestras instrucciones.</p>

<p>Los segundos
pasaban con una lentitud exasperante. Fuera, los viandantes comenzaban a
percatarse de que algo iba mal dentro del Banco, sobre todo porque habían
comprobado que la puerta principal estaba cerrada con llave. </p>

<p>Un muchacho,
que circulaba en bicicleta, veía a través de una de las ventanas los gestos
aterrados y los brazos alzados de varias personas que había en el Banco. Y, sin
dudar, se fue raudo hacia una cabina telefónica y llamó a la policía.</p>

<p>Dentro del
Banco, el jefe de los cacos iba de un lado a otro caminando, como si estuviera
paseando por el parque, pero lanzaba miradas controladoras a sus socios-subalternos,
que todos mantenían su arma en mano. Uno de ellos, fortachón y en mangas de
camisa, tenía el ceño fruncido y sus ojos recorrían cada rincón del local.</p>

<p>La tensión
escalaba cuando, en un intento por controlar la situación, el guardia de
seguridad que había logrado llegar al sistema de alarma, oculto debajo de una de
las mesas, presionó el botón de emergencia. Un ulular agudo irrumpía en el
aire, causando que el jefe de los cacos maldijera al atrevido guardia y le
dijera en voz alta y enérgica:</p>

<p>—¡Ya les dije
antes a todos que se mantuvieran quietos, pero usted me ha salido rana; no me
obligue a usar mi arma! -y le apuntó con su pistola, mostrándole, además, una
expresión de ira, con los dientes apretados</p>

<p>El miedo se convirtió
en pavor, el cual se elevó a unos niveles palpables, tanto que los clientes y
los empleados del Banco temían lo que pudiese ocurrir finalmente.</p>

<p>Pero el plan
trazado por los cacos estaba a punto de acabar. Ya no había tiempo para
cambios.</p>

<p>El joven caco brincó
de alegría cuando la caja fuerte se abrió, apareciendo una pila de billetes
alineados en bandejas. Con una rapidez inusitada llenó los sacos, mientras el
sonido de la sirena de la policía se hacía cada vez más cerca.</p>

<p>—¡Vámonos ya! -ordenó,
de pronto, el jefe de los cacos, y sus subalternos se movían en una coreografía
entrenada, y enseguida salieron por una puerta lateral del Banco, que en la
calle tenían una furgoneta, se quitaron la ropa del atraco y se pusieron otra,
dejando ilesas y patidifusas a todas las personas que estaban en el Banco.</p>

<p>Tres agentes y
un oficial de la policía llegaron poco después. Rodearon el Banco y se
adentraron con cautela, preparados para lo peor. Se encontraron con un
escenario de un silencio interrumpido por sollozos y respiraciones traqueteadas.</p>

<p>—¡¿Estáis
todos bien?! -eso fue lo primero que dijo en forma de pregunta el oficial, preocupándose
por la salud de todos, mientras los agentes de la policía revisaban todo el local
en busca de pistas.</p>

<p>Ese mismo día,
las imágenes de la cámara de seguridad eran vistas por la policía. La prensa
local no tardó en llenar páginas sobre el robo, y una buena parte del centro de
la ciudad de Sevilla se mantenía en vilo, especulando sobre la identidad de los
ladrones y de sus paraderos.</p>

<p>Pero a nadie
se le había ocurrido pensar que tras el audaz golpe podía esconderse una mente calculadora
y meticulosa. ¿Acaso la de algún político? Desde luego, no sería de extrañar.</p>

<p>A partir de
este robo, el Banco de España sucursal de Sevilla, reforzaba sus medidas de
seguridad, y la vida en la ciudad de Sevilla tomaba de nuevo su pulso normal. Sin
embargo, la sombra de ese día permanecerá latente en la mirada de quienes
estuvieron in situ. Un recordatorio de cómo, en menos de diez minutos, la
normalidad puede resquebrajarse.</p>

<p>Y los siete cacos,
que aún no han sido localizados; por ende, enjuiciados y encarcelados, se
llevaron la friolera suma de ¡cincuenta millones de pesetas en billetes de diez
mil, cinco mil, dos mil y mil!; ¡buen botín! Pero no hirieron ni mataron a
nadie, incluso se podría decir que fueron benévolos con los clientes y los bancarios que estaban en el Banco en el
momento del hurto, y más aún con el guardia de seguridad que había pulsado el
botón de alarma de la policía. Pero no hicieron amago de golpearlo o
de matarlo. &nbsp;</p>

<p>Y ahora una máxima
mía que me anima a revancha y me causa satisfacción: </p>

<p>“Quien roba a
un banquero, pone feliz a su monedero”.</p>

<p><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/l3/tm3sfaovcl3g.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/l3/tm3sfaovcl3g.jpg" /><br /></p>

<p><b>A Chávez López<br />
</b>Sevilla may 2026</p><p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /></p><p>&nbsp;</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Piedras filosofales</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41490/piedras-filosofales</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 22:35:21 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41490@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Piedras filosofales</b></p>

<p>En un pueblo
tranquilo, una tarde primaveral bajo el refugio de un añoso árbol, dos jóvenes
estudiantes amigos, Elena y Miguel, compartían conversación sobre los misterios
de la vida. Elena sostenía un bloc lleno de anotaciones, mientras que Miguel
jugaba distraídamente con pequeñas piedras que había recogido del suelo.</p>

<p>—¿Sabes,
Miguel? Últimamente estuve pensando en lo que le da sentido a la
vida. Es como buscar una piedra filosofal, algo que transforme todo lo mundano
en valioso.</p>

<p>—Curioso que
digas eso -cogió Miguel dos piedras.- Estas piedras me recuerdan eso. A
simple vista no son especiales, pero si las miras bien, cada una tiene
algo único. Quizás lo importante no sea encontrar una sola piedra filosofal,
sino aprender a ver el valor en todas las cosas.</p>

<p>—Es cierto -dijo Elena.- Pero eso no resuelve la pregunta. ¿Qué es lo que convierte la
vida en algo significativo? Hay quienes dicen que es el&nbsp;<b>Amor</b>, otros
que es el<b>&nbsp;Conocimiento</b>, y algunos creen que es el<b>&nbsp;Propósito.</b></p>

<p>Miguel arrojó
una de las piedras al aire:</p>

<p>—Yo diría que
son varias piedras. El&nbsp;<b>Amor</b>&nbsp;es una de ellas. Pero también lo
es la&nbsp;<b>Curiosidad</b>, como ese hambre de saber más que te lleva a
llenar tu bloc.</p>

<p>—¿Qué propones entonces, que cada uno recoja sus propias piedras a lo largo del camino?
-preguntó Elena.</p>

<p>—Así es.
Piensa en la vida como si fuera un río. A medida que avanzamos, el agua trae piedras, unas relucientes y otras ásperas. Algunas las desechamos, pero
otras las guardamos porque nos llaman la atención, porque nos hacen sentir
algo, un algo preciado -dijo Miguel.</p>

<p>—Me gusta esa
metáfora. Aunque me hace pensar… ¿Y si alguien no recoge ninguna piedra? Hay
quienes parecen pasar por la vida sin detenerse a valorar las cosas -opinó
Elena.</p>

<p>—Eso<b>&nbsp;</b>es
una elección. Quizá no sólo se trata de encontrar piedras, sino de estar
dispuesto a buscarlas. Al final, la vida te da lo que tú estés preparado para
recibir -dijo Miguel.</p>

<p>—Entonces,
según tu criterio, las piedras filosofales no se hallan, se construyen. Una
mixtura de experiencias y emociones y aprendizajes -habló Elena.</p>

<p>—Así es. Una
piedra importante es la&nbsp;<b>Gratitud</b>. Aprendí a valorar
plenamente a mi madre cuando la perdí. Esa experiencia me enseñó a no dar por
sentado a las personas que quiero -dijo Miguel.</p>

<p>—¿Y qué
transformó en tu vida esa piedra? -le preguntó Elena.</p>

<p>—Pues t<b>r</b>ansformó
mi forma de ver a las personas. Ahora, cada vez que estoy con alguien de mi entorno,
estoy presente, sin distraerme. Es como si esa piedra me recordara que la vida
no es eterna y que cada momento cuenta -dijo Miguel.</p>

<p>—¡Curioso! -se
sorprendió Elena.- Para mí, una de mis piedras favoritas es la<b>&nbsp;Incertidumbre</b>. En algunos años le tuve miedo, pero ahora entiendo que es lo que mantiene
viva la chispa de la curiosidad.</p>

<p>—Nunca hubiera
pensado en la&nbsp;<b>Incertidumbre</b>&nbsp;como una piedra filosofal -Miguel
sonrió.- La mayoría de la gente la ve como algo que pesa, no como algo valioso.</p>

<p>—Depende de
cómo la mires -dijo Elena.- Si la<b>&nbsp;Incertidumbre</b>&nbsp;fuera un
metal, sería el mercurio, que es un líquido inestable, pero fascinante. Cada
vez que me enfrento a lo desconocido, siento que estoy viva, que voy creciendo.</p>

<p>—Entonces, si
tu piedra es la&nbsp;<b>Incertidumbre&nbsp;</b>y mi piedra es la&nbsp;<b>Gratitud</b>,
¿qué piedras crees que podríamos añadir a nuestra colección? -le
preguntó Miguel.</p>

<p>—La<b>&nbsp;Empatía</b>,
sin duda -respondió Elena-. La<b>&nbsp;Empatía</b>&nbsp;es una piedra que nos
conecta con nuestros semejantes. Estaríamos perdidos sin ella, estaríamos perdidos en un mundo de egoísmos.</p>

<p>—Y también la<b>&nbsp;Resiliencia</b>,
¿no?, que es una piedra dura que te ayuda a resistir los golpes de la vida
-dijo Miguel.</p>

<p>—¿Y qué me
dices de la&nbsp;<b>Imaginación?</b>&nbsp;Es una piedra que convierte lo que
parece imposible en algo alcanzable -dijo Elena.</p>

<p>—Me gusta esa tu
idea -dijo Miguel-. Pero fíjate que cada una de estas piedras tiene
algo en común: no son materiales. No puedes guardarlas en un el bolsillo, como
estas que tengo en la mano.</p>

<p>—No -dijo
Elena, mirando las piedras de Miguel.- Pero puedes guardarlas en la mente. Y lo
más hermoso es que no tienen límites. Siempre puedes encontrar más, incluso
cuando crees que ya no queda nada más por descubrir.</p>

<p>—Me da por
pensar que tú ya tienes un cofre lleno de piedras filosofales -Miguel miró a
Elena con admiración.</p>

<p>—Pero aún me
falta por aprender. ¿Sabes qué otra piedra he estado buscando
últimamente? -le preguntó.</p>

<p>—¿Cuál?</p>

<p>—La&nbsp;<b>Aceptación</b>&nbsp;-respondió,
rotundamente.- Creo que es una de las más difíciles de encontrar, porque
implica hacer las paces con uno mismo, con los demás y con las cosas que no
podemos cambiar.</p>

<p>—Pues sí,
la&nbsp;<b>Aceptación&nbsp;</b>es una piedra poderosa. Cuando la hallas,
todo lo demás parece más ligero -dijo Miguel.</p>

<p>—Y, sin
embargo, hay personas que la buscan fuera, cuando en realidad está dentro de ellas
mismas. Es como si pasaran toda la vida cavando en el lugar equivocado -dijo
Elena.</p>

<p>—Tal vez
porque es más fácil buscar fuera que enfrentarse a lo que hay dentro. Pero
esto&nbsp;forma parte del viaje. Hay que aprender dónde buscar -opinó Miguel.</p>

<p>—Y compartir
nuestras piedras con otros también forma parte del viaje. Nunca sabemos
cuándo algo que hemos aprendido puede ser la chispa que otros necesitan para
transformar su vida -Elena miró a Miguel.</p>

<p>—Vamos a hacer trato? –dijo, a la vez que lanzó con
fuerza una piedra al aire-. &nbsp;Cada vez que encontremos una nueva piedra
filosofal, la compartimos, ¿vale?</p>

<p>—Trato hecho
-se estrecharon las manos-. Aunque ya lo estamos haciendo ahora, ¿no crees?</p>

<p>El Sol
empezaba a ocultarse, bañando el horizonte con tonos dorados y rosados. Las
palabras de ambos flotaban en el aire como ecos, dejando una sensación de
tranquilidad y propósito. Porque, al final, la vida no se trataba de
encontrar una única piedra milagrosa, sino de aprender a reconocer y atesorar
las que aparecían en el camino.</p>

<p><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/9z/em4x3505lx3t.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/9z/em4x3505lx3t.jpg" />&nbsp;</p>

<p><b>A Chávez López<br />
</b>Sevilla may 2026</p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Mañana</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41489/manana</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 22:12:54 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41489@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>Mañana</b><br />
<br />
La comida y la bebida son alimentos para el
cuerpo.&nbsp;Pero
el verdadero alimento para el ser humano es la ilusión.</p>

<p>Siempre
hay una nueva ilusión y también una nueva oportunidad, y esa dupla se llama
"Mañana".<br />
<br />

 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 

 
<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/tx/w19gcxkh6gx1.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/tx/w19gcxkh6gx1.jpg" /><br />
<br />
<b>A Chávez López</b><br />
Sevilla may 2026</p><p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /></p><p>&nbsp;</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La fidelidad desplazó a la infidelidad</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41488/la-fidelidad-desplazo-a-la-infidelidad</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 22:04:05 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41488@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>La fidelidad desplazó a la infidelidad</b></p>

<p>Alejandro y su esposa Magdalena eran
médicos psicólogos, como yo, y los tres trabajábamos en el mismo hospital y en
la mismo departamento de psicología.</p>

<p>Magdalena y yo nos sentíamos atraídos, hasta que explotamos y nos enamorarnos, sin que su esposo se
percatara de ello, como suele suceder.</p>

<p>Magdalena tenía frecuentes bajones de moral, de
angustia. Le aconsejé que consultara su estado a un psicólogo neutral, ni a su
marido ni a mí. Cosa que llevó a cabo.</p>

<p>Por otro lado, habían publicado fotografías en
periódicos y revistas que relacionaban a su marido con una mujer más joven que
ella; pero esas fotografías habían sido hechas en algún evento de beneficencia,
por lo que, tal vez, solamente se trataba de especulaciones escabrosas. Pero la
noticia llegó a oídos de su esposa.</p>

<p>Y a mí, sin importarme esas publicaciones,
las insinuaciones eran como un fósforo que encendía la llama de mis emociones,
por lo que, como psicólogo que soy, decidí atribuir la angustia diagnosticada a
un desamor con su esposa.</p>

<p>Sin embargo a que ella estaba informada de la presunta infidelidad, por una desconocida razón por mí, se resistía a
pedirle el divorcio a su esposo.</p>

<p>Así que seguíamos viéndonos a hurtadillas.
Una situación que me tenía fuera de mí. Me enfurecía
cada vez que nos veíamos como dos fugitivos. Y me sentía mal por el hecho de
tenernos que esconder para amarnos.</p>

<p>Hasta que un día Magdalena, apesadumbrada, me comunicó que su
marido sufría una extraña enfermedad, que aún no se había manifestado
abiertamente pero era incurable, y por esta poderosa razón no quería abandonarlo.</p>

<p>Y desde aquella confesión, dejamos de
vernos en privado.&nbsp;</p><p>En&nbsp; mi interior sentía una doble sensación: satisfacción y alegría por la calidad
humana de Magdalena, y pena y dolor por mi compañero de profesión.</p>

<p>Por motivo de trabajar en el
mismo lugar, no teníamos más remedio que vernos a diario, pero guardábamos las composturas y nuestros contactos sólo se limitaban a
temas relacionados con nuestros pacientes.</p>

<p><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/v7/uikib4d8hu3f.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/v7/uikib4d8hu3f.jpg" /><br /></p>

<p><b>A Chávez López<br />
</b>Sevilla may 2026</p>&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El Betis tiene desconcertado a El Vaticano</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41487/el-betis-tiene-desconcertado-a-el-vaticano</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 21:42:41 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41487@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><div><b>El Betis tiene desconcertado a El Vaticano<br /></b>&nbsp;<br /><i>Año
1978</i><b><br /> </b>&nbsp;<br />El
Betis gana la Copa del Rey, y este mismo año muere El Papa Juan Pablo I<br />&nbsp;<br /><i>Año 2005</i><b><br /> </b>&nbsp;<br />El Betis vuelve a ganar la Copa del Rey, se mete en la <i>Champions</i>, y
ese mismo año muere El Papa Juan Pablo II<br />&nbsp;<br /><i>Año 2013</i><b><br /> </b>&nbsp;<br />El Betis está a pocos pasos de entrar en la <i>Champions</i>, pero El Papa
Benedicto XVI teme que de nuevo se repita la historia, y es por eso que coge un
miedo que te cagas y dimite<br />&nbsp;<br /><i>Año 2014</i><b><br /> </b>&nbsp;<br />El Papa Francisco I, amparado en los antecedentes anteriores, se cura en
salud y manda al Betis a Segunda División<br />&nbsp;<br /><i>Año 2025</i><b><br /></b>&nbsp;<br />El Betis compite por 5 años
consecutivos en competiciones europeas y en abril de este año muere el Papa
Francisco I<br /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ff/3ctdt0zeueaz.png" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/ff/3ctdt0zeueaz.png" /><br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vv/3y74wkp5j048.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vv/3y74wkp5j048.jpg" /><br /><br /></div>

<div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" />&nbsp;</div>

<br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>En el Centro Médico de un barrio</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41486/en-el-centro-medico-de-un-barrio</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 21:29:27 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41486@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><b>En el Centro Médico de un barrio</b></p><p>Sale la enfermera de la consulta del médico y anuncia:<b><br /></b></p><p>
—Ya puede pasar el siguiente paciente.</p><p>
Y a esto que entra un esqueleto, caminando con dificultad.</p>

<p>Cuando el médico lo vio se quedó pasmado, lo miró y le dijo:</p><p>
—¡Hombre de Dios, ¿por qué no ha venido usted antes?!<br />
<br /><img src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/tu/yipyaja682rd.jpg" alt="" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/tu/yipyaja682rd.jpg" /><br /></p>

<div><b>A Chávez López<br /></b>Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" title=":)" alt=":)" height="20" /><br />&nbsp;</div>

<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El perro labrador</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41485/el-perro-labrador</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 21:13:53 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41485@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><p><strong>El perro labrador</strong><br />
<br />
En la penumbra del corredor parecía que se veía una
protuberancia que colgaba de un lado de la cara de un perro. Pero al
aproximárseme éste, vi que se trataba de una lata de leche condensada vacía. Me
sentí aliviado. Sabía que estaba de nuevo frente a Brandy. Lo llevé hasta la
cocina y lo subí en la encimera para examinarlo.<br />
<br />
—¡Ya has vuelto a husmear en la basura, ¿eh?!<br />
<br />
El perro labrador adoptó un gesto que parecía una sonrisa de disculpa, y
después trató de lamerme la cara. Inútil, no podía. Su lengua había quedado
atrapada en la tapa de la lata. Pero lo compensó con un impetuoso movimiento de
rabo.<br />
<br />
—Fran, perdona que te moleste nuevamente –me dijo la agradable dueña de Brandy,
que me había hecho ir con urgencia a su casa-.- No sé lo que le ocurre, pero no
puede mantenerse alejado del cubo de la basura. En otras ocasiones, mis hijos o
yo hemos podido extraerle la lata, pero esta vez ha quedado demasiado atrapada,
y no lo hacemos nosotros porque no queremos causarle una herida –se apresuró en
añadir.<br />
<br />
Mientras cogía del maletín unas pinzas pensaba en las de veces que había hecho
esto por Brandy. Era un perro grande, retozón y bobo. Sus ataques al cubo de la
basura se estaban convirtiendo en pesadillas. Cogía una lata del cubo y se
comía los restos, pero con tanto ahínco que su hocico quedaba atrapado. Una y
otra vez, su dueña o sus hijos, o yo, teníamos que liberarlo de latas con
carne, latas de frutas, o de latas de judías cocidas… Parecía gustarle todo. Y
lo más curioso era que ponía más afán en comerse los desperdicios que su propia
comida, siempre dispuesta en su casuca.<br />
<br />
De nuevo regresé junto al perro. Sujeté el borde de la lata con las pinzas y lo
doblé hacia atrás para poder liberar la lengua. Al poco, esa misma lengua
cubría mis mejillas de lametazos, expresando así su agradecimiento.<br />
<br />
—¡Déjame ya, bobo! –dije, sonriendo.<br />
—¡Apártate del veterinario! –Bella, que así se llamaba su dueña, lo bajaba de
la base del fregadero-. ¡Y encima lo festejas, te estás convirtiendo en una
molestia, y esto tiene que acabar! –añadió fingiendo un enfado.<br />
<br />
Pero esa regañina no parecía surtir efecto, porque sonreía mientras hablaba.
Sentir cariño por Brandy era algo inevitable, debido a su buen carácter,
tolerante y sin malicia. Alguna vez había visto a los hijos de Bella, dos niños
y una niña, llevarlo en brazos con las patas hacia arriba, o empujándolo en un
cochecito, vestido con ropa de bebé. Lo sometían a toda clase de juegos, y el
bueno de Brandy los soportaba con humor. De hecho, los disfrutaba.<br />
<br />
Pero Brandy tenía más rarezas, además de su afición por los desperdicios.<br />
<br />
Una tarde, en la que atendía al gato de esa casa, veía que actuaba de una forma
extraña. Bella estaba con sus labores de punto, sentada en un sillón, mientras
su hija estaba conmigo, en cuclillas, frente a la chimenea, sujetando la testa
del felino.<br />
<br />
Mientras buscaba el termómetro en el maletín, veía que el perro se escurría en
el suelo del salón e iba remoloneándose a través de la alfombra con un uniforme
compás hasta posarse ante su dueña. Pero, de pronto, comenzó a subir
lentamente. apoyando en el sillón la parte trasera de su cuerpo hasta llegar a
las rodillas de Bella, que lo empujaba, una y otra vez, sin prestar atención.
Pero Brandy reiniciaba el ascenso, y ahora de espaldas. Movía las caderas a un
ritmo lento, a la vez que las levantaba, centímetro a centímetro. Y esa
maniobra la hacía con una expresión inocente, como si fuese una cosa normal.<br />
<br />
Sorprendido, dejé de buscar el termómetro y seguí observando al perro. Bella se
encontraba tan absorta en su trabajo que no se percataba de que el trasero de
Brandy se posaba en sus rodillas, enfundadas en vaqueros. Brandy se paró, como
confirmando que la fase no había tenido éxito, y luego, con suavidad, reinició
a consolidar su posición, empujándose con las patas delanteras. En el momento
en el que un último empujón lo había acomodado en el regazo de Bella, ésta alzó
la cabeza:<br />
<br />-sigue en página siguiente-</p><p><br /></p><p>&nbsp;</p><br />]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>El otro escritor</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41484/el-otro-escritor</link>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 06:42:00 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>javierdicenzo80</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41484@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[Existiò un escritor que era criticado, escribia literatura fantàstica, leìa a Borges, asì pasaba todo el dìa.&nbsp;<br />Caminò por un laberinto del minotauro, y leyò a Julio Cortàzar, y luego de años se dejo llevar por un mar, en mar del plata, que era su lugar preferido.&nbsp;]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>Reset.</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/30043/reset</link>
        <pubDate>Sun, 03 Aug 2014 17:56:09 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>Lara Terra</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">30043@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<u><i></i></u>
<div>
Reset.
</div>
<br />
<br />
<br />
<b>-Pasen.-</b><br />
<br />
Abrí la puerta y dejé que entraran en el altillo. Las cajas polvorientas, apiladas de manera desprolija, evidenciaban los años que hacía que nadie subía allí.<br />
<br />
<b>-Vamos a tirar todo lo que no sirva.- </b><br />
<br />
Uno tras otro, los diminutos hombrecitos negros, ingresaron caminando en fila india.<br />
<br />
Me dirigí hacía el baúl de madera. Supuse, que  los objetos de mayor importancia, debían estar guardados dentro de él.<br />
<br />
Saqué del bolsillo una llave dorada con la parte superior en forma de corazón. Noté como a los pequeñuelos se les agrandaban los ojos  mientras emitían chillidos, embriagados por la emoción.<br />
<br />
Uno de ellos se quedó boquiabierto mirando la llave. El sol, que se filtraba a través del frío vidrio de una ventana redonda, la hacía brillar como si fuese de oro.<br />
<br />
Aunque tenía conocimiento de lo poseído que estaban los hombrecitos, por el deseo de conseguir aquella llave, me sorprendía igualmente  la manera en que sus ojos desorbitados, trasmitían aquella poderosa obsesión. Me recordaron a Gollum mirando al anillo.<br />
<br />
Me arrodillé delante del baúl y coloqué la llave en la cerradura. Giré suavemente la muñeca  hasta oír el placentero chasquido que hizo el cofre al destrabarse.<br />
<br />
Inmediatamente, detrás de mí, vi como los hombrecitos  se amontonaban  para subirse apresurados por mi espalada.<br />
<br />
Llegaban velozmente hasta mis hombros y saltaban con desesperación al  interior del baúl. Algunos exclamaban algo antes de hacerlo. Otros  se zambullían en silencio, lanzándose atolondradamente de cabeza.<br />
<br />
Cuando saltó el último hombrecito, cerré la tapa del baúl y giré nuevamente la llave. Alcé la vista hacia las ramas desnudas de los árboles que se movían con el viento tras el cristal empañado.<br />
<br />
No quise ver sus rostros, aunque puedo imaginarlos, mirando hacia arriba con desconcierto, mientras los cubre por completo la sombra.<br />
<br />
Prefiero sin embargo, recordarlos con las pupilas dilatadas por la ansiedad y la boca entreabierta, babeándose como los perros por el deseo de un hueso.<br />
<br />
Cogí el baúl por ambas puntas, bajé las escaleras y lo cargué hasta el bosque para prenderlo fuego.<br />
<br />
Volví a la casa tarareando una vieja canción de Luis Amstrong.  Oí  apenas a lo lejos,  algún que otro chillido, entre el cantar de los pájaros y los remolinos de hojas secas formados con el fuerte viento.]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La apariencia es rival de la realidad</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41482/la-apariencia-es-rival-de-la-realidad</link>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 16:24:40 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41482@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><br /><strong>La apariencia es rival de la realidad</strong><br /><br />La angelical Lina Oriol, ilusionada pensaba en el vestido que se iba a poner esa noche tan señalada. Quería verse impactante.<br /><br />La repisa de su pomposo cuarto de baño hacía gala de sus glamurosos cosméticos. Lina tenía experiencia en su aplicación. “El espejo no engaña”. Lucía joven e irresistible, como le gustaba lucir. Al fin y al cabo, era guapa, elegante y con clase, y con mucho dinero.<br /><br />Antes de salir, se rociaba en las axilas, el cuello, las orejas y las muñecas un exquisito y costoso “Loewe de los, tres Quizás”. Necesario era que en esa velada luciese estupenda, porque era algo así como su cumpleaños y quería tener éxito.<br /><br />En su Audi deportivo llegaba a un restaurante VIP, donde le sería más fácil encontrar un acompañante para esta ocasión tan especial.<br /><br />No tardaba en aparecer el galán indicado: un apuesto e ingenuo joven que creía haberla conquistado, pero que era ella la que lo seducía y le invitaba a su mesa. Le sugería beber vino en lugar de cerveza porque odiaba a muerte la cebada.<br /><br />Para cerrar tan prometedora noche, proponía a su conquista pasarla en su mansión. Sin duda, embelesado por tanta belleza y por tantas curvas corpóreas, aceptaba.<br /><br />Después de dos asaltos de sexo le entraba hambre, y, dulcemente, cual beso, le hincaba a su galán los colmillos en la yugular, succionándole hasta la última gota de sangre.<br /><br />El vino mezclado con el vital líquido de su apuesto joven, eran su mejor cena.<br /><br />Y precisamente esa significativa noche, que a las 12,07 PM cumplía 500 años de haberse convertido en mujer vampiro.<br /><br /><a rel="nofollow" href="https://servimg.com/view/19658791/5172"><img alt="SLO ESCRITOS DE TERROR La_apa10" src="https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_apa10.jpg" title="Image: https://i.servimg.com/u/f36/19/65/87/91/la_apa10.jpg" /></a><div><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" /><br />&nbsp;</div>]]>
        </description>
    </item>
    <item>
        <title>La Cosa Nostra</title>
        <link>https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/41481/la-cosa-nostra</link>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 16:00:24 +0000</pubDate>
        <category>Narrativa</category>
        <dc:creator>antonio chavez</dc:creator>
        <guid isPermaLink="false">41481@/f/discussions</guid>
        <description><![CDATA[<br /><b>La Cosa Nostra</b><br /><br />-¿Quieres más? –preguntaba Iván a Isabel, a la vez que movía con el cucharón los trozos de carne entre la pasta.<br />-¿Quieres que reviente? -decía Isabel exhibiendo en su sonrisa una perfecta dentadura.<br />-En ese caso, me serviré lo que queda.<br /><br />Iván se servía la última ración disponible. Isabel vertía más vino de la botella en el vaso de Iván. Mientras Iván masticaba, miraba a Isabel. O: miraba el canalillo de Isabel.<br /><br />En verdad, Isabel estaba buenísima. Iván no paraba de tener pensamientos eróticos con su nueva pareja: alta, rubia, labios carnosos, grandes ojos verdes y un cuerpo ¡uf! Se veía Iván un afortunado por el sólo hecho de haberla conocido.<br /><br />Y de eso hacía dos días. Ocurría en una comida de empresa, donde dos grupos del sector informático se reunían para cenar y así conocer las impresiones de los demás miembros del gremio.<br /><br />Isabel e Iván pertenecían cada uno a un grupo diferente. Empezaban a charlar en la cena cordialmente, y a la semana surgía la relación.<br /><br />Y allí, en un restaurante italiano, estaban los dos, diez días después, como una pareja que se inicia en las artes amatorias con amor, deseo, respeto y educación.<br /><br />La cena era una idea que Isabel aprobaba con agrado. Era una fanática de la pasta. Y aquella cena era el primer acto de los tres que componían el plan: pasta, concierto y cama, digo… casa… Los dos juntos. Pero, claro, enamorados y solos… en fin.<br /><br />Iván, desde aquella cena sólo pensaba en pasear su lengua por aquellas dos mamas jugosas, y parecía que esa noche lo iba a conseguir. Tiempo al tiempo…<br /><br />La idea le volvía a atosigar. ‘¿Serán grandes? ¿Pequeñas? ¿Operada? ¿Auténticas?’.<br /><br />-¿Quieres que pidamos postre? -preguntaba en tono cariñoso a Isabel.<br />-Una bola de helado de fresa con nata -contestaba esbozando sonrisa, ornada con el rubicundo rojo chillón de sus labios.<br />-Y yo un café solo. Quiero estar despejado…<br /><br />El camarero se acercaba al ver el brazo de Iván alzado, que pedía los postres acordados. El camarero se alejaba después de anotar en su bloc.<br /><br />Como la mesa de ellos estaba en la terraza exterior, cuyo techo era el cielo, Iván se encendía un cigarrillo. Isabel no fumaba, pero tampoco se oponía a que su chico lo hiciese. Él miraba a sus alrededores. La terraza estaba vacía ya. Ellos eran los últimos allí, lo cual le reconfortaba.<br /><br />Hablaban de sus últimas y ajetreadas jornadas laborales durante los pocos minutos que tardaba en reaparecer el joven ítalo con una bandeja blanca, y encima de ella los dos postres pedidos: una copa de aluminio con una bola de helado de fresa con nata, y un humeante, negro y aromático café en taza de porcelana.<br /><br />Cuando la taza tocaba mesa, la puerta del local se abría estrepitosamente. Y empezaban a acaecer acontecimientos precipitadamente. Primero un disparo. Segundo un dolor.<br /><br />Tres tipos con sombrero negro y gafas oscuras entraban al local. El primero de ellos portaba una pistola repetidora, la causante de aquél horrible estruendo.<br /><br />El primer proyectil daba en el pecho del joven camarero, que caía fulminado con un orificio de entrada en su pecho y otro de salida en su espalda. Un arroyo de sangre tapizaba el mobiliario cercano.<br /><br />Segundos después, el cerebro de Iván se preguntaba por su acompañante. Iván giraba el cuello.<br /><br />Isabel seguía sentada, con la misma sonrisa que exhibía segundos antes, pero sin el tercio superior del cráneo.<br /><br />Grumos de masa encefálica fluían por hilos de sangre, que resbalaban por su tez, acariciando macabramente la comisura de unos labios que minuto antes había besado para acabar goteando en el canalillo, castigado por el plomo que mostraba carne interior de las glándulas mamarias. Por desgracia, no parecía haber silicona en esa masa pultácea.<br /><br />Iván no podía gritar ni siquiera hablar, sólo se quedaba inmóvil, mirando aquel bello pedazo de carne del que profundamente había estado enamorado, tan sólo unos minutos antes.<br /><br />Aquellos tres tipos con mascotas negras se olvidaban de un Iván inmóvil y entraban a quemarropa en las dependencias interiores del restaurante. Cuando el arma rugía de nuevo, entonces reaccionaba. Se levantaba de la silla con tranquilidad macabra. Caminaba hacia una de las paredes del local, donde se exhibían regalos que podía lograr los clientes por su fidelidad a cambio de puntos que se obtenían al pagar la cuenta. Con igual tranquilidad, miraba dos catanas. Las descolgaba de los asideros y las desenvainaba de sus llamativas fundas, y después caminaba hacia la entrada de la cocina empuñando hojas afiladas cual cuchilla de afeitar. Dos nuevos disparos tronaban en sus oídos. Esperaba escondido tras el marco de la puerta.<br /><br />Los tres capos, una vez cumplida su vil tarea, que consistía en asesinar al dueño y a los empleados del local, se disponían a abandonar con presteza el lugar del crimen. Bajaban corriendo las escaleras que llevaban a la cocina desde la planta principal.<br /><br />Iván escuchaba pasos, cerraba los ojos y apretaba las empuñaduras.<br /><br />Cuando el primer capo salía no le daba tiempo a entender lo ocurrido. Bastaba un tajo para separar limpiamente una cabeza cubierta con mascota de un cuerpo que aún sostenía una pistola en la mano derecha. El frenesí se apoderaba por completo de Iván.<br /><br />Con insospechada velocidad batía sus brazos cual aspa. Las catanas hacían su tarea. El sonido de la hoja, penetrando y lacerando huesos, se hacía interminable.<br /><br />Sólo se detenía por cansancio. Un amasijo de ropa, carnes y fragmentos óseos, se amontonaban en la entrada de la cocina.<br /><br />La sangre le cubría casi entero y al mobiliario colindante. Tiraba las catanas al suelo. Se miraba las manos enrojecidas y se agachaba. Tenía que tirar con fuerza de dos dedos del finado degollado para hacerse con su pistola. Lentamente se aproximaba a la mesa que antes ocupaba con Isabel. El cadáver continuaba rezumando sangre, y la gravedad se estaba ocupando de que fuesen cayendo sesos poco a poco hacia el alicatado suelo.<br /><br />Tropezones cerebrales descansaban en el plato de pasta. La salsa cubría algunos de los pedazos. Iván se sentaba, comía helado, y después alargaba la mano y la posaba sobre los pechos de Isabel, que no habían sufrido daño. Les pegaba pellizquito. Se levantaba y, llorando, abrazaba y besaba la boca inerte de su amor.<br /><br />"No te dejaré sola", pensé.<br /><br />Cargaba la pistola. Daba dos últimos besos en las sangrientas mejillas de Isabel y a la vez entrelazaba sus dedos con los de la occisa, aún calientes.<br /><br />"Te amo". pensé de nuevo.<br /><br />Introducía el cañón del arma en su boca, apretaba el gatillo, y, de pronto, su cabeza se transformaba en un popurrí de sustancias viscosas, astillas óseas y fragmentos de plomo.<br /><br /><div><b>DIARIO DE LA CIUDAD - SUCESOS</b><br /><br />Matanza en cadena en un restaurante. Un joven, asesina a su pareja y a ocho empleados en un restaurante italiano. Todos los empleados eran miembros de “La Cosa Nostra”.</div><div><br /></div><br />Jorge, decepcionado, tiraba el periódico sobre la mesa.<br /><br />-Desde luego, ya no hay Amor.<br />-Claro que hay. Yo te amo -respondía Ana con voz tierna.<br /><br />El camarero llegaba, decidido y dispuesto, a tomar nota.<br /><br />Con cara circunspecta y aires de profesional, sacaba su bloc y su bolígrafo del bolsillo de de su impecable uniforme, pero cuando se afanaba en garabatear la palabra “pasta”, la puerta del local se abría violentamente y aparecían tres hombres con mascota negra.<br /><br /><img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vp/fsc383vb3720.jpg" title="Image: https://www.forodeliteratura.com/f/uploads/editor/vp/fsc383vb3720.jpg" /><br /><br /><b>A Chávez López</b><br />Sevilla may 2026<br /><br />&nbsp;<img alt="" src="https://www.forodeliteratura.com/f/resources/emoji/smile.png" height="20" />&nbsp;<br /><br />]]>
        </description>
    </item>
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