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Respondiendo con títulos de libros

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Comentarios

  • Las Mil y una noches, anónimo.

    ¿Cómo evitar el abismo?
  • Bailando con elefante y gato, Yoko Ogawa.

    ¿Qué hay en el más allá?
  • El secreto más grande del Mundo, de Marc Allen.

    ¿Cómo serían los extraterrestres?

  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    ¿Era el amor de mi vida? -cehi (mi 5ª novela que llevo muy avanzada)

    ¿Qué habría que hacer si, escribiendo, se esfuma la inspiración?
  • Sólo por curiosidad, ¿qué tienen que ver los extraterrestres con el amor de tu vida?
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Buenos días, Bruderlin

    Debí explicar eso de relacionar extraterrestre con el amor de mi vida antes de hacer mi pregunta (entre otras cosas porque ese supuesto amor de mi vida se comportaba de una forma extraña); y tanto que se comportaba de una forma extraña, pues resulta que era una mujer, digamos reencarnada en un humano terráqueo.

    ¿Aclarado?

    Un saludo afectuoso 
  • Pues no mucho. ¿Una mujer extraterrestre, supongo?..reencarnada en un hombre, ¿o en un humano mujer, claro?... umm. Vale. Lo pillo.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Bruderlin

    Para la trama de esta novela (¿Era la mujer de mi vida?), en parte me inspiré en la primera entrega de Superman (Christopher Reeve - Margot Kidder, ambos ya fallecidos y en la película eran compañeros de trabajo en un periódico neoyorquino.

    Mi imaginación llevó a Margod Kidder (Lois Lane en el film) a ser un ser proveniente de otra galaxia, que Christopher Reeve (Superman en el film) no lo sabía y se enamoró de ella, que tampoco ella sabía que su compañero de trabajo era Superman.

    Bueno, mis protagonistas se casan y ella queda embarazada, con la consiguiente alegría de ambos. Ella acude al ginecólogo y a partir de ahí es cuando se desarrolla un sin fin de desconciertos al comprobar el médico que el semen de hombre es incompatible con el útero femenino de de ella.

    ¿Complicado?
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Bruderlin 
    Por favor, dame tu opinión (por exigencia del espacio, va en dos páginas) 

    ¿Era la mujer de mi vida? 

    A modo de prólogo con diálogo

    Debo confesarles algo terrible. Apenas tuve noticias de que Lola se estaba muriendo, no me sentí triste. Es probable que esto pueda resultar cruel, sobre todo por venir de un médico, pero es que no puedo pensar en ella como una paciente más. En realidad, cuando supe que iba a venir a mi consulta, después de todo este tiempo, creí que se trataba de un acto de reconciliación. 

    Me pregunto qué ideas cruzarán su mente. ¿Acaso piensa que nuestro inminente encuentro es sólo una tentativa desesperada por salvar su vida? O, tal vez, antes de que caiga sobre ella la oscuridad eterna… ¿ansía verme una vez más como yo verla?  ¿Y su esposo? Aun la remota posibilidad de que no esté informado de nuestra relación amorosa de años atrás, se enterará ahora. Pero, en un principio, sin importarme los sentimientos que aliente, que ignoro y que ni siquiera me importan, no puede impedir que nos veamos. Después de todo, él es un hombre acostumbrado a tener lo mejor y, en ese terreno, modestia aparte, soy el número uno. 

    Lola es dos años más joven que yo: tiene cuarenta y tres. Y a juzgar por las fotos recientes, en los periódicos y las revistas, sigue siendo una mujer bella. Está radiante. Demasiado llena de vida para estar tan gravemente enferma. Para mí, siempre ha representado la quinta esencia de la fuerza vital. La actitud de su marido fue amable en nuestro primer contacto telefónico. Pero al referirse a su esposa, no dejaba translucir sentimiento alguno. Y con respecto a mí, daba por sentado que iba a ponerme de inmediato a su disposición.

    ____La señora Mar padece de un tumor cerebral. ¿Nos recibe usted enseguida?

    Pero detrás de su arrogancia, percibí un reconocimiento implícito de que yo tengo un poder que él no tiene. Aun siendo millonario y un consumado hombre de negocios, carece de la facultad de hacer un pacto con la muerte y, por el momento, vencerla. Y esto se vuelve en un motivo de satisfacción para mí. Pero con un extemporáneo cambio de tono, apenas perceptible, añadió: Por favor.

    Tenía que ayudarles. A los dos. Y a mí también.

    Su expediente llegó a mí en menos de diez minutos. Rasgué el sobre pensando, de una forma irracional, que tal vez habría dentro algo que me permitiese reconocer a Lola. Pero, por supuesto, sólo contenía unas radiografías de una tecnología avanzada de su cerebro. No obstante, la mente no es un órgano. En el cerebro no es donde mora el alma. Y el médico que hay en mí se enfureció. E incluso las radiografías mostraban palmariamente una evidencia de Neoplasia. ¿A qué clase de médicos habían acudido antes? Leí la nota y sólo hallé la habitual jerga aséptica que usamos los médicos:

    La paciente, una mujer de cuarenta y dos años, acude en primera instancia al doctor Ríos, quejándose de fuertes dolores de cabeza, que los atribuimos a un marcado estrés emocional y prescribimos tranquilizantes

    Era irrebatible que había una tensión indeterminada en su vida. Quizá movido por un interés egoísta, pensé que tenía algo que ver con su matrimonio, porque, aunque aparecía con su marido en las fotografías de los diarios, como una especie de figura decorativa, se empeñaba en tener su vida propia, al margen de la matrimonial. Por contra, Fabio Mar era un hombre público. Su coloso internacional FAMA, además de ser el fabricante de automóviles más importante del país, abarca la construcción, la marina, industria, la siderurgia, los seguros y el campo editorial.



     

     

     

     

     

     

     


  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    A veces habían publicado fotos en ‘revistas del corazón’, que lo relacionaban con una mujer más joven que su esposa, pero esas fotos habían sido hechas en alguna fiesta de beneficencia, por lo que quizás se trataba de unas especulaciones escabrosas, Pero, sin importar la realidad de lo que fuese, esas insinuaciones eran un fósforo que encendía el fuego de mis emociones. Por lo que, finalmente, decidí atribuir la angustia diagnosticada por el doctor Ríos al desamor de su esposo. 

    Seguí leyendo el historial. Lola había languidecido en demasía antes de que Ríos la tomase en serio y la enviase a Madrid, a un neurólogo, cuyo nombre era precedido de un título nobiliario, además de que gozaba de un prestigio internacional. Sin duda, descubrió el tumor, pero diagnosticó que era inoperable. Eso me convirtió en el último recurso y me provocó una sensación desagradable. Es cierto que en ocasiones la técnica genética, de la que soy el precursor, había conseguido revertir el crecimiento tumoral al duplicar el ADN con el efecto corregido. Pero, ahora, por primera vez entendí el por qué de que los médicos no deberían tratar profesionalmente a personas queridas por ellos. De pronto perdí la confianza en mi capacidad, a la vez que cobré conciencia de mi propia falibilidad. No quería que Lola fuese mi paciente. 

    No habían transcurrido aún cinco minutos desde que me entregaron el expediente, cuando el timbre del teléfono me sacó de mis pensamientos.

    ____Y bien, doctor López, ¿qué opina?

    ____Lo siento, señor Mar, pero aún no he tenido tiempo de leer todo el historial.

    ____¿Acaso un simple vistazo a las radiografías no le dicen lo que necesita saber?

    Era indiscutible que tenía razón.

    ____Percibo que es usted un hombre perspicaz, pero siento comunicarle que mi diagnóstico coincide con el de mi colega Ríos. Este tipo de tumores es incurable.

    ____Excepto por usted –objetó, perentorio.

    Sin pecar de inmodestia, reconozco que esperaba que dijese eso.

    ____¿A qué hora, pues, puede recibirnos? –me preguntó de nuevo.

    Miré mi agenda. Pero no sé por qué hice eso si sabía de antemano que acabaría por acceder a su petición.

    ____¿Le parece bien a las cuatro? –debí haber adivinado que iba a mejorar la propuesta.

    ____Nuestra casa está a poca distancia de su consulta. Podemos estar en su despacho en cinco minutos.

    ____En ese caso, les espero -me di por vencido.

    A los pocos minutos, mi secretaria anunció por la línea interior al señor Mar y a su esposa. Mi corazón comenzó a latir. En segundos, la puerta de mi despacho se abriría y con ella un torrente de recuerdos.

    Primero le vi a él: alto, atractivo y de un porte imponente. El pelo empezaba a ralear en las sienes. Me saludó, entre cortés y presuntuoso, con un leve movimiento de cabeza. Pasados unos instantes me presentó a su esposa, como si yo no la conociese de sobra. Miré a Lola. A primera vista no había cambiado. Sus ojos despedían el mismo fulgor de cuando estábamos juntos, pero eludían mirarme. No podía descifrar sus emociones. Pero, poco a poco me iba percatando de que había algo diferente en ella.

    Quizá lo pensé, pero me dio la sensación de que traslucía una tristeza indefinida, que por supuesto no relacionaba con su enfermedad. Para mi forma de ver estas cosas, reflejaba un claro gesto de una vida vivida en el extremo opuesto de la felicidad.

    Todas estas apreciaciones las hice en cinco segundos. Después, di torpes pasos hacia donde ella se encontraba, extendí la mano, y le dije: Me alegro de volver a verte. 


    Antonio Chávez López
    Sevilla marzo 207 
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Bruderlin

    El secreto más grande del Mundo, de Marc Allen.

    ¿Cómo serían los extraterrestres?

  • Cehi, por favor no te salgas del juego.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Perdón, amparo bonilla. Si quieres elimínalo. Sólo lo puse porque venía a colación con respecto a un título de libro que puso Bruderlin.

    Lo siento
  • Pues para la próxima te pido que no destripes el juego poniendo mas de lo necesario, limitemos a contestar algo coherente con la pregunta que se haga y a poner otra, lo demás sale sobrando, el foro tiene mas secciones  para explayarte en lo que quieras.
    Y no te estoy regañando. ;)
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Pues para la próxima te pido que no destripes el juego poniendo mas de lo necesario, limitemos a contestar algo coherente con la pregunta que se haga y a poner otra, lo demás sale sobrando, el foro tiene mas secciones  para explayarte en lo que quieras.
    Y no te estoy regañando. ;)


    Gracias, no volverá a ocurrirme.
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII

    Bruderlin

    El secreto más grande del Mundo, de Marc Allen.

    ¿Cómo serían los extraterrestres?



  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII


    Seres de luz y entes de la oscuridad
    -Lucy Aspra-

    ¿Qué es peor la avaricia o la codicia?


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