¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

¡Atención! Para conocer y opinar sobre la nueva plataforma de Foro de Literatura por favor haz clic aquí.

Amor desenfrenado

mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
editado agosto 2011 en Relatos Encadenados
Tengo ganas de empezar a escribir algo pasional, romantico..., que les parece esto y a ver como se les ocurre continuar....
(intentare no ser tan melosa..., pero no podre evitar incorporar romanticismo..., ello me encanta)...


Entre Gabriel y Helena paso todo como en las novelas. Ella leyo algo que Gabriel habia escrito en una pagina web, en un impulso de aquellos que de golpe siente una persona cuando necesita decir algo y se da cuenta que no tiene a quien decirlo, y que por ello opta por escribirlo en algun lugar.
Podria haber sido en algun viejo cuadernillo de esos que tenia desparramados por todos los rincones de su casa, pero algo lo impulso a hacerlo en esa pagina de Internet donde sabia que lo harian publico.
Helena, en su habitual costumbre de incipiente literata, quiso manifestar su opinion sobre eso que Gabriel habia escrito y no vacilo en hacerlo, volcando asi su manifestacion de agrado respecto de lo escrito a la misma pagina web.
Asi sucedio que entraron en contacto. Primero con formalidad, luego con mas libertad, expresando de a poco y con menos seriedad, lo que cada uno de ellos sentia y vivia en su vida familiar.
La frecuencia de los mensajes que se iban remitiendo mutuamente comenzo a otorgar a su dialogo una c onfianza propia de aquellas personas que se conocen de mucho tiempo atras, no vacilando en expresar detalles de su vida intima, de como sentian cada uno de ellos sus momentos pasionales, de la frecuencia con que los llevaban a cabo, de que requerian para satisfacerse a si mismos y a sus parejas.
La situacion de casados que ambos mantenian, el amor que manifestaban sentir para con sus parejas, la importancia de sus respectivas familias para cada uno de ellos, habia interpuesto entre ambos una cortina muy especial que ambos se habian comprometido a no intentar atravezar.
El cada vez mas intimo tono de sus dialogos habia hecho que ambos conocieran demasiado bien las vivencias que sentian ambos cuando hacian el amor con sus conyuges, incluso analizando en profundidad las disimiles sensaciones que los llevaban al orgasmo en cada contacto fisico que vivian.
Cuanto tiempo puede permanecer una pareja dialogando entre si, sin sentir que paulatinamente iba naciendo entre ellos una intima curiosidad por conocer los secretos propios del cuerpo del otro, trasladando automaticamente cada una de las vibraciones que el otro le manifestaba sentir con su pareja a la propia, entrando asi en una comparacion que aun sin intencion, paulatinamente iba despertando el intenso deseo por saber como resultaria poseer el cuerpo desnudo de su hasta ese momento corresponsal de Internet.
Las dudas fueron muchisimas, los temores a perder la familia fueron factor dominante entre los dos, pero las conversaciomes se mantenian intimas, no solo en lo que hacia al relato de sus desenvolvimientos apasionados con sus parejas, sino tambien en lo que era su diario vivir.
La descripcion de los cuerpos de cada uno de ellos les permitia imaginar, representarse los instantes en que ellos llevaban a cabo sus actos amorosos aumentando el deseo por unirse al otro.
Finalmente, un dia llego en que resolvieron conocerse, planificando encontrarse en un cafe, lugar donde podrian conversar sin atolondrarse con sus respectivas presencias, que descartaban los podria llevar a actuar arrebatadamente, impetuosamente, soslayando sus respectivas y hasta ese momento intocables fidelidades familiares.
Una vez en el cafe,donde se reconocieron de inmediato, Gabriel por las fotos que ella le habia remitido y ella por la cara de satisfaccion de ese sujeto que estaba sentado esperandola y al reconocerla sintio la alegria de quien conoce a alguien y no se siente defraudado.

Comentarios

  • Corazon de papelCorazon de papel Anónimo s.XI
    editado noviembre 2008
    Has creado un buen clima, pero, no hay mas ?.....lo esperamos, seguro.
  • Corazon de papelCorazon de papel Anónimo s.XI
    editado diciembre 2008
    Bueno, continuaré yo...

    Desde el principio noto como los ojos de el la captaron ya en la entrada, como contuvo apenas unos segundos la respiración, al tiempo que a ella le afloraba un ligero nerviosismo que bien supo disimular. Se saludaron con un beso formal, que fue suficiente para que el sintiera su perfume y se quedase prendido toda la tarde; al tiempo que su mano, ligeramente apoyada en su cintura, vino a constatar aun mas la presencia que la turbaria durante el encuentro. Hablaron distendidamente como viejos amigos, de ellos, de sus inquietudes, de sus vidas, pero un lenguaje sumergido estubo presente todo el tiempo. Los ojos de el penetraban en los suyos, se posaban en sus labios, en sus manos, en la ligera abertura de su escote; intentando impregnarse de los secretos que tantas veces habian compartido por correo. Y ella dejandose llevar por la cadencia de su voz, sintiendose centro de su atención y arropada por su presencia acogedora, sin proponerselo, mostró su feminidad y coqueteó para atraer aun mas su atención. Asi se pasó la tarde mas deprisa de lo que hubieran deseado y al despedirse, de nuevo con un beso formal, ella apoyo la mano en su hombro y el la retubo unos segundos con la mano en su cintura, llenandose de nuevo con su perfume y dejandole a ella el roce de sus labios, esta vez mas cerca de lo prudente de la comisura de su boca.
    Tardaron varios dias en ponerse en contacto de nuevo por el correo, ambos pensaban que no habia sido prudente el encuentro ya que un cierto miedo hizo presa en ellos; miedo de los sentimientos que la presencia fisica del otro despertó en cada uno de ellos, miedo de los deseos que pugnaban por romper esa cortina que ambos se habian propuesto no traspasar; pero inevitablemente se sentian arrastrados por algo que intuian tarde o temprano se les escaparia de las manos.
    ......


    Quien continua ?
  • HakiHaki Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2009
    Ambos ya lo deseaban, Gabriel la llamó y la invitó a cenar, pero todo paso demasiado rapido..
    El la miró a los ojos y ella sonrió, La cogió una mano y su respiracion comenzo a agitarse amedida que esta resbalaba entre sus piernas. Sus labios se entrelazaron dejando un sabor dulce en los del otro, un sabor que siempre, tarde o temprano querrian volver a probar. En un subito de lujuria y perversion, le arranco la camisa a ella y fundio su cara entre ambos pechos dando paso a un gemido incontrolado de la mujer a la que estaba amando. De repente, unos pasos comenzaron a sonar detras de la puerta mas nítidos, acercandose lentamente, como si quisiera mirar por le hueco de la cerradura sin que ninguno se diera cuenta. Sus corazones latían muy fuertemente y el aire entrecortado mezclado con el intento de no hacerlo sonar hacia que ambos sudaran y miraran fijamente la puerta. Querian seguir, se deseaban, la mano de el reposaba entre los muslos de ella mientras los brazos de este rodeaban su cuello, pero qué había detras de la puerta.. Ambos se quedaron sin aire cuando la puerta comenzo a abrirse entrecortadamente y la oscuridad de la habitacion daba paso a un reflejo que los delataba a ambos. !Está ocup..ado, me..estoy.cambiando!-dijo el intentando disimular la situacion, pero nada respondió. Los segundos se hacian interminables y el deseo de continuar insoportable...
  • ZilamarZilamar Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2009
    Gabriel comenzó a elucubrar ideas, fantasmas del pasado ¿cuál de sus siete amantes lo habría encontrado? o tal vez sería Rosa su mujer de la cual se despidio con un ardiente beso esta mañana.
    Helena rapidamente penso es Ursus -su musculoso esposo- si esté la encontraba o sospechaba del engaño la moleria a golpes como siempre lo hacía. Y el mordisco que ahora llevaba en la ingle como lo justificaría.
    Se oyo una voz en medio de la oscura habitación, desgraciado TENGO SIDA.

    Una fuerte discusión se oyo en la habitación, el dueño del hotel llamó a la policía.

    Gritos desesperados voces entremezcladas de reclamos y disculpas, un estallido de vidrios que fue a dar a la calle junto con el cuerpo sin vida de la bailarina exótica mujer de un ex campeón de la lucha libre de la ciudad...
  • FilocratesFilocrates Fernando de Rojas s.XV
    editado agosto 2010
    Sin que nadie se diera cuenta de nada, ellos estaban en el estacionamiento de hotel. Arrancaron sus automóviles y partieron cada uno hacia la fidelidad sin haber concretado el encuentro íntimo.
    Muy arrepentidos de lo que pudo haber pasado y agradecidos por el incidente de aquella noche, siguieron comunicándose al principio con regularidad, pero no la de antes. Por mutuo acuerdo decidieron que no fueran tan íntimos los mensajes. Con el tiempo reconstruyeron la relación con sus respectivos conyugues, a mediad que crecían los hijos de ambos y, sin darse cuenta, ni saber porque, se olvidaron uno del otro entre las ocupaciones de la familia y dejaron de comunicarse.
    Pero un día, varios años después: ¿Se reencontraron?
    (Genial lo escrito por Mariaelena)
  • Catherine CromwellCatherine Cromwell Anónimo s.XI
    editado agosto 2011
    La joven Paula sonrío con cierto sarcasmo a su madre, alzando sus ojos negros de su Ipod un solo instante, suficiente para dejar claro que no le gustaba la idea.
    -¿No? ¿Estos tampoco? Paula, hija ... Llevamos ya casi una hora aquí dentro, tu padre debe de estar ya en casa, muy nervioso ... Ya sabes como se pone cuando le hacen esperar ... -Helena bajó la voz y sus labios fingieron una sonrisa.
    -¿Y a mi qué? Total, solo te pega a ti ... -Paula se pasó la lengua por entre los dientes mientras pasaba de una canción a otra, sin pararse a escucharlas. Helena reprimió las ganas de abofetear a la horrible mujer en la que se estaba convirtiendo su pequeña y adorable Paula. La violencia solo engendra violencia.
    -Paula, señala ya unos putos zapatos o tendrás que andar descalza -La amenaza hizo reaccionar a la joven, que apretando mucho sus delgados labios señaló unas botas de cuero negro con punta de acero.
    -Quiero esas ... -Helena alzó una ceja ... Su hija había cambiado mucho en muy poco. Nunca había sido una princesa, ni mucho menos ... El Chándal fue la prenda preferida de Paula durante su niñez. Le gustaba saltar, jugar, correr ... Pero al llegar a la adolescencia, los colores desaparecieron de su vestuario, como si la realidad macabra del mundo que se abría ante la joven se los hubiese tragado todos.
    -Vas a parecer una cucaracha ... -Comentó Helena, imaginándose a la fina y delicada Paula con dos botas tan ... Enormes.
    -Antes cucaracha que apaleada, mamá -En boca siniestra, mamá era todo un insulto.

    Minutos después salieron de la tienda y comenzaron a caminar por las estrechas calles del casco viejo. Paula se detuvo un instante para mirar el escaparate de una librería, por lo que Helena redujo su marcha ...
    -¿Helena? -Se giró tan rápido que le dolió el cuello, solo para encontrarse con los enormes ojos de Gabriel, que sonreía con incredulidad -¡Dios Santo, cuanto tiempo! -Añadió él, aproximándose a Helena para saludarla. Fue un saludo más torpe que los de años atrás ... Al fin y al cabo, había pasado mucho tiempo. No hicieron falta demasiadas palabras, Gabriel notó enseguida que algo no iba bien solo con mirarla ... Después de tantos años ... Por eso le propuso ir a tomar un café.
    -Es que estoy con mi hija ... -Dijo señalando a la joven Paula, que seguía mirando los libros como si fueran caramelos tras el escaparate.
    -¿Es que no vas a presentarnos? -Preguntó él, alzando las cejas sin perder la encantadora sonrisa que había dejado sin aliento a Helena muchos años atrás. Ella estuvo a punto de preguntar algo como "¿Estás seguro de que quieres eso?". Pero aún así, llamó a Paula y los presentó sin más dilación. Paula miró a Gabriel con muy poco interés ...
    -Me ha llamado Mar, me ha invitado a su casa a dormir -Paula llevaba mucho sin pedir permiso para nada. Y Helena llevaba mucho sin pedirle un beso antes de dejarla marchar.

    Una vez en la cafetería comenzaron a charlar, y casi sin quererlo, el viejo vinculo que ambos crearon antaño, volvió a restablecerse ligeramente.
    -¿Tu estas bien? -Preguntó al fin Helena. Llevaba años con aquellas palabras en la cabeza ... TENGO SIDA Había gritado la esposa de Gabriel, entrando en aquella habitación de Hotel ... Él no necesitó nada más para saber a lo que se refería.
    -No tengo SIDA ... Rosa, mi ex mujer ... Tuvo problemas con las drogas, y bueno, no fui yo quien la infectó ... Fue ella misma ...
    -¿Tu ex mujer? -Preguntó Helena, casi sin aliento. ¿Se había divorciado?
    -Nos divorciamos hace seis años ... Me volví a casar con Laura, pero esta vez tampoco me ha salido bien y pronto me llegarán más papeles de divorcio -Se pasó ambas manos por el pelo con cierta desesperación. ¿Por qué le estaba contando todo eso? Ni sus amigos más cercanos habían logrado arrancarle ni una sola palabra sobre su reciente divorcio ... Eso le hizo soltar una ligera carcajada, mientras se perdía en los ojos de Helena -Sigues logrando ver dentro de mi ... -La mirada se alargó demasiado, y la sonrisa de Gabriel se transformó solo por un instante, en una mueca de dolor. Le dolía que alguien pudiese mirarle tan profundamente. Helena se estremeció ligeramente y apartó la mirada antes de ponerse en pie y coger su bolso.
    -Es ... Es tardísimo, debo ... debo volver a casa ... -Como todo un caballero, Gabriel también se puso en pie, ligeramente apenado. Volvieron a aproximarse para un beso cordial. El olor a lavanda de su pelo se gravó en la mente de Gabriel, que alargó el contacto aferrándose suavemente al brazo de Helena, que entonces soltó una leve queja.
    -¿Qué? ¿Qué pasa? -Aunque había sido leve, el gemido de dolor alarmó lo suficiente a Gabriel. Se apresuró en subir la manga de Helena, donde encontró los hematomas con forma de dedos que rodeaban los brazos de Helena ... Hasta entonces no se había percatado del ligero moratón que Helena tenía en la sien izquierda, y que ella solo escondía a medias con su flequillo.
    -Me ... -Comenzó a decir ella apartando de nuevo la mirada mientras trataba de soltarse de Gabriel, que aferraba sus hombros de forma casi protectora. Él tomó su mentón y le obligó a mirarle.
    -Ni se te ocurra decirme que te has tropezado y te has caído.

    Salieron juntos de la cafetería y caminaron por las calles oscuras y vacías del caso viejo. Él pasó su brazo protector sobre los hombros de Helena, que agradeció enormemente el contacto sereno de Gabriel. Llevaba mucho sin poder aferrarse a nada. Sonó su móvil y Helena lo saco de su bolso solo para observarlo sonar.
    -Es mi marido ...
    -Que le jodan -Gabriel tomó el móvil y lo apagó antes de meterse el móvil de Helena en el bolsillo de la chaqueta. Continuaron caminando por las oscuras calles, no les hacía falta hablar.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com