¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

¡Atención! Para conocer y opinar sobre la nueva plataforma de Foro de Literatura por favor haz clic aquí.

27 de Mayo.



Lunes 27, Mayo, 1991. Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.


Daba mis primeras bocanadas de aire, seguidas de alaridos quejosos y gozosos de festejo de haber llegado a este mundo, haber tenido la oportunidad de salir de la comodidad del útero materno y aventurarme a la vida.

Hoy sábado 27 de mayo de 2017 tras veintiséis años del inicio de mi aventura puedo decir que he vivido y que seguiré viviendo a mi manera. Muchas veces flaqueé ante la sociedad, muchas veces me dejé persuadir por sus enigmas sin sentido y sus costumbres carentes de lógica humana. Pero he sabido resistir, he luchado, me he caído y levantado, consiguiendo salir siempre un poco más. He ampliado mi trillada, tan trillada, “Zona de Confort”, he salido y he regresado. A mi gran pesar, muchas veces me encerró de nuevo entre sus garras, pero he logrado escabullirme siempre. Aunque parece ser interminable, hoy estoy un poco más afuera, y eso ha de llenarme de orgullo.

Hace ya algún tiempo comencé con mi pequeño blog, una página humilde en la que vuelco cada tanto mis relatos, mis escritos, que son reflejo de las experiencias de mi vida. En cada uno hay una pequeña porción de mí. Hoy sé que soy ellos y ellos son, de alguna fragmentada manera, yo.

Tuve que romper varios “tabúes”, enfrentarme a centenares de miedos y decenas de incertidumbres, todos ellos organizados en batallones de combate que vienen por oleadas a por mí y mis escritos. Pero acá estoy intentando mantenerme en pie frente a la amenaza. ¡Ah! Pero si serán cobardes, que no tienen las agallas para venir de uno, no, no ellos llegan en masa y te pasan por encima. O por lo menos lo intentan. Y uno, uno tiene que levantarse, de nuevo, otra vez a levantarse. Con la ropa pisoteada, sucia y rasgada por la turba violenta del qué dirán y no solo del qué dirán si no de lo que dijeron, y de esas preguntas incómodas en público que te dejen expuesto ante multitudes de desconocidos “¿Así que eres escritor? ¡Bah! Que estas escribiendo cosas en Facebook”. No sólo te exponen si no que te tiran abajo con ese “¡Bah!”, ya te dicen que no categorizas como escritor, que aun te falta recorrido, y uno lo sabe y lo sabe muy bien, pero tiene la necesidad de remarcarlo, delante de cualquiera, de todos.

Ya lo he dicho en otros escritos, cuando uno se abre queda vulnerable, completamente vulnerable. Y vaya que es cierto, primero te expones a tus familiares, a tu pareja y a tus amigos, es el primer paso para el éxito. Pues es más fácil exponerte a los desconocidos, pero a ellos, a ellos no les importas una mierda. Entonces tienes que exponerte a ellos, entregarles tu material, y aunque uno no lo desea, está esperando buenas críticas y aprobación, que empiecen a compartir tu obra y se haga viral, y de la noche a la mañana tus creaciones estén dando la vuelta al mundo. Pero eso no pasa así. Imagina que si de todos tus allegados solo unas cuatro o cinco personas comparten lo que haces en sus redes, y te ayudan a la difusión de tu obra, quizás diez en el mejor de los casos, o catorce ¿Cuántos desconocidos le darán al compartir? No, no es fácil y ahí tu mente te tira para atrás, te dice “Volvamos, si en la rutina nos iba bien ¿Por qué salir de ahí? ¿Por qué exponerse a lo desconocido? Mejor quedarnos en donde estábamos seguros”. Pero uno no es feliz en lo seguro, uno sabe que ese estado de bienestar es falso, es mediocre, y quiere salir de ahí. Hay algo que no viene del cerebro, si no de las entrañas que hace rugir todos tus órganos y te invita a experimentar, a arriesgar, a salir.



Y hoy puedo decir que he salido, que he regresado y he vuelto a salir, pero todavía está ese miedo de salir, de enfrentarse a lo desconocido. Y lucho contra el peor enemigo de todos, yo mismo. Trato de ganarle a cada instante, pero muchas veces gana él. Y así transcurren mis días entre victorias alegóricas y derrotas deprimentes, asquerosamente deprimentes, y siempre intento volver a levantarme, con la ropa rasgada, sucia y pisoteada, por ellos y por mí mismo, y salir a la aventura en búsqueda de la magia que habita en el mundo, acumulando experiencias, llevándome lentamente de vida otra vez.

Tengo un sueño y es recolectar la magia para entregársela al mundo de nuevo, y depositarla en las manos de cada persona, para que ella pueda elegir si tirarla o guardarla ahí, bien guardadita en el pecho, adentro del corazón.

Hace ya veintiséis años que comencé mi viaje en este mundo desconocido y todavía falta mucho recorrido. Hace ya algunos años que se me despertó el bichito de la curiosidad, como quien dice, y he salido en búsqueda de nuevos amaneceres, de nuevos horizontes y de maravillosos ocasos. Aún queda mucho por atravesar y muchos espirales sin sentido en los que caer. Pero hoy esto es lo que soy, un ser que está en el medio, que aún no termino de salir y no se siente del todo seguro. Pero que está agradecido a la vida y a este mundo, por haber vivido lo que vivió, por haber caminado senderos amables y cúspides rocosas, por haber encontrado diversidad de personas, en diversidad de lugares, cada uno distinto, algunos de gran habla, otros más amistosos con el silencio, más de uno con sueños locos y enormes, y otros no conocían el significado de soñar. Pero si de algo estoy seguro es que todos, absolutamente todos, tenían una gran historia. Tenían un padre o una madre, o ambos, o a ninguno, tenían amigos, conocidos, cada tanto un enemigo, eran dueños de vivencias, de experiencias, muy diferentes las de uno de las del otro; y entonces sí, me di cuenta, cada uno era Único, como yo, como este planeta o el universo, únicos en el multiverso. Aprendí que yo soy una pequeña parte de ellos, algo ellos se llevaron de mí, y eso también me da orgullo. Y también aprendí que mucho yo tome de ellos y que ellos son gran parte de mí. Cada persona, cada momento de mi vida también es parte de mí, cada palabra que sale de la pluma que está en mi mano, también lo es, y tú que lees estas palabras también lo eres.

Entonces hoy 27 de mayo de 2017 no me queda más que decirles gracias por haber hecho de mí, no, mejor dicho ¡Por haber hecho conmigo! la persona que soy y que tanto orgullo me da ser. Seguiré intentando salir y llegar más allá de lo que alguna vez he llegado, seguiré cayendo en espirales, que espero que cada vez sean más cortos, y seguiré mi viaje por mí y por ustedes, porque son parte de mí.

Les confesaré algo, espero no llegar tan lejos, y de verdad lo digo, no quiero llegar tan lejos,  sino llegar… tan hondo.




Mas relatos en www.alpolvovamos.wordpress.com



Comentarios

Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com