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En busqueda de retroalimentacion

colmillocolmillo Anónimo s.XI
editado marzo 2016 en Ciencia Ficción
Hola! siempre estoy trabajando en historias que rara vez finalizo, básicamente por que me ataca la duda de si lo estaré haciendo bien o no. Al fin reuní los huevos de mostrárselas al mundo para saber si debo seguir el camino que estaba recorriendo o es mejor torcer un poco a la derecha.
Esta es la primera parte de una de ellas, saludos y gracias por leer.

Desperté producto de un calor grotesco que inundaba toda la cueva, los harapos con los que vestía irrigaban sudor y humedad propia del ambiente por todos lados, sentía un profundo asco de mi mismo.
Supongo que era mejor eso que morir.
Hasta ahora no había tenido ocasión de pensar en la hecatombe que había azotado mi pequeño pueblo ya que prácticamente me pase todo el tiempo corriendo sin estar muy seguro de que. Los gritos ensordecían la borrosa realidad que a su vez era presa del pánico colectivo y deformación general. Explosiones y nubes de polvo ayudaban a magnificar el suceso del cual éramos victimas, por lo pronto la misión solo era una; sobrevivir
Aunque no tenía contacto con otros humanos, al desvestirme conserve mi ropa interior como por inercia. Debía conseguir agua fresca muy prontamente o mi indigesta situación me llevaría a la locura. Salí a tientas de la cueva esperando encontrar el verde paisaje lleno de aves cantando y uno que otro rio fluyendo libre como miraba en las películas los domingos por la tarde en el departamento. Sin embargo, la realidad distaba un poco de ello.
Mejor dicho, solo había una atmósfera de un polvillo grisáceo por todos lados y el calor abrazaba tanto dentro como afuera de la cueva
Uff! – dije
Muchas veces me había sentido a gusto siendo una persona solitaria, sumido tan hasta el fondo en la soledad, que no tenía absolutamente nadie en el mundo. Sin embargo, nunca antes me sentí tan feliz por ello. Imagine la incertidumbre de quienes habían perdido familiares, o la desolación de quienes los habían visto morir, cuan aliviado estaba al no tener que pasar por eso... y mejor aun!, no tenía a nadie que me estorbara y me retrasara!
Camine fuera de la cueva atravesando unos árboles hacia lo que recordaba, era un cauce de agua. Ciegamente zambullí la cabeza en el río hasta que el calor se había diseminado. Ya nada mas era turno de atestarme de agua. Aunque, quizás por suerte, o para mi desgracia, depende del punto de vista, alcancé a notar lo que supongo, salvo mi vida; habían montones de peces flotando boca arriba en el agua, rodeados de una espuma amarillezca y burbujeante
Es mejor no beber el agua – concluí
Ya más tranquilo volví a donde había abandonado la camioneta para regresar sobre mis pasos, e inspeccionar de forma más calmada lo que había pasado. Lo que me encontré habría dejado sin esperanza alguna al más optimista, toda mi ciudad había sido arrasada, se habían quemado muchas casas, o al menos, las que no habían sido arrasadas de cuajo producto de las explosiones. Recogí escombros que estorbaban donde alguna vez se encontró mi dulce hogar, para ver que podía rescatar. La ropa que aun estaba completa la guarde en una maleta, junto a zapatos y algunos elementos de primeros auxilios que tenia bien protegidos. No había mucho más que rescatar, la comida que guardaba estaba regada por todas partes y lo demás era casi pura basura, inútil en este mundo nuevo. Se salvaron la mitad de unos billetes que había estado guardando, así que los llevé conmigo, no estaba muy seguro para qué, pero era dinero, el dinero siempre ayudaba.
Conduje sin prisa al sur, cada cuanto miraba un montón de cuerpos tirados en el camino, cuando tenía menos suerte sólo encontraba las partes de los mismos. Unos kilómetros más tarde me encontré con lo que solía ser una bomba de bencina, bajé del vehículo.
Me preguntaba hasta donde había alcanzado todo esto de las explosiones y la gente muriendo, quizás las máquinas de la bencinera aún funcionaba. Entre al sucucho donde siempre venden porquerías y atienden extranjeros durante toda la noche, pero tristemente también yacían un par de personas ahí. Ya que a nadie le molestaría cogí unas latas de coca cola de unos de los congeladores y las bebí casi de un solo trago, luego fui por una mochila que tenía algo vacía y la llené con cosas que podrían durar un tiempo; botellas de jugo, galletas, chicles, cigarros. En una bolsa eché comida más perecible para comerla en el camino y las dejé resguardadas bajo unas mesas. Me senté tranquilamente a comer algo de lo que sobró antes de continuar mi camino.
Ya iba por la tercera mordida a esa hamburguesa insípida y fría, cuando una de las ventanas exploto en mil pedazos, seguido de eso dos tiros se incrustaron en la muralla.
Santo cielo! – exclamé antes de tirarme bajo la mesa.
Entraron unos 7 sujetos, con cara de pocos amigos, el líder de ellos, que tenía pinta de pastero y portaba una metralleta que no sé de donde pudo haber sacado, gritaba y daba órdenes.
La camioneta esta andando, hay gente aquí, con cuidado! – decía.
Salí de mi escondite con las manos en alto – Soy amigo – dije.
Todos rieron
Acá no hay amigos, compadre. Acá ya no hay tú, o yo. No hay personas. Solo somos pedazos de basura que la muerte no quiso arrastrar consigo, por lo que, en este nuevo mundo desolado, no hay lugar para los obsoletos mandamientos de tu dios. No hay lugar para la piedad o la compasión, así que mejor siéntate y observa cómo nos llevamos todo, incluyendo tu camioneta, nos será de bastante utilidad.
Seguido de eso, uno de ellos me apunto con una escopeta de esas de doble cañón mientras el resto saqueaba absolutamente todo. Cuando ya no hubo más que robar, salieron gritando y rompiendo cosas. Escuche como el motor de mi camioneta rugía, alejándose más a cada segundo.
Quizás debí lanzarme sobre alguno y morderlo hasta que me llenaran de balazos, pues no había muchas razones para vivir ahora, sin embargo, creo que es como parte del ser humano aferrarse a la idea de respirar hasta el último segundo, me aterraba morir y no podía comprender por qué.
Por suerte esos imbéciles no tocaron mis guarniciones ocultas, y aparte de eso habían bajado mi bolso con ropa, aunque se habían llevado el de los primeros auxilios. Ya tenía nuevas preocupaciones, y estaba bueno eso, todo iba muy fácil hasta aquí.
Siempre me ha gustado comparar el comportamiento humano con el de los lobos salvajes; Los lobos son perfectamente capaces de sobrevivir de forma independiente, consiguen su comida y su protección… Aun así, se da que tarde o temprano se descubren a sí mismos formando parte de una manada, que abandonan, solamente para más tarde volver a ser parte de otra y así se llevan toda su vida. Por otra parte, para conseguir grandes hazañas necesariamente deben unirse entre ellos. Algo similar a los que nos pasa a nosotros las personas. Tarde o temprano terminamos siendo parte de una manada
Si quería sobrevivir, debía formar mi manada, ellos tenían una y parecía irles bastante bien, tan así que tenían mi camioneta.
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