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Mi Arrecife

ymaskaymaska Gonzalo de Berceo s.XIII
editado octubre 2015 en Otros

Mi arrecife

Converso con mi tristeza

Le expongo que tras su rostro doliente yace dormida una sonrisa valiente.

¡Tantos motivos nos acompañan para subsistir aislados en nuestra pequeña coraza de campaña!, cada mañana al primer signo de vida, después de debatir con el miedo y pidiendo permiso a la osadía consigo abrir los ojos, sin apenas moverme me creo flojo. Embutido en la fina capa de la esperanza dejo caer las sabanas, me muestro creyéndome desnudo ante el nuevo día, pero apenas me incorporo siento el peso de la duda, el miedo y porque no decirlo la pereza.

Que difícil se hace caminar en esta mi sociedad, siempre peleando por estar a la altura cuando habito más cómodo paseando a ras del suelo. Camino unos pasos, lucho por sortear el desconsuelo, la envidia se esparce como la maleza de la mano de la pobreza. Haciéndome el fuerte tiento a la suerte, prudente sigo el paso, al corazón quiero engañarle diciéndole que estamos de paso.

Parte del día ya ha afilado sus uñas, por mi parte mejor me voy aparte. Decido acercarme a la orilla del mar, me adentro y dejo envolver por el susurro de sus olas, ellas me dicen que pasee tranquilo y sereno que con ellas a la orilla habré de poder volver. Desde aquí puedo ver los rostros de desconsuelo, acariciar la desolación y bailar abrazado al calor cercano y humano.

Siempre adorno los textos con lágrimas y lamentos, apartado del júbilo desde el enmarañado de palabras regadas por el baño de la angustia me sumerjo sin apenas aire a sabiendas que la vida aprieta, voy en busca de respuestas que me ayuden a tapar la grieta de esta alma inquieta.

Aquí en la profundidad todo es más nítido, el silencio me habla, afonía ahogada por el transcurrir de la dejadez. En cada caracola yace un sueño que nunca llego a nacer, la superficie no le dio la opción de crecer.

Los peces ataviados por la alegría de sus colores se prestan de guía, ellos sin saberlo ponen su nota de alegría.

Aquí acudo a mi cita diaria en busca de mi arrecife, cuando el aire expira, vuelvo a sacar la cabeza, procuro cerrar los ojos no deseo ver lo que me ofrece el día, a buen seguro sangre y sollozos hasta la despedida de este.

Ya tengo las palabras que me acompañaran y mi dolor mermaran, que difícil se hace nadar aquí arriba y si ven que te ahogas qué más da, se giran y se van.

Prefiero nadar en la compañía de la soledad que entre la multitud de ingratitud.

PD: Gracias por acompañarme al abrigo de mi soledad.

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