¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

¡Atención! Para conocer y opinar sobre la nueva plataforma de Foro de Literatura por favor haz clic aquí.

LA RONDA - Parte 4

alansmithealansmithe Pedro Abad s.XII
editado septiembre 2015 en Terror
[FONT="] [/FONT]
[FONT="]El doctor observó cómo el hombre de sesenta años, tomó la linterna y abrió la puerta del auto dando un suspiro. Tan pronto como cerró la puerta la oscuridad pareció tragarlo, pero el haz de luz de la linterna lo volvió a poner en el mapa. Fernando lo seguía, primero fue al frente del auto y miro la trompa, lo miro al doctor y le hizo un gesto de que no parecía haber nada. Toco el golpe en el vidrio, y se dispuso a rodear el auto. Fernando giro hasta ponerse de rodillas sobre el asiento observando a Carlos caminar hacia la oscuridad a través de la luneta trasera dándole la sensación de estar viendo una película de misterio en la televisión. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]A unos diez metros Carlos se detuvo y miró hacia abajo, iluminó algo que por la distancia Fernando no pudo distinguir. Furci se arrodilló, y tocó lo que sea que estaba en el suelo, algo lo estremeció, se dio vuelta y le hizo señas con la linterna para que se acerque. Fernando se puso la campera rápido, salió al frío y la desolación de la ruta que le hizo correr un escalofrío por la espalda. Todo era silencio, sus pasos hasta donde estaba Carlos, retumbaban sobre el asfalto. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]-Doctor! venga! me parece que es un animal! pero no estoy seguro. Lo que me parece es que está respirando[/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]-Espere entonces que llevo mi maletín- Fernando sabía que si necesitaba algo estaba en su minúsculo maletín, que le había regalado su papá el día que se recibió. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]Volvió al auto manoteo el maletín que estaba en el asiento de atrás y volvió a caminar en dirección a Carlos. Cuando llegó al lugar, se encontró con algo que en su vida había visto. Se arrodillo para acercarse más y le pidió a Carlos la linterna. Alumbró a la criatura que yacía inerte en el suelo, en posición fetal. Una leve respiración hacía que el pecho huesudo y escamoso se estremeciera. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]-Carlos esto no lo vi en mi vida le juro.- dijo el doctor ante la mirada atónita de Furci[/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- No yo tampoco doc. Pero está vivo no?, será de alguien de por acá. A mí me parece como un cabrito.[/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- No esto de cabrito no tiene nada.- El doctor observó la criatura, que no era ni humano ni animal. Poseía una silueta desgarbada, pequeña, brazos largos pero con músculos definidos. La nariz era grande, huesuda, la frente prominente y su cráneo un poco en forma de cono alargado. Los ojos a los costados del cráneo, acompañadas de unas orejas deformes, parecían atrofiadas. Sus brazos terminaban en dedos largos y huesudos que tenían uñas o garras. Las patas eran similares a las de una cabra, pero terminaban en pies muy parecidos a los humanos, y se repetían los dedos huesudos largos y con uñas prominentes. Fernando lo auscultó, y sintió la respiración y un leve pero rítmico palpitar de un corazón. La criatura lanzó un movimiento convulsivo, y abrió la boca que parecía un hocico de roedor. Fernando giró la cabeza y abrió las fauces, las ilumino y se encontró con una fila de dientes aparentemente filosos en la parte posterior. Lo que más lo impresionó es que tenía más dientes en la parte anterior de la boca y no poseía una lengua. Parecía tener pedazos de vidrio dentro. El esperpento volvió a convulsionar y abrió los ojos que brillaron verdes. Tosió una especie de líquido sanguinolento que cayó en el pavimento, y a eso le siguió un ruido gutural espantoso. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- Doc, esto es un horror, que hacemos?.- Furci lo miraba buscando respuestas, pero al ver lo que había atropellado, sintió algo de alivio. Cualquier cosa que sea esto, era una abominación de la naturaleza. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- No se, si estamos cerca del pueblo lo podemos llevar a que lo vea el veterinario local. Por lo que veo en la boca tiene pedazos de carne de algún animal, y algo de eso largo recién. Puede que esté comiendo al ganado de la zona. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- Bueno carguémoslo en el auto, pero agárrelo usted yo no me animo.[/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]Fernando lo tomo como a un chico y le dio la linterna a Furci. El cuerpo de la bestia se puso rígido por un momento, pero luego volvió a relajarse. A pesar de verse flaco, pesaba bastante. La piel era áspera, parecía escamosa pero no del todo. Fernando pensó en que esto realmente era un caso que merecía una investigación profunda. Podría ser algo que lo lleve a los círculos más altos de la ciencia animal. Lo depositaron en el asiento trasero. Furci puso una manta para cubrir los asientos. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]- Carlos me deje el botiquín. Deme la linterna que lo busco, usted ponga en marcha el auto.-[/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]Al chofer no le hizo gracia quedarse solo con ese espantajo desplomado y dando sus últimos suspiros detrás. Al estar acostado sus respiración se había hecho ruidosa y más agitada. Pero Fernando necesitaba del maletín con sus instrumentos. [/FONT][FONT="]
[/FONT][FONT="]El doctor troto iluminando el camino y noto las marcas de la frenada, pensó en lo cerca que estuvieron de volcar, y la imagen de la ronda de niños agarrados de la mano se le vino en mente. “Mierda los dos vimos lo mismo, el viejo se estaría quedando tan dormido como yo, la puta madre nos podríamos haber matado”, pensó mientras levantaba el maletín. En cuclillas de espalda al auto, escucho un ruido seco como un golpe, y un movimiento en los pastizales que rodean los dos costados de la banquina inexistente. “Cuanto bicho habrá por estos pastizales” otro escalofrió le recorrió el cuerpo al pensar en las alimañas que habitan esos costados de la ruta. Mientras terminaba de guardar las cosas otro golpe fuerte, y esta vez le pareció escuchar un grito ahogado. Se levantó y vio el auto. La violencia con la que se sacudía el Renault daba miedo, el espanto lo paralizó un poco, pero volvió a escuchar el grito ahogado que definitivamente era de Carlos. Comenzó a correr desesperado. [/FONT][FONT="]

[/FONT]

Comentarios

Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com