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En el nombre del Padre (parte dos)

licomanuellicomanuel Pedro Abad s.XII
editado junio 2015 en Humorística
Aun falta una pecadora más por aleccionar. Jesús, que a estas alturas está cansado de dar vueltas, se autotransporta al lugar donde esta se halla y aparece frente a sus ojos. La monja intenta echar mano al espray pimienta que lleva en el bolsillo interior del hábito mientras realiza tactos torpes. Finalmente lo saca y rocía con él al hijo de.....su creador. El misericordioso no puede ver y entra en cólera, generando una cantidad bastante considerable de mala leche, la suficiente como para acabar pongamos.....con un planeta pero no lo hace. En lugar de eso, pone su otra mejilla y abre sus brazos para alimentar a la pobre de espíritu. Sor Dera, esta vez sí, escucha la llamada del piadoso, el que quita el pecado del mundo y movida por una energía indescriptible, siente como se sumerge en sus brazos. Su calor, la tranquilidad y el perdón que emanan de él, la envuelven y su cuerpo comienza a dimitir del dolor, cuando de repente.....se escucha la detonación. Una pequeña explosión controlada, el pequeño obús de la pistola de Dios se aloja en su cuerpo y poco a poco, la abducida comienza a desmoronarse sobre el suelo mientras el único se yergue como el salvador entre la sinrazón electoralista de su padre. Un chihuahua que acaba de contemplar toda la escena (hasta donde sus ojos se lo permitían), mira al alfa y omega fijamente. Este, al sentirse juzgado, responde a su inquisitiva atención con un "¿qué?". El chihuahua decide seguir su camino.

De vuelta al lugar donde se produjo el accidente de tráfico, Jesús examina como el resto de la muchedumbre, a las dos siniestradas. Hay una carta junto a una de ellas. El sabe que ya no tiene importancia y que no debe tocar pruebas de la escena pero la curiosidad empieza a corroerle. Por quien iban a votar las monjas? Nunca ha visto un voto de un mortal. Ya no puede aguantar la tensión mas, empieza a morderse las uñas, a rascarse los brazos y morderse los labios. Esa carta tiene que ser suya a cualquier precio. Como una vez vio hacer a su amigo Moisés, con un golpe de su pie (en realidad varios) el gentío es apartado y alcanza a coger la misiva. Al abrirla, el peor de sus temores se confirma. Una sola frase, con exclamaciones, le sume completamente en el estado más vergonzoso que ha conocido:

"¡¡¡¡¡INOCENTEEEEEE!!!!!".

Firmado: Tu padre (o sea Dios).

FIN


Este breve relato es pura invención. Sin embargo, lo que muestra este enlace no:

http://www.eldiario.es/andalucia/huelva/Aracena-Puede-electoral-manipulacion-ancianos_0_392311622.html

Desgraciadamente, la realidad sigue superando a la ficción.
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