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En el nombre del Padre

licomanuellicomanuel Pedro Abad s.XII
editado junio 2015 en Humorística
EN EL NOMBRE DEL PADRE


Aviso para navegantes: si alguna persona que pudiere leer este texto tuviera cualquier tipo de dolencia y/o susceptibilidad de índole digamos........religiosa, por favor, absténganse de seguir leyendo. El escritor no se responsabiliza de lo que su espíritu guasón le empujo a redactar en un momento de máxima exaltación mesiánica. Dicho esto, procedamos.

"Querido Padre (escrito en mayúscula por culpa de tu ego):

Tengo que reconocer que me gusta, bueno no solo me gusta, en realidad me encanta. Ese sonido metálico, de engranaje mental, de las piezas encajando, todas y cada una, terminando con esa explosión y ese pequeño obús saliendo por el canal, el cilindro redondo y oscuro. Una de las primeras cosas que quería hacer nada más aparecer en la tierra, era comprarme una de estas. Una Smith & Wesson del calibre 44 como la de Harry el sucio, con su cañón largo y gris negro. La estuve buscando por internet para ver donde me salía más barata y me hicieron una oferta con las balas y todo, tirada de precio. De todas formas daba igual, pagabas tú.

Por cierto que últimamente estas inaguantable. La eternidad y la gloria se te han subido a la cabeza y no hay por donde cogerte. Es mejor simular que uno esta malo o algo con tal de quitarse de en medio y no escucharte. No paras de hablar, te crees que lo sabes todo: con eso de que la creación fue mi idea, que si todo encaja perfectamente, que si voy soltando información poco a poco para hacerlo todo más interesante. De lo que más te vanaglorias es, sin duda, de los fieles. Siempre con la palabrita en la boca, fieles, que si tienes muchísimos seguidores, que si te llaman de muchísimas maneras pero en realidad siempre se refieren a ti. Te lo tienes creidísimo. Vamos, de hecho, hay veces que me pienso muy seriamente lo de bajarme permanentemente y no subir más. El problema es que cuando te acostumbras a estar ahí arriba, ya todo te resulta mucho más incomodo y no apetece pasar apuros. Los problemas asociados a vivir en esta sociedad, creados por tus "humanos", esos seres tan perfectos (según dices) que cualquier día se nos plantan en el cielo para pedir patria y libertad. El caso es que si no fuera por los enfados que nos pillamos, seriamos muy felices, de hecho lo somos, pero a veces te pasas de la raya, como ayer. Me despisto y claro, tú te aprovechas, que también hay que entenderte, tanta bondad, tanto boato, toda la gente dorándote la píldora todo el día. Joder, eso al final aburre, por muy buenas intenciones que tengas (que las tienes). pero lo último ya fue ridículo. Ese esfuerzo absurdo por dirigir los destinos de la humanidad, total que vas y les metes en la cabeza a un grupo de monjas el partido político que tiene que ganar en las elecciones y claro, esta especie, que de tonta no tiene un pelo y sabe lo que le conviene, pues se pone a reclutar a todo bicho viviente que tenga capacidad para votar.

Pero esta vez no, papi. Esta vez te ha salido el tiro por la culata (nunca mejor dicho) y no me da la gana de que los mangonees como tienes acostumbrado. Así que con esta nota de huida, que te he dejado sobre la nube donde duermes, te quiero dejar claro que no voy a permitir que manipules las elecciones otra vez, especialmente si es para que salga quien ya sabemos.

Ya tendrás noticias de mí.

Te quiere siempre,


Tu hijo Jesús AW.

PD: La "W" nunca me sale bien y también es tu culpa por lo de Babel, por tu maldito orgullo”.


Son las tres de la tarde de un caluroso día. Un hombre vestido con una chaqueta vaquera y la espalda y pierna derecha apoyadas contra la pared maneja un palillo de dientes en su boca con suerte esquiva. Se lo clava en el paladar. Por imbécil. Por intentar imitar al género humano. Después de aplacar su dolor entre gemidos ininteligibles, se acerca a una cervecería para aplacar su sed; desde que bajo, no deja de estar sediento, echa de menos algo o esta estresado. En cualquier caso, la cerveza le sienta "divinamente". Está en la calle, en los veladores del bar, intentando ver si puede localizar a las monjas en cuestión.

El colegio, cuya dirección le había sido facilitada por algunos querubines un poco veletas, se encuentra bastante transitado. La gente se agolpa a las puertas para depositar su voto. El panorama, según se puede observar, sigue siendo el típico. Jesús ve (entre otros) jubilados con sus nietos, familias enteras que se acercan después de la comida, periodistas con su micrófono, la seguridad, los de las encuestas, el del puesto de perritos calientes, etc. El señor piensa para sus adentros, " no se para que leches les dimos internet. Venga a tirar papel, vamos a cargarnos otro bosque". Al señor no le gusta esto, ve menos gente que otros años, lo cual le hace reflexionar acerca de todos los males por los que ha pasado la humanidad: las pestes, el hambre, las guerras, las dictaduras, el exilio, los desastres naturales, etc. Algunos de ellos los envió su padre, otros los crearon los mismos humanos. Jesús piensa que la receta no estaba bien, demasiado barro, pero es lo mejor que tienen por ahora así que tendrán que remontar de alguna forma.

Después de horas y horas de cola, finalmente ve llegar a los culpables de que se levantara temprano aquel día para bajar a la tierra, Una de ellas va acompañando a un hombre en silla de ruedas que no hace otra cosa que mirar para todos lados, aunque no vea muy bien ya que lleva unas gafas de culo de vaso que hacen presagiar que ni llegara ni podrá acertar con la ranura de la urna. No importa, la hermana se ofrece a ayudarle a votar e incluso acercar su papeleta a la caja transparente, detrás de la cual hay un hombre que querría estar a esa hora tomándose unas bravas con unos amigos o ha anulado una cita con el médico para poder asistir. El desasosiego que sufren las hermanas, el despertar del letargo interior que sienten, les mueve a pensar que algo muy feliz está a punto de pasar. Sienten el gozo en el alma y tienen el corazón contento y lleno de alegría. Aquello solo puede significar una cosa...y lo saben: el supremo hacedor (o allegados) está en su presencia. En una primera instancia, buscan con pasión, incluso se diría que con ansia el rostro de la virgen María, buscan su rostro y no sus palabras ya que como todo el mundo sabe la virgen María solo habla en arameo. Afortunadamente, para experimentar el profundo éxtasis que emana de su manto no hace falta saber idiomas o lenguas muertas porque ella habla el dialecto universal del amor y por ende, si te acercas a ella en invierno, también está bien porque entre el fulgor, el gozo y el manto, quieras que no se está más calentito.

De repente, las miradas se cruzan y los ojos se reconocen de otras vidas pasadas, de otros miles de cuadros antes. La virgen María no ha venido, le estaban tomando las medidas para hacerle las potencias. En su lugar, la mirada del hijo de.....Dios, colérico, se cuela entre las filas interminables de personas, como los rayos de sol entre las nubes de un día gris. La fuerza, la tensión, la determinación de Cristo es tal que las monjas no pueden evitar echarse las manos a la garganta. Esta dolorida, bloqueada, no pueden tragar saliva. Han cometido un pecado.....y lo saben, uno muy grande para los estándares humanos pero a los ojos de Jesucristo, que lo ve todo, es una ofensa en toda regla. Todo lo que tiene de misericordioso y buena gente desaparece cuando le hablan de pecados. El redentor, en ese momento, comprendiendo la desazón de las hermanas, decide mostrar su lado más humano y perdonarlas. Con un gesto de su mano les indica que se acerquen y le abracen como si de un padre generoso se tratase para que sientan el calor del pecho del nazareno.

Desgraciadamente, es demasiado tarde. Las sores en su pavor desaforado han intentado huir, rompiendo la fila al gritar "bomba, una bombaaaa!!!", refiriéndose en vano a la canción de King África. La gente huye despavorida y en su intento por alcanzar un lugar seguro, la muchedumbre intersecta una vía de tráfico. Dos de las monjas son atropelladas a la limón (pero sin limón de por medio) por un coche. El conductor trato de frenar pero lo hizo demasiado tarde. Mientras se abre la puerta del vehículo, emana de su interior, como si de una cruel broma del destino se tratase, una canción del Fari. Las otras dos preladas escapan a la carrera, tan rápido como su hábito se lo permite. El cordero de Dios persigue a una de ellas hasta un puente y la sitia fácilmente ya que es omnipresente y esta por todos lados. La monja, al sentirse perdida, comienza a subirse a la barandilla en un vano intento de escapar o hacer que Jesucristo se plantee la falta de piedad de sus actos pero el hijo del....todopoderoso se confirma en sus convicciones y continúa avanzando. Sor Iasis no puede aguantar más la presión y se lanza al vacio pero en el último momento y antes de tocar el suelo (como mandan los cánones) es convertida en paloma. Un silencio se apodera de la situación mientras Jesús se apoya en el puente y ve como el ave remonta el vuelo, posándose en la rama de un árbol. La gente que pasa mira la imagen con una sonrisa y un profundo calor en su corazón. El mesías sonríe mientras su boca lanza un resplandor. De la boca de la paloma sale otro. Ya están más cerca de la santísima trinidad.

(continua en parte dos)
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