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Chocar, del Sueño de Morfeo.

QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
editado septiembre 2014 en Música

Se me muere tanta gente
mientras voy sobreviviendo
que oír me parece: vente
Jorge Guillén


Fuera luces. No hay ningún guión
... según Morfeo.

Con esa atracción diogeniana, pero ya recalentada la grieta de
ladridos, maullidos, bramidos.
Rebuznos como maullidos.

Somos dos gotas de agua en el mar... según Morfeo.

Y el aire olía a abrazos de crueles placeres,
cegadores malignos precipitados casi hasta con asco.
Y el olor de los insectos voladores en el cementerio de la noche,
hormiguearán con arcadas sin escrúpulos.---olor a quitina---
pían, cacarean, gritan, relinchan.
Y el humo de ese cigarro que perfumea la vida lunática y maulleante.

No hay actores. Nadie en las butacas... según Morfeo.

Ya recalentados y excitados los reflejos, sigo oyendo ronronear, gemir, y de todo.
Te sientes distante, empapada de chasquidos,
de pisadas,
de millares de muertes precoces de esos insectos voladores, como amantes sin confidencias.

Sólo tú y yo
... según Morfeo

Y haremos fuego sobre la ceniza de los abdómenes de atracción
torcida y pasada,
y tragaremos nuestra propia bilis de otro tiempo.
Ya ni carne ni pescado;
tan sólo me gustaría oír el croar de una rana.
Y por favor, sin los andamiajes de ahí enfrente
que me recuerdan a los amarillentos trastornos hepáticos de mis ancestros.

Todo va a cambiar... según Morfeo.

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Comentarios

  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2014


    Cruce de tiempos (I)

    Somos unos espectros azules,
    como incendiarios. O una mano oscura.

    Somos nosotros mismos los propios verdugos,
    del último aliento cortado de moribundo
    en una mano.

    Pero toca la mano trémula.

    Toca
    esa mano que piensa demasiado,
    con leve precisión.

    (Y el padre se borraba en el tiempo.)

    Y siéntete, en tu ebrio viaje visual
    de siluetas negruzcas, o azules,
    volatilizando espectros en una mano que tocaba
    manos.

    Ahora soy yo el hombre que tocaba mañana.

    .
    .
    .
  • Dr FictizioDr Fictizio Fernando de Rojas s.XV
    editado julio 2014
    Quinti escribió : »
    Ahora soy yo el hombre que tocaba mañana.

    presente, pasado y sugestión del futuro en la misma frase. Interesante línea, y buen conjunto.

    Me hace pensar en que la música dodecafónica se basa en una idea semejante.

    Sincro-diacronía, o simplemente triacronismo?
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2014
    Dr Fictizio escribió : »
    presente, pasado y sugestión del futuro en la misma frase. Interesante línea, y buen conjunto.

    Me hace pensar en que la música dodecafónica se basa en una idea semejante.

    Sincro-diacronía, o simplemente triacronismo?

    Hay veces que los comentarios superan al propio poema.

    Ya son varios seguidos, y se supone que el doctorado es por algo.

    .
    .
    .
  • Dr FictizioDr Fictizio Fernando de Rojas s.XV
    editado julio 2014
    No sé exactamente a qué te refieres con lo del doctorado, pero no importa, seguro que es alguna metáfora.

    Me convences porque no presentas los temas masticados, ni mucho menos. Y sin embargo, aunque a veces parezca que tus frases volátiles y entrecruzadas son así de frescas porque haces escritura automática, a poco que analices algún verso como el que antes comenté, te das cuenta de que debe ser lo contrario, necesariamente están muy meditados.

    O eso, o es que mis neuronas están en franca rebelión y dicen lo que les parece. Saludos.
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado julio 2014


    Porque Marta ya no dice nada (según la canción)...
    Está usted hablando con Marcos
    En estos momentos no le puedo atender
    Deje su mensaje al escuchar la señal.
    Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
    (Tiene 6 llamadas sin mensaje)

    Y Marcos escucha ese vacío de mensaje sin respuesta como una prometedora sonrisa del amor.
    ¿Dónde está la codicia? Y los besos...
    Ese loco de atar. Ese posesionar. Ese amorío desairado y ahora mudo.
    El mensaje está ciego pero Marcos sigue escuchando:
    La tormenta de ayer. Y las espaldas al aire. Y la mirada perdida.
    Las ganas de comer. Y el paso del tiempo. Y el repetir de canciones.
    El vestido rosa. Y los cambios de humor. Y la crecida de los ríos.
    El sueño de Morfeo. Y una madre muerta. Y los escotes escotados.
    La esperanza de una luna nueva. Y los viejos del parque. Y los vasos de plástico.
    Aquellos vasos de plástico que junto al humo de un cigarro hacían de la noche ese callarse a tiempo, mordiéndose la lengua y recapacitando.
    Los despertares húmedos. Y el pasear a los perros. Y aquel sofá viejo como para tirarlo.
    El ordenador encendido. Y las olas del mar. Y las rosas mustias de la noche.
    La eterna paradoja humana de un vacío mensaje. Y que sin decir nada, lo dice todo.
    Esos días sin remedio y los besos que antes besaban, ya no besan nada. Pero los besos Pirandellescos sí besan. La aureola, y la esperanzada juventud de Marta que sigue buscando a su príncipe azul besando ranas ya desahuciadas. O maniobra estéril.
    No hay nada, pero un extraño despojo sin sentido, igualmente deseado le da la alegría de primavera pícara y de sentimiento. Y la sed de beber agua. Y los besos que faltan por dar, esos que licuarán el granizo, y que junto a los truenos harán de la tormenta una inundación de vida, y milagrosamente renacerá aquella prometedora sonrisa del amor.

    Para rellamar a las llamadas sin mensaje, pulse asterisco.

    .
    .
    .
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado agosto 2014

    “Pobres actores, débiles actores
    de una vieja comedia sólo intérpretes,
    nos llega su verdad como si fuésemos
    los primeros, los últimos supervivientes
    nos arrebata su pasión lo mismo
    que si no hubiera sido siempre, siempre...”

    Leopoldo de Luis



    Con las piernas cruzadas escucho mi zarzuela y lloro,
    en el teatro marchito de memorias con remordimientos y el silencio.
    Resplandores.
    Caricias requemadas de un sudoroso verano que termina.
    Y se termina como arrugando las lamentaciones, que irremediablemente corretean
    flanqueadas
    sin dar explicaciones de nada.
    Esas voces obesas, y doradas
    son caricias.
    Y las oigo encogido de hombros.
    Requemadas
    Ennegrecidas y lloro. Mucho además.
    Cómo has cambiado mi Luisa Fernanda. Cuanto tiempo sin verte.
    Desde el último día que sin esforzarse demasiado me abofeteó la vida.
    Fueron chirridos de terciopelo maloliente, con barro
    de pétalos caídos y espinosas representaciones
    y que ahora veo, con las piernas cruzadas y encogido de hombros.
    En una atmósfera distinta y distante. Cavernosas
    veo volar las sombrillas al viento y lloro
    pero sin el grotesco disfraz del hielo ácido
    y sudoroso de una vez anterior, que ya es bochorno del todo.
    Desde el último día me dará la sensación de empezar de nuevo.

    Y quedan más. Más todavía
    pero tengo previsto un viaje a Roma. Un compromiso.

    .
    .
    .
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    editado septiembre 2014



    Todo.

    A ver cómo empezó. No lo sabemos.
    (Qué te voy a decir, si yo acabo de llegar).

    Tenemos la textura inanimada de un pesebre.
    Tenemos la materia amorfa.
    Tenemos la combinación de materia fracasada.
    Y lo extraño sin cielo todavía.

    No había más que silencio;
    de momento detenido.
    Y el horno primitivo incrustante,
    esperando el empuje terrible de la Naturaleza.

    El caos (representa) desde lo anterior de lo viviente.
    Creo vislumbrar la existencia de un orden oculto.
    Viene de lejos ya: la providencia.
    La esfera específica.
    Y una estructura secreta.


    (Desde antes de que fueran vírgenes)


    -Todo perfectamente estúpido.-


    O la mirada del espíritu alcanza más lejos que la vida de los cuerpos.



    .
    .
    .
  • QuintiQuinti Juan Boscán s.XVI
    Ya ni me acordaba de este hilo.
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