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La conquistadora conquistada o el polvo del siglo

cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
editado octubre 2014 en Poesía Erótica
Incluyo esta historia en pareado en "Poesía Erótica", pero yo la llamaría "Poesía aleccionadora". Ahí va:


LA CONQUISTADORA CONQUISTADA, O “EL POLVO” DEL SIGLO


Esta es la historia, señores,
de una bella pero perversa mujer,
que disfrutaba causando dolores,
para sólo disfrutar de sexual placer.

En sus diarias conquistas,
lo mismo le daba solteros que casados,
pero a los que su perversidad le echaba la vista,
eran a aquellos que estaban “atados”.

En su tertulia de siempre,
presumía la tía de “devoradora”,
hasta que un día del mes de… diciembre,
su destino no tuvo demora.

Sus hazañas la hacían hartible,
por su seguridad en sí misma,
pero ése día “pescó” a un hombre increíble,
dando pie a sus grandes enigmas.

Lo acechaba sin parar,
pero él, muy al loro y muy astuto,
se había percatado, y sólo era cosa de esperar,
pues el encuentro, en cuestión de minutos,
estaba más que cantado.

Empero, resultó ser ese hombre
un afamado experto en “sones cameros”,
y a Gilda la rebeló su renombre
y comenzó a ronear con el caballero.

El “pikolín”, que andaba al loro,
caló al instante a la “tía güena”,
pero su hogar era aún su único tesoro
y recelaba entrar en escena.
Él pasaba por momentos amargos,
porque en su “parienta”, Casilda, no hallaba calor,
pero Gilda, deseosa, lo sacó de su letargo
y lo invitó a una noche de amor.

La gachona era rubia, guapa y bien hecha,
y chuleaba de atribuciones,
y el gachó, moreno, ojazos, “bien calzado” y buena percha,
que tampoco eran pocas razones.

La rubia celebró su buen gusto,
enganchando con ciencia a su pesca,
y un mal día, pero en el sitio justo,
se abalanzó con vehemencia a su presa.

El moreno pensó en el placer
con semejante e imponente bombón,
pero todavía recordaba a su mujer
y a los años que con ella estuvo a partir un piñón.

Pero ahuyentó a su conciencia
y se abandonó al encanto de Gilda.
Y ya sin nostalgia, pero con enorme impaciencia,
buscó sensaciones en “su nueva Casilda”.

Si la chavala era de “piquito divino”,
el chaval no le andaba a la zaga.
Y ese día de fiesta y de vino,
“coincidió total” con la pava.

LOS RECUERDOS VALEN MUY POCO
SI SE ESTÁ EN PASIONES JUGOSAS.
PERO SI EMPIEZAN A COMER EL COCO,
JAMÁS SALDRÁN BIEN LAS COSAS.

Ahora, otrora Y por cojones hay que hacer dos reflexiones:

¿POR QUÉ TANTA FUERZA EN ESAS MUJERES,
QUE POR MÁS QUE UNO SE RESISTA,
CASI TODOS CAEN EN SUS REDES,
Y MUCHOS NO LAS PIERDEN DE VISTA?

¿QUÉ COÑO PASA, EN GENERAL,
QUE EL SEXO DÉBIL ACABA MANDANDO,
Y EN TODA COMPLICACIÓN MUNDIAL,
SIEMPRE HAY UN TETE POR AHÍ DANZANDO?
Y LA VERDAD ES QUE NO SE LE BUSCA REMEDIO,
PUES, POR OVARIOS, SIGUEN DE POR MEDIO.

Continúo con este “menúo” dúo.

Pero como es de hombre de “eso” no hablar,
se juró para sí que iba a callar.
Sólo rememoró la coincidencia
con la dama de sexo caliente,
y con clase y no menos sapiencia,
musitaba así, entre dientes:

y se decía, sobrio, cual tenorio de hoy en día:

Mi cuerpo fue su porfía,
y el tesón de todo su empeño;
me miró, como sólo ella sabía,
y me erigió en su único dueño.

Mis palabras, mi solvencia y…
favorecieron el empezar
dando paso al beso y la esencia, ¡sí!,
con las ansias que cabían esperar.

Su suficiencia la aparcó por unos instantes,
y pasó a estudiar, poco a poco, mi cuerpo.
Después, me provocó con su palmito insultante
que daría salud hasta a un muerto.

Simuló beberse el sol,
para luego darme su aliento.
Y me besó con tanta pasión
que le dio fogor a mi cuerpo.

MI HOMBRÍA LE QUITÓ SU FRÍO, TANTO
QUE, DE REPENTE, SE VOLVIÓ COMO LOCA.
Y LE ENTRARON TIRITEOS DE ESPANTO,
PERO NO PORQUE ESTUVIERA SIN ROPA.

Nuestros cuerpos se fundieron,
y pasó lo que tenía que pasar,
que ellos solos “se entendieron”.
Pero yo, sobre eso, prometí no hablar.

Y con mi entrega y su loca pasión,
el éxtasis no se hizo esperar.
Pero, después, no me dijo ni adiós.
Más yo, muy en hombre,
ni le pregunté ni la quise parar.

En sus prisas por abandonarme,
se le cayó su “gran lista ligona”,
que al leerla, hasta pude asustarme:
“¡con su edad, qué tía más pendona!

Comprendí, entonces, que era una tipa viciosa,
que disfrutaba poniendo detalles:
edad, “tamaño”, y otras cosas,
en hoteles, en discos, en autos en la calle…

Pero algo muy fuerte le pasó ese día,
que su orgullo trató de ocultar,
y aunque la historia era más suya que mía,
también yo sentí cantidad.

Confusa vivió la ocasión,
como con nervios y a falta de mando,
pues más que irse, se escapó,
sin saber qué le estaba pasando.

Corrió, vehemente, hasta su casa,
y ya allí, se refugió repasando conquistas.
Pero con una tila, en enorme taza,
y sin ganas de nada, ni pizca.

Al otro día, en su ambiente, contó su versión:
“¡con este van…, ni se sabe!”.
Pero la voz tremenda de su corazón
le decía: “¡Gilda, está perdiendo la llave!”.

Dichosa, pero con rabia,
Impaciente, buscó una razón.
Es que se creía que sólo ella tenía labia,
pero esta vez se la jugó su corazón.

Su conciencia le fue sincera,
y le preguntó en forma instantánea:
“¿hay salsa más verdadera
que una pasión espontánea,
de atracción simultánea,
aunque para ti sea la primera?”.

Pero, por mor, de su soberbia, su altanería
y por no dejar a su corazón amar,
me vilipendió cuestionando mi hombría,
jurándose que conmigo “no habría más”.

Y con su orgullo y su lucha interior,
solamente consiguió hacerse más daño,
cuyo salpicó a todo, incluso hasta a mi honor,
aduciendo que ese día “sólo fui un apaño”.

Y como seguía así, sin hablar por derecho,
empeñada en su chuleo dañino,
pensaría que yo estaba maltrecho,
y, por eso, reanudó su torpe camino.

Lo primero que hizo la despechada muchacha
fue darme en la cara con otros,
ignorando la “taimada” vivaracha
que de vuelta viene mi moto.

Su dañina forma de ser
está entre la duda, el odio y el olvido,
pero si pensara en mi amor, tal vez,
se le encogería el ombligo.

Más, notando mi indiferencia,
se “atacó” sola, colérica y perdida.
¿Pero dónde está la sapiencia
en esta nenita de vagina encendida?

Y, aun sabiendo su verdad,
se "encoñó" en informar a mi pareja,
sin importarle su fría maldad
y merodeando de cerca mi acera.

Al fin, como todo le salió mal,
reconoció que no jugó limpio,
y a su conciencia quiso disculpar
“aduciendo que lo nuestro había sido lindo”.

Hasta con mala leche quería ganar,
y trató, de nuevo, conquistarme,
pero olvidó que algo hizo fatal:
el intentar no dejar levantarme.

¡Cuántos fallos tontos y absurdos!
¡Pero si el camino más corto es el recto!
¿Me tomaría por un hombre memo y burdo?
¿Pensaría que yo vivo de esto?

Por una necesidad de amor,
intenté con cuerpo y con alma
buscar mi ideal relación.
Pero, para esto, se necesita calma.

Me arriesgué, aun mi casa “con luz”,
a amarla porque me daba vida,
pero por su guasa, sus burlas y su pus,
ahora no la quiero ni como “querida”.

La verdad es que me llegué a enamorar,
pero como ella no quiso valorarlo,
ahora sólo está para llorar y pensar:
“¿cómo, cuándo, dónde recuperarlo?”.

Me cuenta que, en su desazón y soledad,
ha intentado de nuevo buscarme,
y aunque mi decisión lucha por olvidar.
ella no puede evitar recordarme.

Me dicen que desea la muerte,
si no logra mi amor, aun compartido,
porque nunca sintió algo tan fuerte,
poniendo a su amor de testigo,
y si no, proponer a la suerte,
que, al menos, seamos amigos.

¡No! Y que cambie de forma de ser,
porque así se lo demanda su sino,
y yo aseguro que con ella jamás “renovaré”,
¡lo juro por mis muertos divinos!

¡Cómo han cambiado las cosas a jodidas:
ayer, la bella Gilda, no tenía pena,
pero hoy su karma orgullosa está hundida,
y yo he sido su principal condena!

En el andar se ven “los cristales”,
y, si es falso el camino trazado,
reincidir sólo son puñales,
conviniendo de un rumbo cambiado.

Yo no quisiera presumir,
pero ni siquiera quiero oír su voz.
¿Quién le iba a ella decir
que unos ojos que un día se burlaron,
ahora lloran de lleno por mí
porque en mi amor no repararon?

Cuando ahora tropiezo con gente así,
mis dudas son pequeñas y escasas,
pues no merece la pena sufrir,
por eso, trataré de recuperar mi casa.

La conclusión es de cajón

En la vida se presentan sorpresas constantes,
y tocante al amor, a veces, no sabemos acertar.
¿Pero de qué y para qué sirve que estemos distantes
si el amor por lo nuestro es de esos de verdad?

Si te afanas en una relación,
por esos mundos de Dios,
y lo que “encuentras” lo encuentra cualquiera
recapacita sobre el puro y sincero amor
que mantuviste con tu leal compañera.
Porque la mujer ideal de cama
es la que se halla mientras es de día,
sin influencias y sin nada de ojana,
que conocerla y tratarla es la mejor de las guías.
Y si te dominan y corroen las dudas,
Procura que la que halles te reciba con su alma desnuda.

El objetivo en estos trances
debe ceñirse a “lo físico”,
con clase, pero sin rollos de alcance.
y convendría escuchar a tu espíritu
si se desea un serio romance,
y no ir por la vida de “típico”.

Si tu espejo refleja raras apariencias,
lávalo pronto y deprisa,
pues de nada sirve tu sapiencia
si el amor lo afrontas con picias.

La experiencia es la mayor de las ciencias,
pero nunca otorga clemencia
si ve que hay tendencias
a “negras” turbulencias.

Si lo que te llega te gusta,
pero no es recomendable,
déjalo pasar, porque asusta
la alta tensión de ese cable.

Esta moraleja es una de las más viejas

Siempre hay que ser noble y cabal,
porque el sabor que estas cosas deja
es muy amargo para poderlo endulzar.

PARA QUE LA ESENCIA VERDE DE LA MORA
HAGA DESAPARECER LA MANCHA, SIN MANCHAR,
LA NUEVA Y REVULSIVA MEDICINA IMPOSTORA
TIENE QUE SER MUCHO MÁS EFICAZ

Comentarios

  • calapsucalapsu Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2014
    vaya, esta larguísimo no pude concluir la lectura...
  • Nae SirudNae Sirud Juan Boscán s.XVI
    editado octubre 2014
    Yo tampoco fui capaz de concluír el sainete, pero él se debió desahogar.

    ¿O al revés?
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2014
    No sé por qué, me recordó a las "aucas", unos poemas con ilustraciones en los que un ciego hablaba para el pueblo sobre temas de interés general, en verso. Tonterías mías.


    También me gustas humorística, irónica y "palabrotera", Nae.
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2014
    Lo leí de principio a fin, y para la versión TL;DR: El hombre escribe desde su punto de vista, habla de una mujer que le gusta meterse con hombres casados, la típica excusa de que su mujer no le satisface y por lo tanto se busca amante, se acuesta con la mujer 'puta' y ambos se enamoran, pero la amante se comporta de manera no debido y la manda a freir papas, y él se arrepiente y vuelve con su mujer, la adorada virtuosa y aconseja que no anden de calenturientos con mujerzuelas, teniendo buena mujer en casa.

    ¡Bah!
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado octubre 2014
    Bueno, pienso que todos los que se habéis dignado leer este pareado, se habéis despachado a gusto, en cuanto a opiniones, de cuyas no tengo nada que objetar. Pero lo único que me ha molestado ha sido ese... "¡bah!" de uno de ustedes, porque, mientras no me demuestre lo contrario, eso lo interpreto como desprecio. Tampoco me agradó el que dos de ustedes hayan expresado, sin ambages... "no terminé de leerlo, es muy largo". Y para ellos tengo respuesta: "señora o señor, sí así ha sido en realidad, no era necesario que lo dijera, más que nada y sobre todo por respeto a un compañero de foro, el mismo respeto, como mínimo, que yo llevo a gala con todo lo que leo, me guste o no, sea quien sea el autor".

    Saludos cordiales
    cehi
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2014
    ¡Ese 'BAH' es míooooooo! No se moleste, no es desprecio. Es, más bien, protesta. Yo protestaba el argumento, eso de "y él se arrepiente y vuelve con su mujer, la adorada virtuosa y aconseja que no anden de calenturientos con mujerzuelas, teniendo buena mujer en casa". Mi "bah" quiere decir: ¡BAH [mujer tan más tonta si lo acepta de nuevo, qué se creen los hombres que pueden hacer eso y después volver como si nada, qué mensaje quiere dar con esto, como si la mujer no valiera, y encima justifica la infidelidad con ese mismo argumento de siempre que la esposa no estaba a la altura de lo que él quería en casa...]! ¿Ya vio? Ese "bah" viene cargado de protesta, pero habría sido demasiado extenso escribirlo todo.

    Salutashions
  • cehicehi Miguel de Cervantes s.XVII
    editado octubre 2014
    Nae Sirud escribió : »
    Yo tampoco fui capaz de concluír el sainete, pero él se debió desahogar.

    ¿O al revés?


    ¿Ese "él" se refiere al protagonista masculino de mi relato o a mí?
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