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El misterio de la habitación de Hoffman

Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
editado marzo 2013 en Rol
Una leyenda se cierne sobre la casa de los Hoffman. Concretamente en una de sus habitaciones. La mansión, era de estilo colonial y se alzaba a media hora a coche de un pequeño pueblo. Perdido entre montañas y arboledas en Inglaterra.

Hoy día la casa, ha sido restaurada por un aficionado a las casas coloniales y al misterio del señor Hoffman a pasado a manos del señor Albert Gilbert el anfitrión de la casa.


Albert Gilbert un hombre ya mayor y cansado, da los últimos retoques a la casa, mira el reloj inquieto. En breves sus comensales llegaran para cenar.
Piensa en los largos años en los días funestos y algunos menos grises. Piensa en el recorrido que ha hecho por el mundo que le vio nacer. Se pregunta cual de los comensales pasará la prueba, pero eso poco importa.
Se anuda la corbata y repasa mentalmente los eventos que tiene preparadas para esta noche.

Sonríe travieso. Acude hacia la puerta. Esperando ver a las limusinas aparecer.
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Comentarios

  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    Recién llegaba de su última visita a España. La librería, en Madrid, seguía tan bien como siempre, pero aún así representaba trabajo para él. Había que ir y controlar que los empleados estuviera bien, que no faltara nada, que los pagos y los impuestos estuviesen en orden, en fin; lo último que quería David al llegar a su casa en Londres era tener que ponerse a abrir cartas y revisar papeles. Entró, dejó su valija, se bañó; guardó su ropa en el placard y vació su valija. Fue entonces cuando descubrió, suelta, la carta del cinco de copas, en el fondo de la valija. La levantó, para guardarla con las demás del mazo, y al tocarla, sintió que había algo fuera de lo común.

    Algo va a pasar, y pronto. Una reunión, tal vez; algo acerca de un pasado oculto, algo acerca de un castillo aislado. Una casa, tal vez; y tal vez cinco invitados... Sintiendo que la carta también le hablaba acerca de la posibilidad de un viaje, David dejó la carta sobre el mazo de Tarot, en la mesa, y se dispuso a abrir los sobres que se habían acumulado durante su ausencia. Cuentas, propagandas, una postal de su tía, y finalmente... una invitación.

    Soltó una suave risa, y se llevó los dedos a la frente. Estaba muy cansado. Armaría su equipaje por la mañana.


    Aceptó de buen gusto, eso sí. Los paseos en limusina siempre le habían resultado placenteros; tenían una marcha suave y tranquila, y eran muy cómodas, además. David estuvo listo aquella tarde, con su traje favorito para cocktails, y un pequeño bolso con todo lo que pudiera llegar a necesitar. La limusina llegó a horario; la invitación era para una cena, pero el viaje les llevaría tiempo, y debían pasarlo a buscar temprano.

    David se subió a la limusina, se sentó y se dispuso a disfrutar del viaje. Repasó mentalmente tener todo lo que fuese a necesitar en el bolso; una muda de ropa, por las dudas; su estuche de aseo personal donde tenía la afeitadora, peine, alicate, desodorante y demás; una lupa, que a veces le eran necesarias; su teléfono celular con el cargador; y pañuelos, de tela eso sí. La billetera y el mazo de Tarot (envuelto en un paño de terciopelo púrpura) los llevaba consigo, en el traje.

    Transcurridas unas horas, durante las que se durmió un par de veces, la limusina finalmente se detuvo. El chofer se bajó, y abrió la puerta; David se tardó un momento en reaccionar, ya que la vista era muy bonita, a pesar de estar anocheciendo ya. Otras limusinas ya estaban llegando. David se preparó para, una vez más, conocer gente nueva.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Las luces de la limusina lo sacaron de sus ensoñaciones.

    Nunca en su vida se había sentido tan ilusionado por algo.
    Salió a su encuentro.

    Se encontró cara a cara con un hombre de aspecto muy pulcro.

    El primero en llegar, muy puntual.

    -Buenas noches, bienvenido a mi casa. Mi nombre es Albert Gilbert ¿Usted es Mr. David R. Adam-Walker? ¿Puedo llamarlo David?

    395672-casa-colonial-restaurada.jpg
  • PavelPavel Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    El doctor Meier se mantiene a la espera, dentro de su coche, observando a través de la ventanilla a los dos hombres que hay en el exterior. Después, musita algo en su idioma natal: wer sind diese verdammte Menschen? (quiénes son esos condenados?)
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    Por el largo camino a la mansión se acerca en su coche manejado por ella misma la psiquiatra Clara Ponsonby. Con un poco de desgano de acudir a la cita ya que no le agradan las reuniones grandes, no sabe bien la raíz de la causa si es debido a su carrera o a algún trauma de alguna vida pasada.
    No podía faltar ya que el anfitrión su íntimo amigo la había llamado personalmente ya hace una semana para invitarla.
  • editado enero 2013
    Angelina ha recibido una interesante invitación en su correo electrónico, es de una amigo cercano, que le sugiere pasar unos días en la campiña londinense. La casa se encuentra ubicada en medio de bosque, una casa recién remodelada, antigua interesante y con mucha historia, algo que según quien la invita le gustará mucho. Teniendo en cuenta quien le recomienda sumergirse en esa nueva escapada, confirma su asistencia y alista su maleta para encaminarse a pasar unos días en el campo.

    Realmente necesita algo de descanso y aventura. Días después de su confirmación. Le informan que la recogerá una limusina en el aeropuerto que la llevará sin problema hasta la casa donde es la reunión, algo que le parece extraño teniendo en cuenta la ubicación del lugar. Ella quería llegar manejando, pero teniendo en cuenta que tenía todos los gastos pagos, decide irse en avión y llegar en la limusina que el anfitrión ofrece, así se evita conducir, aunque su mejor amigo y pareja estará en la aldea más cercana a la casa donde ella esta invitada, nunca se separan realmente.

    Mientras espera que los coches avancen por la entrada, ella se encuentra revisando su correo electrónico en el móvil, ha conseguido buena información del lugar y del anfitrión Albert Gilbert. Definitivamente esta iba a ser una noche muy interesante, piensa, mientras mira por la ventanilla y ve a dos hombres (el anfitrión y otro señor muy guapo) estrecharse la mano, tras ella vienen otros carros, así que rápidamente y con ayuda del chofer, se baja del coche y comienza a subir las escaleras para presentarse al anfitrión y al apuesto caballero que de momento le acompaña.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    El hombre, tras saludar a su primer invitado, decide gentilemente saludar a las señoritas con una inclinación de cabeza y un suave beso en las manos. Después a los demás hombres, los saluda con un fuerte apretón de manos y les indica que ya pueden ir pasando.

    Les conducirá en principio a una sala donde podrán dejar sus objetos personales y sus abrigos, y después pasaran al salón. En principio, les cuenta que la casa cuenta con tres plantas. Pero que todo cuanto necesitan se encuentra en esa misma planta y que si desean algo no tienen más que comunicárselo, dicho esto pasan a un comedor donde podrán sentarse señalado por una nota que contiene su nombre y él se sienta a la cabeza de la mesa.

    -¿Bien, por que no hacemos las presentaciones como es debido? Mi nombre como ya sabreís es Albert Gilbert, pueden llamarme Albert y soy arquitecto y si se me permite la expresión un estudioso. ¿Quien desea ser el siguiente en presentarse?
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    Clara escucha con atención a Albert mientras observa en silencio a los demás invitados. Decide presentarse solidarizándose con su padrino para cortar el silencio típico de cuando estamos por primera vez en algún lugar.
    -Buenas a todos, mi nombre es Clara, un gusto compartir con ustedes la mesa,soy psiquiatra, pero les advierto que estoy de vacaciones en este momento.(Evita comentar por ahora la relación que la une con Albert como un mecanismo de defensa para evitar algún tipo de recelo en alguno de los invitados.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    David respiró profundamente, alegre de haber llegado. El aroma del bosque era muy revitalizante. Sonrió, y estrechó su mano con la de Albert.

    -Así es, encantado de conocerlo!, Por supuesto, por supuesto que puedes llamarme David,- respondió a Albert.

    Saludó entonces a la señorita que acababa de llegar, pero no alcanzó a presentarse; en seguida se encontró siguiéndole, junto a el grupo de recién llegados, hacia el interior de la casa. Dejó su valija en la primer habitación; luego, en el comedor, tomó asiento en el lugar que tenía su nombre escrito en una nota.

    Albert se presentó. Luego se presentó Clara; David creyó que había algo más entre ellos, que no eran dos extraños sino que ya se conocían desde hacía rato y que había afecto entre los dos. Supuso que serían parientes, pero a eso ya lo puso en duda. No siempre su intuición estaba en lo correcto.

    Aclaró la garganta, y se puso de pie. Sonrió nuevamente, y mirando a los invitados, se presentó:

    -Buenas, muy buenas tardes. Yo soy el señor David Adam-Walker, encantado de conocerlos a todos. Siéntanse libres de llamarme simplemente David- agregó. Una sonrisa especial le iluminó el rostro cuando mencionó su oficio:- Soy Tarotista y amante de la buena vida. A vuestro servicio- concluyó, y se sentó, asintiendo a todos y dirigiendo la mirada al próximo en presentarse.
  • PavelPavel Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    El doctor Humbold se levanta, con un gesto extrañado, dispuesto a realizar su peculiar presentación:

    -Yo soy Doctor Karl Humbold, el famoso psiquiatra, aunque eso supongo que ya lo sabían, a menos que sean unos ignorantes en el mundo de la ciencia. Desconozco el motivo por el que he sido citado. Para ser sincero, en un primer momento había pensado que se trataba de algún tipo de certamen de Medicina o que iba a ser premiado por alguno de mis méritos. Pero no veo a Su Magestad, ni siquiera al primer ministro británico. Todo lo contrario: unos aficionados a Dios sabe qué...

    El doctor hace una pausa para repasar el rostro de los invitados que lo observan, algunos de ellos con indignación.

    -Pero me quedaré a pesar de mi lumbalgia y de mis obligaciones en Chicago. Solo espero que entiendan que no gozo de la salud ni de la paciencia necesaria para ocuparme de jueguecitos.

    El doctor vuelve a sentarse y saca una pipa de su bolsillo para cargarla y fumarla.

    Ps: lo siento, en dos mensajes anteriores me he hecho llamar doctor Meier erroneamente.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Albert sonrie ante las presentaciones, reflexionando.
    -Bien, es un placer, Clara, David, doctor Humbold.
    ¿Por cierto doctor, cree usted en las cosas sobrenaturales? Os he traído para poner a prueba sus maravillosas habilidades y recompensar al mejor. Por cierto, no se preocupe por su salud. -Una mujer se acerca desde las sombras, al parecer nadie se había percatado de su presencia. Le sirve al doctor una extraña bebida.
    -Beba, eso aliviara por completo sus dolores, es algo que encontré en uno de mis viajes.-Después se vuelve a los demás.
    -¿Y que hay de ustedes?



    La sirvienta:

    virgo+barugo+lucy+key+fairy+tail+anime.jpg



    PD. Quien pueda ver fantasmas sabrá que es uno de ellos.
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    Clara advierte una oleada de frío mira hacia las ventanas y la puerta y ninguna de ellas esta abierta. Le vienen a la mente recuerdos de la infancia cuando sus amigos sobrenaturales estaban por aparecer.
    Sonríe forzosamente y le dice a su colega
    -Le propongo señor Humbold que no se precipite ni se altere. Nuestra carrera si bien lo sabe nos enseña a cultivar ante todo la paciencia, a escuchar y luego analizar, me parece que no es cortés de su parte tratar a los demás invitados de esa forma. Porque si bien nuestra Majestad la Reina sería uno de los mas privilegiados invitados no puede subestimar al resto.
    Y beba la infusión que le prepararon, tal vez en la mañana no este tan alterado...
    Luego se dirige al anfitrión-Lo sobrenatural no esta hecho para la medicina Albert.
    (Esa afirmación no se la cree ni ella pues en toda su vida a mantenido estas experiencias pero no se quiere precipitar a contar y se lo reserva, recordando que años antes se lo había comentado a un respetado Decano de la Universidad y este se echo a reír a carcajadas. Desde esa vez jamás se lo contó a nadie más. Esperaría un tiempo prudencial para analizar a sus compañeros de mesa para ver si podía confiar en alguno.
  • editado enero 2013
    Angelina se presentó a su anfitrión y antes de entrar pidió excusas pues le entró una llamada importante. Más información sobre la casa y el señor Albert. Todos entraron y se estaban presentando en el comedor. Sonriendo y poniendo su mejor cara de inocencia, espero que la mujer llamada Clara terminará y entró en la habitación dirigiéndose a su anfitrión y a los presentes diciendo:

    “Lamento haberme demorado, era una llamada importante”. Se sentó en su puesto y poniendo su cara más deslumbrante se dirigió a todos: “mi nombre es Angelina White. Soy la heredera del imperio White y no tengo profesión alguna. Salvo disfrutar de la vida y dirigir la empresa de mis padres. Es un gusto para mi estar aquí con ustedes” mirando al doctor Humbold le dijo: “espero doctor Humbold que su salud mejore en las próximas horas, pues me encantaría hablar con usted sobre sus investigaciones en psicología regresiva. Es un tema que me apasiona realmente” dio por terminada su presentación y tomo un vaso de agua que había en su puesto.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    Albert rió por lo bajo,era evidente que había ciertas reticencias en cuanto a la situación y a las personas que allí se encontraban. Aquel tipo de reuniones no era algo común. Y pronto, todo iba a dejar de serlo. Pensaba en que en breves, sus vidas iban a cambiar, que no iban a ser conscientes de ello, era algo que le resultaba muy atractivo. En su cabeza, apostó por Clara. Pero nada era seguro.
    -No tiene porque excusarse, si la llamada era importante. Bien, creo que ya nos hemos presentado todos. Doctor, insisto en que beba este atípico elixir, sus males se extinguirán y ya que hablamos de

    La mujer de cabellos rosados y traje de sirvienta sirvió la cena en silencio, con elegancia y rapidez.

    Para el asombro de todos, cada uno contaba con su plato favorito y la bebida que en aquel momento hubiese querido degustar.

    -Espero que os guste la cena. Mientras quiero relatarles una vieja historia.

    A fuera, los truenos y relámpagos empezaron a restallar el cielo como si Zeus estuviera lanzando sus rayos de forma incesante.

    -El señor Hoffman construyó esta casa para su mujer y los hijos que pudiesen tener, pero por algún motivo, no podían engendrar ningún hijo.
    Cuando más desesperados estaban, el señor Hoffman contrató a un jardinero. Este, conocía de remedios contra ciertos males y le aseguró al señor Hoffman que le prepararía un elixir capaz de hacer que su mujer engendrara a un hermoso retoño. Y así fue.
    Sin embargo, con el paso del tiempo el señor Hoffman sospecho de la fidelidad de su esposa y la espió durante meses. Al no encontrarla culpable, decidió confiado hacer un viaje de negocios. Sin embargo, al regresar, su mujer y el jardinero habían sido brutalmente asesinados y el hermoso infante había desaparecido.

    A pesar de que he dedicado un año entero a restaurar la casa, todavía se puede apreciar la esencia de la familia Hoffman.¿ No creen?

    PD. ADIVINACIÓN: Una habitación de bebe, una mujer sonriendo a su pequeño, cogiéndolo en brazos, desde la ventana, un hombre vestido de jardinero, que adecenta el jardín los observa absorto. Mientras , un hombre, pálido y de aspecto señorial e impecable escribe en un extraño libro negro. Ajeno a la escena.
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    -Puede que la casa mantenga algún estilo a la familia, pero la esencia la pone el dueño...
    Continúe con la historia... qué fue de ese chiquillo? algo debe de haber investigado o le deben de haber dicho cuando la adquirió...?
    Clara se detuvo de golpe...no sabía si era su mente que le jugaba una mala pasada o había escuchado el llanto de un bebé. Lo cierto es que hace unos años ella había perdido un embarazo de 5 meses y por largas noches luego de lo acontecido tenía la misma pesadilla. El sueño era que un hombre con barbijo le cortaba el vientre y le extraía al niñ@...
    Una ventana que se abre de golpe por el viento la trae a la realidad de sus pensamientos y espera a ver si alguien más se percata del llanto...
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    -Mi encantadora Clara, me has pillado. No solo me dedique a restaurar la casa, también trate de restaurar cuan ávido detective, los hechos pasados que condujeron a una familia al desastre. La verdad es que encontré cosas muy interesantes. Pero lo que os voy a pedir es que seais vosotros los que encontreís la respuesta a este misterio. Porque del chico...nada se sabe, salvo que su nombre era...Daimon Hoffman. Tendría un año cuando desapareció. Encontré un articulo que relata el suceso. Pero imagino que antes de ponernos a jugar a los detectives, querreís disfrutar de la cena. Esta noche va a ser muy larga e intensa.-En su mente, Albert se relamió de dicha. Con una orden dirigida con la mirada, hizo desaparecer a la sirvienta y le pidió que fuera haciendo los preparativos.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    David miró su plato; eran unos tallarines deliciosos... Notó con asombro cómo todos tenían algo diferente en el plato. Estaba por preguntar acerca de ello, pero Albert estaba hablando; no quiso interrumpir, y tomó el tenedor, mirando a los otros invitados, esperando ver que alguno ya había comenzado a comer.

    Pero ni bien tomó el tenedor, una imagen se le cruzó por la mente. Fue instantáneo; al ver su mano con el cubierto, vió en su lugar a una mano extraña (por no ser la suya), pálida y con varios años más que la popia, sosteniendo una pluma de escribir... David quiso ver qué escribía, pero no pudo ver más que el color del libro. Negro. La ráfaga de viento y el ruido lo sobresaltaron, y, mirando nuevamente a los demás comensales, David soltó una risa silenciosa, pensando que ya estaba haciendo el ridículo por sobresaltarse así...

    Escuchando atentamente la historia, David empezó a comer. Encontró los tallarines deliciosos, como sólo su tía sabía hacerlos.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    -Cuando adquirí la casa, me dijeron que estaba embrujada. La verdad me costo bien poco tanto restaurarla como comprarla. No me arrepiento, desde que vivo aquí, jamás me había sentido más dichoso. Doctor, que opina acerca de los fantasmas? Señoritas, Angelina, Clara? Creen en fantasmas? Señor David, veo que es el único que degusta el menú. Espero que esté siendo de su agrado. Cree usted que sería capaz de resolver este enigma? Me interesaría saber su punto de vista sobre esta historia antes de obsequiarles con más datos...





    P.D Intentad dar vuestra opinión desde el campo en el que habéis estudiado trabajado. Consejo de interpretación;)
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    David soltó una risa suave; tragó, y se limpió la boca con la servilleta muy educadamente antes de hablar.

    -Pero mi estimado Albert,- dijo, sonriente- para responder eso debería hacer una lectura con la Cartas... Desean que haga eso ahora?-preguntó, dirigiéndose también a los demás.
  • PavelPavel Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    -¿Fantasmas? -ríe el Doctor-. Esto es demasiado para mí. Recuerdo a un paciente, que tenía extrañas visiones, de hombres y mujeres que le susurraban y que sólo él podía ver. El asunto quedó resuelto en cuanto le receté Silcopax, un contundente tratamiento que frena los síntomas de la esquizofrenia.

    Hace una pausa para ingerir la bebida que el ha ofrecido el anfitrión:

    -Y en cuanto a su brebaje, debo decirle que confío infinitamente más en la medicina convencional que en la homeopatía. Pero al menos tiene un gusto aceptable.
  • editado enero 2013
    Angelina observaba la interacción de los comensales y su charla, sobre todo la de Albert, mientras le servían. La comía se veía deliciosa, era crepes con pollo, queso y champiñones. Una comida que le encantaba y le recordaba un viaje que hizo a Colombia. Estaba pensando en ello cuando Albert continuo hablando hizo una pregunta que la dejó con la cuchara en la mano. ¿Si creía en fantasmas?, pensó. Claro, creía en muchas cosas y aunque no tenía un “poder especial” había visto bastantes cosas en su vida para creer en ello. Así que respondiendo tanto a la pregunta del anfitrión como Mr. David dijo:

    “Bueno, yo debo decir que creo, he visto muchas cosas “sobre naturales” y aunque también he leído mucho de ciencia y algunas religiones, creo que hay algo que va mucho más allá de nuestro entendimiento, que no podemos comprender y mucho menos descifrar.” Haciendo una pequeña pausa prosiguió: “En cuanto a la lectura de cartas, ¿qué tal si preguntamos si de verdad hay algún enigma por descifrar en esta casa?
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    -En este caso coincido con mi renombrado colega, los fantasmas se crearon para darle de comer a los curanderos y "videntes", en estos casos están relacionados a esquizofrenia y
    problemas de personalidades múltiples. Una vez atendí una mujer que tenía catorce personalidades, despertaba en un hotel con peluca y ropas que desconocía sin recordar como había llegado ahí, ella veía a su abuela muerta hace años. Por suerte esta curada en la actualidad siguiendo terapia química y psicológica.
    Soy aséptica a todo lo sobrenatural pero me encantaría que el caballero desplegara sus cartas...
    Tal vez nos de los números de la lotería... nunca se sabe.
    Clara no se comía ninguna de las palabras de que no creía en lo sobrenatural pero aún no estaba preparada a compartir sus experiencias hasta encontrarse con algunos de los seres que habitaban en la casa además de su amigo Albert y comunicarse con ellos acerca de lo que sucedió con el niño...eso le repicaba en la mente desde que le contaron la historia de la familia que habitaba esa mansión.
    Tal vez David al tirar las cartas le anticipaba algún movimiento a tomar...
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    -Adelante mi querido David. -Apartó la vajilla para hacerle sitio. Aquello se iba a poner interesante. Le susurró a la sirvienta que no interviniera. Que dejara las cosas al azar. Evidentemente, la respuesta de las cartas, si es que era bueno con ellas, sería un rotundo sí.
    -En todo caso, me gustaría que me disculpaseis. Debo ir al servicio.
    Sin esperar respuesta, marchó cerrando la puerta. Sonriente de que al parecer sus invitados estuviesen mostrando interés.
    La sirvienta le salió al paso mientras le acompañaba al servicio.
    -Espero...no tener compañía al otro lado.-Susurró ella de forma silenciosa.
    -Son inteligentes. Se las apañaran. No creo que la casa sea tan cruel de fastidiarnos la cena. -Desgraciadamente, en ese preciso momento, la puerta del comedor a sido bloqueada, es irrompible, y sin que sus invitados se enteren, la habitación se esta empequeñeciendo.


    De repente en la sala un extraño frío se expande desde la chimenea. No hay ventana. y ademas del resultado de las cartas, el frío



    PD. Las cartas revelan: Un misterio, tres asesinatos pasado presente y futuro.
    Dos revelaciones más para aclarar que sucedió con el niño.

    PDD. El doctor tiene curadas todas sus enfermedades físicas. Se siente como un chaval de 20 años.

    PDD Alguien tiene claustrofobia?10 cm cada minuto. La sala es de 30 metros cuadrados. echad cuentas... empieza el juego!
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2013
    David rió suavemente otra vez; sorprendido por que le han pedido una lectura de cartas casi de inmediato, sin dejarle terminar con su plato... Corrió entonces la comida, carraspeó para aclarar la voz, y sacó de su bolsillo el Mazo de Tarot, envuelto en su paño de terciopelo púrpura oscuro, tan oscuro que parecía negro.

    Desplegó el paño, se concentró, y comenzó a mezclar las cartas.

    -Bueno, -comentó, mientras mezclaba, con aquella sonrisa que pone la gente cuando está muy segura acerca de algo- permítanme decir que no es necesario preguntarle a las cartas acerca de la existencia de fantasmas. Personalmente, estoy muy convencido acerca de su existencia, y eso que jamás he visto uno...

    Respiró profundo.

    -A ver qué nos revelan.

    Tomó tres cartas desde el fondo del mazo, y las puso del revés sobre el paño, una al lado de la otra, en una hilera. Miró con una sonrisa de anticipación a los demás invitados. Es que usar las cartas siempre le resultaba emocionante.

    Dió vuelta la carta del medio; era la carta de la luna. David dejó escapar un ''hmmm'' mientras, trantando de comprender su significado, dió vuelta lentamente la carta de la izquierda. Era el nueve de oros. Dió vuelta la tercer carta, la de la derecha. El tres de espadas; esto ya no le agradó mucho.

    -La luna; un misterio, relacionado con emociones ocultas que emergen... Esta carta indica también nuestro momento presente. Estamos, de hecho, intentando resolver un misterio...- se dió vuelta, tratando de encontrar a Albert. Al no verlo, prosiguió:- Esta otra carta, en cambio, habla de un pasado casi dorado podría decirse, de opulencia y armonía... pero esta otra-dijo, señalando la última- esta carta aquí claramente indica que en un futuro no muy lejano alguien... aquí.. se sentirá terriblemente mal. Puede ser un ataque al corazón,... o un asesinato... Pero si vemos a las tres cartas como parte de una historia, que sería el pasado, entoces, me atrevería a decir que hubo un motivo, probablemente relacionado con alguna cuestión emocional, que motivó a alguien a causar un gran daño... Sí definitivamente son muertes, tres muertes, señoras y señores. Ahora debo sacar tres cartas más para saber si estas muertes son solamente del pasado...

    David miró a todos, muy sombríamente.

    -...O si hay alguna que esté por ocurrir.
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2013
    Clara comenzó a sentir un calor por dentro pese al frío de la habitación. Comenzó a abanicarse con lo primero que encontró en la mesa.
    -Bueno David prosiga, pero no sería más adecuado si esperamos a que vuelva el señor Albert?
    Miro de un lado a otro y noto algo raro en la habitación, en una esquina de la habitación al oscuro parecía que había un hombre vestido de negro mirándolos, busco en la mesa si no se trataba de su colega que se hubiese parado pero su colega estaba sentado justo enfrente de ella...
    -Oiga señor puede servirme un vaso de agua- pidió al hombre pensando que se trataba de algún sirviente. Lo cierto es que no era un sirviente...
  • PavelPavel Pedro Abad s.XII
    editado enero 2013
    El Doctor se levanta súbitamente, asustado por lo que está viviendo:

    -¡Dios! ¿Qué está pasando?
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2013
    El hombre, solo visible para aquellos susceptibles para lo paranormal, ven como el hombre se le acerca a Clara y le susurra.
    -Vais a morir...ya maté una vez, y una segunda...y tú me recuerdas a ellas...tu perfume es delicioso. La casa acabará contigo y podre torturarte cuando cruces al otro lado...toda la eternidad.

    Este hombre, viste de negro, elegante, sin ir de traje. Aparenta unos 35 años. Afeitado, pelo oscuro y peinado hacia atrás, ojos azules intensos.

    Es un fantasma. Después se desvanece.

    La habitación ha encogido 10 cm.

    Albert no parece regresar.

    ¡Suerte!


    PD El tarotista sabe que es el hombre que asesinó a la sirvienta y a la joven desconocida. Es uno de las tres muertes presentes.

    PDD Espero que sea quien creías que era Clara, no tenía pensado meterlo tan pronto, pero...muy buena jugada! Ahora te quedan por encontrar a la joven fantasma desconocida. Y evitad que os maten...
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado febrero 2013
    Clara piensa rápidamente qué hacer. Por unos instantes queda inmóvil abstraída en sus pensamientos, cuando un recuerdo de la Universidad le viene a la memoria. Ella y un grupo íntimo de compañeras de estudios para distenderse del estudio se reunían a comer y tomar unos tragos algunos fines de semanas. Aveces jugaban a la ouija como diversión, la única que se lo tomaba en serio era ella y una compañera china. Una vez por falta del aparato ella y la compañera china jugaron al juego de la copa * que sabían que tenía un efecto parecido.(con ese juego se dice que algún espíritu comienza a dar mensajes moviendo la copa.
    -No nos queda tiempo-les advirtió a los compañeros de la reunión.-debemos hacer algo.
    -Usted David sintió lo que viví hace instantes? El hombre de negro que me susurro al oído? -Vació una copa que había en la mesa, pidió que la ayuden a despejar la superficie- los participantes la miraban extrañada- ya mismo alguien que me preste un lápiz o lo que sea- saco una hoja de su agenda de la cartera que llevaba consigo y los miró con aire de prisa...
    *Juego en el cual se colocan letras del abecedario en círculo y la copa se dirige a una letra por vez para comenzar a redactar lo que quiere expresar el espíritu.
  • PiedraLibrePiedraLibre Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2013
    -Se siente usted bien, Doctor?- preguntó David, mirando al Doctor Humbold.
    Fue entonces cuando sintió el frío, y tuvo la sensación de que algo no estaba bien. Enseguida notó cómo Clara comenzaba a desesperarse.

    -Hombre de negro? Qué hombre?- preguntó, un poco extrañado y un poco asustado también. Miró nerviosamente a los demás allí presentes, y luego volvió a dirigirse a ella- Qué está por hacer? Se siente bien?

    Miró al mazo, que todavía sostenía en su mano.

    -Aún me quedan seis cartas por desvelar...- dijo, y, soltando una risita un tanto nerviosa, debido a la situación, dispuso las seis cartas restantes, cara abajo, sobre el paño, en dos prolijas hileras debajo de las tres cartas que ya estaban del derecho. - No les interesa saber qué hay en ellas?
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado febrero 2013
    fue entonces cuando se escucharon unos golpes en la puerta y el pomo girando. Sin embargo, la puerta no pudo abrirse.
    -¿ Estáis todos bien? No puedo abrir la puerta, ¿la habéis cerrado? O...-Era la voz de Albert.
    -Dios mio, la casa...se ha activado, esa habitación se estará empequeñeciendo...por favor salid de ahí o todos moriréis! Trataré de buscar ayuda.-Se escucharon unos pasos alejarse.
  • annasofiaannasofia Garcilaso de la Vega XVI
    editado febrero 2013
    -No hay tiempo David...
    Inmediatamente se pone a recortar cuadraditos de papel para escribir las letras del abecedario.
    -Rápido alguien que comience a escribir las letras en cada uno de los papeles, debemos invocar algún espíritu de esta casa que venga en nuestra ayuda.
    Mira a los demás para ver si recibe ayuda...
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