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Variaciones Sobre un Tema de Billy Wilder

moisesrgzmoisesrgz Gonzalo de Berceo s.XIII
editado octubre 2011 en Teatro
Oficina de seguros de Nueva York. Despacho del director. Está sentado en el borde derecho de la mesa. Keyes en el borde izquierdo. También sentado, al fondo, Neff. Una bombilla ilumina débilmente el rostro de los tres, de tal forma que cuando se mueven, pasan al oscuro.

Director- ¿Cómo? ¿Un hombre se hace un seguro de vida, al día siguiente se va de vacaciones y dos días después regresa la viuda a cobrar la indemnización?
Keyes- Se fueron de vacaciones, eso es todo.
Director- Es absurdo. Una triquiñuela para cobrar. El marido tal vez ni existía ¿alguien lo vio?
Keyes- Él lo vio.
Neff- Tenía barba, y muchas ganas... de irse de vacaciones.
Keyes- Iba de vacaciones a Europa, con su mujer. Ella fue quien le propuso el seguro.
Neff- Una mujer muy hermosa.
Director- ¿Cómo de hermosa? ¿Lo suficiente para pagar el favor con caricias?
Neff- No entiendo.
Keyes- (Al director) Trata de tranquilizarte. Él se hizo un seguro, salieron de vacaciones y tuvo un accidente, nada más.
Director- ¡No es posible!
Keyes- Claro que es posible.
Neff- (Con voz débil) La gente se muere. Es desagradable.
Director- ¿Cómo dices?
Neff- Yo no quisiera que muriese nadie. La vida...
Director- ¡Basta! (Fríamente) Necesito entender por qué lo hiciste, Neff.
Neff- Ya le he explicado...
Director- No tiene sentido, y lo sabes.
Keyes- Neff es nuestro mejor agente. Es capaz de vender un seguro de vida a un recién nacido. Le basta con tintar la garra del muchacho, mientras la madre siente que está haciendo lo mejor por su pequeño.
Director- Es absurdo.
Keyes- Cobraremos por ese niño durante ochenta años.
Director- (Colérico) ¡No me importa el niño! (A Neff) ¿Cómo pagará tu silencio? ¿Pondrá sus labios cruzados con los tuyos? ¿Dejará los muslos bajo tu ventana?
Neff- ¿Qué ventana?
Keyes- El muchacho está cansado, deja que se vaya. Escucha, en los negocios algunas veces se pierde, eso es todo.
Director.- Resumiendo: una mujer vino a verte y te propuso un seguro de vida a su marido, te reúnes con él, acepta las condiciones sin rechistar...
Neff- Así es.
Director- El marido firma, marcha con su mujer a Europa, y la segunda noche cae al Sena, donde muere ahogado. Su mujer regresa al día siguiente para cobrar el seguro.
Keyes- Según la autopsia él no tenía signos de violencia en el cuerpo.
Director- Una autopsia que se hizo en ausencia de la viuda, que había abandonado en París el cuerpo del marido.
Neff- Estaba... estaba dolida. Necesitaba descansar, huir de la pesadilla que amenazaba con quebrar su salud. Ella le quería.
Director- Pero su esposo, a quien tanto quería, se descomponía en una morgue al otro lado del charco.
Neff- Dijo que eso la hacía sufrir, se culpó por haber dejado su cuerpo en Francia.
Director.- ¿Por qué no se arrojó al Sena para salvarle?
Neff- (Irritado) ¿De noche? Hubieran perecido los dos.
Director.- Y la compañía se hubiese ahorrado la indemnización millonaria que le debe.
Neff- Eso es cruel.
Keyes- Tal vez no lo quería. Eso no significa que deseara su muerte.
Director- Pero murió.
Keyes- Por azar. Querían pasar unas vacaciones en París ¿Qué tiene eso de sospechoso? ¿Has estado en el Sena?
Director- ¡No!
Keyes- Una vez fui con mi... no, con una amante. A la noche iluminan una parte del río...
Director- No me interesa.
Keyes- Es romántico pasear junto a la orilla.
Director- (Ha ido acercando su rostro al de Keyes) ¡Cállate!
Keyes- hay un puente maravilloso...
Director- ¿Me has oído?
Keyes- No es tan raro que en un ataque de amor, alguien tropiece y...
Director- ¡Si dices una palabra más, estás despedido!

Neff se levanta. se ve su cabeza por encima de los dos.

Neff- Estoy cansado. Necesito dormir.
Director- ¿Cómo fue el primer encuentro? ¿Qué llevaba puesto?
Neff- Un vestido, creo.
Director- ¿Estaba hermosa?
Neff- No lo recuerdo.
Director- Llevas en esta empresa ocho años. No hay mujer en la que no te fijes ¿Te pareció atractiva?
Neff- Sí.
Director- ¿El tipo de mujer que llevarías a tu apartamento?
Neff- ¡Estaba casada!
Director- Cuando vino a verte aún no lo sabías.
Neff- No, no.
Director- ¿Qué sentiste mientras te tocaba?
Neff- ¡Eso no ocurrió nunca!
Keyes- Pobre muchacho. si lo tratas mal, se marchará.

Discuten fuera de la luz.

Director- Marchará, pero no con el dinero que nos ha robado.
Keyes- No ha robado nada.
Director- Puedo oler una mentira según es pronunciada, y todo lo que ha dicho es falso.
Keyes- ¿Qué culpa tiene del accidente? No tienes pruebas.
Director- No las necesito.
Keyes- Tu actitud es absurda. Abusas de tu poder, nada más.
Director- (Golpea la lámpara, que comienza a girar encima de la cabeza de Neff) ¡Basta!

Neff se levanta. Es detenido por el brazo del director. Se sienta de nuevo.

Director- La segunda vez... ¿Estaba desnuda?
Neff- No.
Director- ¿De qué color vestía? ¿Qué llevaba puesto? ¿Pantalón, falda?
Neff- Pantalón.
Director- ¿Blusa, camisa?
Neff- Blusa.
Director- ¿Cómo era?
Neff- Oscura.
Director- ¿Verde o azul?
Neff- Sí.
Director- ¿verde o azul?
Neff-Azul.
Director- ¿claro?
Neff- Sí.
Director- Dijiste que vestía de oscuro.
Neff- Hablamos tres veces, probablemente mezclo los recuerdos.
Director- Treinta años vendiendo seguros. He visto muchas desgracias. La gente muere, eso es irremediable, la vida se detiene, acaba como se apaga la luz: de golpe. A veces mi olfato me dice que me están engañando. Puede que el cliente sea hábil, pero cualquier gesto lo delata. Cada año ocurre lo mismo, por lo general por problemas económicos o venganza. Y no sé, no quiero saber, qué te motivó a engañar a la empresa, ¡qué más da!, Tal vez era el cometido que Dios te había ordenado, no seré yo el que te juzgue.
Neff- ¿Entiendes de qué habla, Keyes?
Keyes- Escucha, muchacho, ya tendrás tiempo de hablar.
Director- ¡Has ganado!
Neff- ¿Qué he ganado?
Director- No tengo forma de demostrar que esa mujer asesinó a su marido, salvo que contrate un grupo de abogados que se trasladen a Europa, eso costaría mucho dinero. Tendremos que negociar. ¡Keyes, otra silla!
Keyes- (Le entrega la silla) ¿Cómo es posible que lo creas culpable de un crimen y quieras negociar?
Director- No estás aquí, no has escuchado mis palabras, ni las suyas, ¿entiendes?
Neff- Tenía problemas. En los últimos seis meses había vendido diez seguros, y... (al director, desafiante) ¡Malditas comisiones, así no se puede vivir!
Keyes- ¿Qué tiene que ver? Te está ofreciendo un pacto.
Director- Habla con ella, la cifra es grande, sin rebaja habrá un pleito.
Neff- Gano muy poco, el último mes...
Director- No te quiero juzgar. Sé lo que es hacer locuras. Y Keyes también.
Keyes- Yo robaba monedas de la cartera de mi madre.
Director- Y eso le duele.
Keyes- No lo he podido olvidar.
Director- Tenemos cosas que esconder, me refiero a los hombres... en general. Muchacho, le propongo la mitad del importe y nos olvidamos de los jueces.

Neff le observa. Después mira a Keyes, que lo mira con desprecio. Neff intenta levantarse, el director se lo impide.

Director- ¿No es suficiente? Tiene razón, no lo es. Me conformaré con una rebaja del veinticinco. Para ustedes no es mucho, y a mí me permitirá seguir pagando a mis empleados. Por supuesto, usted ya no será uno de ellos, ¿qué responde?
Keyes- Neff, su posición ante un juez sería compleja, sin embargo la oferta del director evitaría esa situación, además del dinero que ganará gracias al seguro firmado.
Neff- ¿Habéis oído? Es como el canto de un pájaro. Un gorgojeo suave, ligero, como una declaración de amor.
Keyes- Está agotado.
Director- Neff, escuche, le hablo desde la sinceridad. Hay problemas en la empresa, no conviene dar publicidad a este caso, si no ya le habría destruido. Es necesaria, sin embargo, la discreción. Acepte la rebaja y olvidaré su rostro para siempre.
Keyes- ¿Has oído, Neff?
Director- Llame a la mujer, dígale que pase por mi oficina y terminemos con esta situación.
Keyes- Vamos, Neff, ¿qué más necesitas? Ella pagará la comisión que te debe.
Neff- (Se levanta con poca energía y se va aproximando al público. Tras él, el director) Llevo ocho años en la empresa, en este tiempo he visto reducido mi salario a la mitad, a causa de la reducción del sueldo, y el progresivo aumento de las comisiones.
Keyes- (Agresivo) ¿Otra vez con esa historia?
Neff- Los tres últimos meses gané casi la mitad, y no pude pagar la habitación que alquilo. Necesitaba un aumento de las ventas.
Director- Repito que no le juzgo.
Neff- Llegó aquella mujer. Tenía en los ojos una rara expresión de malicia, y pensé que debía desconfiar de ella.
Director- ¿Y le hizo el seguro?
Neff- No.
Keyes- (Al fondo, no se le ve) ¿Qué estás contando, Neff? El seguro está firmado.
Neff- Me negué. Entonces...
Keyes- No vale la pena.
Neff- Él me ordenó que lo hiciese.

Ambos se giran y se ve a Keyes sentado en la silla. El director y Neff se acercan.

Director- ¿Es cierto? ¿Fue su decisión?
Keyes- ¿Por qué creer...?
Neff- Usted la conocía, la llamó por un diminutivo, Phi o algo así.
Director- Un momento, usted tenía una amante, Keyes, a la que llamaba así.
Keyes- sí.
Director- ¿Es ella?
Neff- El rostro lo delata.
Keyes- Era un plan perfecto.
Director- Sin duda. ¿Aceptará la rebaja del veinticinco por ciento?
Keyes- (Se levanta) Nos conformamos con la mitad.
Director- Sin publicidad.
Keyes- Ninguna (Se abrazan)

Neff los mira sorprendido y se sienta en su silla. Saca algunos papeles. El director se gira sorprendido.

Director- Comprenderá que no puede seguir en la empresa.
Neff- ¿Por qué?
Director- Incumplió su cometido al realizar la póliza.
Neff- Él me lo ordenó.
Director- No, él le propuso un soborno. Usted aceptó.

Neff abre el cajón, saca una carpeta. Mientras los otros hablan sale de escena.

Director- ¿Resultó difícil?
Keyes- El marido llevaba un año planeando las vacaciones.
Director- ¿Y no sospechó?
Keyes- No sabía lo que estaba firmando. Phyllis es muy hábil.
Director- Sí, pero, ¿Cómo lo hizo? No debe ser fácil tirar a alguien al Sena.
Keyes- Bueno, él se subió a la barandilla.
Director- El muy idiota...

Se apaga la luz.
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