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		<title>Foro de Literatura</title>
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		<description>Comunidad literaria ambientada en una gran biblioteca, con un taller de literatura, una cafetería y una pequeña biblioteca para nuestros relatos y poesías.</description>
		<language>es</language>
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			<title>Foro de Literatura</title>
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			<title>Perdoname Amanda</title>
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			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 19:54:20 GMT</pubDate>
			<description>Juan miró el reloj de sobremesa de su consulta psiquiátrica que marcaba la hora esperada, 20:00. Saboreó la perspectiva de unos días de vacaciones,...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan miró el reloj de sobremesa de su consulta psiquiátrica que marcaba la hora esperada, 20:00. Saboreó la perspectiva de unos días de vacaciones, apagó con deleite el ordenador, siguió hilando sus nubes e imaginó que diferentes serían esos días sin tener que oír los discursos de personas con fuegos acariciados hasta la llama. Mantenía la distancia, esa que quebró una vez hasta abrasarse.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Miró la fotografía de los niños que presidía su mesa y pensó lo rápido que habían crecido. Al día siguiente se uniría a ellos, en la tranquilidad de su pueblo. En realidad no tenía prisa, nadie le esperaba hasta entonces…</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">El cajón de los informes archivados estaba entreabierto, y ahí estaba el recuerdo, preparando su terreno. Encontró lo que buscaba…Amanda.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Tenía en su mente grabada la primera vez que la vio. Entró por esa misma puerta que ahora él contemplaba, con su tristeza, su transparencia intocable y el tacto de su mano de mármol que le heló la sangre al recibirla.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Evocó sus ojos eternamente inundados, su pecho agitado que llenaba el discurso de dolorosas interrogaciones sin respuesta, y día tras día sintió la frialdad que aumentaba poco a poco la desazón de sus huesos. </font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan siguió pasando las páginas, con apuntes al margen en los que ella le contaba, como una melodía inútil que rodaba sin fin, sintiendo cómo se le quemaban las manos y no tenía agua ni ganas de beber. </font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Aún guardaba esa sensación de sorpresa cuando ella le abrazó. Entonces descubrió la gran atracción que le producía esa mujer, mezcla de polvo de luna y tierra húmeda.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan pensó en sus compromisos, e impuso una frontera, pero sintió de nuevo el bloqueo cuando días después Amanda le agarró la mano y le ofreció sus dedos, sus cabellos, su frente, su costado y su pecho. Y de nuevo su respiración subterránea rebotó contra el más antiguo de sus sentimientos, de sus deseos, de sus principios. Las aguas fueron invadiendo los sentidos y quebrando voluntades, anegando el pensamiento.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan volvió a encender el ordenador y escribió una dirección de correo electrónico. Después tecleó quedamente “Amandayyo”…Allí aparecieron los mensajes que aún guardaba. Fue leyendo frases al azar, llamando a puertas a las que no estaba seguro querer entrar. Y volvió a ver escritas sus palabras de adiós, aquellas que quebraron el sostén en donde Amanda se asía. No fue capaz de seguir, sentía que estaba obsesionado, que no podría huirla, fuese demonio o ángel o tentación en el aire.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Pensó en su familia, en su reputación, y las manos comenzaron a esquivarse cuando antes se entrelazaban como palomas amantes. Vio la nieve en sus propios ojos, y Amanda, que el grito y el silencio aunaba, entregó su latido.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan abrió el último mensaje de ella, un año atrás, en el que no había nada escrito, solamente un enlace que le llevó a escuchar una canción, “Alfonsina”… No necesito más, ya sabía todo. Fue corriendo hacia donde ella vivía, pero ya era tarde, según le dijeron hacía más de tres horas que había salido.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">¡Querida Amanda! ¡Que llegaste hasta mis labios, que bebiste el agua que manaba entre mis manos ahuecadas! ¡No me podrás perdonar!</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Juan apartó la mirada de la pantalla y la fijó en un punto cualquiera del teclado, ausente. Eran más de las doce y no había percibido el paso del tiempo, tan solo sentía el pasado en su confuso cénit.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Salió a la calle y subió al coche. La cuidad le llenó de luces. Cerró con fuerza los ojos y en su mente apareció una mirada, la que contempló aquel día, de ojos diluidos, ojos verdes agua, que la corriente llevó río abajo para desembocar en el océano inmenso.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">La noche se llenó de olor a mar y sabor a sal…</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">Como una imagen tatuada en la retina, Juan volvió a ver a Amanda en la orilla inmóvil. Salió corriendo de su coche y se lanzó hacia el espejismo. Jadeante, la llamó mil veces, trató de inyectarle el oxígeno vital que aquel día le negó, pero ella dormía perdida, acariciante, como un beso lejano…Cayó sobre el asfalto de rodillas, exhausto, e imaginó con todas sus fuerzas que abrazaba aquel cuerpo empapado contra su pecho con la esperanza de sentir su inerte corazón latiendo, y que así, al fin, su alma pudiera descansar.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">.</font></font><br />
<font face="Comic Sans MS"><font size="3">.</font></font></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=55">Romántica</category>
			<dc:creator>mave</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Retrato</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13539&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 18:42:43 GMT</pubDate>
			<description>La cabeza recia, marcadas las facciones; nariz aguileña, mandíbula angulosa, labios finos que dan a la boca rictus como de asco, los ojos grises de...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>La cabeza recia, marcadas las facciones; nariz aguileña, mandíbula angulosa, labios finos que dan a la boca rictus como de asco, los ojos grises de mirada torva, la frente despejada por la retirada del cabello, el cuello fibroso; la nuez sobresaliente, brillante, herida; el traje negro con visos de mugre. La mano que tiende blanda, parece fría, porta en uno de sus dedos un sello de oro; pequeño, como de niño, gastado.<br />
– Lo lamento mucho, señora. ¿Dónde lo ponemos?<br />
Las puertas del desvencijado ascensor permanecían abiertas. El hombre se apoyaba en la reja exterior, como cediendo el paso. En el suelo, un cuerpo, desmoronado de forma inverosímil, demostraba que el empleado de la funeraria no había dejado que el cadáver subiera solo.<br />
La pobre mujer no tardó en desmayarse, dando con ello oportunidad para que aquel hombre esbozara una fría sonrisa dejando ver el amarillo metal que enfundaba un par de sus dientes.<br />
Mientras; el niño de grandes ojos, ahora desmesuradamente abiertos de asombro y terror, medio oculto tras la entreabierta puerta del piso, grababa en su mente el retrato de aquel hombre.</div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>Dukdos</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13539</guid>
		</item>
		<item>
			<title>El Violin De Romanko</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13538&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 17:13:23 GMT</pubDate>
			<description>Allá por la década del 50, en el solar trasero de mi casa materna, conocida en el barrio como “la casa de los eucaliptos” por un par de estos...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Allá por la década del 50, en el solar trasero de mi casa materna, conocida en el barrio como “la casa de los eucaliptos” por un par de estos majestuosos árboles que se erguían dominantes, existía un conventillo de piezas para alquiler.<br />
 <br />
En el último de estos cuartos vivía un hombre solo, un ruso regordete de barba color zanahoria, un trabajador laborioso y muy buena persona al que todos los vecinos llamaban don Romanko.<br />
 <br />
Era fontanero y se dedicaba a la reparación de canaletas de latón para los desagües pluviales que colgaban de los techos de las casas; también hacía soldaduras de hojalata. <br />
 <br />
Andaría casi por los cuarenta años más o menos, y no tenía parientes en Argentina, según así él lo decía. Me llamaba Pepito, elemental diminutivo de mi nombre de pila; apenas me veía salir por la puerta de atrás de mi casa, ya me gritaba: <i>Qué tal Pepito, como anduvo escuela?</i><br />
 <br />
Sufrido y de pocas palabras, como tantos inmigrantes del Este de Europa había llegado a estas tierras corrido por el hambre y las calamidades de las guerras. <br />
 <br />
Muchas veces se ponía triste y en esos momentos era cuando más hablaba. Hoy, todavía me parece verlo con su cigarrillo de tabaco negro, reclinar la cabeza hacia atrás y mientras las caladas intermitentes titilaban como luciérnagas que se iban desvaneciendo en las primeras sombras del atardecer, brillaba en sus ojos una luz que a mí se me antojaba intensa, y entonces me hablaba de sus padres, de sus hermanos, de los que no tenía ninguna noticia. Se preguntaba una y otra vez si estaban vivos o muertos. Hablaba con angustia de los suyos, de los que habían quedado allá en “la Rusia”, y repetía constantemente con amargura:<i>“vaya uno saber que pasó con familia durante guerra”.</i><br />
 <br />
Cuando regresaba a su cuarto, se ponía a freír en una sartén de hierro en la que echaba unas gotas de aceite, semillas de girasol, las que una vez cocidas dejaba enfriar para luego descascararlas con la habilidad de un periquito y comerlas con no menos satisfacción, acompañándolas con una copita de vodka barata.<br />
Siempre me invitaba… <i>“come Pepito, come girasol, es bueno”</i>, decía, y de tanto en tanto yo aceptaba un puñadito.Y así pasaban los días felices de mi infancia junto a aquel ruso grandote, amigo y casi otro padre para mí.<br />
 <br />
Pero el verdadero apego que yo tenía por “don Romanko” estaba plasmado por la fascinación que me producía su extraño e increíble violín. Lo había fabricado totalmente de latón. Las clavijas, imposibles de ajustar, no eran más ni menos que unos tornillos comunes remachados a la caja, y las cuerdas estaban hechas con alambres muy finos salvo una de ellas de bastante más grosor y algo más corta. <br />
 <br />
Naturalmente que tocaba su violín y siempre la misma melodía. Era del tipo de esas danzas rusas en las que los hombres bailan agachados en una sola pierna a un ritmo ligero y muy pegadizo, sólo que “don Romanko” la tocaba muy lenta, con una cadencia casi hipnótica en su discurrir interminable.<br />
 <br />
Tocaba y tocaba sin descanso cuando llegaba de su trabajo, pero nunca hasta tarde, no más allá de las diez de la noche, porque, me decía en su pobre castellano: <i>“Ahora no hace más ruido, gente tiene que dormir, gente mañana tiene que ir trabajo, usted también tiene que ir escuela así no se viene bruto como Romanko”,</i> y durante años, aquella melodía sonaba y sonaba allá en el conventillo trasero de la casa de los eucaliptos, siempre hasta las diez de la noche<i>, “hora que gente va a dormir” </i><br />
 <br />
Un día se fue. Lo habían contratado en un pueblo del centro de la provincia como soldador en una metalúrgica, y ya no le volví a ver, ni tuve más noticias de él.<br />
 <br />
Año 1999. Víctima de una larga enfermedad, falleció un vecino cuya propiedad se encuentra frente a la mía. Sus hijos, bastantes esquivos para el trabajo, decidieron alquilar la casa familiar, además de otras habitaciones contiguas que el extinto padre tenía como depósito de elementos de albañilería.<br />
 <br />
Allá por el mes de noviembre de ese año, una noche de caluroso verano, llegó hasta mi dormitorio, al parecer desde el otro lado de la calle, la melodía de un violín que sonaba muy hermosa. En un principio no le presté mucha atención, pero como la misma seguía y seguía con la misma consonancia, un llamado de alerta agudizó mi memoria. Algo muy lejano, que venía de los tiempos de mi niñez me regresó tiempo atrás, muy atrás, a la casa de los altos eucaliptos.<br />
Al día siguiente<font size="5"> <font size="2">hablé con la inquilina de la vivienda familiar. Aunque no existía un trato mayor a los saludos diarios, le pregunté si en la tarde pasada había escuchado la música de un violín. Me contestó<i>: “Sí, la toca ese alemán</i> - dijo alemán con total naturalidad- un hombre viejo que alquila una de las piezas de atrás, y añadió, llegó hace poco, por allí atrás debe andar, recién lo vi.”</font> </font><br />
 <br />
<font size="2">Solicité permiso e ingresé por el portalón de chapa que daba acceso a los fondos de la propiedad.</font><br />
En una silla de madera, con la barba y los cabellos totalmente blancos, los ojos algo hundidos, mucho más delgado pero inconfundible pese a los años, estaba “don Romanko”.<br />
Me quedé como una estatua frente a ese hombre. Él me miraba pero no me reconocía aunque me pareció advertir que hacía un esfuerzo buceando en su memoria, buscando un recuerdo, un detalle, más no dijo nada, ni una palabra, se mantuvo en silencio.<br />
Le hablé. Le dije:”don Romanko”, soy Pepe... usted me decía Pepito cuando yo era un chico... ¿No se acuerda de mí? La casa de los eucaliptos, las semillas fritas de girasol por las tardes....<br />
 <br />
Se puso serio, me miró muy fijamente y luego, lentamente se levantó de su silla y me abrazó mientras murmuraba en ese castellano que no había logrado conciliar con su idioma natal..<br />
 <br />
<i>” Pepito….cuantos años . ... casa de eucalipto”…</i><br />
 <br />
Y mientras eso decía, aquel ruso grandote que ahora andaría por los ochenta y tantos años, aquel hombre que un día, como muchos, dejó su patria lejana y llegó a buscar un mejor destino a estas tierras, comenzó a lagrimear.<br />
 <br />
Luego me contó que anduvo de un lugar a otro haciendo changas después que cerró la fábrica metalúrgica hacia donde había marchado casi medio siglo atrás, y que aún seguía trabajando para comer, soldando rejas y alguna otra cosa<i>, “lo que venga, porque</i> <i>mí, no tiene jubilación, patrón no hizo aportes que descontaba a mí de sueldo, eso porquería estafó, yo trabaja hasta morir, después que muere no trabaja más “.</i> Dentro de mi garganta se formó y creció algo que iba subiendo hacia los ojos como una riada de agua que de pronto se atomizó convertida en un goteo de lágrimas salobres. Desvié la mirada para sobreponerme a esos segundos de conmoción en silencio, y fue la voz de “don Romanko” la que me volvió a la realidad.<br />
 <br />
Me dijo, <i>“está hecho hombre ahora”.</i><br />
Pese a la agitación, sonreí, y le dije: <br />
Y...el tiempo pasa, ¿no?<br />
Se alisó la barba con las dos manos;<i>“sí”,</i> murmuró, y luego hizo una pregunta: <br />
<i>¿Como encontró usted a mí? </i><br />
Le expliqué lo de mi casa, la música, la hora, y al fin largó una risotada de aquellas que mi niñez aún tenía presente.<br />
 <br />
Pasamos a la pieza y me mostró el violín. Estaba como siempre, al menos como yo lo recordaba. ¡Nada! Ni el arco, ni las cuerdas, ni la caja, nada habían sucumbido al tiempo. Sólo nosotros, “don Romanko” y yo, éramos consecuentes con los designios de la naturaleza y envejecíamos.<br />
 <br />
Desde entonces con las primeras sombras, desde mi casa escuchaba la dulce y única melodía que el viejo ruso sacaba de su violín como un duende que sale de sus ignotos refugios por las noches para llenarlas de magia y de música, eso si, hasta las diez nomás, <i>“porque gente tiene que dormir para ir trabajo mañana”.</i><br />
 <br />
Y eso duró un año, casi exactamente un año.<br />
 <br />
El penúltimo día del año 2000, el inquilino de la pieza de al lado lo encontró muerto. Su cuerpo  ya no quizo seguir la marcha en esta tierra. Agobiado de tanto trabajar día a día como un animal de carga buscando conseguir algunos pesos para no morirse de hambre, su cansado corazón se había detenido.<br />
 <br />
El municipio aportó el mísero féretro para indigentes. Lo velamos afuera, bajo un viejo parral, por el calor. Algunas mujeres trajeron flores de sus casas.<br />
Al día siguiente, el del sepelio, entré a la pieza de “don Romanko”. Allí, sobre un viejo baúl de madera estaba el violín y el arco atados con una banda elástica hecha con la cámara de goma de un pequeño rodado. Lo tomé y salí. Nadie habló. Éramos unas pocas personas, seis o siete. Me acerqué al féretro, levanté la mortaja, y a un costado de su rígido brazo derecho, como si ese lugar estuviese reservado al viejo compañero de latón, había un pequeño espacio donde coloqué el arco y el violín tal como los encontré.<br />
 <br />
Lo sepultaron en tierra y clavaron en la cabecera de la tumba, una cruz con dos fechas y un nombre: Romanko Polancov. Fue entonces que supe su apellido. Me resultaba ahora, luego de los años, extraño, curioso…nunca se me había ocurrido que lo tuviese.... para mí siempre había sido nada más que “don Romanko”.<br />
 <br />
Y quedó él en su morada final; nosotros regresamos.<br />
 <br />
Y eso es todo. Es la simple historia de un hombre bueno que conocí cuando yo era un niño y ayer se murió. <br />
 <br />
A veces, cierro los ojos y creo verlo con su barba colorada, el cigarro negro en la boca y el eterno martillo en las manos; se esfuma por un momento y luego reaparece, esta vez con su enorme sartén de hierro, las semillas de girasol y la botella de bebida blanca. Pero es solo un sueño…. “don Romanko” ya no está aquí entre nosotros, se fue para siempre a unirse con los espíritus inmortales de la tierra…. solo me queda su recuerdo; donde él esté ahora pertenece al misterio. A mi me parece que debe andar tocando su violín de latón y cuerdas de alambre por los conventillos del cielo, casi seguramente hasta la diez de la noche, hasta las diez nomás, para que duerman los ángeles.<br />
 <br />
<b>FIN</b><br />
 <br />
 <br />
<i>31 de Diciembre de 2000.</i></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Bellos Comienzos</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13537&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 15:54:34 GMT</pubDate>
			<description>Hola, inicio mi andadura en este foro con la esperanza de ser bienvenido y con la ilusión de compartir temas, opiniones, etc. con todos sobre ese...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Hola, inicio mi andadura en este foro con la esperanza de ser bienvenido y con la ilusión de compartir temas, opiniones, etc. con todos sobre ese mundo tan apasionante de la literatura. <br />
Soy de la opinión de que si el comienzo de una obra literaria me parece interesante el libro me acabará gustando, porque a mi parecer en las primeras líneas de un escrito ya queda reflejado el talento del autor. Os animo a todos a aportar y compartir esos BELLOS COMIENZOS de esos libros inolvidables que tanto os han gustado.<br />
Para arrancar con el tema aquí os dejo mi primera aportación.<br />
 <br />
 <br />
 <br />
 <br />
Bâtard<br />
(Jack London)<br />
 <br />
 <br />
“<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Bâtard (Bastardo en francés) era un demonio. Esto era algo que se sabía por todas las tierras del Norte.</font></font><br />
<div align="left"><font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Muchos hombres le llamaban «Hijo del Infierno», pero su dueño, Black Leclère, eligió para él el ofensivo</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">nombre de Bâtard. Y como Black Leclère era también un demonio, los dos formaban una buena pareja.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Hay un dicho que asegura que cuando dos demonios se juntan, se produce un infierno. Esto era de esperar,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">y esto fue lo que sin duda se esperaba cuando Bâtard y Black Leclère se juntaron. La primera vez que se</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">vieron, siendo Bâtard un cachorro ya crecido, flaco y hambriento y con los ojos llenos de amargura, se</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">saludaron con gruñidos amenazadores y perversas miradas, porque Leclère levantaba el labio superior y</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">enseñaba sus dientes blancos y crueles, como si fuera un lobo. Y en esta ocasión lo levantó, y sus ojos</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">lanzaron un destello de maldad, al tiempo que agarraba a Bâtard y lo arrancaba del resto de la camada, que</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">no cesaba de revolcarse. La verdad es que se adivinaban el pensamiento, porque tan pronto como Bâtard</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">clavó sus colmillos de cachorro en la mano de Leclère, le cortó éste la respiración con la firme presión de</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">sus dedos.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">-Sacredam -dijo en francés, suavemente, mientras se quitaba con un movimiento de la mano la sangre</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">que, rápida, había brotado tras la mordedura, y dirigía la vista al cachorrillo que jadeaba sobre la nieve,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">tratando de recuperar la respiración.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Leclère se volvió hacia John Hamlin, el tendero de Sixty Mile Post.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">-Por esto es por lo que más me gusta. ¿Cuánto? ¡Oiga usted, <i>M'sieu! </i>¿Cuánto quiere? ¡Se lo compro</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">ahora mismo! ¡Inmediatamente!</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Y como Leclère sentía un odio tan profundo por Bâtard, lo compró y le puso un nombre ofensivo.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Durante cinco años recorrieron los dos las tierras del Norte, desde St. Michael y el delta del Yukon hasta</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">los confines de Pelly, e incluso llegaron hasta el río Peace, en Athabasca, y el lago Great Slave. Y se</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">labraron una fama de maldad indiscutible, algo nunca visto con anterioridad entre un hombre y un perro.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Bâtard no conoció a su padre, y de ahí su nombre, pero según John Hamlin, éste había sido un gran lobo</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">gris. En cuanto a la madre, él recordaba, no con mucha precisión, que era una husky, desafiante y</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">pendenciera, obscena, fornida, de ancha frente y pecho corpulento, de mirada maligna, con un apego felino</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">a la vida y una habilidad especial para el engaño y la maldad. No se podía tener fe ni confianza en ella.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Sólo en sus traiciones se podía confiar, y sus aventuras amorosas en el bosque atestiguaban su absoluta</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">depravación. En los progenitores de Bâtard había mucha fuerza y mucha maldad, y él las había heredado</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">junto con su carne y su sangre. Y entonces apareció Black Leclère y puso su mano implacable sobre el</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">pedacito de vida palpitante que era el cachorro, y la apretó y zahirió hasta moldear toda una bestia erizada,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">dispuesta a cualquier bellaquería y rebosante de odio, siniestra, malvada, diabólica. Con un dueño adecuado,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Bâtard podía haber llegado a ser un perro de trineo normal y bastante eficiente. Nunca tuvo esa</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">oportunidad, pues Leclère no hizo más que reafirmar la iniquidad que llevaba en sus genes.</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">La historia de Bâtard y de Leclère es la historia de una guerra implacable y cruel, que duró cinco años y</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">de la que es un fiel testimonio el primer encuentro que tuvieron. Para empezar, la culpa fue de Leclère,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">porque odiaba con inteligencia y conocimiento, mientras que el torpe cachorrillo de largas patas lo hacía a</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">ciegas, instintivamente, sin método ni razón. Al principio, las muestras de crueldad no eran sofisticadas</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">(esto vendría más tarde) y se reducirían a simples golpes de una brutalidad cruel. En una de estas ocasiones,</font></font><br />
<font face="Times New Roman, serif"><font size="2">Bâtard se lesionó una oreja. Nunca volvió a controlar los músculos cortados y le quedó la oreja colgando,</font></font></div><font face="Times New Roman, serif"><font size="2">inerte para siempre, como recuerdo perenne de su torturador. Y nunca lo olvidó”....</font></font></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=4">General</category>
			<dc:creator>inca</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Cartas del pasado</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13536&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 14:02:57 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA["Acabo de encontrar tus viejas cartas en el compartimento secreto que sólo conocíamos tú y yo, ¿Te acuerdas? Sí, bajo el cajón que nadie puede tocar...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>&quot;Acabo de encontrar tus viejas cartas en el compartimento secreto que sólo conocíamos tú y yo, ¿Te acuerdas? Sí, bajo el cajón que nadie puede tocar salvo yo.<br />
 <br />
Bueno... ¿Por dónde empezar? Estaban desordenadas. Sin embargo, he sabido situarlas.<br />
 <br />
Las primeras estaban llenas de cariño y garabatos hechos por mí, sonrientes, de colores. Las palabras casi no significaban nada. El olor a ti y a pólvora del ejército me traen buenos recuerdos. Tan buenos que debo hacer un esfuerzo por no aparentar estar feliz. Al menos delante de mi familia. Notarían que me pasa algo.<br />
 <br />
A medida que avanza el tiempo y las fechas se tornan más cercanas, los sobres más nuevos y nuestros corazones más unidos, las palabras empiezan a ser más significantes. Cada párrafo encierra una considerable cantidad de amor y miedo, casi intangible, pero presente en el texto. Miedo a ser separados, a ser olvidados.<br />
 <br />
La última está aquí, en mi mano. El mechero prende una pequeña llama que consume todas tus decisiones egoístas. Aunque no voy a negarlo: He salvado una parte del maldito papel. En ella pone 'Adiós'.&quot;</div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=91">Epistolar</category>
			<dc:creator>barton</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13536</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Vo’ BailÁ</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13535&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 11:35:02 GMT</pubDate>
			<description>En homenaje a Pepito Avellaneda, maestro bailarín.

Hasta el nombre era feo. Floro. Floro Avendaño. El Floro era un pequeño hombrecito que no llegaba...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><i>                            En homenaje a Pepito Avellaneda, maestro bailarín.</i><br />
<br />
Hasta el nombre era feo. Floro. Floro Avendaño. El Floro era un pequeño hombrecito que no llegaba al metro sesenta de altura. Usaba tiradores de seda cruzados por la espalda, anchos pantalones negros con rayas blancas, camisas de seda invariablemente negra o azul oscuro, zapatos negros de taco tanguero. Ese era el Floro. Un tipo piola aunque a veces algo huraño. Desde pibe le gustaba el baile, especialmente el tango y con los años, ya andaría rondando los 50, se puso un saloncito para enseñar a bailar tango y milonga solamente. Nada de pasodoble, tarantela o ranchera, porque esa música no le gustaba….yo sólo “curto” tango, pibe, decía con esa voz finita que tenía.<br />
 <br />
 Se instaló en un saloncito de la zona de Barracas. Era algo chico, pero con el tiempo logró alquilar un local grande en la misma cuadra; lo pintó totalmente y le hizo arreglos hasta dejarlo en buenas condiciones. “Mi academia”, así la llamaba. Y realmente tuvo éxito; mucha clientela fue rotando gracias a la recomendación boca a boca de sus alumnos. El Floro iba cumpliendo con sus sueños, hasta que un día cayó una linda flaca a su “academia de baile”.<br />
 <br />
No se sabe bien que pasó entre ellos, yo creo que nada, pero al tiempo, una noche en el barcito de siempre, llegó el Floro agobiado, hasta se diría que había estado llorando. Se paró en el mostrador, al que apenas le sacaba una media cabeza de ventaja y pidió un vino. Raro, porque el Floro no bebía. Me le acerqué y hablé un rato con él. Lo llevé a mi mesa, y él solito sin que yo le pidiera que me hable, comenzó con el asunto.“La piba llegó con una sonrisa ancha como la Nueve de julio, así como te digo, negro, llegó piolita y sin el temor normal de las principiantes, llegó como si hubiera estando llegando desde siempre, me entendés…. Tenía unas patas… qué madre mía, y el resto ni te cuento. Pero, sabés…. lo más lindo eran sus ojitos, parecía una ratita…viste… negro, los ojitos de lo’ ratones que parecen un carboncito encendido, curiosos y traviesos…lo’ viste negro alguna vez…. puta, no sé para qué te cuento si no manyás nada de estas cosas. Bueno, sabés, apenas la piba se preparó y se puso las pilchas pa’ bailar, se vino donde yo estaba, y qué lo parió, caminaba como una reina y no les daba pelota a las otras que cuchicheaban por lo bajo; bueno, eso siempre pasa cuando llega una mina nueva, pero en este caso las mujeres se quedaron con la boca abierta, pero mudas, creo que se pusieron como nerviosas…qué se yo.. Le pregunté como se llamaba y me contestó “Ana María”, pero puede decirme “Yaya”, que es como me llaman todos los que me conocen. La llevé al saloncito naranja donde en esos momentos no había parejas bailando y le dije: Yaya… ahí tiene una silla, se sienta y me escucha. Aprobó con un movimiento de cabeza pero no dijo nada. Yo la miraba directamente a esos ojos de ratoncito, y estos parecían encenderse con un brillo penetrante. Un instante después, le dije cortito: Mirá piba, “vo” escuchá la música desde que apenas comienza a sonar la vitrola, ¿Me entendés? Y oí bien la música, que para bailar no sólo hacen falta las “tabas”, bueno, digo las piernas, sino que hace falta tener buena oreja, ¿Me seguís? Después yo te hago bailar…uno, dos, tres, cuatro,…uno, dos… y “bailá, seguí la música, que yo te llevo y “vo’ bailá”, ¿Está claro? Te dejo un ratito, tengo que ver como van los otros; enseguida vuelvo y comenzamos.<br />
 <br />
Y sabés una cosa, negro, yo, de entrada, en las primeras lecciones, había visto en esta mina una bailarina bárbara. Me decía para mis adentros...esta va a ser la mejor de todas, esta tiene ángel, tiene música adentro. Y así fue nomás, pero luego de un año se fue. Hace poco nomás, se fue así como vino, de improviso; y al tiempo me contaron que se la llevó un marinero polaco… ¿Cómo habrá hecho pa’ levantarla, si chamuyaban distinto? No hay caso, los barcos llegan y casi siempre traen malos presagios, y cuando parten, de cada puerto se llevan la luna y te dejan una noche muy oscura….y como ahora, también se llevó otra luz, tan linda, tan intensa, ese polaco se llevó a la piba y se llevó el brillo de sus ojos de ratoncito; es así nomás, por eso no me gustan los barcos.” Hizo una pausa y siguió…” Pero bué…ya está, ya se fue, aunque es una pena que de la forma como aprendió a milonguear, se podía haber quedado y hasta me podía haber ayudado a mí, viste, como una secretaría, pero sin silla ni escritorio, y se hubiera ganado unos buenos pesos…..; negro, me oís, ¡pero si te estás apoliyando!…que lo parió ..negro, vo’ no sos compinche pa’ escuchar a un amigo que anda con una cosa así como parecida a un dolor medio clavado aquí en el pecho… eso sí, dolor chiquito nomás, no te vayas a pensar que yo….., ma’ sí, seguí durmiendo...” No terminó la frase, se levantó, llamó al mozo, pagó el gasto de la mesa y se marchó.<br />
 <br />
Cuando salió del bar, abrí los ojos y dije para mis adentros…. “Está bien Floro,….estas cosas nos han pasado a todos, sólo que a vos esta historia que me contaste te va a pasar muchas veces, porque como vos decís.. “yo curto el tango”, y el tango es compinche del dolor, y lo que duele nos endurece, nos hace más resistentes a la infección de ese bichito que llamamos amor...pero a veces también nos tumba, pero todo eso pasa también con el tiempo. Y sí, hoy tendrás que volver a casa con el corazón deshecho, las manos vacías, volver allí, donde están los fantasmas, la música triste y todo eso que vive con vos; sí, Floro, todos volvemos a casa después de una larga noche, todos; también vuelve a casa el marinero que se llevó la piba, a casa, desde el mar, y a casa vuelve el cazador que baja desde la montaña….”Y ya no pensé en nada más; tenía sueño, mucho sueño<br />
                                           FIN<br />
Enero 2009</div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>El silencio entre nosotros.</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13534&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 07:49:27 GMT</pubDate>
			<description>Imagen: http://dl.dropbox.com/u/567004/Locus/fotos_images/the%20valley%20of%20regrets.jpg 
*El silencio entre nosotros*
 
Amaneces 
tendida en los...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><div align="center"><img src="http://dl.dropbox.com/u/567004/Locus/fotos_images/the%20valley%20of%20regrets.jpg" border="0" alt="" /></div><blockquote><blockquote><blockquote><blockquote><blockquote><blockquote><blockquote><font face="Trebuchet MS"><font size="3"><b>El silencio entre nosotros</b></font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">Amaneces </font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">tendida en los pliegues de la noche</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">como sonámbulo sueño derretido</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">que se desborda sobre mi piel adolorida</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">despertando a la aurora dormida</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">con el resplandor de tu cuerpo</font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">Tu desnuda fragilidad</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">late sincopada con los segundos</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">en un ritmo extraño e impredecible</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">de atemorizante dependencia</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">jardín de un perpetuo verano</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">transformador de promesas, en vida</font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">He sembrado en ti</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">semillas de futuros horizontes</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">que definen la vida sin palabras</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">dentro de tu paraíso perdido</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">imposible de traicionar</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">en su auténtica natura</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">y su aestética belleza</font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">La verdad y el amor</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">siempre llegan tarde</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">navegando exhaustos</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">en un mar de mentiras e ilusiones</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">catedrales de hierro flotantes</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">sobre lealtades de humo</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">bombas de tiempo sin tiempo</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">seductoras copas con cicuta...</font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">Descansa</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">estamos juntos</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">nuestro silencio no es vacío</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">es mirada que ve hacia adentro</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">rebosante de significados</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">que penetra los densos obstáculos:</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">la paradoja de la distancia sin espacio</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">las maquinaciones del obsesivo tiempo</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">la imbricación del lenguaje en guarismos</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">entre ecos distorsionados por el ruido</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">y la futilidad de todo lo que no somos.</font></font><br />
 <br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">Y ahora que quiero retenerte</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">¿Que regalo podría ofrecerte</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">que fuese más sutil y más nítido</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">que darte lo que soy sin límites</font></font><br />
<font face="Trebuchet MS"><font size="3">donde todas las palabras sobren?</font></font><br />
</blockquote></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote><center><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/esGNIp0ifiw"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/esGNIp0ifiw" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></center></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=51">Poesía Romántica</category>
			<dc:creator>Dixie_Dreg</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>pESaDiLLaS</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13531&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 21:12:03 GMT</pubDate>
			<description>Hola, bueno pues realmente es más fruto del aburrimiento (qué raro en mí :rolleyes:) que de curiosidad, aunque también existe.
 
¿Alguna vez habéis...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Hola, bueno pues realmente es más fruto del aburrimiento (qué raro en mí :rolleyes:) que de curiosidad, aunque también existe.<br />
 <br />
¿Alguna vez habéis tenido alguna pesadilla que no podáis olvidar?<br />
 <br />
No os lo creeréis, pero cuando yo tenía 5 años mi madre compró de rebajas un disfraz del Cookie Monster (Monstruo de las galletas, creo que se dice así en español) que me venía seis tallas grande :D (qué recuerdos...). Me traumatizó por una pesadilla que tuve en la que salía del armario y caía sobre mí, pero creedme... ¡Era escalofriante! :(<br />
 <br />
Desde entonces no puedo evitar echarme a reir a carcajadas cuando lo veo por ahí... eso sí, como lo vea cuando estoy sola me muero :eek:</div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=82">Conozcámonos</category>
			<dc:creator>barton</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13531</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Palabras</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13530&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 19:26:46 GMT</pubDate>
			<description>*Tu me decias te quiero, siempre estaré a tu lado, nunca te dejaré.*
*Esas palabras me llenaban de alegria, te quieria tanto, *
*no puedes...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><div align="center"><i><b>Tu me decias te quiero, siempre estaré a tu lado, nunca te dejaré.</b></i><br />
<i><b>Esas palabras me llenaban de alegria, te quieria tanto, </b></i><br />
<i><b>no puedes imaginarlo.</b></i><br />
 <br />
<i><b>Palabras que ahora solo con recordarlas </b></i><br />
<i><b>hacen que vuelva a vivir aquellos instantes.</b></i><br />
 <br />
<i><b>Nunca me imaginaria que llegaria el tiempo en que ya no me importaran,</b></i><br />
<i><b>incluso que me fueran indiferentes.</b></i><br />
 <br />
<i><b>Pero hoy, tiempo despues ¿Donde han quedado esas palabras?</b></i><br />
<i><b> que hoy solo traen malos momentos a mi corazón, </b></i><br />
<i><b>que hoy solo son recuerdos y que con el tiempo </b></i><br />
<i><b>solo seran frases dichas por </b></i><br />
<i><b>alguien que  fue y ya no será, </b></i><br />
<i><b>alguien que ya no es, pero que algun día existió.</b></i><br />
 </div></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=9">Poesía</category>
			<dc:creator>ABY GANDARA</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13530</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Noche en la sangre.</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13529&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 19:23:20 GMT</pubDate>
			<description>Noche en la sangre.

El tabaco reina en esta noche,
Estos desconocidos labios saben alcohol.
Estas piernas desnudas no me conducen a tu rostro.
Ojos...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><font face="Calibri"><font size="3">Noche en la sangre.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">El tabaco reina en esta noche,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Estos desconocidos labios saben alcohol.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Estas piernas desnudas no me conducen a tu rostro.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Ojos de sueños lejanos, ajenos, rentados.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">Platicas falsas, mil beses platicadas,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Risas vulgares, tristes, mas que un mar de llanto.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Cuerpos con precio, </font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Baratos o caros, según la mercancía que ofertan.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">Luces fugaces de alegría, que brillan en lugares sin dios,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">En lugares sin diablo, sin amor, ni odio.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Donde no te encuentro, donde no te busco.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Donde no te sueño, porque aquí no duermo.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">Tabaco en la piel, alcohol en los ojos.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Diminutos trapos que visten a mujeres,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">A las que desvisten hombres.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Y en el frio de esta noche, hermosos cuerpos desnudos,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Todas con frio en el alma, con calor en el sexo.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">Las nubes de humo, las lagunas de tinto.</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Los desperdicios en charcos,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">El borracho de la esquina,</font></font><br />
<font face="Calibri"><font size="3">Que llora,  bebe, fuma y escribe este poema.</font></font><br />
<br />
<font face="Calibri"><font size="3">Omar cano.</font></font></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=50">Poesía General</category>
			<dc:creator>omar cano</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13529</guid>
		</item>
		<item>
			<title>No SÉ</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13528&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 18:00:59 GMT</pubDate>
			<description>Hola soy nuevo, bastante bruto para estas cosas de la tecnoescritura. He puesto un relato en dos partes, habida cuenta que el sistema permite...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Hola soy nuevo, bastante bruto para estas cosas de la tecnoescritura. He puesto un relato en dos partes, habida cuenta que el sistema permite solamente una cantidad de palabras superadas por el mismo. El problema es que no se lee correctamente este relato, ya que aparecen una serie de indicaciones del tipo de letra usada que impide visualizar correlativamente el cuento. ¿ Cómo se eliminan, esos datos que no deben estar en el cuerpo de la narrativa? ¿ Cómo se hace, para la próxima vez no incurrir en el mismo defecto?<br />
Ruego a quien corresponda, me ayude a reparar lo publicado. O en todo caso una vez que me indiquen la técnica correcta para publicar sin esos aditamentos que aparecen ( tipos de letras &quot;font&quot;), se borre el relato en su totalidad, que lo pondré de nuevo a consideración. <br />
Muchas gracias.<br />
Yacaré</div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=37">Normas, manuales y preguntas sobre el foro</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13528</guid>
		</item>
		<item>
			<title>El Camino Del Preso - Epilogo -</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13527&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 17:46:41 GMT</pubDate>
			<description>Ustedes parecen no recordar de mí, y tal vez es lógico ya que me marché de este pueblo muchísimos años atrás, largos años por cierto..... y claro, el...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><i><font color="purple">Ustedes parecen no recordar de mí, y tal vez es lógico ya que me marché de este pueblo muchísimos años atrás, largos años por cierto..... y claro, el tiempo pasa, si yo era apenas un jovencito de no más de diecinueve años cuando mi padre me envió con su hermano a Entre Ríos. Mi padre, él era un hombre bueno, vaya si ustedes lo saben. No, no digan nada, solo escuchen. Recuerde don Francisco, recuerde el vapor que trajo desde Vigo, desde España, a mi padre y a usted. Ambos tenían, creo, la misma edad, y ambos llegaron huyendo del horror y la miseria que había dejado la recién terminada guerra civil y de la inminencia de otra guerra que merodeaba sus fronteras. Aquí conoció usted a su mujer, que gracias al cielo por fin ha cerrado esa bocaza. No... ni se le ocurra decir una palabra doña Carolina... ahora soy yo quien habla.. y ustedes van a escuchar..... Aquí mi padre conoció a mi madre y aquí nací yo, tal como nacieron sus hijos Honorio y Purita. Mi padre, Manuel Texeira. ¿Lo recuerda don Francisco? Si, ese mismo, Manuel, el “gaita”, así como le conocían todos , Manuel, su amigo y su socio en la chacra y en la bodega que acabamos de pasar. ¿Recuerda que llegaron a estas tierras sin más bienes que sus fuerzas y sus sueños?. Eran tiempos en los que con el trabajo esforzado, duro, se podía progresar y poseer, casi un sueño imposible allá en la patria lejana. ¿Recuerda ahora a Cesáreo Texeira, el hijo del “gaita”, su amigo de entonces, su socio de entonces?. Bueno, aquí está ante ustedes...y vea...las cosas de la vida...... el hijo de su socio hoy es su chofer, un chofer que sólo hace su trabajo y ha de llevarlos a su destino, aunque antes quiere recordarle de que manera infame el dinero tira a los cerdos el honor de las personas y deshace todo lo bueno que el hombre trae consigo al nacer. Recuerde don Francisco, recuerde doña Carolina, qué felices llegamos a ser las dos familias en este lugar, con nuestras viñas y frutales, con esa soberbia bodega .... todo eso hablaba tan bien de los Olalla y los Texeira. Nuestras casas eran cómodas, nada lujosas, pero nada faltaba. El trabajo y tesón lo hicieron todo, y aquella sociedad era el ejemplo de que hombro con hombro toda labor da sus frutos y con ella llega la prosperidad. Pero usted, don Francisco, siempre quiso más, mucho más, no le alcanzaba con lo suficiente, lo suficiente le era poco. No estaba aún completa su alcancía sin fondo. Ya había enviado a sus hijos a la mejor universidad allá en su país de origen. Yo seguía aquí , casi un chico aún, peleando a brazo partido junto a mi padre y junto a la tisis de mi madre. Mi padre, claro, él no era muy instruido y confiaba en usted, en su socio, en su amigo de toda una vida, y usted don Francisco, usted junto con el abogado, lo planeó de manera tal que mientras año tras año mi padre iba perdiendo todo, usted sacaba las ganancias y las giraba a un banco de su patria, y ahí seguía mi padre firmando papeles, envuelto en sus tramoyas, escuchando sus embustes acerca de que las cosas habían ido tan mal, que todos estábamos prácticamente en la ruina y que las propiedades podían perderse y salir a remate, tal como tiempo después ocurrió.. pero no era así, la ruina era solamente para mi padre y por extensión para todos nosotros, y mi madre..... mi madre, con sus pulmones que se deshacían, no tuvo cuando agravó su mal, dinero para tratarse dignamente, y se fue, se marchó de este mundo casi sin un quejido, sin fuerzas ni para decir adiós, y sabe usted don Francisco, “ Paco”, como le llamaba mi padre.. mi padre Manuel Texeira, un gallego con los cojones que un hombre de verdad debe tener, un gallego que comía menos de lo que usted tiraba, y era su socio y amigo, y él creyó siempre que además eran casi hermanos, él , mi padre, cuando usted le arrojó la miseria a sus pies , solo, sin dinero para alimentarme, sin más fuerzas que sus lágrimas, sin más lágrimas que su rabia, me envió lejos, a Entre Ríos donde vivía su hermano menor Rafael, y una noche, al tiempo lo supe, pasado de copas en el boliche, le atravesó el corazón a un maldito cretino que le llamó “ gallego muerto de hambre”, y lo llevaron a la cárcel, creo que ni abogado tuvo el pobre, y él también debió tomar el escoplo y el martillo, y dale que dale, día tras día , junto a otros pobres alejados de la misericordia de Dios , fue uno más, fue uno más hasta morir, uno más de los que hicieron esta carretera de piedra, este adoquinado que se hunde en la aguas del río, quizás como vergüenza de un tiempo de infamia.</font></i><br />
<br />
Nadie más habló hasta el fin del viaje.<br />
 <br />
Con el suave ronroneo del motor, el auto recorrió un par de kilómetros más por el “camino del preso” y en el cruce siguiente bajó del empedrado y se dirigió por la ruta accesoria hacia el cementerio, lugar en que debía dejar a sus pasajeros Francisco y Carolina Olalla, matrimonio fallecido en un accidente de tránsito el día anterior y cuyos cuerpos engalanados como para una fiesta, se mecían – ahora en silencio total- dentro de los féretros de roble lustrado y rodeados de refinados manillares de hierro.<br />
 <br />
El conductor llegó a los grandes pórticos de la necrópolis y detuvo el vehículo. Abrió la portezuela trasera y entregó los ataúdes a ocho forzudos muchachos ataviados de negro frac y blancos guantes.<br />
 <br />
El pequeño cortejo de no más de una treintena de personas, se alineó tras los féretros y sólo algunos de ellos que por casualidad elevó los ojos hacia lo alto del panteón familiar, pudo advertir que sobre el frontispicio, donde resaltaban grabados en la pared, nítidos y bellos querubines entrelazando entre sus dedos regordetes pequeños ramilletes de flores, representación idílica que se oponía desmesuradamente a las espadas flamígeras sostenidas por dos destemplados arcángeles que se erigían como celosos guardianes en la cúpula de aquel ostentoso monumento funerario , alguien, quizás la noche anterior, había infamado con negra pintura la última morada de los que antes fueron y hoy no son. <br />
 <br />
Es una leyenda que aún perdura y que nadie jamás se atrevió a borrar: <br />
 <br />
<b><i><font color="#003300">“Sólo la tumba promete justicia”.</font></i> </b><br />
 <br />
<b>                                                               FIN</b></div>

]]></content:encoded>
			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13527</guid>
		</item>
		<item>
			<title>El Camino Del Preso - Parte I -</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13526&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 17:44:28 GMT</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<div>El vehículo dejó la suave y extensa cinta asfaltada, bajó a la huella de tierra consolidada y siguió marchando al costado de la antigua carretera empedrada por los reclusos de la pequeña cárcel de “Sierra oscura”, trabajo que iniciado al final de la década del 20’ , prolongado por casi cuarenta años más, aún se puede admirar en toda su robustez y lozanía. <br />
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La extensión de esta carretera no es mucha, no más de unos doce kilómetros, lo suficiente para rodear gran parte del perímetro del pueblo y la zona de chacras. La imponente solidez con que se manifiesta, la tersura y el brillo de las piedras rectangulares cortadas a martillo y cincel de las rocas madres provenientes de una cantera cercana, la hacen inigualable. <br />
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Se alarga por la zona rural, retoma el costado oriental urbano, vuelve a serpentear a través de viñedos, perales y manzanos, atraviesa en forma de puentes un par de anchos canales de riego, para terminar engullida abrupta y enigmáticamente por el río Azul, tal como una enorme anaconda entrando a las aguas, buscando el lecho profundo para entregar al reposo final su oscuro cuerpo de basalto.<br />
Esta singular carretera no es adecuada para movilizarse con cierta rapidez ya que no resulta muy cómodo circular por el escarolado de su base, perfecto en su ensamblaje pero irregular por la propia esencia del material utilizado; el “camino del preso”, tal como lo conocen los lugareños, prácticamente no es usado por los habitantes de la comarca, y a raíz de ello se mantiene impecable, casi sin desgaste, se diría que preservada para el recuerdo de la cárcel que ya no existe, pero el recuerdo vuelve de tanto en tanto en forma de viejos fantasmas que ocupan los cuerpos de los antiguos lugareños, ancianos que en noches de mateadas, cuentan como aquellos presos también fueron gente como uno, cada cual con su silencio, cada cual con su motivo, hombres que al mismo tiempo de purgar entre rejas la carga que la ley les había echado sobre sus espaldas, también debieron pagar con un trabajo, que paradójicamente los inmortalizó en forma de bellas piedras encastradas.<br />
El vehículo subió al empedrado.<br />
El traquetear, el rebote sobre el desnivel, se trasladó al conductor y especialmente a los pasajeros de atrás, los esposos Francisco Olalla y Carolina Subirrieta de Olalla.<br />
Fue entonces que la mujer ,con tono de disgusto, prácticamente le gritó al chofer porqué los llevaba por esa carretera tan despareja. El silencio fue toda la respuesta. Y la mujer de nuevo con el sermoneo, esta vez con doble dirección; al chofer y a su esposo. El ya casi anciano Olalla, armado de una paciencia digna de un monje, le preguntó, primero a su mujer, “como se encontraba”, luego habló de manera muy suave al conductor señalándole que el adoquinado por el cual transitaban ahora, además del traquetear agobiante, no parecía el camino indicado para llegar a destino del viaje que estaban realizando.<br />
Puesto que el conductor no consentía en responder pregunta alguna relacionada con esta desobediencia en seguir las directivas de sus pasajeros, el señor Olalla decidió esperar y ver como se desarrollaban los hechos a partir del tan extraño cariz que el asunto estaba tomando. Por lo bajo, obviamente, trató de convencer a su mujer que eso era lo mejor, que posiblemente el conductor estuviese sufriendo algún tipo de amnesia, o quizás hubiese bebido más de la cuenta, por lo que recriminarle tal vez no era lo mejor y que además otra cosa no se podía hacer en el estado que ellos se encontraban. <br />
Carolina Olalla, por el contrario lejos de aplacarse y seguir los consejos de su marido, comenzó a gritar desaforadamente e increpando de mala manera al chofer para que detenga el vehículo y abra las cerraduras del habitáculo de atrás donde ellos viajaban, y todo era un verdadero jaleo, el que curiosamente se circunscribía a ella misma, ya que su cónyuge en una postura muy cercana al estoicismo, tan solo se limitaba a oír los temibles chillidos de su mujer.<br />
El conductor apacible y ajeno al hacha de guerra que la enfurecida mujer hubiera querido partir en su cráneo, seguía su marcha tranquila y mantenía imperturbable su trayecto rodando por el viejo “ camino del preso” ,a cuyo uno y otro lado estallaban multicolores las níveas flores de los perales, el carmesí de los guindos y los rosáceos penachos que colgaban de los durazneros brotados violentamente apenas la primavera pregonaba su arribo de septiembre.<br />
El auto aminoró la marcha casi al paso de hombre. En ese momento pasaba frente a una pulcra construcción destinada a bodega, y el que conducía sonrió con un rictus de amargura, leve, casi imperceptible. Transcurrieron varios minutos más hasta que el chofer rompió su irreductible silencio y detuvo el vehículo. Se dio vuelta mirando hacia donde estaban sus pasajeros y ajeno a los reclamos, improperios y gritos lanzados por la mujer de Francisco Olalla, mirando fijamente pero como si a nadie contemplara, con el rostro transformado en pétrea esfinge, comenzó este soliloquio con toda serenidad:</div>

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			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
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			<title>El Camino Del Preso</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13525&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 17:36:40 GMT</pubDate>
			<description>CHAMIGOS LECTORES: Esta inclusión ha sido un error, de mi borrica incapacidad para suprimirlo. ( editar,borrar) No sé como se borra. Así pues, que...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>CHAMIGOS LECTORES: Esta inclusión ha sido un error, de mi borrica incapacidad para suprimirlo. ( editar,borrar) No sé como se borra. Así pues, que ignoren el mismo. El título corresponde al relato en dos partes ( I y epílogo) pegado en esta misma área. Ruego disimular. Perdón.<br />
 <br />
Un abrazo.<br />
Yacaré</div>

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			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=53">Narrativa</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
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			<title>Hola, Me Presento...</title>
			<link>http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=13524&amp;goto=newpost</link>
			<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 17:08:18 GMT</pubDate>
			<description>Soy nuevo. Argentino, chamigo. Espero tener suerte y no tener que dejar el foro antes de comenzar a usarlo como me ha ocurrido con otro, en el cual...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Soy nuevo. Argentino, chamigo. Espero tener suerte y no tener que dejar el foro antes de comenzar a usarlo como me ha ocurrido con otro, en el cual el moderador y unos foreros se insultaron, se ofrecieron muerte, golpes y todas esas cosas. Ante ello, el mismo día que me presenté e incorporé un trabajo, me desvinculé, pues donde hay peleas, seguro que peleas tú también. <br />
 <br />
Estaré a vuestro servicio para lo que gusten mandar.<br />
 <br />
Yacaré:)</div>

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			<category domain="http://www.forodeliteratura.com/forumdisplay.php?f=35">Presentémonos</category>
			<dc:creator>yacaré</dc:creator>
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