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Ver la Versión Completa : Un disfraz a su medida. Rocinante.


Javincy
15-ene-2008, 20:16
Hola.
Nuestro amigo Rocinante (Daniel Garces) ha enviado este escrito para ver que os parece. Echarle un ojo.

UN DISFRAZ A SU MEDIDA

Don cobista si señor estaba contento, feliz e ilusionado por la próxima llegada de los carnavales, no era para menos la fiesta tan esperada seria una nueva ocasión para lucirse ante sus amigos y compañeros de trabajo, seria una vez mas la envidia de sus vecinos y de cuantos les conocían.
Y es que hasta el mismo se sorprendía de sus continuos triunfos, de su ascendente carrera laboral, pues sin grandes estudios, sin ninguna carrera y sin ninguna titulación que lo justificara, en poco tiempo había pasado de ser un triste y anónimo operario de segunda clase a dirigir una famosa multinacional.


Su meteorito carrera seria inexplicable para quien no le conociera, pero él se conocía y todos sus logros se debían a su buen hacer, a darlo todo por bien empleado a hacer de tripas corazón y de saltarse cualquier perjuicio por llegar hasta donde fuera por tal de conseguir su fin, claro estaba que en el camino se había dejado su orgullo, sus principios, algún o casi todos sus nobles sentimientos, su honor y algunas otras cosas más, pero que le importaba se decía a si mismo, interiormente se engañaba atribuyendo a su inteligencia, a su valía profesional, y a su eficacia en todos los puestos de trabajo por donde había pasado.


Desde sus comienzos laborales había puesto en acción sus buenas dotes para ser un buen depredador en la jungla de la vida, su carácter sumiso y amable, su servilismo incondicional, la exquisita cortesía para sus jefes y sus siembres acertados regalos le habían ayudado tanto que en las reuniones al más alto nivel su falta de cultura en estudios las disfrazaba con comentarios adulatorios o jocosos además de criticas maliciosas para sus inferiores de clase a los que consideraba vagos irresponsables y desgraciados.


Pero la fiesta de carnavales llegaba y con ella la esperada ocaci6n para demostrar una vez más su elegancia y su exquisita manera de vestir. Había que estrenar un traje adecuado a su alto nivel de vida, un disfraz en suma que destacara en un ambiente distinguido y selecto.


Pero cuando más tarde en la tienda se probaba uno tras otro todos los disfraces que habían en ella ninguno le gusto lo suficiente para llevárselo y ya se disponía a marcharse cuando el dependiente dirigiéndose hacia él con una exagerada sonrisa y una reverencia ridicula le dijo que le tenia apartado el más nuevo y original disfraz de todos los tiempos. Don cobista si señor se intereso, y entonces el empleado con los ademanes del que muestra algo maravilloso lo pasó al probador en donde vio que el disfraz tan misterioso solo lo se componía de una elegante americana y de un vistoso pero original pantalón y al preguntar don cobista si señor de que era el disfraz el vendedor sin imitarse, siempre atento y en una permanente actitud servicial le contest6 de que el disfraz era el de hipócrita sumiso:
Don cobista si señor al principio dudo, pero el dependiente insistía en que no se arrepentiría de comprarlo, que era lo mas nuevo, ideal para su trabajo y su ambiente y cuando el eterno conformista se lo probó una sensación de plenitud lo inundó, se sentía plenamente feliz y prepotente y al momento una amplia sonrisa llenó su cara y su cuerpo se inclinó en un gesto de atenta servidumbre total y sumisa y la mano en un gesto de dar palmaditas en las espaldas de los trajes caros. Aquello era lo que siempre había buscado, lleno de sastifacción lo compró se fue a su elegante mansión.


El día de carnaval su disfraz causó sorpresa, y gustó tanto que se le aplaudió se le premió y fue la noticia de la semana, don cobista si señor no cabía en si de gozo, el día de la fiesta, en medio del salón se dejaba hacer fotos y hasta le grabaron una película llenas de poses en las que se esforzaba por mostrar sus inmejorables cualidades de eterno servicial y sumiso servidor, la fiesta pasó y cuando en su casa quiso desnudarse no podía, intentaba una y otra vez quitarse la americana y el pantalón cero no había manera parecía que el traje formaba parte de su cuerpo, que formaba parte re su propia personalidad, después de muchos esfuerzos y de que su esposa le ayudara consiguió quitárselo pero no obstante la eterna sonrisa y el gesto de servidor por el que había sido premiado no le abandonaba, así que después de agotarse en inútiles intentos para quitárselos de encima se fue a dormir.


Por la mañana en el trabajo pasó desapercibido pues no salió de su despacho, pasaron los días y sus continuos gestos de hipócrita sumiso no desaparecían así que en las grandes reuniones de trabajo aunque hacia extraordinario esfuerzos no podía evitar dar continuas palmaditas en las espaldas de sus jefes, inclinarse ceremonialmente, retirar sillas y encender cigarrillos con unos gestos repetitivos y monótonos que cansaban y molestaban. Y aparentemente todo siguió igual ataque un día el todopoderoso gerente de aquella multinacional le rogó por su bien que intentara disimular su servilismo y sus continuas reverencias, pero a pesar de sus esfuerzos de visitar a psicólogos, sipquiatras y curanderos no mejoraba y todos coincidían que su curación seria imposible pues sus habilidades de eterno conformista se habían multiplicado con el disfraz y nadie podía hacer nada para remediarlo.


Y un día llegó que sin previo aviso fue relevado de su puesto por otro inferior y de esta manera fue bajando de categoría profesional, hasta que fue despedido y hoy recoge cartones y pide limosnas con ía. Atenta reverencia y la figura entregada de un hipócrita sumiso:


Badalona 15 de enero de 1990

Rocinante.../... Todos los derechos reservados

rocinante
16-ene-2008, 19:48
:):)[I]Hola a todos:

He estado unos día sin poder entrar a la pagina pero ya que puedo solo os diré que este relato me lo sugirió un compañero de trabajo que aunque no comportandose como el protagonista de la historia si que supo ascender en el trabajo gracias a su buen hacer, unas cualidades personales muy especiales
y sin muchos perjuicios.

Claro y es que cada persona es un mundo.

Saludos.

Rocinante /I]