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Ver la Versión Completa : día aciago I


artemisa
11-mar-2008, 15:17
Todo comenzó aquel aciago día.
Al llegar a mi hogar encontré las luces apagadas y los cerrojos pasados. Después de deambular en vano por la casa a oscuras, encendí el interruptor y recuperé mi entorno, mi sillón, el control de mi televisor y me senté.
El hambre me obligó a prepararme comida y sentado a la mesa, al fin la ví llegar. Estaba hermosa, el cabello suelto, el vestido ligero de verano, el rostro sonrosado . Me saludó con un fugaz beso en la frente, sus labios suaves y húmedos.
Al verla tan relajada y feliz decidí no preguntarle de dónde venía a esas horas y me la imaginé paseando por entre la doble fila de arboles que ciñen la Avenida principal, la solera mecida por la brisa cálida, el cabello flotando. Con esta imagen me dormí.

En la oficina, a la mañana siguiente, Carlo me preguntó con un tono de preocupación ¿cómo estás?. ..Bien le contesté y continué llenado aquellos formularios azules que es necesario enviar todas las mañanas.Juntémosnos a almorzar, sugirió y yo me negué inventando alguna excusa.

Camino a mi casa descubrí un local nuevo de venta de música, entré y comencé a revisar los títulos de un gran contenedor situado en la mitad del local.Estaba hurgando entre los discos cuando los ví entrar de la mano, ella sonreía al hablarle y él contestaba amablemente. El estrecho pasillo los obligó a pedirme permiso para pasar al otro lado del negocio y cuando nuestras miradas se cruzaron ella no parpadeó, no se inmutó, como que no me reconoció ...sólo recuerdo que después caminé, troté y finalmente corrí hasta llegar a nuestra casa, a mi casa , entré rapidamente y afirmándome en la pared del vestíbulo me deslicé por ella hasta quedar derrumbado en el suelo.

rocinante
11-mar-2008, 16:53
Triste relato que tan bien narra la intima vivencia de alguien que se niega a expresar unos sentimientos y los sufre a escondidas.

Muy resumido, conciso, pero directo al tema sin rodeos.

Está bien.

Saludos de Rocinante

artemisa
11-mar-2008, 22:54
gracias Rocinante por los impulsos.

" Su silueta recortada en el umbral de la puerta con un torrente de sol entrando al pasillo me sacò de mis tristes cavilaciones.
Se acercò diligente a mì, sus grandes ojos humedecidos. Se acuclillò a mi lado y me abrazò mientras me preguntaba por què estaba sentado en el suelo y por què estaba llorando.
Cerrè los ojos, apoyè la cabeza en la pared, suspirè ¿ era verdad ella consolàndome? ¿ fue sòlo un sueño, una pesadilla, una confusiòn la visiòn de la disquerìa?. Sus brazos me acurrucaban sobre su pecho y pude percibir el latido apresurado de su corazòn.
Pero si me exijo logro recordar ese vestido, ese peinado, su mano entrelazada a èl y ahora aquì...tomo su rostro entre mis manos, busco en su mirada algo real a alo que asirme, intento encontrar la verdad en sus ojos y mi mirada se empaña y ella vuelve a cobijarme.

Me paro y con los ojos entrecerrados llego al lavabo, mi rostro arde bajo el agua frìa. Me aprieto las mejillas, la boca, siento mis huesos bajo la presiòn y sin embargo, creo que èsto no està sucediendo.Ella preocupada me ha seguido hasta el baño y vislumbro su rostro en el espejo que me lanza un beso y se va.

No puedo probar bocado mientras ella come tranquilamente a mi lado, me pregunta si estoy enfermo, si deseo una tisana, sì èsto si lo otro en tanto me sumerjo afiebrado en el sillòn con sus palabras llenando la habitaciòn. Finalmente y tras en gran esfuerzo por razonar logro preguntarle ¿ què harà en la tarde?
- Ah, sì- responde- no lo sè, tal vez salga a pasear, a la Biblioteca, al parque o quizàs me quede aquì en casa leyendo, depende que còmo me sienta. No lo sè.
- ¿ Estaràs aquì en la tarde cuando yo vuelva? pregunto recalcando intensionalmente el Yo.
- Sì, no. Obvio, si salgò intentarè llegar antes que tù pero no lo prometo ...sabes bien que no me gusta caminar apurada.
- Mmmmmmmm.
Mientras me dirijo a la calle le digo que me gustarìa mucho encontrarla aquì a mi vuelta, sus ojos me miran coquetamente y me sonrìe. Te amo ! grita.

Quisiera estar en cualquier otro lugar, excepto aquì. Deseo caminar ojalà en un lugar solitario, quizàs beber con los amigos. Quisiera entender què es lo que sucede...

El bochorno de una tarde demasiado calurosa me recibe al abadonar el edificio. Los transeùntes caminan lento, incluso los chicos se ven sosegados, aletargados. Los àrboles dejan caer una mìnima sombra vertical y los escaños de la plaza reververan al sol.

La puerta principal abierta en nuestra casa me indica que ella està aquì, la mùsica suave y el olor a incienso me lo confirman. Recostada sobre la alfombra lee. Sonrìe al verme, se yergue y viene a mi encuentro, acaricia con su frìa mano mi espalda sudorosa, peina mis cabellos, se aprieta a mì.
- Ahora no - le digo y ella sin molestarse me invita una cerveza. Me quito la ropa, me dejo caer en la alfombra y asiento. Me trae un esbelto vaso heladìdimo, las burbujas de la cerveza aùn chirrean cuando lo bebo.
- ¿ què tal estuvo la tarde?-me pregunta.
- Uff, bastamnte bien. Estoy algo atorado en la pega porque he dejado rezagado el inventario y hoy me decidì a hecharle una miradita, necesito mucha paciencia y concentraciòn pero algo hice.
- què bien- comenta ¿ èse es el inventario de todos los años?
- sì, bueno, ya sabes lo de siempre y tù ¿ còmo estàs?...te ves muy bonita.
Riendo me da las gracias mientras se cruza de piernas sentada sobre el sofà. Desde la alfombra veo sus torneados muslos, los pies delicados calzados con sandalias, la blancura de su suave piel y una necesidad que ya conozco se apodera de mì.
- Ven aquì, le digo
Y ella recostàndose a mi lado cierra los ojos mientras mis manos se deslizan por su cuerpo. Responde a mis besos y me incita.

Nos hemos quedado dormidos murmuro cuando al abrir los ojos veo el cielo oscuro a travès de los vidrios superiores del ventanal.
- Oh! sì, me responde levantàndose.

Minutos màs tarde aparece completamente vestida y arreglada, dice: ¡ Amor, voy y vuelvo !...¡ Llevo llave!

artemisa
12-mar-2008, 14:56
- Pnesé que no venías! me dice mientras me abraza calidamente.
- Tontito, sabes que estaría quí, deseab mucho verte, caminemos por el parque. Mira qué lindos se han puesto aquellos robles !, qué robustos!, qué majestuosos con sus lustrosas capas de hojas. ..Ven conmigo a caminar.

Tomados de la mano por la Avenida el mundo los ve pasar, parecen distantes a su entorno, sumidos en una animada conversación, los rostros felices, la mirada luminosa.

Un pequeño zigzaguea a punto de de atropellarlos con su bocicleta entones la madre levanta el rostro para reconvenir al hijo y fija su mirada en la pareja reconociéndolos. Las palabras de regaño se pierden entre los murmullos y molesta hace un ambiguo gesto de apremio.

Ellos se han detenido brevemente para dejar pasar al chico con la sonrisa congeklada en el rostro, inmdiferentes eso sí a las amenazas de tránsito. Continúan con la mirada la escurridiza figura pero suis palabras evocan otras entretenciones y enlazándose por la cintura prosiguen su camino aún más concentrados.

Numerosos faroles iluminan el paisaje, las mariposas nocturnas vuelan con tozudo empeño en derredor. Los grillos ejercitan su canto ocultos en algún recodo del camino y las parejas se desplazan relajados al amparo de la semipenumbra tan propicia a los encuentro amorosos.
Se levanta un brisa fría que sugiere el regreso al hogar, los enamorados resisten a separarse, toda palabra y cada gesto rehúsa la inevitable despedida.

Ekl la acompaña hasta el portón de su casa tomandola de la cintura para robarle el último beso del día, ella juguetonamente le entrega los labios y desde la puerta se despide con un ligero movimiento de la mano. Luego entra y prende el interruptor.
En el vestíbulo se para frente al espejo y contempla con descuido su figura, se alisa los cabellos, sonríe y llama : Querido ¿ estás aquí?...
Los ronquitos llegan como respuesta desde el dormitorio.

En la cocina encunetro algunas tazas sucias, las lava mientras hierve agua, se prepara un café que bebe sentada en los amplios ventanales de la sala de estar. Coge el tazón con ambas manos, aspira el intenso olor, cierra los ojos, degustando con fruición el amargo brebaje. Los vidrios dejan ver el comienzo del jardín, los pensamientos adosados a la reja y la gran nalca con su cortejo de helechos. La calle está vacía, los tejados de la casa de enfrente dejan ver una porción de la luna, sonríe al pensarlo: ..una casa tapando la luna, es más, los tejados de una casa obstruyendo a la luna, la luna amiga avasallada por los feos techos de los vecinos...pero ¡ cómo estoy de loca!. Entonces, decide caminar por los oscuros techos de las casas y así en línea recta llegar hasta el hogar de su amado...
Deja el tazón sobre el dintel de la ventana, apaga las luces y entre sileciosamente al dormitorio.