delestío
10-mar-2008, 11:36
Era un estudioso de las letras. Traducía textos al castellano, su vida era un ir y venir entre ensayos, cuentos y relatos de los mejores escritores.
Comenzó por presentar extraños síntomas.
Había días en los que escuchaba risas, voces, insólitos ruidos.
Su esposa Marta, pensaba que era producto de tantas horas de faena. Cuando llegaba de la editorial, se encerraba en su cuarto de labor y leía…leía…
Comenzó por dejar su trabajo, pero siguió en su casa con algunas traducciones.
Marta comprendió y se fueron arreglando con sus pequeñas entradas y el sueldo de ella.
El hijo mayor decía que estaba enfermo y había que internarlo, pero su esposa pensaba que no le hacia mal a nadie con sus rarezas
Una tarde comenzó a complicarse la vida familiar por las peculiaridades de Jaime.
Cerró la puerta que daba al jardín y prohibió el pasó a sus familiares, juraba que alguien había ocupado esa parte de la casa.
Entonces se encerraba en su cuarto y leía…
Pasado un tiempo hizo lo mismo con el comedor. Los extraños ruidos alteraban su vida.
Sus hijos no podían convencer a su esposa de la gravedad de la situación.
Llegó un momento en que todas las habitaciones de la casa estuvieron cerradas, ocupadas por extraños seres.
El dormitorio del matrimonio fue el último lugar que se cerró, quedaba libre solamente el cuarto de trabajo. Ese mundo exclusivo de Jaime, el lugar donde nadie podía entrar, sólo él.
Debido a la situación, Jaime aceptó que su esposa entrara en su reducto literario.
Al abrir la puerta el asombró la detuvo… comprendió al fin que sus hijos tenían razón. ¡Jaime estaba loco!
Las paredes del cuarto, las ventanas, estaban empapeladas con las páginas del libro de Cortazar… Casa tomada.
Comenzó por presentar extraños síntomas.
Había días en los que escuchaba risas, voces, insólitos ruidos.
Su esposa Marta, pensaba que era producto de tantas horas de faena. Cuando llegaba de la editorial, se encerraba en su cuarto de labor y leía…leía…
Comenzó por dejar su trabajo, pero siguió en su casa con algunas traducciones.
Marta comprendió y se fueron arreglando con sus pequeñas entradas y el sueldo de ella.
El hijo mayor decía que estaba enfermo y había que internarlo, pero su esposa pensaba que no le hacia mal a nadie con sus rarezas
Una tarde comenzó a complicarse la vida familiar por las peculiaridades de Jaime.
Cerró la puerta que daba al jardín y prohibió el pasó a sus familiares, juraba que alguien había ocupado esa parte de la casa.
Entonces se encerraba en su cuarto y leía…
Pasado un tiempo hizo lo mismo con el comedor. Los extraños ruidos alteraban su vida.
Sus hijos no podían convencer a su esposa de la gravedad de la situación.
Llegó un momento en que todas las habitaciones de la casa estuvieron cerradas, ocupadas por extraños seres.
El dormitorio del matrimonio fue el último lugar que se cerró, quedaba libre solamente el cuarto de trabajo. Ese mundo exclusivo de Jaime, el lugar donde nadie podía entrar, sólo él.
Debido a la situación, Jaime aceptó que su esposa entrara en su reducto literario.
Al abrir la puerta el asombró la detuvo… comprendió al fin que sus hijos tenían razón. ¡Jaime estaba loco!
Las paredes del cuarto, las ventanas, estaban empapeladas con las páginas del libro de Cortazar… Casa tomada.