Puma
09-mar-2008, 22:15
Hay días tristes, en los que vienen a mí memoria el recuerdo de un amigo, lejano en el tiempo, que de vez en cuando me vomitaba retazos de su vida.
En medio de las tinieblas, no podía verse. Si dormía, no podía existir, así que nunca apagaba las lámparas. Dormir le resultaba aterrador. Las pesadillas lo ahogaban por la noche.
De día, las visiones lo atormentaban. De lo más hondo ascendían demonios que querían dominarlo, como ese pájaro inmenso que se abalanzaba sobre él, y lo arrojaba a tierra.
La punta de una lanza le desgarraba el pecho. Sobresaltado, sudoroso, con estremecimientos y convulsiones, despertaba de los espejismos.
Una vez que se olvidó de perderse y volverse a encontrar hasta el infinito en la multiplicación de espejos, no vio a su alrededor más que ruina, abandono, decrepitud. Sólo como un reptil en su guarida, fue desposeído de los instantes y de los seres, y ya no vivió más que con fantasmas en una casa donde merodeaba la angustia.
Ya no volví a verlo más, pero una persona allegada a él, me contó su final: ruidos apagados, murmullos inconexos, pasos que se pierden, llantos sin acabar, el vuelo de un vampiro bajo la cúpula de la sala de los espejos, esos fueron sus compañeros en esos momentos, sus últimas señales de vida.
puma
http://www.everyoneweb.com/riosdetinta
En medio de las tinieblas, no podía verse. Si dormía, no podía existir, así que nunca apagaba las lámparas. Dormir le resultaba aterrador. Las pesadillas lo ahogaban por la noche.
De día, las visiones lo atormentaban. De lo más hondo ascendían demonios que querían dominarlo, como ese pájaro inmenso que se abalanzaba sobre él, y lo arrojaba a tierra.
La punta de una lanza le desgarraba el pecho. Sobresaltado, sudoroso, con estremecimientos y convulsiones, despertaba de los espejismos.
Una vez que se olvidó de perderse y volverse a encontrar hasta el infinito en la multiplicación de espejos, no vio a su alrededor más que ruina, abandono, decrepitud. Sólo como un reptil en su guarida, fue desposeído de los instantes y de los seres, y ya no vivió más que con fantasmas en una casa donde merodeaba la angustia.
Ya no volví a verlo más, pero una persona allegada a él, me contó su final: ruidos apagados, murmullos inconexos, pasos que se pierden, llantos sin acabar, el vuelo de un vampiro bajo la cúpula de la sala de los espejos, esos fueron sus compañeros en esos momentos, sus últimas señales de vida.
puma
http://www.everyoneweb.com/riosdetinta