Jose David
08-mar-2008, 16:00
Esta noche en la que todo huye de nosotros
A través de lenguajes subrepticios
que como bosques guardan
realidades y sombras
y árboles que amparando nuestros pasos
por este carnaval de laberintos y muerte
que es la ciudad en la que amamos tanto
para que todo y nada sean lo mismo
brotan, crecen y mueren
trayendo a mi memoria tantas cosas
que no puedo sentir...
Esta noche, decía
quisiera recordar el tiempo que pasamos juntos
el tiempo que me recuerda vuestras risas ocultas y vuestras gestos mudos
sobre todo los gestos
que aunque a veces me desasosiegue pensar
que dicen lo que me parecen expresar
acaso simplemente son como veletas
que un simple soplo de aire puede mudar de sitio hacia el que apuntan
y de nuevo en sonrisa se disipan.
Esta noche no estais junto a mi cuerpo
pero al menos requerís de mis miedos
que están a flor de piel
un órdago de palabras unidas
a silencios unidos
a miradas unidas
a que más palabras mudas...
Porque esta noche he comprendido que incluso el olvido es necesario
como siempre lo fue
y acaso en el futuro siga siéndolo
mientras alguien nos hable por teléfono
o bebamos café en mesas de marmol
rodeados por enjambres de ideas que nos podrían confundir
haciéndonos buscar en el otro la silenciosa afirmación
de los ceños que se fruncen para después dormir
bajo caricias.
A través de lenguajes subrepticios
que como bosques guardan
realidades y sombras
y árboles que amparando nuestros pasos
por este carnaval de laberintos y muerte
que es la ciudad en la que amamos tanto
para que todo y nada sean lo mismo
brotan, crecen y mueren
trayendo a mi memoria tantas cosas
que no puedo sentir...
Esta noche, decía
quisiera recordar el tiempo que pasamos juntos
el tiempo que me recuerda vuestras risas ocultas y vuestras gestos mudos
sobre todo los gestos
que aunque a veces me desasosiegue pensar
que dicen lo que me parecen expresar
acaso simplemente son como veletas
que un simple soplo de aire puede mudar de sitio hacia el que apuntan
y de nuevo en sonrisa se disipan.
Esta noche no estais junto a mi cuerpo
pero al menos requerís de mis miedos
que están a flor de piel
un órdago de palabras unidas
a silencios unidos
a miradas unidas
a que más palabras mudas...
Porque esta noche he comprendido que incluso el olvido es necesario
como siempre lo fue
y acaso en el futuro siga siéndolo
mientras alguien nos hable por teléfono
o bebamos café en mesas de marmol
rodeados por enjambres de ideas que nos podrían confundir
haciéndonos buscar en el otro la silenciosa afirmación
de los ceños que se fruncen para después dormir
bajo caricias.