delestío
07-mar-2008, 19:18
COLOMBINA Y PIERROT
La estación del subte estaba vacía. Camine por el anden y entonces la vi. Era irreal.
Una colombina, tan bella y vaporosa que parecía un ángel.
Estaba sentada, los ojos fijos en el piso, las manos dormían en su falda, era la imagen de la ternura.
Llegó el tren. Ascendimos. Éramos pocos pasajeros de esa hora de bostezos y miradas perdidas.
No dejaba de observarla. En Pueyrredón subieron varios disfrazados, allí me di cuenta que era martes de carnaval. Bailaron cerca de ella, cantaron, pero no se movió. Se fueron buscando otra compañía más alegre.
Más personas subían y bajaban del tren, la miraban curiosos. Era extraña. Demasiado fuera de lo común.
Al entrar en Florida vi una imagen blanca, me pareció conocida. Era él; Pierrot.
Pasó por los vagones y llegó al nuestro, se detuvo. La tomó de la mano y ella se puso de pie. Se besaron suavemente, como dos adolescentes.
En la Terminal bajaron. Viéndolos de la mano note que una magia especial los llevaba, la gente los miraba y ellos no los veían, caminaban deslizándose sin tocar el piso.
Entre besos y risas subieron la escalera.
Y yo curioso corría detrás. Salí a Corrientes y los vi.
Remontaron vuelo y tomados de la mano, se perdieron bajo una lluvia de papel picado.
La estación del subte estaba vacía. Camine por el anden y entonces la vi. Era irreal.
Una colombina, tan bella y vaporosa que parecía un ángel.
Estaba sentada, los ojos fijos en el piso, las manos dormían en su falda, era la imagen de la ternura.
Llegó el tren. Ascendimos. Éramos pocos pasajeros de esa hora de bostezos y miradas perdidas.
No dejaba de observarla. En Pueyrredón subieron varios disfrazados, allí me di cuenta que era martes de carnaval. Bailaron cerca de ella, cantaron, pero no se movió. Se fueron buscando otra compañía más alegre.
Más personas subían y bajaban del tren, la miraban curiosos. Era extraña. Demasiado fuera de lo común.
Al entrar en Florida vi una imagen blanca, me pareció conocida. Era él; Pierrot.
Pasó por los vagones y llegó al nuestro, se detuvo. La tomó de la mano y ella se puso de pie. Se besaron suavemente, como dos adolescentes.
En la Terminal bajaron. Viéndolos de la mano note que una magia especial los llevaba, la gente los miraba y ellos no los veían, caminaban deslizándose sin tocar el piso.
Entre besos y risas subieron la escalera.
Y yo curioso corría detrás. Salí a Corrientes y los vi.
Remontaron vuelo y tomados de la mano, se perdieron bajo una lluvia de papel picado.