rocinante
05-mar-2008, 17:04
De: 1196Ocarina (Mensaje original) Enviado: 15/03/2003 12:29
CRONICA DE UNA HUIDA ANUNCIADA
Traslado aquí una, la primera hoja de mi cuaderno de ruta de la última vuelta a España que hice hace ya algunos años y de la cual conservo un no muy crecido volumen. Hojas de este cuaderno que como en un diario fui escribiendo en el coche, en los descanso de las áreas de servicio de las autopistas y en los cuartos de los pequeños hoteles de carretera.
Otra ocasión para escribir que no desaproveché.
Rocinante
Jueves 13 de Marzo: Desde Barcelona hasta Zaragoza
Salgo temprano, sobre las 07.00 horas, cuando ya ha amanecido completamente. En el coche, en el maletero, llevo poca cosa, algo de ropas, varias revistas de informática por leer, un cuadernillo que habla del ultimo libro de Vargas Llosa, un adelanto de la novela sobre la vida de la feminista Flora Tristan y el pintor Paúl Gaugin, de la editorial Alfaguara. Él ultimo libro de Terenci Moix, con el que ha ganado el premio de la fundación “José Manuel Lara” titulado “El arpista ciego” y algunos escritos atrasados para terminar.
El día anterior, miércoles por la tarde llevé a “Dama” mi mascota, a la guardería para perros. Cuando me marchaba no quise mirarla a los ojos, pues de hacerlo no hubiera sido capaz de dejarla y me la hubiera llevado conmigo, con todo los problemas que eso me ocasionaría. El Veterinario, un chaval joven, me dice que tiene muy mala la dentadura, y habría que hacerle una limpieza de dientes, le respondo que el animal tiene todas sus vacunas al corriente, y que con los animales se tiene cada vez más tonterías, que ya hubiera querido para mí, en mi niñez, los cuidados que tiene mi mascota. El joven me ha mirado un poco serio y se ha marchado, pensando con razón de que soy de otra época y de otra mentalidad.
Cuando me dirijo a la gasolinera para llenar él depósito, me animo a pensar, de que el coche no me defraudará, pues hace poco le hice dar un buen repaso al motor y de momento responde bien. Cuando salgo de repostar, no se que camino seguir, pues dudo, si entro en la ronda de circunvalación que rodea a la ciudad, tengo dos opciones, si bajo por la del Litoral,, me encamino a las autopistas del Mediterráneo en donde sin salir de ella, llegaría a Tarragona, y sucesivamente, valencia, Alicante, Murcia, Almería y podría seguir, sin salirme de ella, hasta Málaga, Cádiz y Huelva, incluso hasta Hayámonte, la línea con Portugal, pero no, pienso, que es un camino y unas ciudades, muy conocidas de anteriores viajes. Acabo por decidirme, y opto por la dirección contraria, encamino el coche hacia el interior de Cataluña, hacia Lérida, Zaragoza, Madrid, ect, ect.
Volver a visitar Zaragoza fuera de la fiesta de la Pilarica, su fiesta mayor, será más interesante, y más tranquilo, son unos 300 Km, los que me separan de ella, que a la media de velocidad que llevo, unos 140 K/H, llegare en menos de esas tres horas.
Paso por Igualada cuando el Sol de esta reciente Primavera de deja sentir. Lleida y su mundo de árboles frutales, llenan todo el paisaje, el frutero de Europa la llaman. La ciudad se queda a lo lejos, pues paso de largo, es una ciudad muy industrial y de eso ya conozco bastante. Por la autopista me encuentro gran cantidad de camiones articulados y furgones, que ahora no molestan, pero luego será, en las carreteras nacionales, en donde habrá que adelantarlos y esquivar.
Sobre el tiempo previsto llego a la entrada de Zaragoza, al Área de servicio que hay a su entrada, antes de salir de la autopista. Es impresionante, en ningún sitio he visto tanto camiones y tan grandes en donde los simples utilitarios juntos a ellos, parecen enanos. El restaurante es enorme, y al contrario de otras Áreas, también es hotel
Son la 11.30 cuando sentado delante de un café con leche y una enorme ensaimada, observo el ambiente del local, hay movimiento y una gran cantidad de camareros, curiosamente tantos estos, como los cocineros, todos son hombres, a muchos los conozco de anteriores viajes, de todas formas no hay rastros del jaleo y la multitud de las fiestas patronales cuando media España viene aquí el 19 de Marzo a ver la ofrenda de flores que se le hace a la virgen del Pilar.
La entrada en la sudad se hace cruzando una larga e interminable zona industrial. Cuando veo las agujas de las torres de la Basílica, aparco cerca del gran puente que divide a la ciudad, y paseando cruzo el río Ebro, Dice una jota que “EL Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar” y es verdad, el agua que está próxima a su desembocadura por Aposta, cerca de Tarragona, llega revuelta y con fuerza, pero al llegar y pasar a la altura de la catedral, parece que se calma, se ensancha y parece un tranquilo lago, de forma que los zaragozanos pueden pasear en barca, pescar y admirar la gran anchura de este rio, que es el más caudaloso de España.
Dentro de la Pilarica, su majestuosidad es mayor, e impresiona mucho más, cuando no esta tan llena de gentes, varios curas confiesan y dan la comunión durante las 24 horas, por lo que el movimiento de feligreses es constante. La recorro como si fuera la primera vez, y cuando beso a la virgen, una talla muy pequeña y que parece muy grande en las fotos y postales, me fijo que la roca de sus pies está gastada por los millones de besos que ha recibido durante siglos.
Es mediodía avanzado, la hora de comer, así que me dedico a visitar los bares típicos del barrio próximo llamado del “Embudo” en donde los montaditos (especie de grandes canapés) con todas clases de embutidos son los protagonistas de estos locales tan viejos como la catedral, estos y unas cuantas cervezas me animan a seguir paseando. Mujeres del oficio más antiguo del mundo deseambulan por las esquinas, ofreciendo sonrisas y sus encantos, dicen que son mujeres malas, pero yo al contrario de eso, las veo que están muy bien de salud, algunas son guapas y muestran unos cuerpos espléndidos.
Decido en esos paseos no quedarme en la ciudad y me acuerdo del “Monasterio de Piedra” que está a unos sesenta Kms.. de allí en dirección a Madrid. Así que sin pensarlo más, y antes de que se haga más tarde, cojo el coche y me dirijo a la autovía en dirección a Calatayud el pueblo de “La Dolores” en donde dicen que ahora, hasta tiene un museo............................................. ...............................................
.................................................. .................................................. .................................................. .........SEGUIRA
CRONICA DE UNA HUIDA ANUNCIADA
Traslado aquí una, la primera hoja de mi cuaderno de ruta de la última vuelta a España que hice hace ya algunos años y de la cual conservo un no muy crecido volumen. Hojas de este cuaderno que como en un diario fui escribiendo en el coche, en los descanso de las áreas de servicio de las autopistas y en los cuartos de los pequeños hoteles de carretera.
Otra ocasión para escribir que no desaproveché.
Rocinante
Jueves 13 de Marzo: Desde Barcelona hasta Zaragoza
Salgo temprano, sobre las 07.00 horas, cuando ya ha amanecido completamente. En el coche, en el maletero, llevo poca cosa, algo de ropas, varias revistas de informática por leer, un cuadernillo que habla del ultimo libro de Vargas Llosa, un adelanto de la novela sobre la vida de la feminista Flora Tristan y el pintor Paúl Gaugin, de la editorial Alfaguara. Él ultimo libro de Terenci Moix, con el que ha ganado el premio de la fundación “José Manuel Lara” titulado “El arpista ciego” y algunos escritos atrasados para terminar.
El día anterior, miércoles por la tarde llevé a “Dama” mi mascota, a la guardería para perros. Cuando me marchaba no quise mirarla a los ojos, pues de hacerlo no hubiera sido capaz de dejarla y me la hubiera llevado conmigo, con todo los problemas que eso me ocasionaría. El Veterinario, un chaval joven, me dice que tiene muy mala la dentadura, y habría que hacerle una limpieza de dientes, le respondo que el animal tiene todas sus vacunas al corriente, y que con los animales se tiene cada vez más tonterías, que ya hubiera querido para mí, en mi niñez, los cuidados que tiene mi mascota. El joven me ha mirado un poco serio y se ha marchado, pensando con razón de que soy de otra época y de otra mentalidad.
Cuando me dirijo a la gasolinera para llenar él depósito, me animo a pensar, de que el coche no me defraudará, pues hace poco le hice dar un buen repaso al motor y de momento responde bien. Cuando salgo de repostar, no se que camino seguir, pues dudo, si entro en la ronda de circunvalación que rodea a la ciudad, tengo dos opciones, si bajo por la del Litoral,, me encamino a las autopistas del Mediterráneo en donde sin salir de ella, llegaría a Tarragona, y sucesivamente, valencia, Alicante, Murcia, Almería y podría seguir, sin salirme de ella, hasta Málaga, Cádiz y Huelva, incluso hasta Hayámonte, la línea con Portugal, pero no, pienso, que es un camino y unas ciudades, muy conocidas de anteriores viajes. Acabo por decidirme, y opto por la dirección contraria, encamino el coche hacia el interior de Cataluña, hacia Lérida, Zaragoza, Madrid, ect, ect.
Volver a visitar Zaragoza fuera de la fiesta de la Pilarica, su fiesta mayor, será más interesante, y más tranquilo, son unos 300 Km, los que me separan de ella, que a la media de velocidad que llevo, unos 140 K/H, llegare en menos de esas tres horas.
Paso por Igualada cuando el Sol de esta reciente Primavera de deja sentir. Lleida y su mundo de árboles frutales, llenan todo el paisaje, el frutero de Europa la llaman. La ciudad se queda a lo lejos, pues paso de largo, es una ciudad muy industrial y de eso ya conozco bastante. Por la autopista me encuentro gran cantidad de camiones articulados y furgones, que ahora no molestan, pero luego será, en las carreteras nacionales, en donde habrá que adelantarlos y esquivar.
Sobre el tiempo previsto llego a la entrada de Zaragoza, al Área de servicio que hay a su entrada, antes de salir de la autopista. Es impresionante, en ningún sitio he visto tanto camiones y tan grandes en donde los simples utilitarios juntos a ellos, parecen enanos. El restaurante es enorme, y al contrario de otras Áreas, también es hotel
Son la 11.30 cuando sentado delante de un café con leche y una enorme ensaimada, observo el ambiente del local, hay movimiento y una gran cantidad de camareros, curiosamente tantos estos, como los cocineros, todos son hombres, a muchos los conozco de anteriores viajes, de todas formas no hay rastros del jaleo y la multitud de las fiestas patronales cuando media España viene aquí el 19 de Marzo a ver la ofrenda de flores que se le hace a la virgen del Pilar.
La entrada en la sudad se hace cruzando una larga e interminable zona industrial. Cuando veo las agujas de las torres de la Basílica, aparco cerca del gran puente que divide a la ciudad, y paseando cruzo el río Ebro, Dice una jota que “EL Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar” y es verdad, el agua que está próxima a su desembocadura por Aposta, cerca de Tarragona, llega revuelta y con fuerza, pero al llegar y pasar a la altura de la catedral, parece que se calma, se ensancha y parece un tranquilo lago, de forma que los zaragozanos pueden pasear en barca, pescar y admirar la gran anchura de este rio, que es el más caudaloso de España.
Dentro de la Pilarica, su majestuosidad es mayor, e impresiona mucho más, cuando no esta tan llena de gentes, varios curas confiesan y dan la comunión durante las 24 horas, por lo que el movimiento de feligreses es constante. La recorro como si fuera la primera vez, y cuando beso a la virgen, una talla muy pequeña y que parece muy grande en las fotos y postales, me fijo que la roca de sus pies está gastada por los millones de besos que ha recibido durante siglos.
Es mediodía avanzado, la hora de comer, así que me dedico a visitar los bares típicos del barrio próximo llamado del “Embudo” en donde los montaditos (especie de grandes canapés) con todas clases de embutidos son los protagonistas de estos locales tan viejos como la catedral, estos y unas cuantas cervezas me animan a seguir paseando. Mujeres del oficio más antiguo del mundo deseambulan por las esquinas, ofreciendo sonrisas y sus encantos, dicen que son mujeres malas, pero yo al contrario de eso, las veo que están muy bien de salud, algunas son guapas y muestran unos cuerpos espléndidos.
Decido en esos paseos no quedarme en la ciudad y me acuerdo del “Monasterio de Piedra” que está a unos sesenta Kms.. de allí en dirección a Madrid. Así que sin pensarlo más, y antes de que se haga más tarde, cojo el coche y me dirijo a la autovía en dirección a Calatayud el pueblo de “La Dolores” en donde dicen que ahora, hasta tiene un museo............................................. ...............................................
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