rocinante
04-mar-2008, 12:25
ALGUIEN TE ESPERA EN LAS ESCALERAS
Siempre están en su lugar, esperando, silenciosos, aparentemente serviciales y operativos, y hasta parecen que tienen vida propia porque te hablan, tienen memoria, música ambiental, aire acondicionado, videocámara, teléfono al exterior, y un montón de botones y luces.
Pero son traicioneros, vengativos, astutos y vigilan todos tus movimientos. Cuando te abren la puerta es una entrada a su mundo, y a su terreno, y en donde te encuentras indefenso y a su merced. Sobre la mullida moqueta te observan, los ojos negros de hielo de los objetivos de sus cámaras y estos te repasan una y otra vez, de arriba abajo, saben la loción d eafeitado que usas y si te has cambiado de ropa, si estas de buen humor, y las veces que has bajado y subido a tu casa.
Recorren sin parar los altos pisos del inmueble recopilando en su memoria las paradas, las entradas y salidas y el comportamiento de sus usuarios. Cuando se le pide por favor que te lleven a tu destino y la voz metálica, fría e impersonal te responde, parece que te amenaza y cohibe, porque a partir de hay sabes que estas a su merced, que si es su voluntad, y porque un día le tirastes una colilla en el suelo y le dejaste una marca oscura en la moqueta, o porque otra vez que tenias prisa y no acudía a tu llamada, le propinases, enojado, una patada a su brillante puerta, por eso, o quizás por algo de menor importancia, te pueden dejar suspendido en aire entre piso y piso, y subir la temperatura de su ambiente climatizado y asfixiarte en el anónimo y escondido espacio oscuro de detrás de las escaleras.
También puede subir a su voluntad, y hasta enloquecerte, la música ambiental, incluso te pueden dejar allí suspendido en el aire por tiempo indefinido, hasta que desfallezcas de un ataque de nervios, de hambre y de sed.
Y no hay salvación posible porque detrás del teléfono de emergencia no hay un vigilante de mantenimiento, si no que hay otra maquina que te pasaría la llamada a la asistencia técnica, pero cuando esta llegara, muy tarde por los atascos del trafico y la lejanía, serias un cadáver frió y tirado en el blando suelo.
Tienen memoria y lo retienen todo, tus gestos, tus palabras, tus entradas y salidas, y tu comportamiento en la cabina.
Hay que portarse bien con ellos, ser educados, tratarlos bien, no darles golpes, o de lo contrario, cualquier día su venganza puede ser terrible.
Rocinante
Siempre están en su lugar, esperando, silenciosos, aparentemente serviciales y operativos, y hasta parecen que tienen vida propia porque te hablan, tienen memoria, música ambiental, aire acondicionado, videocámara, teléfono al exterior, y un montón de botones y luces.
Pero son traicioneros, vengativos, astutos y vigilan todos tus movimientos. Cuando te abren la puerta es una entrada a su mundo, y a su terreno, y en donde te encuentras indefenso y a su merced. Sobre la mullida moqueta te observan, los ojos negros de hielo de los objetivos de sus cámaras y estos te repasan una y otra vez, de arriba abajo, saben la loción d eafeitado que usas y si te has cambiado de ropa, si estas de buen humor, y las veces que has bajado y subido a tu casa.
Recorren sin parar los altos pisos del inmueble recopilando en su memoria las paradas, las entradas y salidas y el comportamiento de sus usuarios. Cuando se le pide por favor que te lleven a tu destino y la voz metálica, fría e impersonal te responde, parece que te amenaza y cohibe, porque a partir de hay sabes que estas a su merced, que si es su voluntad, y porque un día le tirastes una colilla en el suelo y le dejaste una marca oscura en la moqueta, o porque otra vez que tenias prisa y no acudía a tu llamada, le propinases, enojado, una patada a su brillante puerta, por eso, o quizás por algo de menor importancia, te pueden dejar suspendido en aire entre piso y piso, y subir la temperatura de su ambiente climatizado y asfixiarte en el anónimo y escondido espacio oscuro de detrás de las escaleras.
También puede subir a su voluntad, y hasta enloquecerte, la música ambiental, incluso te pueden dejar allí suspendido en el aire por tiempo indefinido, hasta que desfallezcas de un ataque de nervios, de hambre y de sed.
Y no hay salvación posible porque detrás del teléfono de emergencia no hay un vigilante de mantenimiento, si no que hay otra maquina que te pasaría la llamada a la asistencia técnica, pero cuando esta llegara, muy tarde por los atascos del trafico y la lejanía, serias un cadáver frió y tirado en el blando suelo.
Tienen memoria y lo retienen todo, tus gestos, tus palabras, tus entradas y salidas, y tu comportamiento en la cabina.
Hay que portarse bien con ellos, ser educados, tratarlos bien, no darles golpes, o de lo contrario, cualquier día su venganza puede ser terrible.
Rocinante