PDA

Ver la Versión Completa : Aprender a escribir, aprender a redactar.


Javincy
28-feb-2008, 16:53
Aprender a escribir, aprender a redactar.

I. Introducción


Para comenzar es preciso concordar como premisa básica que cualquiera sea la actividad o profesiónque desarrollemos en nuestras vidas, siempre tendremos, en algún momento, la necesidad de escribir.


Redactar es otorgar un orden, una estructura, a aquello que digo, mediante la palabra escrita.


El presente texto pretende dar al lector las pautas básicas para una redacción clara, coherente y consentido. Aunque está destinado al ejercicio de la escritura periodística, no es excluyente de otrasformas porque las herramientas que aquí se entregan son válidas para cualquier trabajo de redacción,sin importar su carácter, género o tipo.


Hay que aclarar que estos apuntes cumplen una función primaria de enseñanza, y de ninguna maneraserán la fuente de la excelencia en la escritura.


II. Tomar conciencia


Escribir es llevar al papel aquello que pensamos, opinamos, sentimos, creemos o nos han dicho.Escribir es comunicar; es un acto de comunicación con otro, con un ellos o conmigo (diario de vida).


En periodismo, escribir es conectarse con un público (ellos) con el objetivo de comunicarle hechos yacontecimientos de relevancia social, política, económica, cultural, científica, etc.


Para que este acto de comunicación sea efectivo, para que cumpla con su deber de informar y educarrespecto de ese "algo" que queremos descubrirle al lector, la redacción debe ser clara y comprensible,sin dejar espacios de duda. Para esto, debemos tener claramente establecido en nuestro cerebro loque vamos a decir. Estamos obligados a tener la "idea clara".


Al escribir, el periodista debe: 1) motivar al lector con el tema que propone, 2) establecer un ordenen lo que quiere transmitir, y 3) encontrar un lenguaje común para establecer una relación "aireada"con su lector.


En este punto, es necesario que pensemos en aquellos errores que frecuentemente cometemos a lahora de escribir; aquellos que enlodan nuestro trabajo y lo tornan difícil en su lectura y, muchas veces,incomprensible:

1. Anunciar al inicio del párrafo algo que diremos y, antes de desarrollarlo, referirnos a otra cosa.Ejemplo: El secretario general del comité dijo, tras la celebración realizada en honor alcentenario de la institución que preside el señor Eulogio Frisamán, hombre carismáticoque pretende dar un nuevo rumbo al curso de la historia entomológica de la nación,empeñando sus esfuerzos en la profundización de la investigación científica de la materia.


2. No dejar claro el tema, sus antecedentes y causas, ni a qué hecho o circunstancia se estáhaciendo alusión.


3. Presumir que quien leerá el texto ya está familiarizado con la noticia a la que me estoy refiriendo.


4. Entremezclar conceptos, hechos, datos, informaciones, etc., sin un cuidado de jerarquía, ni desintaxis.


5. Dar por concluidos textos que no transmiten lo que queríamos transmitir al comenzarlos.


6. No encontrar la fórmula de desarrollar comprensiblemente ciertas ideas.


7. Percibir que los hechos y su desarrollo se van complicando en el papel, a medida que los vamosdescribiendo.
8. Irnos por las ramas.


9. Repetir en una misma línea, oración y/o párrafo, un concepto y una palabra.


10. Utilizar muletillas como "Por otra parte/lado", "Por su parte/lado", "Y es que", para comenzaruna oración o párrafo, cuando no se sabe cómo hacerlo y no se quiere pensar en una solución creativapara resolver el problema. En este punto hay que recalcar que la primera y segunda muletilla provocanen el lector preguntarse: "¿Por cuál parte?; ¿por la de atrás, la de adelante, cuál?"


11. Reiterar una y otra vez hilativos tales como: "por la cual", "por lo cual", "por los cuales", "la que", "lo que", "los que"; o los determinativos "sin duda", "no cabe duda"; y tantos otros que ustedes yaestarán recordando.


12. Eliminar la sangría al comenzar un párrafo.


13. Abusar de las comillas (""), sabiendo que sólo se usan en caso de insertar una cuña o frasetextual de alguna fuente en el texto.


14. Utilizar palabras tomadas del inglés y mal traducidas o inexistentes en castellano. Por ejemplo,“customizar” (customize); emponderar (empowerment), setear (set up) y otras tantas que contaminanel lenguaje.


Escribir es comunicar. Esto es un hecho; por lo tanto, debemos reconocer como sentencia ineludiblelo siguiente: en expresión escrita siempre del otro lado del papel, de las palabras escogidas, haypersonas como nosotros, dispuestas a leer lo que hemos escrito para poder acceder a lo que lequisimos transmitir. Aprovechar ese diálogo abierto que se produce entre escritor/periodista y lector,es tener conciencia de escritura.


III. Lo primero es lo primero


¿Cuándo iniciamos realmente el proceso de escribir?, ¿cuándo nos sentamos ante la computadoray comenzamos a pulsar las teclas?, ¿cuándo?


La respuesta es bastante sencilla: empezamos a escribir en el mismo momento en que en nuestramente aparece la idea. Cuando por primera vez pensamos el tema. Ese es el verdadero inicio. Noexiste otro. Lo que suceda de ahí en adelante serán las distintas etapas del proceso –ya iniciado– deescritura.


Al momento de comenzar a pensar en un tema inmediatamente nos hacemos una imagen mental delo que queremos obtener: ya prefiguramos cómo lo escribiremos. Se inicia, así, un recorrido mentalen que seleccionaremos ideas, fuentes, documentos, diálogos, discursos, textos; decantaremos,buscaremos, saltaremos, descartaremos, asociaremos, desplazaremos de lugar, etc. Jugaremos con
el tiempo real desestructurándolo para crear nuevos efectos o, simplemente, para facilitar la comprensiónde los hechos de manera aislada e individual. Al redactar sintetizaremos y expandiremos –cuandocorresponda y/o lo amerite– esas ideas. Luego, a medida que releamos lo escrito, corregiremos loserrores, clarificaremos las dudas y, en algunos casos, eliminaremos frases y párrafos que nos parezcanredundantes o innecesarios.


Todo esto ocurrirá querámoslo o no. Es un proceso inconsciente. Pero hay que tomar concienciarespecto de su importancia. De que se cumpla cada uno de estos pasos dependerá, en gran medida,el éxito o fracaso de mi texto (crónica, perfil, entrevista, editorial, reportaje, etc.).


Las expectativas que genero en torno a lo que quiero escribir; la búsqueda de datos, la persecuciónconsecución de fuentes; la toma de notas; la transcripción de entrevistas; la formulación de esquemasde trabajo y de esquemas de desarrollo del texto; etc., son todas partes constitutivas de la obra final.Ninguna de ellas merece menor respeto ni menor cuidado, aunque no formen parte del texto quequede escrito.


IV. "Toda cosa que se dice, siempre dice algo de quien lo dice", (Jorge Antar)


Entender qué palabras y oraciones son apenas representaciones lingüísticas, mapas del territorio quedescriben, es básico para entender que cada vez que escribimos necesitamos y tenemos la obligaciónde encontrar la palabra y la oración que representen, que interpreten, que expresen de mejor modoaquello que quiero comunicar.


La palabra es una parcialidad. Un conjunto de palabras es un conjunto de parcialidades; con eseconjunto de parcialidades debemos referirnos a una totalidad, a un hecho, a una persona, a unsentimiento, etc. Complicada cosa...
Ante cada párrafo que escribamos debemos preguntarnos si hemos logrado comunicar tal comoqueríamos aquella totalidad a la que nos referimos mediante la palabra (parcial). Debemos practicarel mismo ejercicio con cada uno de los verbos utilizados, verificando que sean los más adecuados yque se utilicen en el tiempo correcto. Debemos buscar la palabra y el verbo más representativos.


Escribir es un acto creativo de representación o re-presentación. Para que esta labor no sea abortada,truncada o prostituida, debemos dar un orden a lo que queremos decir. Debemos evitar que las ideasse nos escapen del cerebro al papel de un solo golpe; ellas sólo pueden salir de una a la vez: unaidea por párrafo para que se desarrolle completa, libre y sin problemas ni confusiones.
Lo escrito nunca se entiende del mismo modo que lo hablado. No se habla igual que como se escribe.No se escucha igual que como se lee. Funcionamos en niveles distintos de comprensión. Cuando alhablar digo algo que luego descubro no es correcto, puedo rectificar de inmediato y mi interlocutor loentenderá, pasando por alto mi error. Si al escribir cometo un error, en el mejor de los casos pasaráun día completo antes de que pueda rectificarlo y será demasiado tarde: lo que el público leyó en laspáginas que escribí en el diario en que trabajo, ya lo internalizó.


Una y otra vez tendremos que recordar que al escribir estamos comunicándonos con otra persona,no hablando en el vacío. Todo texto se concibe con la presencia de un destinatario.


A fin de potenciar el texto, siempre y cuando no se atente contra la verdad, podemos hacer saltos en
el tiempo, eliminar datos irrelevantes, detenernos largamente en un hecho particular que nos parecede enorme relevancia; cortar, tachar, romper, desarrollar, etc. Somos los dueños de nuestro texto;podemos liquidarlo tantas veces como queramos, si el fin último es bueno, verdadero y de calidad.
Por último, el mensaje no es lo quiero decir, es lo que digo.
V. Mantener la mirada fija en el final del túnel
Antes de largarnos a escribir y una vez que ya lo estemos haciendo, convendrá que nos hagamos trespreguntas para que el texto no se escape de su eje:

1. ¿Para quién escribo esto? (para el público que lee el diario o la revista en el que trabajo).

2. ¿Para qué le servirá a quién lo lea? (utilidad y objetivos del texto).

3. ¿Cuánto escribiré? (extensión en páginas y en tiempo que me demorará la investigación y laescritura).

Cada vez que sintamos que nos separamos de la ruta que queríamos seguir, o nos alejamos de lahipótesis que hemos propuesto, etc., debemos detenernos y formularnos estas preguntas. Su respuestanos devolverá al eje, recobraremos la perspectiva original y el acto de escribir recuperará su orientación.


Estas tres preguntas básicas siempre nos ayudarán a ver la salida del túnel, por más lejos que esté.


¿Para quién escribo? Esta pregunta se refiere a quién será mi interlocutor. La mayoría de las veces
o casi todas, por lo menos en periodismo, es imaginario. De hecho, aunque no pensemos en nadieen particular cuando escribimos, siempre habrá alguien que nos lea, no sabemos quién, pero podemosimaginarlo.


Cada vez que escribimos lo hacemos para que alguien nos lea; ese alguien puedo ser yo mismo,puedes ser tú o pueden ser ellos. Esto quiere decir –y aquí si que no hay posibilidad alguna dediscusión– que siempre que escribimos hacemos inconscientemente la inclusión del lector.


Interlocutores Imaginarios:

1. Escribo para mí: interlocutor: yo. Este es el plano del diario de vida; es muy personal. Puedoescribir en códigos que sólo yo entiendo, pues nadie más que yo es el destinatario de mis palabras.Este es el plano del diario de vida. ME HABLO a mí en tiempo presente.

2. Escribo para ti: interlocutor: tú. Escribo para alguien que conozco y me conoce. Compartocódigos comunes con él, es personal, pero no al mismo nivel que el anterior. Este es el plano de lascartas. TE lo CUENTO en tiempo pasado.

3. Escribo para él: interlocutor: usted. Escribo para alguien que no conozco ni me conoce; no hayconocimiento del uno hacia al otro, por lo que todo lo que escriba tendrá que ser perfectamente claro,en un código comprensible para ÉL. Este es el plano del periodismo. LE INFORMO hoy. Debemos emplear un lenguaje público, de uso común, no importa cuántas veces ni de qué modos sea leído,siempre se entenderá de la misma manera, uniformemente.


VI. El orden necesario


Todos los textos tienen estructuras que sostienen las partes que los componen. Estas partes lespermiten desarrollar sus funciones. Si la persona que escribe es hábil en su quehacer, estas estructurasserán invisibles para el lector. Si no lo es, la práctica le otorgará el beneficio de la invisibilidad. Perotras el encadenamiento de los párrafos y el impulso del mensaje (historia, noticia), siempre hay unorden en el modo en que los hechos se presentan al lector.


Ahora, si esa estructura es o no eficiente respecto del mensaje que queremos enviar a través del texto,es un misterio.


La única norma universal que existe y que, además, sirve como punto de apoyo es: después del título(del nombre del autor y de la bajada, si los hubiese) todo texto se lee de acuerdo con una secuencialineal; parte en el primer párrafo, continúa por los siguientes y se concluye en la última palabra delúltimo. De este recorrido, que por obvio se olvida y muchas veces se pasa a llevar, se desprendenlos tiempos progresivos de la lectura:

1. NOTICIA: (Exposición introductoria) En el comienzo, el lector espera que el texto responda ala expectativa generada por el título. Por lo tanto, conviene que la primera parte del texto dé una ideageneral de su contenido y establezca alguna afinidad con el lector (cercanía).

2. ANTECEDENTES: (Elementos que fundamentan la noticia) El lector ya ha entrado en el tema,lo identifica con una imagen ya existente en su mente y sigue leyendo. Desea ampliar su informacióny busca argumentos que apuntalen, amplíen y contextualicen la noticia.

3. CONCLUSIÓN: (Lo que se desprende de todo lo expuesto) En el último tramo del texto el lectorquerrá llegar a una conclusión; algo que dé mayor peso y concrete todo aquello que ya se ha expuesto.El texto debe dar esta conclusión (esto en el caso del periodismo es un imperativo, no así en laliteratura), ya sea de manera implícita o explícita.

Noticia, Antecedentes y Conclusión conforman –manteniendo el mismo orden– lo que se conoce comoestructura NAC. Esta es uno de los esquemas más sencillos para escribir y, por lo mismo, uno de losmás claros y efectivos. NAC es una plataforma básica de trabajo, una vez que se domina a la perfección,se podrá saltar a elaboraciones estructurales más complicadas y, finalmente, a la una propia estructurade redacción.


El montaje NAC es clásico en las crónicas periodísticas pues tiene la ventaja de proporcionar al textoun crecimiento en ondas concéntricas alrededor de la noticia. A medida que escribimos ampliamosla información, el núcleo central que se formó como primera idea en la mente del lector. Esta estructuraha llegado a convertirse en la herramienta más eficaz para ubicar al lector, ya desde las primeraslíneas, en el epicentro de la información. NAC no es un estereotipo ni un impositivo, es una estructuraque toma en cuenta las reacciones del lector, un sistema activo que facilita su desplazamiento a travésde la crónica.


N * hecho principal
* contexto A * datos que amplíen lo expuesto en NC * conclusiones


Otra estructura útil y absolutamente necesaria en el caso del periodismo –es más, habría que decirimprescindible e imposible de obviar– es la de la Pirámide Invertida. Esta es la estructura clásica ala que responden las construcciones de la crónica y nota informativa. Como bien sabemos, su postuladoindica que hay que partir de lo más importante a lo menos importante y, de lo general a lo particular.Su objetivo es dar la noticia del modo más concreto, rápido y totalizador, permitiendo al editor o alperiodista ir cortando el texto de abajo hacia arriba, si el espacio en la página lo exige.

En el primer párrafo de la Pirámide Invertida debemos responder a las seis preguntas básicas (lasseis W): ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué?


VII. El Reportaje es el cielo


Como ya señalamos, la palabra es un símbolo parcial que nos permite, al combinarla con otraspalabras, dar cuenta de un hecho o una historia. La palabra es un término que nos da la posibilidad–esta es su mayor virtud y la más feroz de sus limitantes– de recrear condiciones; en otras palabras,de aproximar al lector a lo que queremos relatar.


Al escribir transformamos nuestras vivencias, sentimientos, ideas y conocimientos –y nuestro trabajoreporteril– en frases, oraciones y párrafos. El que elige leernos debe encontrar en aquellas frases,oraciones y párrafos, el sentido mismo de lo que quisimos transmitir. Si queremos que realmente nosentiendan y rescaten de la lectura de nuestros textos exactamente lo mismo que quisimos expresar,requerimos encontrar el lenguaje y el tono que exprese nuestro mensaje del modo más adecuado.


Existen tres fases previas a la redacción:

1. Descubrimiento del tema: encontrar qué decir.

2. Disposición: ordenar lo que encontremos.

3. Elocución: ubicar las palabras adecuadas en el texto.

Si estos tres pasos se cumplieron o no se verá en la expresión escrita, en la redacción final del texto.Si cualquiera de estos pasos falló o se omitió, el escrito quedará confuso, cojo o, en el mejor de loscasos, ramplón.
El reportaje es el mayor de los géneros periodísticos. Es el tope, es el cielo. Él contiene a todos losotros géneros; se sirve de la crónica, del editorial, la columna de opinión y la entrevista. Se da el lujode utilizar formas propias de la literatura, como el quiebre de la linealidad del tiempo, la utilización derecursos como la metáfora, la comparación, el flash back, el racco o raconto, etc. Es, en resumidas cuentas, el más libre de todos los géneros periodísticos y el único límite para su libertad es el deberde la verdad y de la claridad en la exposición.


Como todo texto, sea o no periodístico, el reportaje requiere claridad en las ideas y en su presentación.Muchas veces nos enfrentamos a una gran cantidad de ideas y creemos que todas merecen la mismadedicación pues pensamos que son igualmente relevantes. En estos casos, y en todos aquellos dondenos veamos abrumados o urgidos por la cantidad de material (que es casi lo mismo que la cantidadde ideas, pues el material se transforma en idea, ésta en hipótesis y ésta en una nuevo cauce posiblede desarrollo de nuestro reportaje), conviene que anotemos cada una de las ideas y suposiciones quese nos vienen a la mente. Luego de hacerlo, deberemos leerlas de modo crítico, evaluando qué es
lo que sirve, lo que no sirve, lo que es atingente, lo que es relevante, etc. Además, dejar salir una idea,llevarla al papel, permite abrir una instancia interna de reformulación de interrogante y es muyenriquecedor. Por lo demás, si estamos trabados en nuestro trabajo, si no sabemos bien qué hacerni qué camino tomar, esto nos ayudará a desbloquearnos, dándonos pistas de posibles soluciones.

Cuando los hechos o ideas se enredan, hay dos preguntas que nos vuelven al eje: 1)¿Hacia dóndevoy con esto?, y 2)¿Hacia dónde quiero que vaya?


Hemos mencionado la palabra del millón y ni siquiera lo notamos: Hipótesis. ¿Qué es una hipótesis?La respuesta es sencilla. Una hipótesis es una afirmación sobre algo. Esta afirmación, al final deltrabajo, se aceptará como cierta o se rechazará por errada. Por ser una afirmación debe contener unverbo; es decir, debe incluir una acción. Una clásica hipótesis es la siguiente: Los fumadores viven menos años que los no fumadores. Esto es una afirmación que para transformarse en un hecho, enuna verdad indiscutible, merece un estudio que la confirme. Entonces, una hipótesis no es una verdadabsoluta (indiscutida).


En un sentido más amplio, hipótesis es la suposición de una cosa para inferir de ella alguna consecuencia.Cuando es éste el movimiento que se realiza, entonces estamos claramente frente a un trabajointerpretativo, pues estoy hipotetizando –a partir de los antecedentes y las informaciones que manejo–algo sobre algo o alguien para mostrar e interpretar escenarios posibles.


El ejercicio que se hace es el siguiente: 1) describo un hecho, 2) arriesgo una tesis sobre él (hipótesis)y, 3) sigo describiendo a partir de lo hipotetizado para dar escenarios posibles.


Aquí ya hemos entrado en las formas de desarrollo de un reportaje. Otra forma, más sencilla, menosefectista, y tan eficaz como la anterior es la siguiente: 1) primero describo lo conocido y 2) sugierouna propuesta a partir de lo descrito. Voy de lo conocido a lo desconocido.


También podemos utilizar la fórmula NAC, aunque jamás podremos usar la de la Pirámide Invertida:dar toda la información clave en el primer párrafo sería cometer un suicidio, pues nadie nos leería ytodo nuestro trabajo estaría perdido... listo para envolver pescados.


Esa es la primera regla de oro de un reportaje: JAMÁS dar toda la información en el primer o en losprimeros párrafos. Hay que guardar siempre un secreto para el párrafo que viene. Es como desenvolverun regalo, o pelar una cebolla por capas hasta llegar a la pulpa. El final tiene que llamar, tiene queprovocar que el lector siga hasta la última línea. Hay que seducirlo y ello se logra si el misterio sedevela lentamente, causando tensiones, enamorando, irritando, divirtiendo, etc.


Subtítulos
Éstos son altos en e