Mao20
28-feb-2008, 03:51
Los gritos tosen en mi frente
como en la sangre del mundo,
con las cestas de averías que despido en cada terreno
donde la planta echa frutos y crece sobre hierba
y mira al sol como yo no y tiene su magnitud contada
en el lirio del campo,
con la mosca quieta en el cubo brotando suspiros
desanimados entre pailas prominentes de aquellos
impulsos recónditos de orina,
con estatuas de pasión desenfrenada donde se imaginan riñones de payasos
en los adustos candelabros de la aguda eternidad
y frescas nubes de caca de palomo y ojos fiados
a los sueños de guerras internas,
tosen gritos,
tosen dentro y fuera de mi,
con sus ennegrecidos diarios donde majestuosos ríos de sangre
se desembocan en el despótico imán nocturno,
esa dulce fecundidad,
espesa y agrupada,
-vientos del alba me conocen
cuando en sus mapas gime algún rastro de la muerte;
opresiones de la vida que me habitan y mudez y ruido-
yo me toco entre esas oleadas eléctricas de mi furia
y me palpo luego con vibraciones punzantes de una deparadora
finitud ardorosa,
tosen los enloquecidos brebajes huyendo de mi infinito,
mi desgranado polen de dunas herméticas,
donde me han tendido pieles de otra vida primera,
esa que nunca he buscado, pero mas vida
me renace en esas vigilias solitarias
de una inmortal enigmática muerte de sentidos
que conspiran en mis memorias,
son sentidos, mi nombre,
no soy sin ellos como ellos son sin mi,
son gritos coléricos de pámpanos ilustrados
sobre astronómicas marcas de un seguir
que ciñe disputas,
es relucir crecientes hacedores de una revolución
que promulgo, como esas cosechas de la vida
que se van dejando por ahí en lugares
remotos y se alcanzan las voces del astro
a mis espaldas, con sus cimientos de edificio
marchito,
tosen ráfagas de aire seco
culminadas en iniciales penitenciarias del ocaso
que esconde su alma en cada partícula aventada por los tactos
del reloj de pared,
tosen lenguas en los labios de nacionalistas
y púas que traen el conteo de los años
y silencios de carros que traen savia sobre calles filtradas entre despojos
iluminados,
-todos los días las hormigas cargan en sus hombros a mis poemas-
el cielo es cada vez mas extraño en esos días,
un extraño en mis pupilas, mis pupilas cambian
con el olor de las hojas y hojas he perdido,
monopolio,
rotación ,
el cielo es mi nacimiento, allí siempre nazco,
donde las torpes gallinas dejan perder su sueño en el aire que las mantiene,
donde los bichos rebullen silencio y cataratas sobre ásperas
manadas enfermizas,
donde terrazas llenas de humo se glorifican bajo el verdadero
y cristalizado grito del águila, allí es mi ciudad natal,
20/ septiembre / 1991 ---------------
¿todo –se supone- me es tan parecido?
¿todo –acaso- siempre fue la misma igualdad de fechas
sobre tiernas voces que agonizan ante la vejez?
¿no fui yo siempre el mismo, con otro mismo, de otro lado,
de otro tiempo?
¿no soy yo el carro al frente, la ventana que me retiene el oxigeno,
los barrotes inmundos de polvo, el sofá que nunca uso,
la pared que aparece constantemente en la yema de mis dedos?
-tosen las hormigas después del hueco de la puerta donde creo perderme en ellas-,
tosen maquinadas angustias de mis venas eyaculando
protuberancias del secreto y oscuras gotas vírgenes que declinan
en el piso y prematuros acantilados de sorpresas donde traen mis engaños
cavilaciones de deseos robados,
he querido marchar atrás como el cangrejo
absorbiendo sol en la playa
y siempre me encuentro,
me encuentro en todos los años,
en los meses
en las semanas
en los días
en las horas
en los minutos
en los segundos de mi nacimiento,
el cielo es una tos de la vida que lo escupe todo,
y todos tenemos la unánime igualdad de poseernos en conjunto
para así completar este ciclo,
el cielo es una tos de la vida que ronda a cada uno
como esas criaturas de un vasto esqueleto desmoronado a mediodía
en pleno silencio del mármol sobre las olas decayendo en el paladar,
-de mis sueños-
yo sueño,
como el agua a gajos que necesita mi cuerpo de incestuosos
placeres, es como esa necesidad pura de mis instintos,
tosen existencias del tártaro que me coagula
y mareos repentinos de arbustos grises y sombras
olvidadas en funerales de una tirante agonía,
los gritos tosen en mi frente
para luego irse disipando sobre el cielo
como en la sangre del mundo.
27/febrero/08 Cucuta
Nota: administracion del concurso de poesia, este poema tiene la capacidad para entrar ( me refiero al tamaño)?
Un abrazo.
como en la sangre del mundo,
con las cestas de averías que despido en cada terreno
donde la planta echa frutos y crece sobre hierba
y mira al sol como yo no y tiene su magnitud contada
en el lirio del campo,
con la mosca quieta en el cubo brotando suspiros
desanimados entre pailas prominentes de aquellos
impulsos recónditos de orina,
con estatuas de pasión desenfrenada donde se imaginan riñones de payasos
en los adustos candelabros de la aguda eternidad
y frescas nubes de caca de palomo y ojos fiados
a los sueños de guerras internas,
tosen gritos,
tosen dentro y fuera de mi,
con sus ennegrecidos diarios donde majestuosos ríos de sangre
se desembocan en el despótico imán nocturno,
esa dulce fecundidad,
espesa y agrupada,
-vientos del alba me conocen
cuando en sus mapas gime algún rastro de la muerte;
opresiones de la vida que me habitan y mudez y ruido-
yo me toco entre esas oleadas eléctricas de mi furia
y me palpo luego con vibraciones punzantes de una deparadora
finitud ardorosa,
tosen los enloquecidos brebajes huyendo de mi infinito,
mi desgranado polen de dunas herméticas,
donde me han tendido pieles de otra vida primera,
esa que nunca he buscado, pero mas vida
me renace en esas vigilias solitarias
de una inmortal enigmática muerte de sentidos
que conspiran en mis memorias,
son sentidos, mi nombre,
no soy sin ellos como ellos son sin mi,
son gritos coléricos de pámpanos ilustrados
sobre astronómicas marcas de un seguir
que ciñe disputas,
es relucir crecientes hacedores de una revolución
que promulgo, como esas cosechas de la vida
que se van dejando por ahí en lugares
remotos y se alcanzan las voces del astro
a mis espaldas, con sus cimientos de edificio
marchito,
tosen ráfagas de aire seco
culminadas en iniciales penitenciarias del ocaso
que esconde su alma en cada partícula aventada por los tactos
del reloj de pared,
tosen lenguas en los labios de nacionalistas
y púas que traen el conteo de los años
y silencios de carros que traen savia sobre calles filtradas entre despojos
iluminados,
-todos los días las hormigas cargan en sus hombros a mis poemas-
el cielo es cada vez mas extraño en esos días,
un extraño en mis pupilas, mis pupilas cambian
con el olor de las hojas y hojas he perdido,
monopolio,
rotación ,
el cielo es mi nacimiento, allí siempre nazco,
donde las torpes gallinas dejan perder su sueño en el aire que las mantiene,
donde los bichos rebullen silencio y cataratas sobre ásperas
manadas enfermizas,
donde terrazas llenas de humo se glorifican bajo el verdadero
y cristalizado grito del águila, allí es mi ciudad natal,
20/ septiembre / 1991 ---------------
¿todo –se supone- me es tan parecido?
¿todo –acaso- siempre fue la misma igualdad de fechas
sobre tiernas voces que agonizan ante la vejez?
¿no fui yo siempre el mismo, con otro mismo, de otro lado,
de otro tiempo?
¿no soy yo el carro al frente, la ventana que me retiene el oxigeno,
los barrotes inmundos de polvo, el sofá que nunca uso,
la pared que aparece constantemente en la yema de mis dedos?
-tosen las hormigas después del hueco de la puerta donde creo perderme en ellas-,
tosen maquinadas angustias de mis venas eyaculando
protuberancias del secreto y oscuras gotas vírgenes que declinan
en el piso y prematuros acantilados de sorpresas donde traen mis engaños
cavilaciones de deseos robados,
he querido marchar atrás como el cangrejo
absorbiendo sol en la playa
y siempre me encuentro,
me encuentro en todos los años,
en los meses
en las semanas
en los días
en las horas
en los minutos
en los segundos de mi nacimiento,
el cielo es una tos de la vida que lo escupe todo,
y todos tenemos la unánime igualdad de poseernos en conjunto
para así completar este ciclo,
el cielo es una tos de la vida que ronda a cada uno
como esas criaturas de un vasto esqueleto desmoronado a mediodía
en pleno silencio del mármol sobre las olas decayendo en el paladar,
-de mis sueños-
yo sueño,
como el agua a gajos que necesita mi cuerpo de incestuosos
placeres, es como esa necesidad pura de mis instintos,
tosen existencias del tártaro que me coagula
y mareos repentinos de arbustos grises y sombras
olvidadas en funerales de una tirante agonía,
los gritos tosen en mi frente
para luego irse disipando sobre el cielo
como en la sangre del mundo.
27/febrero/08 Cucuta
Nota: administracion del concurso de poesia, este poema tiene la capacidad para entrar ( me refiero al tamaño)?
Un abrazo.