rocinante
27-feb-2008, 22:40
EL ASESINO DE JUNTO A SU CAMA.
Hacia mucho tiempo que no veía, ni me cruzaba por al calle con mi vecino “El loco“ Y es que ahora, con la costumbre médica de mandar a casa a los enfermos para que la recuperación la hagan junto a su familia, abandonan a su suerte mental a mi vecino, de forma que lejos de recuperarse, se hunde cada día un poco mas en su marasmo imaginativo, confundiendo continuamente, lo imaginativo, con lo real, de tal manera que lejos de los cuidados de los médicos, cruza con facilidad la invisible frontera que divide la realidad con su agitado mundo interior dejándole en una especie de limbo mental que a veces no sabe en donde se encuentra.
De esa guisa me lo encontré una mañana en que su apurada señora llamaba a mi puerta para decirme que su imprevisible marido hacia días que nos apartaba del ojo de la cerradura del armario de su cuarto. Allí, en cuclillas, me lo encontré, estaba mi amigo y vecino como afanoso observador al interior del armario y pegado como una lapa, a la puerta del armario. Le llame con suavidad esperando con cautela su reacción a mi llamada
¡¡¡Vecino. ¡¡He¡¡¡ que hace……… se le ha perdido algo hay dentro¡¡¡.-
Como sintiendo que alguien le llamaba desde muy lejos de sus pensamientos apartó la cara de la madera para mirarme. Tenía el ojo completamente enrojecido e inflamado, y su mirada parecía a la de aquellos grandes besugos hoy desaparecidos por la codicia pesquera.
-¡¡Están por todas partes…..quieren matarme vecino.
Ya estamos…. pensaba para mis adentros. Me esperaba escuchar otra nueva y fantástica aventura.
Me lo contó con la ansiedad reflejada en la cara. Y en la mirada como una oleada de espanto que daba miedo. Me dijo que Hacia tiempo que lo sospechaba, pero que se negaba a creerlo. Primero empezó a notar que el ordenador le seguía en sus movimientos por la casa. Sentía en la piel que lo seguía continuamente. El ojo indiscreto de la cámara Web, a veces se encendía sin motivo y estando el PC apagado, pero no le daba importancia, creía que de tanta horas instalándole y desinstalándole programas, la maquina, aquella vieja maquina que ahora había quedado anticuada estaba un poco desajustada, tan desequilibrada como el mismo
¿El porque llegó a odiarme tanto, nunca lo sabré?
.-Me decía mi vecino amargamente.-
Seria porque nunca lo dejaba reposar, o porque los sistemas operativos que le daba para alimentar sus millones de bits eran "piratas" o que la había engordado artificialmente con una memoria RAM impropia para su edad. Y ya era una anciana. Aquel aparato tenía nada menos que tres años de antigüedad, que en Informática era como tener un siglo de vida. Se había quedado anticuada, desfasada y ese sentimiento de no estar al día, de sentirse cansada, de no ser tan efectiva como antes, me lo devolvía con continuos mensajes de "falta de recursos" y "colgándose" cada dos por tres, a lo que yo respondía con ataques de cólera, maldiciéndole y hasta arreándole alguna que otra patada.
Pero su venganza callada y sádica, no se haría de esperar. Parecía que esperaba el momento preciso, la oportunidad para hacerme pagar todo el desprecio a que le sometía día tras día
La primera vez fue un mensaje sonoro y como de ultratumba que se metió por entre los auriculares. Calló la voz de Adamo cantando "Mis manos sobre tu cintura" para decirme, con esa voz tan impersonal y metálica que tanto conocía de cuando me leía los textos.
..¡¡¡¡¡¡¡Me las pagaras¡¡¡¡¡ Te acordaras de mi entupido mortal¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡ [/font]
Pero no le di importancia estimado vecino, no valoré por su gravedad, lo que luego seria una pesadilla continua que me tuvo al final de esta locura que me acompaña y que últimamente me domina.
Justifiqué aquel mensaje como una interferencia de las muchas señales que como parásitos eléctricos populan por éter de la ciudad, Pero las siguientes señales o mensajes de aquella maquina malvada y asesina me pusieron en alerta, y hasta temeroso de lo que pudiera hacerme, porque era evidente que por alguna razón, aquella maquina con su cibernética inteligencia seguía todos mis pasos, me odiaba y haría lo posible por vengarse.
A partir de entonces no me dejó acabar ningún escrito, ni ningún correo, a mitad de ellos, o cuando los tenía casi acabados, se desconectaba de Internet o se "colgaba" perdiendo con ello, todos mis escritos, y lo que era peor, casi todas las amistades cibernéticas. MI correo y mi carpeta de textos aparecían ahora vacíos de todo contenido y mi mal humor creciendo por días y semanas
La segunda señal fue peor. Como aquel engendro del demonio, me vigilaba y seguía todos mis pasos por la casa, espero a que un día que me estaba duchando para disparar el térmico general y dejarme sin luz, y sin energía dentro de la ducha, y luego hasta parecía que sonreía cuando después pasé delante suya, todo enjabonado buscando el cajetín de los reles eléctricos para rearmarlos
A partir de ese día, y aunque al ir a dormir la desconectaba totalmente de la electricidad, rara era la noche que entre sueños, cuando miraba hacia el monitor, no estuviera algún piloto encendido y que algún que otro sonido se escapara por los altavoces.
El tremendo "calambrazo" que recibí en los siguientes días, cuando me disponía a conectar unos auriculares, me confirmó las verdaderas y malvadas intenciones de aquella maquina, y a partir de ese momento, recelaba de ella como de un perro rabioso.
No dormía tranquilo junto a aquella maquina infernal que parecía tener vida propia. Podía haberme cambiado de dormitorio, pero en el fondo me negaba a creer que una simple maquina tuviera inteligencia propia. Hasta que una noche fue decisiva para que cogiera aquel PC y con rabia lo tirara a la basura. Aquella noche me había acostado muy tarde, después de haber estado muchas horas chateando. Dormía profundamente hasta que mi mascota, el gato que UD. Conoces, y que ahora esta desparecido de la casa, en sus correrías nocturnas, saltando a los pies de la cama hizo que me removiera, y al momento sentí un roce en el cuello, a lo que, y en un acto involuntario, me pase la mano por esa zona.
¿Que era lo que tenia alrededor del cuello?
Con horror, note y sentí, de que el cable del enchufe del ordenador, me estaba rodeando el cuello y empezaba a apretar. Como pude, y saltando de la cama, a manotazos pude desliármelo y soltarlo del cuello. Aun así, y aunque no llegué a sentir ahogo, el cable había empezado a apretarse y ya me había dejado una marca rojiza en la piel.
A partir de ese momento, a patadas, saqué la computadora de la casa y cuado la arroje con furia al contenedor de la basura de la calle, la maldije, después de asegurarme que de ella, de aquella infernal criatura, solo quedaban trozos sueltos, desperdigados de chatarra
Rocinante 06/06/2003
Hacia mucho tiempo que no veía, ni me cruzaba por al calle con mi vecino “El loco“ Y es que ahora, con la costumbre médica de mandar a casa a los enfermos para que la recuperación la hagan junto a su familia, abandonan a su suerte mental a mi vecino, de forma que lejos de recuperarse, se hunde cada día un poco mas en su marasmo imaginativo, confundiendo continuamente, lo imaginativo, con lo real, de tal manera que lejos de los cuidados de los médicos, cruza con facilidad la invisible frontera que divide la realidad con su agitado mundo interior dejándole en una especie de limbo mental que a veces no sabe en donde se encuentra.
De esa guisa me lo encontré una mañana en que su apurada señora llamaba a mi puerta para decirme que su imprevisible marido hacia días que nos apartaba del ojo de la cerradura del armario de su cuarto. Allí, en cuclillas, me lo encontré, estaba mi amigo y vecino como afanoso observador al interior del armario y pegado como una lapa, a la puerta del armario. Le llame con suavidad esperando con cautela su reacción a mi llamada
¡¡¡Vecino. ¡¡He¡¡¡ que hace……… se le ha perdido algo hay dentro¡¡¡.-
Como sintiendo que alguien le llamaba desde muy lejos de sus pensamientos apartó la cara de la madera para mirarme. Tenía el ojo completamente enrojecido e inflamado, y su mirada parecía a la de aquellos grandes besugos hoy desaparecidos por la codicia pesquera.
-¡¡Están por todas partes…..quieren matarme vecino.
Ya estamos…. pensaba para mis adentros. Me esperaba escuchar otra nueva y fantástica aventura.
Me lo contó con la ansiedad reflejada en la cara. Y en la mirada como una oleada de espanto que daba miedo. Me dijo que Hacia tiempo que lo sospechaba, pero que se negaba a creerlo. Primero empezó a notar que el ordenador le seguía en sus movimientos por la casa. Sentía en la piel que lo seguía continuamente. El ojo indiscreto de la cámara Web, a veces se encendía sin motivo y estando el PC apagado, pero no le daba importancia, creía que de tanta horas instalándole y desinstalándole programas, la maquina, aquella vieja maquina que ahora había quedado anticuada estaba un poco desajustada, tan desequilibrada como el mismo
¿El porque llegó a odiarme tanto, nunca lo sabré?
.-Me decía mi vecino amargamente.-
Seria porque nunca lo dejaba reposar, o porque los sistemas operativos que le daba para alimentar sus millones de bits eran "piratas" o que la había engordado artificialmente con una memoria RAM impropia para su edad. Y ya era una anciana. Aquel aparato tenía nada menos que tres años de antigüedad, que en Informática era como tener un siglo de vida. Se había quedado anticuada, desfasada y ese sentimiento de no estar al día, de sentirse cansada, de no ser tan efectiva como antes, me lo devolvía con continuos mensajes de "falta de recursos" y "colgándose" cada dos por tres, a lo que yo respondía con ataques de cólera, maldiciéndole y hasta arreándole alguna que otra patada.
Pero su venganza callada y sádica, no se haría de esperar. Parecía que esperaba el momento preciso, la oportunidad para hacerme pagar todo el desprecio a que le sometía día tras día
La primera vez fue un mensaje sonoro y como de ultratumba que se metió por entre los auriculares. Calló la voz de Adamo cantando "Mis manos sobre tu cintura" para decirme, con esa voz tan impersonal y metálica que tanto conocía de cuando me leía los textos.
..¡¡¡¡¡¡¡Me las pagaras¡¡¡¡¡ Te acordaras de mi entupido mortal¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡ [/font]
Pero no le di importancia estimado vecino, no valoré por su gravedad, lo que luego seria una pesadilla continua que me tuvo al final de esta locura que me acompaña y que últimamente me domina.
Justifiqué aquel mensaje como una interferencia de las muchas señales que como parásitos eléctricos populan por éter de la ciudad, Pero las siguientes señales o mensajes de aquella maquina malvada y asesina me pusieron en alerta, y hasta temeroso de lo que pudiera hacerme, porque era evidente que por alguna razón, aquella maquina con su cibernética inteligencia seguía todos mis pasos, me odiaba y haría lo posible por vengarse.
A partir de entonces no me dejó acabar ningún escrito, ni ningún correo, a mitad de ellos, o cuando los tenía casi acabados, se desconectaba de Internet o se "colgaba" perdiendo con ello, todos mis escritos, y lo que era peor, casi todas las amistades cibernéticas. MI correo y mi carpeta de textos aparecían ahora vacíos de todo contenido y mi mal humor creciendo por días y semanas
La segunda señal fue peor. Como aquel engendro del demonio, me vigilaba y seguía todos mis pasos por la casa, espero a que un día que me estaba duchando para disparar el térmico general y dejarme sin luz, y sin energía dentro de la ducha, y luego hasta parecía que sonreía cuando después pasé delante suya, todo enjabonado buscando el cajetín de los reles eléctricos para rearmarlos
A partir de ese día, y aunque al ir a dormir la desconectaba totalmente de la electricidad, rara era la noche que entre sueños, cuando miraba hacia el monitor, no estuviera algún piloto encendido y que algún que otro sonido se escapara por los altavoces.
El tremendo "calambrazo" que recibí en los siguientes días, cuando me disponía a conectar unos auriculares, me confirmó las verdaderas y malvadas intenciones de aquella maquina, y a partir de ese momento, recelaba de ella como de un perro rabioso.
No dormía tranquilo junto a aquella maquina infernal que parecía tener vida propia. Podía haberme cambiado de dormitorio, pero en el fondo me negaba a creer que una simple maquina tuviera inteligencia propia. Hasta que una noche fue decisiva para que cogiera aquel PC y con rabia lo tirara a la basura. Aquella noche me había acostado muy tarde, después de haber estado muchas horas chateando. Dormía profundamente hasta que mi mascota, el gato que UD. Conoces, y que ahora esta desparecido de la casa, en sus correrías nocturnas, saltando a los pies de la cama hizo que me removiera, y al momento sentí un roce en el cuello, a lo que, y en un acto involuntario, me pase la mano por esa zona.
¿Que era lo que tenia alrededor del cuello?
Con horror, note y sentí, de que el cable del enchufe del ordenador, me estaba rodeando el cuello y empezaba a apretar. Como pude, y saltando de la cama, a manotazos pude desliármelo y soltarlo del cuello. Aun así, y aunque no llegué a sentir ahogo, el cable había empezado a apretarse y ya me había dejado una marca rojiza en la piel.
A partir de ese momento, a patadas, saqué la computadora de la casa y cuado la arroje con furia al contenedor de la basura de la calle, la maldije, después de asegurarme que de ella, de aquella infernal criatura, solo quedaban trozos sueltos, desperdigados de chatarra
Rocinante 06/06/2003