Mao20
20-feb-2008, 03:21
Un mutismo era cosecha imbatible sobre la oficina; que constataba un fijo y caliente balcón por encima de otros muros infestados de sangre, alfombra de tercio pelo púrpura, condecoraciones, trofeos de guerra, la bandera de una patria limpia y pura, mesa calcinada por los años y el trajín del traslado (pues era frontera de mucho riesgo), sillas traídas de Europa por encargo y una espada bañada en oro colgada encima de la chimenea.
-¿Cuántos atraparon?
-Uno, mi coronel.
La cámara vertía una explosión, se colaba por el hueco mismo donde los rayos solares penetraban y daban resplandor sobre un helado telero de hedor estupefacto a pólvora. Las botas del coronel retumbaban en el enmaderado piso, cuando caminaba, con los brazos atrás y fielmente agarrados, pecho en alto casi mostrando poderío y el mirar fijo sin dejar perder el respeto que se intenta fundar. El cadete se había quitado el casco –lo tenia sostenido por la mano izquierda- y el fusil descansaba en la silla.
-¿Fue intenso el combate?
-Si, mi coronel.
-me imagino que torturaron al prisionero de guerra y le sacaron información.
-si lo torturamos, pero…
-¿pero que? –Preguntó el coronel.
-no dijo nada.
-¡ ¡ ¡ Mi coronel !!!
Tropas se oían marchar afuera donde las bolitas de nieve caían sutilmente en el suelo. El temblor asalto irremediablemente el silencio y el ambiente se enfatizaba un poco acelerado con cada estruendo que originaban los armamentos resbalando en el piso.
-¿Dónde enterraron su cadáver?
-todavía no lo hemos fusilado mi coronel.
La voz del Coronel se ensancho fuertemente y tomo presencia posesiva sobre la mirada casi agonizante del soldado.
-¿Por qué carajos cadete?
-Después de unas preguntas, descubrimos que era un campesino Mi Coronel.
-entonces mátelo y no se vuelva a equivocar- levanto un cigarro que había dentro de un estuche marrón. El cadete deslizo fuego de sus bolsillos y se lo prendió, haciendo luego una señal con la mano derecha en la frente –símbolo de respeto-. Agarro rápidamente sus cosas y salio de la oficina dejando la puerta abierta y se vio la sombra de un cuerpo bajando las escaleras.
Se oyeron toses de disparos secos en la carne.
El coronel voto el humo que tenia en la boca.
17/feb/08 Cucuta
-¿Cuántos atraparon?
-Uno, mi coronel.
La cámara vertía una explosión, se colaba por el hueco mismo donde los rayos solares penetraban y daban resplandor sobre un helado telero de hedor estupefacto a pólvora. Las botas del coronel retumbaban en el enmaderado piso, cuando caminaba, con los brazos atrás y fielmente agarrados, pecho en alto casi mostrando poderío y el mirar fijo sin dejar perder el respeto que se intenta fundar. El cadete se había quitado el casco –lo tenia sostenido por la mano izquierda- y el fusil descansaba en la silla.
-¿Fue intenso el combate?
-Si, mi coronel.
-me imagino que torturaron al prisionero de guerra y le sacaron información.
-si lo torturamos, pero…
-¿pero que? –Preguntó el coronel.
-no dijo nada.
-¡ ¡ ¡ Mi coronel !!!
Tropas se oían marchar afuera donde las bolitas de nieve caían sutilmente en el suelo. El temblor asalto irremediablemente el silencio y el ambiente se enfatizaba un poco acelerado con cada estruendo que originaban los armamentos resbalando en el piso.
-¿Dónde enterraron su cadáver?
-todavía no lo hemos fusilado mi coronel.
La voz del Coronel se ensancho fuertemente y tomo presencia posesiva sobre la mirada casi agonizante del soldado.
-¿Por qué carajos cadete?
-Después de unas preguntas, descubrimos que era un campesino Mi Coronel.
-entonces mátelo y no se vuelva a equivocar- levanto un cigarro que había dentro de un estuche marrón. El cadete deslizo fuego de sus bolsillos y se lo prendió, haciendo luego una señal con la mano derecha en la frente –símbolo de respeto-. Agarro rápidamente sus cosas y salio de la oficina dejando la puerta abierta y se vio la sombra de un cuerpo bajando las escaleras.
Se oyeron toses de disparos secos en la carne.
El coronel voto el humo que tenia en la boca.
17/feb/08 Cucuta