SleepWalker
02-ene-2008, 16:14
Los sueños... ¿Qué son para nosotros los sueños...? ¿Es acaso un mundo lleno de esperanzas inútiles? ¿Cuándo se hizo mi último sueño realidad?
******************
Comencé a caminar hacia el colegio, por el mismo camino que recorría todos los días... las mismas personas... las mismas caras que veías pasar durante ese corto trayecto... nada nuevo.
Pero hoy no... el brillo de las tenues estrellas que brillaban todavía en el horizonte, alumbraban algo inusual...
Era una chica que se encontraba arrodillada en el suelo... deshaciéndose de sus tristes lágrimas mientras observaba fijamente el alba que escondía el resplandor de la oscuridad.
- “¿Por qué?” Se preguntó en voz baja. “¿Por qué no encuentro luz al final del camino?”
Escuché sus palabras en ese momento... era una estudiante que estaba un curso por detrás del mío. De hecho, solía verla en los recreos de vez en cuando sentada, mirando al cielo.... pensativa... como queriendo encontrar algo detrás de esa inmensa seda azul que cubría el infinito.
-“¿Por qué regreso al mismo lugar de siempre? Nada de esto cambiará, nada de esto nunca cambiara...”
-“¿Acaso estoy buscando lo imposible?”
Mis pies decidieron pararse en ese momento, me encontraba justo al lado de ella. Giré la cabeza y me quedé observándola mientras ella continuaba con la vista perdida en la lejanía.
-“No pierdas la esperanza” La dije en voz baja.
En ese momento sus ojos cambiaron de destino... me miraba como queriendo saber el por qué me preocupaba de una persona como ella.
-“Deberías encontrar aquello que realmente te haga feliz, pero para ello no has de perder la esperanza” –Continué hablando con ella.
-“Vas para el colegio ¿verdad?” –Le ofrecí mi mano para ayudarla a levantarse.
-“Sí...” –Me respondió son su suave voz mientras cogía mi mano.
Ella se levantó suavemente... cogió sus libros que se encontraban esparcidos por el suelo y pasó su pequeña mano por sus dulces ojos para borrar de su rostro esos restos de tristeza que todavía continuaban en él.
-“¿Quieres que te acompañe?” –La pregunté
Asintió tímidamente... Notaba que todavía seguía sumergida en sus recuerdos... en sus pensamientos... como si estuviese completamente dominada por ellos.
En ese momento se quedó parada, mirando al suelo, meditando sobre algo que yo desconocía... finalmente sus ojos alzaron la mirada de nuevo hacia el horizonte y tras un suspiro, decidió dar sus primeros pasos junto a mí.
*Vamos, tú puedes hacerlo*
Así comenzó todo... una historia que jamás nadie hubiese podido imaginar...
****************
Caminábamos juntos por esa larga cuesta que nos separaba del colegio. Ella continuaba mirando al frente, intentando sonreír en todo momento.
*No vales para nada*
De repente, justo en las puertas del colegio, me di cuenta de que ella ya no continuaba conmigo. Podía oír el sonido de las lágrimas detrás de mí cayendo como gotas de lluvia.
-“Tienen razón, no valgo para nada” –Murmuró ella.
Me di la vuelta y, tras retroceder hasta donde ella, puse mi mano bajo su barbilla levantándosela para poder ver sus ojos.
En ese momento, cuando mis ojos se unieron con los suyos, no tuve palabras para describir los sentimientos que veía en su rostro.
-“Vales más que cualquiera de las personas de este colegio” –La contesté
-“Solo tienes que creer en ti misma”
Pasé mi brazo por detrás de su hombro y la acompañé personalmente hasta su clase. Fue en ese momento, en ese preciso instante, cuando me di cuenta de muchas cosas. Más de las que podrían comprender cualquiera de los cientos de jóvenes que pasaban sonriendo a nuestro alrededor. Algo que para ellos pasaba completamente desapercibido y que a mí me había llamado la atención. ¿Por qué fui el único en atender a esta chica cuando se encontraba completamente sola en el suelo?
Ella continuaba al lado mío, cabizbaja y acurrucada en mi pecho, como si tuviera miedo de toda esa juventud que nos pasaba alocadamente.
Subimos las escaleras que llevaban al último piso de ese lugar que ella tanto temía, y es entonces, cuando en la puerta de su clase, ella decidió separarse de mí en un completo silencio, fruto de su timidez.
Tras acompañarla, me di la vuelta para tomar rumbo hacia mi clase.
-“Gracias por todo” –Escuché de fondo...
----------------------------
Este es el inicio del relato, poco a poco iré continuando la historia.
Espero que os vaya gustando ;)
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Comencé a caminar hacia el colegio, por el mismo camino que recorría todos los días... las mismas personas... las mismas caras que veías pasar durante ese corto trayecto... nada nuevo.
Pero hoy no... el brillo de las tenues estrellas que brillaban todavía en el horizonte, alumbraban algo inusual...
Era una chica que se encontraba arrodillada en el suelo... deshaciéndose de sus tristes lágrimas mientras observaba fijamente el alba que escondía el resplandor de la oscuridad.
- “¿Por qué?” Se preguntó en voz baja. “¿Por qué no encuentro luz al final del camino?”
Escuché sus palabras en ese momento... era una estudiante que estaba un curso por detrás del mío. De hecho, solía verla en los recreos de vez en cuando sentada, mirando al cielo.... pensativa... como queriendo encontrar algo detrás de esa inmensa seda azul que cubría el infinito.
-“¿Por qué regreso al mismo lugar de siempre? Nada de esto cambiará, nada de esto nunca cambiara...”
-“¿Acaso estoy buscando lo imposible?”
Mis pies decidieron pararse en ese momento, me encontraba justo al lado de ella. Giré la cabeza y me quedé observándola mientras ella continuaba con la vista perdida en la lejanía.
-“No pierdas la esperanza” La dije en voz baja.
En ese momento sus ojos cambiaron de destino... me miraba como queriendo saber el por qué me preocupaba de una persona como ella.
-“Deberías encontrar aquello que realmente te haga feliz, pero para ello no has de perder la esperanza” –Continué hablando con ella.
-“Vas para el colegio ¿verdad?” –Le ofrecí mi mano para ayudarla a levantarse.
-“Sí...” –Me respondió son su suave voz mientras cogía mi mano.
Ella se levantó suavemente... cogió sus libros que se encontraban esparcidos por el suelo y pasó su pequeña mano por sus dulces ojos para borrar de su rostro esos restos de tristeza que todavía continuaban en él.
-“¿Quieres que te acompañe?” –La pregunté
Asintió tímidamente... Notaba que todavía seguía sumergida en sus recuerdos... en sus pensamientos... como si estuviese completamente dominada por ellos.
En ese momento se quedó parada, mirando al suelo, meditando sobre algo que yo desconocía... finalmente sus ojos alzaron la mirada de nuevo hacia el horizonte y tras un suspiro, decidió dar sus primeros pasos junto a mí.
*Vamos, tú puedes hacerlo*
Así comenzó todo... una historia que jamás nadie hubiese podido imaginar...
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Caminábamos juntos por esa larga cuesta que nos separaba del colegio. Ella continuaba mirando al frente, intentando sonreír en todo momento.
*No vales para nada*
De repente, justo en las puertas del colegio, me di cuenta de que ella ya no continuaba conmigo. Podía oír el sonido de las lágrimas detrás de mí cayendo como gotas de lluvia.
-“Tienen razón, no valgo para nada” –Murmuró ella.
Me di la vuelta y, tras retroceder hasta donde ella, puse mi mano bajo su barbilla levantándosela para poder ver sus ojos.
En ese momento, cuando mis ojos se unieron con los suyos, no tuve palabras para describir los sentimientos que veía en su rostro.
-“Vales más que cualquiera de las personas de este colegio” –La contesté
-“Solo tienes que creer en ti misma”
Pasé mi brazo por detrás de su hombro y la acompañé personalmente hasta su clase. Fue en ese momento, en ese preciso instante, cuando me di cuenta de muchas cosas. Más de las que podrían comprender cualquiera de los cientos de jóvenes que pasaban sonriendo a nuestro alrededor. Algo que para ellos pasaba completamente desapercibido y que a mí me había llamado la atención. ¿Por qué fui el único en atender a esta chica cuando se encontraba completamente sola en el suelo?
Ella continuaba al lado mío, cabizbaja y acurrucada en mi pecho, como si tuviera miedo de toda esa juventud que nos pasaba alocadamente.
Subimos las escaleras que llevaban al último piso de ese lugar que ella tanto temía, y es entonces, cuando en la puerta de su clase, ella decidió separarse de mí en un completo silencio, fruto de su timidez.
Tras acompañarla, me di la vuelta para tomar rumbo hacia mi clase.
-“Gracias por todo” –Escuché de fondo...
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Este es el inicio del relato, poco a poco iré continuando la historia.
Espero que os vaya gustando ;)