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Ver la Versión Completa : El àrbol del olvido


Pietro
18-feb-2008, 17:45
Cuando comencé este extraño viaje en busca de conocimiento, te prometí amado amigo, hacerte llegar por el medio que mejor pudiera, noticias mías y de los más extraños lugares que me fuera dado atravesar.

Cumplo con mi inicial promesa, haciéndote saber que a muchos días ya de haber partido y luego de recorrer una gran distancia, no es mucho lo que he podido aprender ya que el mundo parece responder a mismas reglas, por lo que, más allá de una pequeña diferencia en la disposición de las cosas, en poco difiere nuestra tierra de las que hasta ahora he atravesado.

Si esperas relatos de extrañas criaturas te diré que desilusionado quedarás, ya que solo faunos como nosotros y náyades como las del otro lado del río es lo que he encontrado en mi camino.

Pero en cuanto a costumbres y leyendas, llevo ya la cabeza llena y el corazón rebosante, pues pródiga es hijo mío esta tierra en tales cosas.

La que más fresca tengo en la memoria, por la rara impresión que me ha dejado, por haberla vivido en carne propia y por haber torcido el destino de mi viaje, es la del árbol del olvido.

Sucede, según he podido comprender, que en esta parte del bosque que cubre las montañas que desde las rocas altas del río puedes ver hacia el naciente, las náyades son, si eso es posible, más bellas que las que conocemos, y también más longevas.

Tanto como dos o tres veces más largas son sus vidas que las de nuestras vecinas, pues llegan a contar doce veces cien en su mayoría, conociéndose algunas que han sobrepasado las veinte veces cien.

Dicen los que de ellas tienen conocimiento que vivir tanto cargaba sus cabezas y sus corazones de tal cantidad de recuerdos, que tristes y amargadas terminaban deseando la muerte ya desde la mitad de sus vidas y maldiciendo la longevidad que otras razas les envidian.

Hace mucho tiempo una de ellas, de quien no se me ha revelado el nombre, descubrió por casualidad el árbol del que te hablo.

Según creo comprender, esta náyade de la que te relato, vivió las dos o tres primeras veces cien de su vida sin conocer el amor, hasta que de alguien se enamoró y este alguien de ella, aunque quienes lo cuentan no guardan memoria de quien se trataba.

Vivieron felices en bosque este amor que los colmaba, sin pensar en el mañana, pero este los alcanzó en forma indefectible, como a todos.

El amado fue envejeciendo, mientras ella conservaba la lozanía que la convertía en la más bella de las de su especie.

Finalmente el tiempo, cruel, mató a su amado y sobrevivirlo por tanto tiempo enloqueció a la náyade, que una noche se internó en el bosque en busca de la muerte que, pensaba, debía llegarle pronto a raíz de las salvajes bestias que allí moran o de los humanos que suelen recorrerlo, destruyendo toda vida que se les atraviese.

Pero increíblemente para ella y para todos los que hemos escuchado este relato, sobrevivió al primer día entre los montes, y cuando llegó la noche, segura de que en la oscuridad habría de cumplirse su destino, sentase bajo un añoso árbol y reclinando su espalda contra el áspero tronco, esperó al muerte.

Parece ser que antes llegó el sueño y pasó la noche sin que ningún hecho alterara la tranquilidad de esa parte del bosque.

Con la aurora y con el lejano murmullo del canto de los druidas festejando la aparición del astro soberano, volvió la conciencia a su cuerpo y la náyade despertó.

No recordaba el motivo de encontrarse en el bosque y aunque algo entendía de sus pasados recuerdos, no lograba precisarlos, los había olvidado.

El recuerdo de su amado y de su propia felicidad y su posterior pena habían dejado en su cabeza solo una nube de piadoso olvido y atravesando el bosque volvió a su morada.

Las náyades de la región, que algo conocían de su tristeza y de la decisión que había tomado, asombradas estaban de verla retomar la rutina de su vida, y lo más insólito, cantando por los senderos mientras recogía, entre nueces, almendras y castañas, su sustento diario.

Tan extrañadas estaban que organizaron un conclave, entre las más ancianas, para tratar el tema y se preguntaban unas a otras:

--Si todas sufrimos tanto como antes ella, ¿ podríamos ser felices como ahora ella? –

Convencidas de que eso era posible solo por algún conjuro secreto, decidieron preguntarle para gozar ellas también de tan esplendorosa oportunidad.

Al ser interpelada, solo pudo relatar lo que vagamente recordaba de aquella noche y que no debe haber diferido mucho de lo que yo te cuento.

Puestas al tanto de todo lo ocurrido, las náyades concordaron que el secreto debía estar en el árbol; la afortunada, también de acuerdo, las guió hasta él.

Una por noche y por riguroso orden de edad durmieron bajo el tupido follaje, perdiendo sus tristes recuerdos y recuperando su felicidad.

Desde aquel entonces hasta ahora, cuando una náyade comienza a cambiar su alegre carácter juvenil por una gran ansiedad, las más ancianas las llevan al bosque, a dormir bajo el árbol.

Hasta aquí la historia, tal como te la cuento, debe parecerte inverosímil como a mí me hubiera parecido, si no mediaran circunstancias especiales, que paso a referirte.

Antes de conocer estos hechos, ya que era la primera noche que pasaba en estos lugares, me halle en un bosque al anochecer y, cansado, detuve la marcha junto a un arrollo donde refresque mis pies en el agua clara.

Cené algunos tallos tiernos de hierba y busque algún lugar donde dormir; sabes que a mi edad creo tener la vida aprovechada, y no temiendo la muerte, no gasto mucho tiempo en precauciones, así que me dispuse a pasar la noche bajo un árbol.

Como podrás imaginar, el árbol elegido al azar, por extraña casualidad, es el mismo de esta historia.

Avanzada ya la noche pude conciliar el sueño y durante esas horas, los recuerdos de mi infancia y mi juventud volvieron con una extraña nitidez y los detalles más insignificantes se me presentaron claramente y nada escapaba a tan inaudita revisión.

Desperté al alba recordando cosas insólitas de mi pasado, como por ejemplo, el lugar exacto donde dejara mi primera flauta, cosa que no pude recordar en su momento teniendo que darla por perdida.

Confuso con esta nueva dimensión de mi memoria, a punto estuve de abandonar mi viaje y regresar a casa, junto a ustedes, en ese preciso instante, para pasar lo poco de vida que pueda quedarme, entregado al recuerdo de lo conocido, más que al aprendizaje de lo ignorado.

Pero quiso la suerte que al emprender el regreso, me topara con un campamento de nuestros congéneres y, bien recibido, conté mi extrañamiento e informados me pusieron al tanto de la historia.

Supongo que, como a diferentes especies, el árbol afecta distintamente a faunos y náyades, bendiciendo a ambas.

A las longevas, quitando de su corazón los recuerdos que en su larga vida van acumulando, y a nosotros, que solo vemos unos pocos inviernos, potenciando nuestras vivencias para que nuestras cortas vidas sean más plenas.

Querido amigo, como ves, el mundo guarda aún muchos secretos para los de nuestra raza, pero creo conveniente dejar a los más jóvenes la tarea de desentrañarlos, yo por mi parte, regresaré a tu lado y prometo, junto al calor de la hoguera, contarte el resto de las leyendas que hasta ahora he escuchado.

mariaelena
18-feb-2008, 20:25
Pietro, bonito cuento..relleno de magia, fabula y de significativas moralejas..
No he podido soltar el texto hasta el final...., y te confieso que me he quedado reflexionando.
Tu cuento tiene mucho potencial, y hasta te diria, si me lo permites, que debes continuarlo.
un abrazo y mis felicitaciones,

Pietro
19-feb-2008, 02:21
Gracias, Mariaelena, muy edificantes tus palabras.
En cuanto a tu sugerencia, de hecho tengo en mente una zaga con el mismo personaje y su viaje de regreso junto a los suyos.

Pietro

efezo
19-feb-2008, 06:41
estoy de acuerdo con Marielena, esta genial y mas para mi gusto, pues me fascina y estoy familiarizado con la mitología griega y cultura celta, a mi parecer me gusta como planteaste el contexto de la historia en forma de carta, creo que que en tus manos tienes un gran elemento para explotar mas allá de un relato, tienes madera para crear toda una saga. esperare con muchos gustos tus siguientes entregas.

pd; doce veces cien (docecientos jjejeje:D)

salud.

delestío
25-mar-2008, 23:18
¡¡MUY BUENO PIETRO!! :):)

Una joya, mis felicitaciones por tan bello escrito y por tu creatividad.

Cariños.

María

Corazón de Lobo
30-mar-2008, 01:00
... mmmph... interesante... en realidad, podria ser mas largo... yo te recomiendo que hagas toda una historia tras este relato, para darle fuerza, y para que pueda tener un final mas prometedor... :)

Zilamar
21-abr-2008, 00:19
Estimado Pietro
El texto tiene bastante fantasía te atrapa y el lector no lo suelta hasta llegar al final.
Felicitaciones sigue adelante crear universos mitológicos es un reto interesante.
Una sugerencia, sería cambiar el título para que haya un poco más de misterio.
Saludos
;)