Mao20
17-feb-2008, 19:29
El otoño caía en cada hoja del árbol que se levantaba en el camino del desgarrador viento. Una casa totalmente enmantada por la madera donde el sol se disolvía constantemente por las sombras de los remolinos que acechaban en mitad de la carretera dejando calidos despojos. Un tono jovial susurraba pequeños jazmines de aquellos filtrados entre las narices y algunos que se escapaban por entre cada molécula.
-quise creerte
-perdón
-no basta, no todo es perdón
Varios zancudos se acumulaban en la piel, en tanto el hombre y la mujer se movían bruscamente en un intento desanimado por evadirlos. Una lagrima broto de los ojos en un parpadeo, se resbalo por la mejilla, después de otras mas que siguieron su curso.
-Eduardo, ¿Qué mal te hice?
-Ninguno
-¿entonces?
-aun te sigo pensando
Las miradas se evadían, un gajo de ceguera. Caminaron entre la malla que palpaba el aglomerado arbusto. Cada uno percibía la respiración del otro, se inundaba y estallaba.
El latido contabilizaba cada palabra. La piel era un roce constante intermedio entre sudor y ropa y otros sentidos que emanaban los poros.
-el sábado a las 10
-¿no ahí manera de…?
-No
-De todos modos fue un gusto
-no puedo decir lo mismo
Un águila que pasaba resbalosa entre las nubes, capturo la atención con un chillido. Los secos árboles se dejaban caer y ambos pararon de llorar.
-quise creerte
-perdón
-no basta, no todo es perdón
Varios zancudos se acumulaban en la piel, en tanto el hombre y la mujer se movían bruscamente en un intento desanimado por evadirlos. Una lagrima broto de los ojos en un parpadeo, se resbalo por la mejilla, después de otras mas que siguieron su curso.
-Eduardo, ¿Qué mal te hice?
-Ninguno
-¿entonces?
-aun te sigo pensando
Las miradas se evadían, un gajo de ceguera. Caminaron entre la malla que palpaba el aglomerado arbusto. Cada uno percibía la respiración del otro, se inundaba y estallaba.
El latido contabilizaba cada palabra. La piel era un roce constante intermedio entre sudor y ropa y otros sentidos que emanaban los poros.
-el sábado a las 10
-¿no ahí manera de…?
-No
-De todos modos fue un gusto
-no puedo decir lo mismo
Un águila que pasaba resbalosa entre las nubes, capturo la atención con un chillido. Los secos árboles se dejaban caer y ambos pararon de llorar.