rocinante
14-feb-2008, 12:39
EL AUTOR SE REPITE
A ratos, voy leyendo la última obra del genial “Gabo” Gabriel García Marques. Su novela “Vivir para contarla”
Al principio de su lectura, el lector que ha seguido de cerca, y conocido por su amena lectura a los hijos literarios de este premio Nóbel, curiosamente se va reencontrando con una historia en la que sus detalles y paisajes le recuerdan a cada una sus anteriores novelas. Al principio de esta reciente y última de sus muchas creaciones, se observa, se lee, que en el viaje que el protagonista, -el mismo autor se da vida-, realiza en tren, con su madre para vender la casa del pueblo. Nos encontramos de nuevo con la novela “La Cienaga!, Siguiendo su relato nos encontramos que nos habla otra vez de el poblado de la United Fruit y el mar de río Hacha de “Cien años de soledad”.
Habla y detalla las mansiones grandes y destartaladas coloniales de “Crónica de una muerte anunciada”. Y describe a los personajes de las aldeas y del tren en que viaja con los estereotipos de los protagonistas de “Noticias de un secuestro” y seguro que cuando siga leyendo me encontraré con alusiones a sitios y personajes que se le parecerán a “La hojarasca” y a todas las demás novelas de este, mi admirado escritor.
Y todo esto, lejos de desanimar en la lectura, hace crecer la admiración por este artista genio de la imaginación, que solamente nutrido, alimentado de la memoria de sus recuerdos de niñez, ha cosechado una colección de historias creadas, a cada cual mas atractiva.
Sus recuerdos son siempre los mismos, pero que a cada novela, a cada historia, su imaginación, su facilidad para novelar, los hace correr por los diferentes caminos de su fantasía sin fin.
Leyéndole se piensa en lo desaprovechada que esta nuestra memoria. Y que cuantas e interesantes novelas se podrían escribir solo con nuestros recuerdos, ya que todos llevamos alojados en algún lugar del cerebro un gran almacén de historias vividas y que siempre son recordadas. Sueños que nunca nos atrevemos a contar.
Tampoco sabemos ni conocemos nuestra habilidad para ser en la escritura, tan real y convincente como para nosotros mismos. Desconocemos esos misteriosos caminos imaginativos que hagan de nuestra narración, una lectura interesante, agradable y sastifactoria .
Nuestra mente es como este ordenador del que desconocemos toda su eficacia. Pues tan solo conocemos de él, lo que le pedimos a diario, una ínfima parte de todo su poder informático.
Rocinante 11/03/2004
A ratos, voy leyendo la última obra del genial “Gabo” Gabriel García Marques. Su novela “Vivir para contarla”
Al principio de su lectura, el lector que ha seguido de cerca, y conocido por su amena lectura a los hijos literarios de este premio Nóbel, curiosamente se va reencontrando con una historia en la que sus detalles y paisajes le recuerdan a cada una sus anteriores novelas. Al principio de esta reciente y última de sus muchas creaciones, se observa, se lee, que en el viaje que el protagonista, -el mismo autor se da vida-, realiza en tren, con su madre para vender la casa del pueblo. Nos encontramos de nuevo con la novela “La Cienaga!, Siguiendo su relato nos encontramos que nos habla otra vez de el poblado de la United Fruit y el mar de río Hacha de “Cien años de soledad”.
Habla y detalla las mansiones grandes y destartaladas coloniales de “Crónica de una muerte anunciada”. Y describe a los personajes de las aldeas y del tren en que viaja con los estereotipos de los protagonistas de “Noticias de un secuestro” y seguro que cuando siga leyendo me encontraré con alusiones a sitios y personajes que se le parecerán a “La hojarasca” y a todas las demás novelas de este, mi admirado escritor.
Y todo esto, lejos de desanimar en la lectura, hace crecer la admiración por este artista genio de la imaginación, que solamente nutrido, alimentado de la memoria de sus recuerdos de niñez, ha cosechado una colección de historias creadas, a cada cual mas atractiva.
Sus recuerdos son siempre los mismos, pero que a cada novela, a cada historia, su imaginación, su facilidad para novelar, los hace correr por los diferentes caminos de su fantasía sin fin.
Leyéndole se piensa en lo desaprovechada que esta nuestra memoria. Y que cuantas e interesantes novelas se podrían escribir solo con nuestros recuerdos, ya que todos llevamos alojados en algún lugar del cerebro un gran almacén de historias vividas y que siempre son recordadas. Sueños que nunca nos atrevemos a contar.
Tampoco sabemos ni conocemos nuestra habilidad para ser en la escritura, tan real y convincente como para nosotros mismos. Desconocemos esos misteriosos caminos imaginativos que hagan de nuestra narración, una lectura interesante, agradable y sastifactoria .
Nuestra mente es como este ordenador del que desconocemos toda su eficacia. Pues tan solo conocemos de él, lo que le pedimos a diario, una ínfima parte de todo su poder informático.
Rocinante 11/03/2004