rocinante
14-feb-2008, 11:42
BREVE RESEÑA:
Ante todo, disculpas por la extension del relato, pero no consigo darle un final y eso que lo conservo desde hace años. ¿¿¿podrías dárselo tu??
Si es así esperamos tu continuación
Saludos de Rocinante
SEGUNDOS ASESINOS
Aquella mañana cogía el coche, y por muchos años se alegraría de aquella decisión. De costumbre solía salir ir a caminar por la ciudad, pero era hacia la montaña adonde se dirigía mas a menudo. Allí recorriendo en el silencio que siempre rodeaban los caminos, las sendas o el campo a través, por aquellos parajes, en la buscada soledad de estos sitios, era en donde imaginaba, hilvanaba y entretejía mentalmente las historias y los personajes que más tarde trasladaba al papel.
No sabia que aquella mañana, el destino le deparaba una historia tan real y tan de locura que el nunca hubiera imaginado, y que por muchos años no olvidaría. Si aquella mañana cogió el coche, fue porque estaba harto de verlo medio abandonado y lleno de polvo en la calle. Lo puso en marcha con desgana y con preocupación, ya que él trafico abrumador al que tenia que enfrentarse antes de salir de la ciudad, no le atraía demasiado. Deseando salir de las calles ruidosas, y siempre llenas de coches, se dirigió al cercano horizonte verde que rodeaba toda la ciudad. Una vez allí arriba, fuera del auto, respirando el aire fresco y puro de las alturas de aquellas montañas, a donde le costaba llegar la basura y la contaminación de la ciudad y desde donde se divisaba la neblina gris de la polución que llenaba todo el horizonte de abajo, se internó en ella, y como era su costumbre comenzó con pasos ligeros y ágiles a recorrer caminos, vaguadas, pequeñas lomas, barrancos escarpados, torrenteras secas, y pinares solitarios.
Fue en el fondo de una pendiente oscura y húmeda a donde no llegaba la claridad soleada de una avanzada mañana de Abril, vio aquel montón de papeles mojados y desperdigados por el suelo que le llamó la atención. Allí abajo en el contorno de unos metros de terreno, había fotos antiguas, recibos, facturas, algunos recortes de periódicos y un sin fin de papeles de todas clases. También se veían medicinas, prospectos de laboratorios y pastillas sueltas. Asi que por pasar el rato leyendo, cogió un montón de aquellos papeles y los subió hacia arriba, en donde el Sol daba de lleno y calentaba un poco.
Pronto se cansó de leer aquellos papeles, todos eran los clásicos papeles caseros, que no le decían nada, salvo que, quien fue dueño de ellos había fallecido recientemente y que alguien por hacer limpieza de su casa los había tirado allí. Y ya se marchaba nuestro amigo y se disponía a levantarse del suelo, cuando una pagina, un folio de carta manuscrita, se removió por la ligera brisa y empezaba a levantar el vuelo, y a la que sin pensar, cogió antes de que el viento se la llevara volando. Entonces pudo ver en ella unas líneas de letras que aunque descoloridas su tinta por la humedad, eran de una caligrafía impecable. Quien hubiera escrito aquello se había tomado su tiempo, iguales todas las letras, las líneas rectas, perfectas con mayúsculas góticas y en una perfección de tamaño e inclinación de sus caracteres impecables.
La carta sin destinatario ni remitente, y toscamente firmada al final : comenzaba de esta manera:
A quien la encuentre.
Se que me queda poco tiempo. El medico que viene cada día, a esta, mi casa, siempre solitaria y fría. a disgusto y con mala cara porque no quiero ingresar en un hospital me lo ha dicho. Es cuestión de dos o tres día. Voy a morir. A pesar de mi lucidez y que puedo manejar esta pluma, voy a morir. Me queda solo la espera con la que mi corazón cansado, agotado de tantas amarguras y desilusiones pare de latir, aunque yo en mi interior lo deseo y es por eso que pido al doctor cada vez más cantidad de morfina, porque se, que además de aliviar mis dolores, me va envenenando el hígado cada vez un poco más y con ello me quita horas de vida.
Nadie llorará ni lamentará mi marcha, al revés creo que muchos incluso la mayoría de los animales sin entrañas que me rodean, se alegraran de eso. No tengo que agradecer nada a nadie, si no maldecid, hasta mi último suspiro a los que me rodearon. Estos vecinos, estos materialistas insensibles a cualquier sentimiento, me han ignorado siempre. Se han alegrado de mis desgracias. De mi separación matrimonia.,De mis enfermedades. De mi soledad, ninguno se interesó nunca por mi. Ni siquiera, se asomaron a la puerta, para ver si estaba vivo o muerto. Hijos de Satanás, egoístas, pagareis por con mi muerte os reuniréis conmigo en el infierno ja ja jajá.
No os imagináis lo que os espera ja ja ja ja. Vais a reventar. Quizás cuando yo esté todavía de cuerpo presente, volareis por los aires, os reventaré a todos. Os eliminaré de este mundo,alimañas, no quedará nada de vuestros malos instintos, jajá ja ja. Que bien lo he planeado, ja ja ja. Lastima que yo no pueda verlo. Antes de que me lleven, cuando solo me quede un hálito de vida, abriré el gas, pero solo un poco, un suspiro, un hilito de gas, que tarde dos días en llenar toda la casa. Antes ya he cruzado los filamentos de la bombilla del pasillo de la entrada, he dejado todas las luces encendidas y puesto un temporizador en la salida general del contador que anulado la entrada de electricidad para que cuando se acabe el tiempo automáticamente se conecte la luz de la casa y todos, toda la gentuza que habita esta guarida de indeseables vuele por los aires jajá ja jci ja ja ja ja, os estaré esperando en el infierno a todos, jajá.
Hoy estoy muy mal, casi no veo y la cabeza no se me sostiene, me cuesta respirar y mis ronquidos se escuchan fuertes, mi debilidad es extrema, por eso, cercano mi final he pedido al enfermero que acompaña al medico que coja todos los papeles de la casa y los tire los más lejos posible, que no deje rastros de mi paso por este mundo, que no quede nada de mi, en la tierra. con suerte, y si muero esta noche mi venganza se cumplirá mañana mismo, cuando hayan trascurrido veinticuatros horas.
4 de Abril de 2001
Cuando Ramiro acabó de leer, le temblaba la hoja entre sus dedos. Se preguntaba si aquello que estaba leyendo, era una broma o verdad, no sabia que pensar o hacer, había
que decidir algo, pero no sabia el que.
¿ Seria una broma macabra ?, ?
¿ seria realidad o la ultima locura de un demente antes de morir ?
Había que calmarse, ver si era verdad todo lo que estaba leyendo
Si lo que se afirmaba en la carta pudiera llevarse a cabo, había gentes en peligro. Su primer impulso fue echar a correr, salir de allí para avisar a la policía, pero no había que tener calma, quizás solo era una bravata, una broma o alguna locura de algún enfermo maniático y con la lucidez mermada por su mal.
.-¡ Miraremos las fechas a ver si coinciden!.-
Buscando la fecha de la carta siguió leyendo. Las ultimas líneas eran de- trazo ondulante, débiles, como escritas con pulso débil y temblorosas •
¡ Dios mío!
Exclamó Ramiro en medio de la soledad del campo. Hoy estamos a 6 de Abril y es casi medio día, y esta casa, este piso donde estará. Pensaba mientras nerviosamente removía los papeles buscando una dirección una señal, un destino, a donde acudir para salvar a a aquellas gentes.
.-¿ Donde estará, este piso,, de que barrio será?.-
Aquella ciudad que se vislumbraba a los lejos debajo de la capa de neblina gris de polución, era pequeña, pero tenia muchos barrios, barriadas que habían crecido desproporcionadamente en los últimos años, y que se perdían por los alrededores.
Allí abajo, en algún lugar desconocido, había una casa, un conjunto de viviendas, que iban a saltar por los aires de un momento a otro..-¡Al fin ¡ una dirección saltó a los ojos.! Una factura de una compañía eléctrica. El recibo de la luz le enseño ante sus ojos lo que tanto buscaba.
.....¿¿¿¿¿Que pasará?????? Llevará a cabo su vernganza aquel diabolico ser.
Ante todo, disculpas por la extension del relato, pero no consigo darle un final y eso que lo conservo desde hace años. ¿¿¿podrías dárselo tu??
Si es así esperamos tu continuación
Saludos de Rocinante
SEGUNDOS ASESINOS
Aquella mañana cogía el coche, y por muchos años se alegraría de aquella decisión. De costumbre solía salir ir a caminar por la ciudad, pero era hacia la montaña adonde se dirigía mas a menudo. Allí recorriendo en el silencio que siempre rodeaban los caminos, las sendas o el campo a través, por aquellos parajes, en la buscada soledad de estos sitios, era en donde imaginaba, hilvanaba y entretejía mentalmente las historias y los personajes que más tarde trasladaba al papel.
No sabia que aquella mañana, el destino le deparaba una historia tan real y tan de locura que el nunca hubiera imaginado, y que por muchos años no olvidaría. Si aquella mañana cogió el coche, fue porque estaba harto de verlo medio abandonado y lleno de polvo en la calle. Lo puso en marcha con desgana y con preocupación, ya que él trafico abrumador al que tenia que enfrentarse antes de salir de la ciudad, no le atraía demasiado. Deseando salir de las calles ruidosas, y siempre llenas de coches, se dirigió al cercano horizonte verde que rodeaba toda la ciudad. Una vez allí arriba, fuera del auto, respirando el aire fresco y puro de las alturas de aquellas montañas, a donde le costaba llegar la basura y la contaminación de la ciudad y desde donde se divisaba la neblina gris de la polución que llenaba todo el horizonte de abajo, se internó en ella, y como era su costumbre comenzó con pasos ligeros y ágiles a recorrer caminos, vaguadas, pequeñas lomas, barrancos escarpados, torrenteras secas, y pinares solitarios.
Fue en el fondo de una pendiente oscura y húmeda a donde no llegaba la claridad soleada de una avanzada mañana de Abril, vio aquel montón de papeles mojados y desperdigados por el suelo que le llamó la atención. Allí abajo en el contorno de unos metros de terreno, había fotos antiguas, recibos, facturas, algunos recortes de periódicos y un sin fin de papeles de todas clases. También se veían medicinas, prospectos de laboratorios y pastillas sueltas. Asi que por pasar el rato leyendo, cogió un montón de aquellos papeles y los subió hacia arriba, en donde el Sol daba de lleno y calentaba un poco.
Pronto se cansó de leer aquellos papeles, todos eran los clásicos papeles caseros, que no le decían nada, salvo que, quien fue dueño de ellos había fallecido recientemente y que alguien por hacer limpieza de su casa los había tirado allí. Y ya se marchaba nuestro amigo y se disponía a levantarse del suelo, cuando una pagina, un folio de carta manuscrita, se removió por la ligera brisa y empezaba a levantar el vuelo, y a la que sin pensar, cogió antes de que el viento se la llevara volando. Entonces pudo ver en ella unas líneas de letras que aunque descoloridas su tinta por la humedad, eran de una caligrafía impecable. Quien hubiera escrito aquello se había tomado su tiempo, iguales todas las letras, las líneas rectas, perfectas con mayúsculas góticas y en una perfección de tamaño e inclinación de sus caracteres impecables.
La carta sin destinatario ni remitente, y toscamente firmada al final : comenzaba de esta manera:
A quien la encuentre.
Se que me queda poco tiempo. El medico que viene cada día, a esta, mi casa, siempre solitaria y fría. a disgusto y con mala cara porque no quiero ingresar en un hospital me lo ha dicho. Es cuestión de dos o tres día. Voy a morir. A pesar de mi lucidez y que puedo manejar esta pluma, voy a morir. Me queda solo la espera con la que mi corazón cansado, agotado de tantas amarguras y desilusiones pare de latir, aunque yo en mi interior lo deseo y es por eso que pido al doctor cada vez más cantidad de morfina, porque se, que además de aliviar mis dolores, me va envenenando el hígado cada vez un poco más y con ello me quita horas de vida.
Nadie llorará ni lamentará mi marcha, al revés creo que muchos incluso la mayoría de los animales sin entrañas que me rodean, se alegraran de eso. No tengo que agradecer nada a nadie, si no maldecid, hasta mi último suspiro a los que me rodearon. Estos vecinos, estos materialistas insensibles a cualquier sentimiento, me han ignorado siempre. Se han alegrado de mis desgracias. De mi separación matrimonia.,De mis enfermedades. De mi soledad, ninguno se interesó nunca por mi. Ni siquiera, se asomaron a la puerta, para ver si estaba vivo o muerto. Hijos de Satanás, egoístas, pagareis por con mi muerte os reuniréis conmigo en el infierno ja ja jajá.
No os imagináis lo que os espera ja ja ja ja. Vais a reventar. Quizás cuando yo esté todavía de cuerpo presente, volareis por los aires, os reventaré a todos. Os eliminaré de este mundo,alimañas, no quedará nada de vuestros malos instintos, jajá ja ja. Que bien lo he planeado, ja ja ja. Lastima que yo no pueda verlo. Antes de que me lleven, cuando solo me quede un hálito de vida, abriré el gas, pero solo un poco, un suspiro, un hilito de gas, que tarde dos días en llenar toda la casa. Antes ya he cruzado los filamentos de la bombilla del pasillo de la entrada, he dejado todas las luces encendidas y puesto un temporizador en la salida general del contador que anulado la entrada de electricidad para que cuando se acabe el tiempo automáticamente se conecte la luz de la casa y todos, toda la gentuza que habita esta guarida de indeseables vuele por los aires jajá ja jci ja ja ja ja, os estaré esperando en el infierno a todos, jajá.
Hoy estoy muy mal, casi no veo y la cabeza no se me sostiene, me cuesta respirar y mis ronquidos se escuchan fuertes, mi debilidad es extrema, por eso, cercano mi final he pedido al enfermero que acompaña al medico que coja todos los papeles de la casa y los tire los más lejos posible, que no deje rastros de mi paso por este mundo, que no quede nada de mi, en la tierra. con suerte, y si muero esta noche mi venganza se cumplirá mañana mismo, cuando hayan trascurrido veinticuatros horas.
4 de Abril de 2001
Cuando Ramiro acabó de leer, le temblaba la hoja entre sus dedos. Se preguntaba si aquello que estaba leyendo, era una broma o verdad, no sabia que pensar o hacer, había
que decidir algo, pero no sabia el que.
¿ Seria una broma macabra ?, ?
¿ seria realidad o la ultima locura de un demente antes de morir ?
Había que calmarse, ver si era verdad todo lo que estaba leyendo
Si lo que se afirmaba en la carta pudiera llevarse a cabo, había gentes en peligro. Su primer impulso fue echar a correr, salir de allí para avisar a la policía, pero no había que tener calma, quizás solo era una bravata, una broma o alguna locura de algún enfermo maniático y con la lucidez mermada por su mal.
.-¡ Miraremos las fechas a ver si coinciden!.-
Buscando la fecha de la carta siguió leyendo. Las ultimas líneas eran de- trazo ondulante, débiles, como escritas con pulso débil y temblorosas •
¡ Dios mío!
Exclamó Ramiro en medio de la soledad del campo. Hoy estamos a 6 de Abril y es casi medio día, y esta casa, este piso donde estará. Pensaba mientras nerviosamente removía los papeles buscando una dirección una señal, un destino, a donde acudir para salvar a a aquellas gentes.
.-¿ Donde estará, este piso,, de que barrio será?.-
Aquella ciudad que se vislumbraba a los lejos debajo de la capa de neblina gris de polución, era pequeña, pero tenia muchos barrios, barriadas que habían crecido desproporcionadamente en los últimos años, y que se perdían por los alrededores.
Allí abajo, en algún lugar desconocido, había una casa, un conjunto de viviendas, que iban a saltar por los aires de un momento a otro..-¡Al fin ¡ una dirección saltó a los ojos.! Una factura de una compañía eléctrica. El recibo de la luz le enseño ante sus ojos lo que tanto buscaba.
.....¿¿¿¿¿Que pasará?????? Llevará a cabo su vernganza aquel diabolico ser.